divendres, 29 de maig de 2009

Del infierno - Giorgio Manganelli


Manganelli, Giorgio. Del infierno
Barcelona: Anagrama, 1991








Dall'inferno
Traducció de Joaquín Jordá




>>Què en diu la contraportada...
De las numerosas tentativas realizadas en este siglo por liberar a la literatura de ficción del yugo del realismo, la de Manganelli sin duda dejará huella perdurable en la evolución de la narrativa contemporanea. Este efecto no es ajeno por completo a los fuegos de artificio: Del infierno es una obra en la que innovación y perfección formal son momentos de una misma agitación. Con la entonación de un clásico y la sugestión expresiva de un estilista, el inquietante perfil del infierno de Manganelli aparece a la vez como fiesta del lenguaje y como su crítica más corrosiva (de ahí que se haya visto en este libro "una siniestra alianza entre retórica y metafísica").

Como el Malone de Beckett, de quien sin duda Manganelli es el más inteligente heredero, el narrador de estos textos materializa la absoluta incertidumbre de la condición humana, la fragilidad de la conciencia como pilar de la moral y de la acción. Ni siquiera está seguro de haber muerto, de estar en el infierno; la prolongada metamorfosis que sufre lo lleva a un largo viaje sin movimiento, metáfora de la lectura y de la memoria, paródico homenaje a la literatura del Barroco y a las obras de raigambre leopardiana. Después de atravesar la permanente sorpresa de estas páginas, el lector comprenderá por qué Italo Calvino señaló a Giorgio Manganelli como el narrador más importante de la literatura italiana contemporánea.

>> Com comença...
De acuerdo con la razón, tendría que aceptar que estoy muerto; y, sin embargo, no tengo memoria de esa lacerante descomposición, la opaca decadencia corporal, ni de las manías interiores, terrores y esperanzas, que, dicen, acompañan el recorrido hacia la muerte; aunque sí recuerdo cierta aridez tanto del cuerpo como de la mente; un desasosiego taciturno, un continuado desasimiento de las preocupaciones graves, para entretenerme con imágenes entre pobres y sórdidas, casi como si jugara con las deshilachadas orlas de mis terrores.

>> Moments...
(Pàg. 11)
- Pero si estamos en algún lugar, tendríamos tambien que "ser"; pero tal vez "ser" no es lo mismo que "vivir".
- Claro que podrían ser condiciones diferentes; incluso incompatibles.
- ¿El que vive no es?
- Exacto.
- Pero para responder a esta pregunta tendríamos que saber dónde estamos. ¿No estamos en el infierno?
- Es posible, es probable. Pero no sabría decir más.

(Pàg. 14)
Repaso los tiempos en los que no habría dudado en llamarme vivo; y enumero los síntomas del existir; la estrechez del cuerpo, el miedo del alma intolerante de sueños nocturnos, por lo que sólo me llegaban fragmentos de color, casi lamentos de sueños que yo abortaba, o diseños inacabados de cuerpos descuidados y fofos, y el asomar culpable del sueño, condenado, horrorizado ante el cómputo de las horas inminentes; y me pregunto si no sería aquella condición de muerto, y no habría ahora subido al infierno, tal vez bien merecido por mi desesperación.

(Pàg. 47)
Salió al principio una mierda gris, y entendí que me estaba, me iba liberando de los fantasmas; luego comprendí que de gris la fea podredumbre se convertía en rojiza, y por tanto me liberaba de la suciedad que se demoraba en mi sangre; y después era negra y torva, y pensé que se trataba de mi alba, de la que finalmente me desnudaba, me liberaba, y estaba seguro de que aquella caca negruzca se habría revelado, de revolverla, llena de caras, de manos, y ojos, y adoraciones, y pesadillas, y sueños, y los vanos ideogramas de una inane paciencia; oh desmerdarse de sí mismos, ver morirse en mierda una parte de sí que es angosta y angustia y ansia; desnudar las intrínsecas vísceras de una túnica de posos; ya que aquél era el color de las memorias, de los deseos, de las ansias, de las esperanzas, de las esperas, del rencor, de la concupiscencia y del adiós.

