dimarts, 28 d’octubre de 2008

El corazón de las tinieblas - Joseph Conrad


Conrad, Joseph. El corazón de las tinieblas
Barcelona: Comunicación y Publicaciones, 2005



Heart of Darkness
Traducció: Sergio Pitol
Col·lecció: Cine para leer, 2



>> Què en diu la contraportada...
Escrita en forma de un largo monólogo, El corazón de las tinieblas es, a la vez, una sátira de los abusos de la colonización europea en el África negra y una alegoría moral de la degradación del ser humano ante las fuerzas corruptoras de la naturaleza salvaje. Símbolo de esta degradación, que sumirá a una mente brillante en las tinieblas de la locura, es el agente Kurtz (el coronel Kurtz, interpretado por Marlon Brando en la película Apocalypse Now de Francis Ford Coppola, basada en esta novela), cuyo deseo insaciable de riqueza y de poder lo llevará a arrastrar impávido el horror y la abominación de una barbarie ancestral. Una travesía frenética en el centro de un continente hostil y devastado, donde la oposición entre civilización y barbarie adoptará sus formas más funestas y destructivas.

>> Com comença...
El Nellie, un bergantín de considerable tonelaje, se escoró hacia el ancla sin una sola vibración de las velas y permaneció inmóvil. El flujo de la marea había terminado, casi no soplaba viento y, como había que seguir río abajo, lo único que quedaba por hacer era detenerse y esperar el cambio de marea.
El estuario del Támesis se prolongaba frente a nosotros como el comienzo de un interminable camino de agua. A lo lejos el cielo y el mar se unían sin ninguna ruptura, y en el espacio luminoso las velas curtidas de los navíos que subían con la marea parecían racimos encendidos de lonas agudamente triangulares, en los que resplandecían las botavaras barnizadas. La bruma que se extendía por las orillas del río se deslizaba hacia el mar y allí se desvanecía suavemente. La oscuridad se cernía sobre Gravesend, y más lejos aún, parecía condensarse en una lúgubre capa que envolvía la ciudad más grande y poderosa del universo.

>> Moments...
(Pàg. 14)
Lo que a nosotros nos salva es la eficiencia...el culto por la eficiencia. Pero aquellos jóvenes en realidad no tenían demasiado en qué apoyarse. No eran colonizadores; su administración equivalía a una pura opresión y nada más, imagino. Eran conquistadores, y eso lo único que requiere es fuerza bruta, nada de lo que pueda una vanagloriarse cuando se posee, ya que la fuerza no es sino una casualidad nacida de la debilidad de los otros.

(Pàg. 30)
Hicimos escala en algunos lugares de nombres grotescos, donde la alegre danza de la muerte y el comercio continuaba desenvolviéndose en una atmósfera tranquila y terrenal, como en una catacumba ardiente. A lo largo de aquella costa informe, bordeada de un rompiente peligroso, como si la misma naturaleza hubiera tratado de desalentar a los intrusos, remontamos y descendimos algunos ríos, corrientes de muerte en vida, cuyos bordes se pudrían en el cieno, y cuyas aguas, espesadas por el limo, invadían los manglares contorsionados que parecían retorcerse hacia nosotros, en el extremo de su impotente desesperación.

(Pàg. 55)
Apoyé la espalda sobre los restos del vapor, colocado en la orilla, como el esqueleto de algún gran animal fluvial. El olor del cieno, del cieno primigenio, ¡por Júpiter!, estaba en mis narices, la inmovilidad de aquella selva estaba ante mis ojos; había manchas brillantes en la negra ensenada. La luna extendía sobre todas las cosas una fina capa de plata, sobre la fresca hierba, sobre el muro de vegetación brillante que se elevaba a una altura mayor que el muro de un templo, sobre el gran río, que resplandecía mientras corría anchurosamente sin un murmullo. Todo aquello era grandioso, esperanzador, mudo, mientras aquel hombre charlaba banalmente sobre sí mismo. Me pregunté si la quietud del rostro de aquella inmensidad que nos contemplaba a ambos significaba un buen presagio o una amenaza. ¿Qué éramos nosotros, extraviados en aquel lugar? ¿Podíamos dominar aquella cosa muda, o sería ella la que nos manejaría a nosotros?

