República busca Rey - John Steinbeck



"(...) Un Borbón sólo sonríe cuando su Señor está borracho."








Steinbeck, John. República busca Rey. 
Madrid: Acento Editorial,  1996

The short reign of Pippin IV. Traducció d’Inés Fernández.
Col·lecció Club, 4



::: Què en diu la contraportada...
Pipino sólo quiere convencer a su mujer de que le compre un telescopio nuevo para ver la lluvia de estrellas que se avecina, pero radicales conservadores, conservadores radicales, monárquicos, ateos cristianos, protocomunistas, neocomunistas y demás partidos harán cambiar la suerte de este apacible hombre. Lo que ahora se avecina sobre su cabeza es... ¡la corona!.
República busca Rey desvela las cuitas domésticas del rey de sangre menos azul de la historia en una sátira política tan aguda como divertida.

::: Com comença...
El número uno de la Avenida de Marigny en París es una casa grande y cuadrada de aspecto oscuro y venerable.  La mansión está en el cruce de la Avenidad de Marigny con la Avenida Gabriel, a una manzana escasa de los Campos Elíseos y enfrente de la calle del Palacio del Elíseo, que es la casa del Presidente de Francia.

::: Moments...
(Pàg. 23)
- (...) He conocido a mucha gente que pide consejo, pero a muy pocos que realmente lo quisieran y a ninguno que hiciera caso de ellos.

(Pàg. 24) 
- (...) los hombres o son niños o son viejos... No hay término medio. Pero en su irracionalidad e irresponsabilidad infantil hay, a veces, algo de grandeza. Por favor, entiende que yo ya sé que la mayoría de las mujeres crecen, las mujeres se encaran con la realidad... Sin embargo, las mujeres tienen pocas veces grandeza (...).

(Pàg. 27)
El estudio de la historia, aunque no la dota para la profecía, la capacita para indicar coordenadas de probabilidades.

(Pàg. 38)
Los Borbones andaban como emperadores y sonreían poco. Un Borbón sólo sonríe cuando su Señor está borracho.

(Pàg. 53)
Se reconocía demasiado perezoso para realizar todos los esfuerzos para tener éxito, y demasiado cobarde para aceptar toda la culpa por sus errores.

(Pàg. 92)
- (...) uno siempre confía en la virtud..., justo hasta el momento en el que hay que ejercerla.

(Pàg. 92)
Un rey sin poder es una contradicción, y un rey con poder es una barbaridad.

(Pàg. 95)
- (...) Creo que todos los hombres son honrados cuando actúan desinteresadamente – dijo Pipino lentamente-. Creo que la mayoría de la gente es vulnerable cuando es interesada. Creo también que algunos hombres son honrados a pesar de sus intereses.

(Pàg. 96) 
- (...) Quiere que todo el mundo sea bueno..., y la gente, sencillamente, no es buena.
-¡Deténgase, señorita! –el tono de Pipino era el de un hombre indignado-. No consentiré que hable así. La gente es buena..., tan buena como puede. Todo el mundo quiere ser bueno. Por eso me siento afectado cuando la bondad se les presenta como difícil o imposible.

(Pàg. 96)
- (...) El poder no corrompe –matizó el rey-. Es el miedo, quizá el miedo a perder el poder.
-¿Pero no es acaso el poder el que crea en otros hombre el impulso que atemoriza al que detenta el poder?
¿Puede el poder existir prescindiendo del miedo último que provoca la corrupción? ¿Se puede tener lo uno sin lo otro?

(Pàg. 100)
- (...) ¡Plastas! Políticos. Sois unos pesados. Me aburrís –exclamo Clotilde.

(Pàg. 118)
- (...) La gente que te puso ahí te eligió para algo. Más tarde o más temprano vas a tener que combatirlos o unirte a ellos.
-¿Y que hay de la honestidad sin más..., de la lógica sin más?
- Eso no ha funcionado nunca –le respondió Tod-.

(Pàg. 121)
Un otoño benevolente se deslizó suavemente sobre Francia, subió por el Sena, llegó hasta el Loira, se extendió sobre la Dordoña, trepó al Jura y se recostó contra los Alpes.

(Pàg. 123)
Para la única cosa para la que muestra especie está inerme es para afrontar la buena fortuna.  Primero confunde, luego atemoriza, después angustia y, al final, nos destruye.

(Pàg. 144)
- ¿(...) Qué dirías, hermana, si un acto bueno desencadenase una explosión?
-Yo diría que una buena acción puede ser insensata, pero no puede ser maligna. Me parece que la historia de la humanidad está basada en buenas acciones que explotaron. Y hubo muchos heridos o fueron asesinados o perdieron todos sus bienes... Pero mucha gente buena sobrevivió (...).

(Pàg. 166)
Y de repente, le subió la ira, una ira helada.
- Yo no quiero ser rey –dijo con voz ronca-. Supliqué no serlo. Pero en realidad tampoco vosotros queríais un rey. Queríais un títere –y subió la voz-. Pero elegisteis un rey, y ¡vive Dios! que tenéis un rey, o un payaso gigantesco.
Los delegados se aclararon la garganta y se limpiaron las gafas.
- Sé tan bien como vosotros que el tiempo de los reyes ha pasado –dijo suavemente-. La Monarquía se ha extinguido y su lugar ha sido ocupado por los consejos de administración. He intentado ayudaros a dar el salto, porque ahora no se es ni una cosa ni otra. Os dejo para que podáis deliberar. Ya tenéis mis órdenes... Pero, las obedezcáis o no, tratad de ser leales con esta nación tan hermosa.

::: Altres n'han dit...
Kirkus Reviews, Read 52 books in 52 weeks, controappuntoblog, Lettere e giorni, Pep Grill.

::: Enllaços:
John Steinbeck, el context de l'autor.

Comentaris

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Entrades populars d'aquest blog

Les cròniques marcianes - Ray Bradbury

-Uf, va dir ell - Quim Monzó

La veïna - Isabel-Clara Simó

El baró rampant - Italo Calvino

El poema de la rosa als llavis - Joan Salvat-Papasseit

El feliz fracaso y otros relatos - Herman Melville