(Pàg. 62)
- ¿No hay monstruos? ¿No hay demonios? ¿No hay satanases?
- No he dicho tanto. Pero tal vez los monstruos pertencen a otros infiernos; o tal vez son juegos de este donde permanecemos; o mejor aún, te persiguen recortes de noche. No ansían devorarte, pero no se separan de tí, porque la noche, diferente ella sola de ésta que ahora conocemos, nos persigue, o tal vez nos mendiga y suplica;(...)

(Pàg. 67)
Otras albas sólo son cavidad de luz, grandes huecos en los cielos, una epifanía de la nada, una cerimonia frígida de la niebla, a la que no dará vida la sangre de la aurora.
(...) La aurora es la catástrofe cotidiana de la luz, la irreparable limpieza de la morada celeste, la ininterrumpida matanza de los animales que recorren los cielos, la decapitación del sol.

(Pàg. 73)
Recorro el infierno de mi abdomen, de mi vientre, dentro de mí, llamo, me responde un eco hueco, como si yo fuera una gruta, vacío de una ruina; camino dentro de mí, huelo el hedor de un lugar subterráneo húmedo y desierto, quizá yo soy mi propio sepulcro, y la inscripción sobre la frente es mi ilegible "Aquí yace".

(Pàg. 82)
- ¿Quieres decir que no existe otro infierno que yo mismo?
- No he dicho que haya infierno; pero me parece razonable suponer que tú y sólo tú eres el lugar donte te encuentras.

(Pàg. 91)
- Deseo continuar mi fuga, no me hagas perder el tiempo.
- ¿Usted pierde tiempo? Extraño, si usted lo pierde, habrá que encontrarlo. -Parece preocupado, un poco desorientado-. En este lugar todo aquello con lo que nos topamos es "encontrado", ya que todo está perdido. Pero si usted dice que ha perdido el tiempo, parece querer decir que antes lo tenía; así que lo había encontrado; pero entonces aquel tiempo ya estaba perdido. ¿Cómo consigue perderse por segunda vez? Aquí sólo existe la primera vez; la que cuenta, naturalmente.

(Pàg. 94)
La luz se debilita, como si realizara un desconfiado esfuerzo por producir un crepúsculo, quizá una noche.

(Pàg. 108)
Sé que el muerto es una categoría diferente del vivo, pero que el vivo es un artesano de la muerte, y el muerto un archivo de la vida.

(Pàg. 114)
Ser insecto, ser estrella, no existe diferencia menos relevante. En cualquier caso, tú eres una extensión de la nada.

(Pàg. 132)
- (...) Si concebimos el infierno, bien, como un lugar definido, una nación, un estado, nos veremos obligados a suponer que el infierno está aquí o allí, en suma, en un lugar preciso; por lo que sólo es posible estar totalmente dentro o totalmente fuera del infierno. Existirá, además, un punto, sutil pero indudable, en el que se está en parte fuera y en parte dentro del infierno. Si el infierno es un lugar, no sólo tenemos que admitir que tiene fronteras, sino que podemos franquearlas (...).

>> Altres han dit...
Critica Literatia wineruda, Críticas de literatura universal, Italialibri.net,

>> Enllaços

divendres, 22 de maig de 2009

Estacions. Poemes de les dinasties Tang i Song - Shi Bo


Bo, Shi. Estacions. Poemes de les dinasties Tang i Song
Barcelona: Publicacions de l'Abadia de Montserrat, 2005









Saisons, poemes des dynasties Tang et Song.
Traducció catalana de Núria Periago






>> Què en diu la contraportada...
Shi Bo, escriptor y cal·lígraf xinès instal·lat a França dels del 1990, organitza exposicions i cursos de cal·ligrafia a París. És autor d'una seixantena d'obres, publicades a diversos països. En aquest llibre ha seleccionat, traduït i il·lustrat una seixantena d'antics poemes xinesos que pertanyen als més brillants poetes de diferents èpoques. D'una manera molt suggerent, els ha reagrupat sota el tema de les quatre estacions: primavera, estiu, tardor i hivern. Tot plegat és un festí per als amics dels bons llibres, de la poesia oriental i de l'art propi de la rica civilització xinesa.