(Pàg. 60)
No, no me gusta el trabajo. Prefiero ser perezoso y pensar en las bellas cosas que pueden hacerse. No me gusta el trabajo, a ningún hombre le gusta, pero me gusta lo que hay en el trabajo, la ocasión de encontrarse a sí mismo. La propia realidad, eso que sólo uno conoce y no los demás, que ningún otro hombre puede conocer.

(Pàg. 70)
Remontar aquel río era como volver a los inicios de la creación cuando la vegetación estalló sobre la faz de la tierra y los árboles se convirtieron en reyes. Una corriente vacía, un gran silencio, una selva impenetrable. El aire era caliente, denso, pesado, embriagador. No había ninguna alegría en el resplandor del sol. Aquel camino de agua corría desierto, en la penumbra de las grandes extensiones. En playas de arena plateada, los hipopótamos y los cocodrilos tomaban el sol de lado a lado. Las aguas, al ensancharse, fluían a través de archipiélagos boscosos; era tan fácil perderse en aquel río como en un desierto, y tratando de encontrar el rumbo se chocaba todo el tiempo contra bancos de arena, has que uno llegaba a tener la sensación de estar embrujado, lejos de todas las cosas una vez conocidas...en alguna parte,... lejos de todo...tal vez en otra existencia.

(Pàg. 73)
Aquellas grandes extensiones se abrían ante nosotros y volvían a cerrarse, como si la selva hubiera puesto poco a poco un pie en el agua para cortarnos la retirada en el momento del regreso. Penetramos más y más espesamente en el corazón de las tinieblas. Allí había verdadera calma.

(Pàg. 74)
Estábamos incapacitados para comprender todo lo que nos rodeaba; nos deslizábamos como fantasmas, asombrados y con un pavor secreto, como pueden hacerlo los hombres cuerdos ante un estallido de entusiasmo en una casa de orates. No podíamos entender porque nos hallábamos muy lejos, y no podíamos recordar porque viajábamos en la noche de los primeros tiempos, de esas épocas ya desaparecidas, que dejan con dificultades alguna huella...pero ningún recuerdo.

(Pàg. 76)
Tenía que estar al tanto del gobierno del barco, evitar troncos , y hacer que marchara aquella caja de hojalata por las buenas o por las malas. Esas cosas poseen la suficiente verdad superficial como para salvar a un hombre sabio.

(Pàg. 87)
Ningún miedo logra resistir al hambre, ni hay paciencia que pueda soportarla. La repugnancia sencillamente desaparece cuando llega el hambre, y en cuanto a la superstición, creencias, y lo que vosotros podríais llamar principios, pesan menos que una hoja en medio de la brisa. ¿Sabéis lo diabólica que puede ser una inanición prolongada, su tormento exasperante, los negros pensamientos que produce, su sombría y envolvente ferocidad? Bueno, yo sí. Le hace perder al hombre toda su fortaleza innata para luchar dignamente contra el hambre. Indudablemente es más fácil enfrentarse con la desgracia, con el deshonor, con la perdición del alma, que con el hambre prolongada.

(Pàg. 143)
¿Volvía a vivir su vida, cada detalle de deseo, tentación y entrega, durante ese momento supremo de total lucidez? Gritó en un susurro a alguna imagen, a alguna visión, gritó dos veces, un grito que no era más que un suspiro: "¡Ah, el horror! ¡El horror!."

>> Altres han dit...
A la vora del foc

>> Enllaços
Joseph Conrad,
Apocalipsis now, colonialisme, rutes colonials Àfrica, principis morals, saqueig colonial,
ivori, ¡Ah, l’horror! ¡L’horror!, Àfrica, This is the end, riu Congo, per on es perd en Kurtz?, les tenebres


dissabte, 18 d’octubre de 2008

Èdip Rei - Sòfocles


Sòfocles. Èdip Rei
Barcelona: Sàpiens Publicacions, 2005

Versió de Joan Castellanos
Selecció a càrrec d'Enciclopèdia Catalana
Biblioteca bàsica d'El Periódico, 16


>> Què en diu la contraportada...
Èdip Rei és la més representativa i perfecta de les tragèdies gregues. Després de resoldre l'enigma de l'Esfinx que el coronà com a rei de Tebas i li permeté de casar-se amb Iocasta, Èdip consulta l'oracle per saber com pot salvar la ciutat de la pesta que pateix: ha de trobar i castegar l'assassí de l'anterior rei. Sòfocles narra en aquesta tragèdia com Èdip descobreix que la profecia de l'oracle segons la qual mataria el seu pare i es casaria mab la seva mare finalment s'ha acomplert.

>> Com comença...
ÈDIP: Fills meus, estirp nova de l'antic Cadmos, què vol dir aquesta actitud de suplicants amb què us presenteu, coronats amb aquests rams d'oliveres? Tota la ciutat és plena d'encens, i per tot ressonen els cants de peans i els laments. M'ha semblat que era just d'assabentar-me'n jo personalment, fills meus, més que no pas sentir-ho de boca de missatgers. Per això aquí em teniu disposat a escoltar-vos jo mateix, el famós Èdip ben conegut de tots. Parla tu, ancià. A tu et correspon per edat de parlar abans que els altres: per quina raó heu adoptat aquesta actitud? Quins són els vostres temors i les vostres demandes? És el meu desig d'ajudar-vos en tot. Seria, certament, insensible si no sentís compassió davant la vostra actitud.

>> Moments...
(Pàg. 51)
100-125 Pròleg
CREONT: (...) Allò que es busca, s'aconsegueix; es perd, en canvi, allò que s'oblida.

(Pàg. 58)
250-275 Episodi I
ÈDIP: (...) per tot això iniciaré la meva lluita, igual que si es tractés del meu pare, i arribare fins al final en el meu propòsit de capturar l'autor de la mort del fill de Làbdac, fill de Polido, fill del vell Cadmos, fill de l'antic Agenor. I prego als déus per als qui no col·laborin en la meva recerca, que la terra no els produeixi cap fruit ni les dones cap fill, i que siguin atuïts per la plaga que ara ens afeixuga i per una de pitjor encara. I a vosaltres, habitants de Cadmos, que fareu cas de les meves paraules, us desitjo que tingueu d'aliats per sempre la Justícia i tots els déus.

(Pàg. 60)
300-325 Episodi I
ÈDIP: (...) Tu, ara, no ens neguir la teva ciència de la interpretació de les aus ni cap dels altres recursos endivinatoris que posseeixes, i salva't tu mateix i salva la ciutat; salva'm també a mi, i a tothom, de la impuresa que ens pot produir el mort. Som a les teves mans. Ajudar els altres amb tots els mitjans possibles és la tasca més noble.

(Pàg. 62)
350-375 Episodi I
TIRÈSIES: Afirmo que, sense saber-ho, convius vergonyosament amb els éssers més estimats i no veus tampoc a quin punt de misèria has arribat.
ÈDIP:Et penses que sempre podràs expressar paraules semblants impunement?
TIRÈSIES: Si, almenys si la veritat té alguna força.

(Pàg. 64)
400-425 Episodi I
TIRÈSIES: (...) Sense saber-ho t'has convertit en abominació dels teus, dels morts i del qui encara habiten la terra, i la doble maledicció, de la teva mare i del teu pare, que s'acosta inexorablement, t'expulsarà un dia d'aquesta terra. Ara hi veus bé, però ben aviat veuràs només la foscor.