>> Com comença...
A la primavera el somni dura més enllà de l'albada
D'arreu arriba el cant dels ocells
La nit és a penes torbada pel murmuri del vent
i de la pluja
Qui sap quantes flors han caigut aquesta nit?
SOMNI DE PRIMAVERA. Meng Haoran (689-740)

>> Moments...
(Pàg. 20)
(...)
En el jardí un gronxador
I a l'altre costat del recinte algú que es passeja
Vorejant el camí
Se sent l'esclat rialler d'una jove
Que de mica en mica s'esvaeix
Amorós, el passejant s'afligeix de la insensible
UN ENAMORAT ENTRISTIT PER UNA INSENSIBLE. Su Shi (1037-1101)

(Pàg. 24)
Envoltat de flors, davant la meva copa
Bec en solitud
Alço el meu vas vers la lluna
Brindo per nosaltres tres, la lluna,
la meva obra i jo
La lluna no davalla pas per beure
La meva ombra no sap que em segueix
La lluna i la meva ombra, de moment, m'acompanyen

Aprofitem la primavera per deixar-nos
anar amb joia
Quan canto la lluna passeja
Quan ballo la meva ombra zigzagueja
Ens divertim junts en el moment del meu despertar
Abans que l'embriaguesa ens distanciï
Ens prometem un amor etern
Encara que els núvols acabin per separar-nos
SOLITUD A LA CLAROR DE LA LLUNA. Li Bai (701-762)

(Pàg. 30)
Beguem aquesta nit tota la nostra embriaguesa
Oblidem el demà davant la copa
Aprecio la vostra rebuda i hospitalitat
El gobelet ple de la vostra amistat
Atenció que la nit primaveral és curta
Les copes no són mai massa plenes
Brindem una vegada més
Per la nostra vida que passa com un esclat
BUIDEM LES NOSTRES COPES.Wei Zhuang (836-910)
(Pàg. 62)
Visc a la part alta del Gran Riu
I tu, riu avall
No hi ha un sol dia que no pensi en tu
Però no et veig mai
Bé que nosaltres bevem en el mateix curs d'aigua
Quan aquest riu podrà interrombre el seu lliscar?
De quina manera la meva tristesa
s'arribarà a apaivagar?
Mentre el teu cor bategui a l'uníson del meu
Jo restaré fidel al meu amor per tu
ENAMORADA D'UN DESCONEGUT.Li Zhiyi (segle XI)

(Pàg. 85)
A les darreries de la tardor la nit es freda
Desvagat, el vell, vetlla fins tard
La llàntia apagada
Es fica al llit
escoltant el xipolleig agradable de la pluja
El feix dins l'estufa està ja reduït a cendres
El perfum de la fusta encara dóna caliu
L'endemà al matí el dia és clar i fred
El vell roman encara dintre l'escalfor del llit
Les fulles roges plenes de gebre
encatifen l'escalinata
UNA NIT DE PLUJA A LA TARDOR. Bai Juyi (772-846)

(Pàg. 90)
Agafats per una agulla de jade
Els seus cabells s'ondulen com els núvols
Embolcallada en una fina roba de seda
Aixeca lleugerament les seves celles negres
El vent de la tardor s'ha fet for
I es barreja amb una pluja intensa
A l'altre costat de la persiana de bambú
Els plàtans s'agiten
Quina impotència davant una nit tan llarga.
NOSTÀLGIA D'AMOR. Li Yu (937-978)

(Pàg. 92)
Més enllà de la posta de l'hostal
Un pont en ruïnes
Una flor desclosa
Solitària, en l'abandó
Trista quan la nit s'apropa
I més encara als capricis del vent i de la pluja
Aquesta flor no vol rivalitzar en bellesa
amb la primavera
La gelosia de les altres flors la deixen indiferent
Una vegada ha caigut en el fang
Ella, esdevé pols
El seu perfum, malgrat tot, resta intacte
ELOGI A UNA FLOR DE TARDOR. Lu You (1125-1210)

(Pàg. 116)
Sota el vent de l'oest, el pati ple de crisantems
A llur perfum glacial, cap papallona
no hi presta atenció
Si jo un dia esdevingués déu de la primavera
Els faria descloure al mateix temps que
les flors del presseguer
POEMA ALS CRISANTEMS. Huang Cao (?-884)