(Pàg. 70)
525-550 Episodi II

ÈDIP: Ets un bon orador, però jo sóc de mal convèncer. Et trobo hostil i pertorbador.
CREONT: Respecte a això, doncs, escolta el que et diré.
ÈDIP: Respecte a això, doncs, no comencis a dir-me que no ets un malvat
CREONT: Si creus que l'arrogància sense la raó, és una gran virtut, vas molt errat.
ÈDIP: Si creus que una persona que ha actuat amb dolenteria en contra d'un familiar no ha de sotmetre's a la justícia, comets un greu error.

(Pàg. 72)
600-650. Episodi II
CREONT: (...) No em comdemnis, però, per una sospita no fonamentada, sense haver-me escoltat, perquè no és just de tenir frívolament els dolents per bons i els bons per dolents, i dic més: expulsar un amic lleial és com privar-se d'una part de la pròpia vida, la més estimada. Però amb el temps ho sabràs bé, perquè només el temps deixa en clar l'home just; el dolent, en canvi, el pots conèixer en un sol dia.

(Pàg. 79)
800-825. Episodi II

ÈDIP: (...) Quin home pot haver-hi més odiat pels déus? Ningú, ni estranger ni ciutadà, no pot acollir-me en la seva llar ni adreçar-me la paraula. Tots m'han de fer fora de casa. I no era ningú més, sinó jo, qui ordenava aquestes malediccions contra mí mateix! I profano el llit del mort amb les meves mans, amb les mans que el van matar! Sóc tal volta un criminal? No seré tot jo un impur, ja que em veig obligat a exiliar-me, a no veure més els meus i a no trepitjar la meva pàtria, si no vull veure'm obligat a unir-me en matrimoni amb la meva mare i a matar el meu pare Pòlib que em va donar la vida i que em va educar? No creurà tothom que ha estat un déu sense pietat qui ha maquinat totes aquestes desgràcies? Oh pietat sagrada dels déus! Que no arribi mai a veure aquest dia! Que desaparegui del gènere humà abans que aquesta desgràcia infamant m'atenyi!

(Pàg. 85)
950-975. Episodi III

IOCASTA: Què pot témer l'home que viu dominat pel destí i no pot preveure res amb certesa? El millor és viure a l'atzar, com cadascú pugui.

(Pàg. 96)
1175-1200. Episodi III

ÈDIP: Ai! Ai! Ja tot ha esdevingut clar. Oh llum! que et vegi ara per darrer cop, perquè s'ha aclarit ben bé que he nascut de qui no podia, convisc amb qui no podia i he matat a qui no podia.

(Pàg. 103)
1325-1350.Èxode
CORIFEU: Malaurat per la teva lucidesa i malaurat per la teva desgràcia! Com hauria volgut que mai no haguessis sabut res.
ÈDIP: Mala mort desitjo a aquell, qui sigui, que va treure'm els salvatges grills en els camps de pastura i va alliberar-me de la mort i va salvar-me, per no fer-me cap favor. Si hagués mort aleshores, no causari aquest dolor ni als meus amics ni a mi mateix.
CORIFEU: Aquest també seria el meu desig.
ÈDIP: Ni hauria esdevingut assassí del meu pare ni els home m'haurien considerat l'espòs d'aquella de qui vaig nèixer. Ara, en canvi, sóc un infame, un fill de pares sacrílegs i que ha fecundat el mateix ventre d'on va néixer, malaurat de mi. Si existís un mal més enllà del mal, la sort l'hauria destinat a Èdip.

>> Altres han dit...

A la vora del foc

>> Enllaços

Sòfocles, tragedia, Èdip, ironia tràgica, heroi tràgic, mitologia, anagnorisi, Tebes, Corint, suïcidi, Freud, Tirèsies, complex d’Edip, complex d'Edip revisat, incest

El cavaller inexistent - Italo Calvino


Calvino, Italo. El cavaller inexistent
Barcelona: Edicions 62, 1993

Il cavaliere inesistente
Traducció: Francesc Vallverdú
Col.lecció: El Cangur, 147

>> Què en diu la contraportada...
"El cavaller no féu cap gest; la seva mà dreta, enguantada amb una manyopla de ferro ben articulada, estrenyé més fort l'arçó, mentre l'altre braç, que aguantava l'escut, era com sacsejat per un tremoleig. - Us ho dic a vós, ei, paladí! -insistí Carlemany-. Com és que no ensenyeu la cara al vostre rei? La veu sortí clara del gorjal. - Perquè no existeixo, senyor."
Amb aquestes paraules ens presenta Calvino el seu estrany personatge: "El cavaller inexistent". La sàtira de Calvino ens afecta directament, interesa l'home d'avui, perquè les situacions que hi descriu són ben actuals. I és que enmig dels fets grotescos, de batalles, duels i naufragis, no tardem a descobrir la seva força:una moral activa i una actitud irònica i melangiosa, una aspiració a la plenitud de la vida, a la humanitat total.

>> Com comença...
L'exèrcit de França era arrenglerat sota les vermelles muralles de París. Carlemany havia de passar revista als paladins. Feia més de tres hores que eren allà; feia calor; era una tarda de començament d'estiu, una mica tapada, núvol; dins les armadures bullien com en unes peroles a foc lent. No se sap si algun en aquella fila immòbil de cavallers havia ja perdut els sentits o s'havia abaltit, però de tota manera l'armadura els aguantava tots drets a la sella. De sobte, tres tocs de trompa: els plomalls de les cimeres se somogueren en l'aire quiet com per una bufada de vent, i callà de seguida aquella mena de bramul marí que fins aleshores s'havia sentit: eren, es veu, els roncs dels guerrers enfosquits pels gorjals metàl·lics dels cascos.

>> Moments...
(Pàg. 7)
Es feia fosc. Les cares, darrera la ventalla i la bavera, no es distingien tampoc gaire bé. Cada paraula, cada gest era ja previsible, i així tot en aquella guerra de tants anys, cada encontre, cada duel, portat a terme sempre segons unes regles, de manera que avui ja se sabia qui devia guanyar demà, qui perdre, qui devia ésser heroi, qui traïdor, qui havia de quedar esventrat i qui sortir-ne ben parat amb una desensellada i una culada a terra.

(Pàg. 19)
Havien tocat diana. El camps, a l'alba, zumzejava d'armats. Rambald hauria volgut mesclar-se en aquella munió que de mica en mica prenia forma d'escamots i companyies arrenglerades, però li semblava que aquella fressa de ferro era com un fimbreig d'èlitres d'insectes, una crepitació de clofolles seques. Molts guerrers s'havien ficat dins el casc i la cuirassa que els tapava fins a la cintura i sota els faldons i les ronyoneres sortien les cames en calces i mitges, perquè per a posar-se els cuixals, les genlleres i els gamberes, esperaven ésser a la sella. Les cames, sota aquell tòrax d'acer, semblaven més primes, com unes potes de grill; i la manera que tenen de moure, tot enraonant, els caps rodons i sense ulls, així com la d'aguantar els braços engavanyats per guardabraços, braçals i manyoples, era també de grill o de formiga; i per això tot aquell renou semblava un zumzeig indefinit d'insectes.

(Pàg. 31)
Encara era confús l'estat de les coses del món, a l'Edat en què aquesta història es desenrotlla. No era estrany de trobar-se amb noms, pensaments, formes i institucions que no corresponien a res d'existent. I d'altra banda arreu del món pul·lulaven objectes, facultats i persones que no tenien nom ni al capdavall distinció. Era una època en què de la voluntat i l'obstinació d'ésser-hi, de marcar una emprempta, de contrastar amb tot el que és, no se'n feia gaire ús, ja que molts no hi donaven importància -per misèria o ignorància o perquè tot els sortia bé igualment-, i per tant una certa quantitat acabava perdent-se en el buit.