(Pàg. 124)
El món és hostil
L'amor és infidel
La nit s'acosta
La pluja fragilitza les flors
El vent matinal asseca les meves llàgrimes
Em recolzo a la balustrada
Silenciosa, provo de buidar el meu cor
Impossible! Impossible! Impossible!
Solitària, ja no sóc la que era
La meva ànima malalta està desorientada
com la corda del gronxador
El so del meu cor em fa estremir
la nit és ja profunda
Per temor que em sorprenguin
Eixugo les meves llàgrimes
M'esforço a dibuixar un somriure
Enganyador! Enganyador! Enganyador!
UNA DONA QUE PLORA. Tang Wan (vers 1155)

>> Enllaços

dimarts, 19 de maig de 2009

Carrer de les Botigues Fosques – Patrick Modiano



Modiano, Patrick. Carrer de les Botigues Fosques.
Barcelona: Proa, 2009









Rue des Boutiques Obscures
Traducció Joan Casas
Col.lecció: A tot vent, 514



>> Què en diu la contraportada...
París, 1965. Guy Roland abandona l’agència de detectius on treballa per investigar la seva pròpia vida, la vida anterior a un accident que l’havia deixat amnèsic quinze anys abans. Recollint les pistes que li van donant vells coneguts, Guy es remuntarà fins a la Segona Guerra Mundial per descobrir la seva autèntica identitat. Una recerca vertiginosa li confirmarà que en realitat havia estat Jimmy Pedro Stern, un jueu de Salònica que treballava a la legació de la República dominicana a París, fins que l’ambient opressiu de l’ocupació alemanya el va obligar a fugir amb una dona al poblet alpí de Mégève. Modiano és un dels pocs autors capaços de crear atmosferes misterioses i alhora subjugar el lector amb una intriga novel·lesca. Misteri i intriga no sempre van de bracet, però Modiano sap fer totes dues coses alhora. Carrer de les Botigues Fosques és una obra singular, una investigació profunda dels abismes d’una ànima errant que absorbeix el lector en una trama detectivesca.

>> Com comença...
Jo no sóc res. Amb prou feines una silueta clara, aquell vespre, a la terrassa d’un cafè. Esperava que parés de ploure, un xàfec que havia començat a caure just quan l’Hutte se n’anava.Hores abans ens havíem trobat per última vegada als locals de l’Agència. L’Hutte darrera la taula de despatx massissa, com sempre, però amb l’abric possat, de manera que tenies ben bé la impressió de comiat. Jo al seu davant, a la butaca de cuir reservada als clients. El llum d’opalina escampava una claror viva que m’enlluernava.- Doncs ja ho veus, Guy... això s’ha acabat...-va dir l’Hutte amb un sospir.

>> Moments...
(Pàg. 12)
-
I tu, Guy, què penses fer? –em va demanar després de beure un glop de conyac amb aigua.
- Jo? Segueixo una pista.
- Una pista?
- Sí. Una pista del meu passat...
Vaig pronunciar aquesta frase amb un to pompós que el va fer somriure.
- Sempre he pensat que algun dia el retrobaries, el teu passat.
Aquesta vegada parlava seriosament, i em va commoure.
- Però, mira què et dic, Guy, no sé si val la pena...

(Pàg. 54)
Va encetar una tonada que era, em penso: Sur les quais du vieux Paris, però el soroll de les veus i de les rialles feia la música amb prou feines audible, i ni tan sols jo, que era a tocar, no n’arribava a copsar totes les notes. El pianista continuava, impertorbable, amb el bust ben dret, el cap inclinat. Em feia patir: pensava que en algun moment de la seva vida l’havien escoltat quan tocava el piano. Després s’havia hagut d’acostumar a aquest zum-zum perpetu que li apagava la música. Què diria, quan jo pronunciés el nom de Gay Orlow? Aquell nom el trauria un moment de la indiferència amb què anava tocant la seva peça? O ja no li diria res, com aquelles notes de piano ofegades sota la remor de les converses?

(Pàg. 70)
Estranya gent. D’aquella que només deixa rere seu un núvol de fum que aviat es dissipa, L’Hutte i jo, sovint, teníem tractes amb aquesta mena d’éssers els rastres dels quals es perden. Un bon dia apareixen del no-res i se n’hi tornen després d’haver brillat breument com cuques de llum. Reines de bellesa. Gigolós. Papallones. La major part, fins i tot en vida, no tenien pas més consistència que un glop de vapor que mai no es condensarà.