(Pàg. 51)
Gurdulú arrossega un mort i pensa: "Apa, que engegues uns pets més pudents que els meus, cadàver. No sé pas per què tothom et plany. Què et fa falta? Abans et movies, ara el teu moviment passa als cucs que alimentes. Feies créixer ungles i cabells: ara escolaràs unes secrecions que faran créixer més altes al sol les herbes del prat. Et tornaràs herba, després llet de les vaques que menjaran l'herba, sang del nen que haurà begut la llet, i així tot. ¿Veus com ets més apte per a viure tu que jo, oh, cadàver?".

(Pàg. 55)
(...) l'art d'escriure històries està a saber treure d'aquell no-res que hem entès de la vida tota la resta; però acabada la plana reprenem la vida i ens adonem que allò que sabíem és ben bé no-res.


(Pàg. 59)
-S'entén que quan una dona ja no té cap desig pels homes existents, l'únic desig que li queda pot ser només el d'un home que no hi és per res...

(Pàg. 61)
- Però l'exèrcit imperial -objectà Rambald, la descàrrega d'amargor del qual havia estat ofegada per la fúria de negacio de l'altre, i ara mirava de no perdre el sentit de la proporció per tornar a trobar un lloc per als propis dolors-, l'exèrcit imperial, val a dir, lluita sempre per una santa causa i defensa la cristiandat contra l'infidel.
-No hi a defensa ni ofensa: no té cap mena de sentit -va dir Torrismon-. La guerra durarà fins a la fi dels segles i ningú no guanyarà ni perdrà: estarem plantats els uns davant els altres per sempre. I sense els uns els altres no serien res i ara, tant nosaltres com ells, hem oblidat per què lluitem...

(Pàg. 111)
-Visca! Ens has salvat! -i els pagesos s'aplegaven al voltant de Torrismon-. Ets cavaller però generós! Al final n'hi ha un que ho és! Queda't amb nosaltres! Demana el que desitgis: t'ho donarem!
-Ara... el que vull... ja no ho sé...-balbucejava Torrismon.
-Nosaltres tampoc no sabíem res, ni tan sols ser persones humanes, abans d'aquesta batalla... I ara ens sembla que podem... que volem... que ens cal fer-ho tot...Encara que sigui dur... -i es tombaven per plorar els morts.

(Pàg. 121)
Si és infeliç l'enamorat que invoca besos dels quals no sap el sabor, ho és mil vegades més el qui ha gustat a penes aquest sabor i després li és negat.

>> Altres han dit...
la2revelacion.com


>> Enllaços
Italo Calvino, Carlemany, enamorament, Bradamant, Els nostres avantpassats, armadura, Sant grial

dimecres, 15 d’octubre de 2008

El salze cec i la dona adormida - Haruki Murakami


Murakami, Haruki. El salze cec i la dona adormida
Barcelona: Empúries, 2008

Blind willow, sleeping woman
Traducció: Albert Nolla
Col·lecció: Narrativa, 316

>> Què en diu la contraportada...
El salze cec i la dona adormida és una obra mestra construïda a partir de petites perles que són les vint-i-quatre narracions que conté. Després d’un pròleg que és tota una declaració d’intencions de l’autor, on advoca per l’art de construir un relat, els contes són en ells mateixos petites càpsules del món de Murakami: oníric, proper i capaç d’equilibrar amb mestria la tendresa, l’horror i l’angoixa de viure, les desgràcies que ens reserva la vida amb una sensibilitat optimista i vital. Entre personatges estrambòtics, com ara corbs animats, un mico criminal o un home de gel, el lector sabrà reconèixer els somnis i els desitjos que els éssers humans integrem en el més profund del nostre jo. Ja sigui en una trobada casual a Itàlia, un exili romàntic a Grècia, unes vacances a Hawaii o immersos en el dia a dia més convencional, els personatges de Murakami afronten problemes i sensacions com ara la pèrdua, la distància o les inhibicions sexuals, tan habituals i comunes com difícils d’exterioritzar.