(Pàg. 104)
Les lletres em ballen. Qui sóc jo?

(Pàg. 122)
Darrera els vidres de la porta veia l’arrencada de l’escala, i em van agafar ganes de pujar-la lentament per repetir els gestos que feia i resseguir els meus antics itineraris.Jo crec que encara se senten, a les entrades dels immobles, els ecos de les passes d’aquells que tenien el costum de travessar-les i que, després, van desaparèixer. Alguna cosa continua vibrant després del seu pas, unes ones cada vegada més febles, però que captes si estàs prou atent. En el fons, potser jo mai no havia estat aquell Pedro McEvoy, jo no era res, però em travessaven unes ones, ara llunyanes, adés més fortes, i tots aquells ressons esparsos que flotaven en l’aire cristal·litzaven, i allò era jo.

(Pàg. 157)
El París per on caminàvem tots dos en aquell temps era tan estival i tan irreal com el vestit fosforescent d’aquell Scouffi. Flotàvem en una nit que aromaven les troanes quan passàvem per davant de les reixes del Parc Monceau. Molt pocs cotxes. Semàfors vermells i semàfors verds s’encenien dolçament per no res i els seus senyals de colors alternats eren tan suaus i regulars com el balanceig d’unes palmeres.

(Pàg. 231)
Benvolgut Hutte, la setmana vinent marxo de París cap a una illa del Pacífic, on tinc alguna possibilitat de trobar un home que em pot donar informacions de què ha estat la meva vida. Sembla que es tracta d’un amic de joventut.Fins aquí tot m’ha semblat tant caòtic, tan trinxat... Fragments, bocins d’alguna cosa, em retornaven bruscament a mesura que indagava... Però, ben mirat, potser és això, una vida...Segur que es tracta de la meva? O de la d’un altre dins el qual m’he esmunyit?Des d’allà, t’escriuré.Espero que tot et vagi bé a Niça, i que vagis obtenir aquella feina de bibliotecari que desitjaves, en aquell lloc que et recordava la teva infància.

>> Altres han dit...
La mirada de Tirèsies, Llibròfags

>> Enllaços
Patrick Modiano,
Bottin Mondain, L’emprempta de Queneau, Records mentiders, No coneix aquest paio? No troba que se m’assembla?, Je ne suis rien, John Gilbert,Tu me acostumbraste, Amnesia,
La França Ocupada, Premi Goncourt



dissabte, 16 de maig de 2009

La classe - François Bégaudeau



Bégaudeau, François.La classe
Barcelona: Empúries, 2009





Entre les murs
Traducció Ona Rius Piqué
Col·lecció: Narrativa, 339

>> Què en diu la contraportada...
En François i els seus col·legues professors es preparen per encarar un nou curs en un institut d’un barri conflictiu de París. Plens de bones intencions, amb ganes d’aportar la millor educació als seus alumnes, es fan forts contra el desànim. Però les cultures i les actituds s’enfronten dins les quatre parets de les aules, microcosmos de la França contemporània. Per divertits i estimulants que puguin ser els adolescents, els seus comportaments poden tallar de rel l’entusiasme d’un professor que no cobra prou. La gran franquesa de François sorprèn els alumnes, però el seu sentit estricte de l’ètica trontolla quan els joves comencen a rebutjar els seus mètodes.

>> Com comença...
Arribat el dia, sortint de la boca del metro, m'he aturat al bar per no presentar-me massa d'hora. Al taulell de coure, el cambrer uniformat escoltava mig distret un quadragenari amb ulleres, els ulls del qual recorrien en ziga-zaga un article.

-Quinze mil vells menys, lloc per als joves.

>> Moments...
(Pàg. 15)
Full petit, quadriculat. Em dic Souleymane. Sóc més aviat tranquil i tímid a classe i a l'escola. Però a fora sóc una altra persona: nerviós. No surto gaire. Tret per anar a la boxa. Voldria ser tècnic de climatització més endavant i el que menys m'agrada és la conjugació.

Full petit, quadriculat i perforat. Em dic Khoumba però no m'agrada gaire. M'agraden la llengua i la literatura, tret si el professor és nul. La gent diu que tinc mal caràcter, és veritat, però depèn de com em respecten.
Full de llibretat d'esborranys. Em dic Djibril. Sóc malià i n'estic orgullós, perquè aquest any l'equip de Mali participarà a la copa d'Àfrica (...)

(Pàg. 49)
Un adolescent aprèn a respectar els professor a poc a poc a còpia d'amenaces o per por de posar-se en problemes. Només són exemples, això. Jo el respecto i el resepcte ha de ser mutu. Per exemple, jo no li dic que és un histèric i, aleshores, ¿per què m'ho diu vostè? Jo le respectat sempre, com és que ara em fa escriure això!! En qualsevol cas, sé que em té mania, i no sé perquè. NI vinc a l'escola perquè el professor em faci brometes per no sé quines raons!!

(Pàg. 89)
M'he aturat al bar. Una sexagenària esdentegada llançava la cendra als peus del taulell de coure. Ha demanat al cambrer uniformat el nou preu del Malboro.

- Cinc euros.
- Hòstia.
- Ja ho pot dir.
- Hivern i al cul del món.

(Pàg. 97)
- (...) No tinc cap intenció ni d'esbroncar-vos ni de moralitzar-vos, no us diré que l'antisemitisme no està bé com tampoc no ho està fumar o trencar un gerro. Jo faig la meva feina de profe de llengua: us ensenyo a desconfiar de les coses inexactes. Si em dieu que el C.O.D. s'ha de fer concordar amb el participi passat, us dic que és inexacte. Bé, doncs, no estimar els jueus no està bé ni malament, només és inexacte. Quan tenia la vostra edat era comunista, ¿sabeu què vol dir comunista? A grans trets un comunista és aquell que vol que els pobres siguin menys pobres i que els rics siguin menys rics. En aquella època els meus enemics eren els patrons, els que manen de veritat. Això tenia més cara i ulls, ¿no us sembla? I sobretot era molt més precís.
L'Imane ha murmurat una cosa que ha fet exultar d'aprovació la Sandra i s'han picat les mans.

- ¿Què passa?
- No, res.
- Sí, alguna cosa. Si esclateu a riure així, deu ser perquè passa alguna cosa.
- No, no.
- Digueu-me.
L'Imane dubtava, després s'ha llançat, mirant-me de dalt a baix, sense poder amagar un petit somriure d'evidència sota el nas.
- Professor, els patrons són els jueus.
Vet aquí.

(Pàg. 114)
Laxisme = permissivitat

¿S'ha de restablir l'autoritat que van conèixer els nostres avis a l'escola? Crec que hem de deixar el passat enrere i pensar que les coses que van funcionar aleshores potser serien menys eficaces ara i en un futur. Crec que és l'adult qui ha d'afirmar-se i imposar les regles segons els valors en què creu, i no en nom d'una moda que es basaria en la força i que consistiria a ser més sever amb els alumnes. Per bé que la manca d'assiduïtat, respecte i molts d'altres factors que ens duen a replantejar-nos el paper de l'escola siguin presents tan sovint en els nostres centres, ¿seria una bona solució restaurar aquesta autoritat seguint la moral dels nostres avantpassats? No ho crec. Els joves d'avui en dia no acceptarien una autoritat com aquesta. No són capaços ni d'imaginar-la.

(Pàg. 126)
- Professor, ¿és possible canviar de classe?
- No.
- És un fàstic, aquesta.
- Perquè tu en formes part
- I vostè també.
- Afanya't.

(Pàg. 136)
- Professor, ¿podem parlar dels atemptats?
- ¿Per dir-ne què?
- Repeteixen constantment que són els islamistes, i en realitat ni tan sols ho saben.
- És força probable, ¿no?
El Mohammed-Ali i la Soumaya han pujat de seguida als marlets entrellaçant vociferacions.
- ¿Per què diuen que han estat els islamistes? Mentre no hi hagi proves que no diguin res i llestos, no hi ha dret.
- ¿I què canvia?
El Mohammed-Ali s'havia escapat de l'escamot vindicatiu.
- Canvia que no ho sabem, vet aquí.
La Soumaya ha tornat a carregar l'arma.
- No saben ni el de l'11 de setembre
L'Imane ha entrat a la cursa.
- Jo estava contenta l'11 de setembre.
I jo estava content de poder-los rebatre.
- ¿3.000 morts i estaves contenta?
El Mohammed-Ali torna a començar.
- Ei, profe, ¿i els morts que fan els americans a Palestina i tota la resta?
- Sí, admentem-ho, però no ens podem quedar eternament a l'espiral de la venjança.