>> Com comença...
Per dir-ho de la manera més senzilla possible, considero que escriure novel·les és un repte i que escriure relats és un plaer. Si escriure novel·les és com plantar un bosc, escriure relats és com plantar un jardí. Els dos processos es complementen i creen un paisatge complet que m’estimo molt. El fullatge verd dels arbres projecta una ombra agradable a terra i el vent fa cruixir les fulles, que de tant en tant es tenyeixen d’un daurat brillant. Mentrestant, al jardí hi apareixen les poncelles i els pètals acolorits atreuen les abelles i les papallones, recordant-nos la subtil transició d’una estació a la següent. (Introducció)

>> Moments...
(Pàg. 17)
A casa, la meva habitació estava tal com l’havia deixat. Els llibres que havia llegit encara eren a les prestatgeries, el llit on havia dormit continuava al seu lloc, l’escriptori on havia estudiat no s’havia mogut i els vells discos que havia escoltat estaven intactes. to el que hi havia a l’habitació s’havia assecat i feia temps que havia perdut l’olor i el color. El temps s’hi havia acumulat de manera sorprenent. (El salze cec i la dona adormida)

(Pàg. 29)
Sortien junts des de l'institut. El motiu de la baralla havia estat una fotesa, però de cop i volta la conversa s’havia enverinat i havien acabat per treure tots els drapets al sol, de tal manera que li semblava que tots els lligams que els havien unit havien quedat tallats irreparablement. Dintre seu s’hi havia format una cosa dura que s’havia acabat morint. Després de la baralla, ell no li havia trucat i ella no tenia ganes de trucar-li. (Birthday girl)

(Pàg. 43)
Els poetes es poden morir als vint-i-u, i els revolucionaris i els rockers als vint-i-quatre. Ja has passat el mític Revolt de la Mort, has deixat enrere la foscor del túnel i només has d’avançar per una autopista de tres carrils per arribar a la teva destinació (tant si ho vols com si no). T’has tallat els cabells i t’afaites cada dia. Ja no ets ni poeta ni revolucionari ni rocker. Ja no dorms la mona en una cabina de telèfons, ja no beus fins a perdre el sentit i ja no poses els discos dels Doors a tot drap a les quatre de la matinada. En canvi, tens una assegurança de vida que has contractat a un conegut, beus als bars dels hotels i guardes les factures del dentista perquè desgraven. Què hi vols fer, ha en tens vint-i-vuit... (La catàstrofe minera a Nova York)

(Pàg. 60)
Continuava joguinejant amb la cullereta del cafè. Va mirar el rellotge que hi havia penjat a la paret. En fer-ho, va passar un altre tren.
Va esperar que acabés de passar abans de continuar.
-A vegades penso que el cor de les persones és com un pou molt fondo. Ningú no sap què hi ha al fons. Només t’ho pots imaginar per les coses que de tant en tant pugen surant fins a la superfície. L'avió (o com parlava sol com si recités poesia))

(Pàg. 69)
Als anys seixanta hi havia alguna cosa especial. M’ho sembla ara que miro enrere, però també m’ho semblava llavors, quan em trobava enmig d’aquella voràgine. En aquesta època hi ha alguna cosa especial, pensava. Ara: si em pregunteu què era concretament allò tan especial que ens van aportar aquells anys, em temo que només podré tòrcer el coll o mormolar alguna resposta inintel·ligible. Ben mirat, potser no vam ser més que testimonis d’aquella cosa que només va passar.(El folklore de la nostra època (o la prehistòria del tardocapitalisme))