(Pàg. 152)
N'estic fins al capdamunt d'aquests guinyols, no els vull veure més, no els vull veure més. M'han muntat un sarau i no púc més, no puc suportar-los més, no puc, no puc més, no saben res i et miren com si fossis una cadira quan els vols ensenyar alguna cosa, que s'hi quedin per sempre a la merda, que no se'n moguin, jo no els en trauré, he fet el que havia de fer, he intentat fer-los-en sortir però no ho volen, s'ha acabat, no hi ha res a fer, hòstia, no els vull veure més, (...)

>> Altres han dit...
El bloc de Xavier Torróntegui, En blanco y negro

>> Enllaços...
François Bégaudeau, retrat de l'autor, Copa d'Àfrica, l'autor i les seves motivacions, l'escola sel·lecciona, escriptor o actor?, Festival Internacional de Cannes, el procés de l'aprenentatge, pensem una mica?, però com ho hem de fer?

dissabte, 9 de maig de 2009

La jungla de asfalto - W.R.Burnett



W.R.Burnett. La jungla de asfalto
Barcelona: RBA Libros, 2008






The Asphalt Jungle
Traducció José Mª Claramunda
Col·lecció Serie Negra, 2



>> Què en diu la contraportada...
Erwin Doc Redenschneider, un criminal legendario que acaba de salir de la prisión, tiene un plan brillanete para robar una joyería. En busca de apoyo financiero, propone la idea al abogado corrupto Alonzo D. Emmerich. Emmerich acepta financiarlo y Doc prepara el golpe sin sospechar las verdaderas intenciones de su protectos. Para llevar a cabo el robo necesita reclutar a varios hombres: al experto en cajas fuertes Louis Ciavelli, al chofer Gus Minissi y al matón Dix Handley. El robo es todo un éxito y Dix y Doc llevan el botín a su comprador, Emmerich que, arruinado y en bancarrota como consecuencia de un loco romance, intentará apoderarse las joyas robadas.

>> Com comença...
A Lou Farbstein, hombre de edad madura al que desde hacía veinte años seguían llamando “el brillante chico del periódico World”, le era indiferente la nueva autoridad de la ciudad, el recién nombrado comisario de policía Theo J. Hardy. El reportero consideraba que el flamante comisario era un ser extraordinario, y escribía con frecuencia artículos en los que hablaba de él con imparcialidad loable. Sus juicios agudos y certeros solían ejercer una gran influencia en las opiniones de sus compañeros de prensa.

>> Moments...
(Pàg. 13)
No les dedicó ninguna sonrisa, como hacían los políticos; no les estrechó a todos las manos; no les ofreció cigarrillos ni whisky; no hizo patéticas alusiones a su pobre esposa que se había quedado en casa esperándole; no habló de su encantador nieto al que todos reconocían aptitudes admirables para escalar altos cargos políticos. Se quitó el sombrero, se sentó a su mesa sin quitarse el abrigo y dirigió a los reunidos una dura mirada desde sus ojos grises, fríos e inquisitoriales. Pudieron observar que estaba molesto y que no aprobaba la conducta de la prensa. Sin embargo, aquel hombre inspiraba confianza.

(Pàg. 14)
- (...) Ustedes, representantes de la prensa, critican al Departamento de Policía como si sólo él, en un mundo lleno de pureza, sufriera del mal de la corrupción. Todas las instituciones humanas son falibles, y también el periodismo lo es, aunque ustedes, sus paladines, se resistan a admitirlo.