(Pàg. 127)
Als meus companys els va sorprendre que plegués, però cap no va intentar fer-me canviar d’opinió. Un cop vaig fer el pas, em vaig adonar que no era tan difícil com em pensava. Si t’ho planteges seriosament, al món no hi ha gaires coses que no puguis deixar. De fet, potser no n’hi ha cap. I un cop comences a deixar coses, et vénen ganes de deixar-les totes. (Els gats menjahomes)

(Pàg. 140)
De la mateixa manera que en cada prestatgeria hi ha un llibre que fa temps que ningú llegeix, i que en cada armari hi ha una camisa que fa temps que ningú no es posa, en cada casament hi ha una tieta pobra.
Ningú no la presenta a ningú, i ningú no se li acosta a parlar-li. Ningú no li demana que faci un discurs. S’asseu a la taula que li toca i no se’n mou, com una ampolla de llet caducada. Es pren el consomé xarrupant discretament, es menja l’amanida amb els coberts del peix, no sap pescar les mongetes i és l'única que no té cullera a l’hora del gelat. Amb una mica de sort, el seu regal es quedarà al fons de l’armari. I si la sort se li gira d’esquena, quan la parella es traslladi el regal farà cap a la brossa juntament amb els trofeus empolsegats que ningú no sap qui va guanyar.
I també surt a l’àlbum de fotos, és clar, amb un posat com si acabés de morir ofegada.
¿Quí és aquesta? Si, home, aquesta dona amb ulleres que hi ha a la segona fila...
Ah, ningú, respon el marit jove. Una tieta pobra.
No té nom. No és més que una tieta pobra. (El conte de la tieta pobra)

(Pàg. 179)
El setè home va callar i va mirar els assistents. Ningú no va dir res. No es va sentir ni un sospir. Ningú no va canviar de postura. Tothom esperava el final de relat. A fora el vent s’havia aturat i no se sentia cap soroll. El setè home es va tornar a tocar el coll de la camisa, com si busqués les paraules adients per concloure la seva història.
- Diria que l'única cosa de la qual no hem de tenir por és de la por mateixa - va dir al cap d'uns moment-. La por existeix, és clar... Pot adoptar diverses formes i ens pot deixar aclaparats. Però el que ens ha de fer més por de tot és tancar-hi els ulls i girar-nos-hi d’esquena. Si ho fem, agafem la cosa més preciosa que tenim a dins i la sotmetem a una altra cosa. (El setè home)

(Pàg. 241)
Al juny ella va fer vint anys. El fet que arribés als vint era una mica estrany. Em semblava més lògic que tant ella com jo no ens moguéssim d'entre els divuit i els dinou. Després dels divuit vindrien els dinou i, després dels dinou, altra cop els divuit. Però ella en va fer vint, i jo els faria a l'hivern. Només els morts es quedaven per sempre als disset. (La cuca de llum)

(Pàg. 326)
Evidentment, encara que es quedés momentàniament sense nom continuava sent ella, i com que recordava la seva adreça i el seu número de telèfon, era impossible que la seva existència quedés reduïda a zero. El seu cas era diferent dels casos d’amnèsia total que apareixien a les pel·lícules. Amb tot, el fet de no recordar el seu nom era incòmode i inquietant. Trobava que una vida sense nom era com un somni del qual no et podies despertar. (El mico de shinagawa)

(Pàg. 328)
Les empreses eren així. El departament de vendes era una cosa i les oficines n’eren una altra. Un cop entraves en un dels dos llocs, era gairebé impossible sortir-ne. A més a més, ella no era prou ambiciosa per augmentar les seves responsabilitats i fer carrera dins de l’empresa. S’estimava més treballar de nou a cinc, aprofitar els dies de festa i gaudir de la vida privada. (El mico de shinagawa)

>> Altres han dit...
Llibres i més llibres, Llibròfags, l'home cactus

>> Enllaços
Haruki Murakami, Murakami him self, fantasia, r
ockers, The Doors, amnèsia, busques un nom?, antroponimia, por, jazz blanc (p.e.), Shinagawa, generacions, format, paciència