(Pàg. 18)
La noche, oscura y tempestuosa, cubría como una caperuza de fraile la enorme y agitada ciudad de Midwestern, situada al lado del río. Una lluvia menuda, que caía por entre los altos edificios a intervalos, mojaba las calles y pavimentos convirtiéndolos en espejos negros de una casa encantada que reflejaban con formas grotescas y retorcidas las luces de la calle y los anuncios de neón.
Los grandes puentes de la parte baja de la ciudad, tendidos sobre el río ancho y negro, formaban arcos en el vacío, y la lejana orilla quedaba borrada por la llovizna; bocanadas de aire arrastraban sin rumbo las hojas de periódico que volaban en los bulevares casi desiertos emitiendo débiles silbidos a lo largo de las fachadas de las casas y gimiendo al chocar con sus intersecciones. Coches vacíos y autobuses con los cristales empañados rodaban lentos por la parte baja de la ciudad. Si se exceptúa los taxis y los coches con maleantes como pasajeros, no había otro tráfico.

(Pàg. 124)
Dix, al salir de su ensueño, se puso a mirar, asustado, lo que le rodeaba, como si no hubiera visto antes aquel sitio, ni oído hablar de él siquiera. Le quedaba la impresión, sentía la congoja, de que unas manos desconocidas lo habían arrebatado, en la noche, de su casa y de su tierra y lo habían traído a este destierro, a esta extraña ciudad con sus tuberías de albañilería, con sus feos e imprevisibles modos de vivir, que tan lejos estaba de su pueblo, tan carente de sentido y de razón, y que resultaba tan impropia para su modo de ser.

(Pàg. 126)
Él no era un criminal. Pero ¿y si lo era? ¿Qué es ser un criminal, después de todo? ¿Un hombre que siente un desesperado afán por el dinero y que no emplea métodos muy limpios para conseguirlo? ¿Un hombre al que le falta un tornillo en la cabeza, un pobre loco? ¿Simplemente un desgraciado que no sabe seguir el juego, por desconocer las reglas del mismo, y que improvisa a medida que va jugando con escándalo de los jugadores convencionales?

(Pàg. 164)
En el tiempo que brilla un relámpago, había hecho Emmerich un descubrimiento sorprendente. Cuando la humillación llegaba a cierto punto, la muerte era preferible. Lo había oído decir muchas veces, dentro y fuera de los tribunales, algunas veces en serio; otras, con ironía. Le habían parecido siempre ideas de otra época. ¡Pero era verdad!

(Pàg. 170)
Cobby, echado sobre el asiento de cuero del sofá que había en la sala de juego del fondo, trataba de serenarse. Tenía el rostro pálido y descompuesto y, de vez en cuando, dejaba oír débiles gemidos. Estaba sufriendo de asombro y de miedo, y no podía alejar de su mente el pensamiento irracional de que se le venía encima el fin del mundo.

(Pàg. 247)
Todos los hombre tienen esas debilidades en una forma u otra... y sus desarreglos y fracasos son invariablemente el resultado de ellas. En otras palabras: los hombres sólo son seres racionales en rarísimas ocasiones. Esto es lo que se entiende por ser humano, y muy humano. Por eso las prisiones estaban llenas –incluso de criminales de sangre fría como él-.

(Pàg. 267)
Iba en silencio, acurrucada para defenderse del frío, mientras Dix conducía el coche a marcha moderada a través de millas y millas de calles poco conocidas. Dejaron atrás enormes, sombríos y misteriosos edificios; pasaron por llanos arrabales interminables; dejaron a su espalda almacenes, laberínticos parques ferroviarios, altos y ominosos viaductos, zigzagueantes calzadas asfaltadas; pasaron por los barrios pobres cuyas casas parecían torcerse un poco y donde pequeños comedores nocturnos con sus letreros luminosos de neón rojos, verdes y amarillos, rasgaban la húmeda oscuridad; por los distritos fabriles, silentes como un cementerio, donde los altos muros de los desiertos patios de las fábricas eran iluminados por algún que otro farol que arrojaba luz mortecina.
Doll, que no había dejado nunca el distrito de Camden Square en todo el tiempo que había vivido en la ciudad, estaba asustada e intimidada por la monstruosa inmensidad de lo que hasta entonces había considerado un lugar familiar.

>> Altres han dit...
El bloc de la Bòbila,

>> Enllaços
William Riley Burnett, En cinema, hampa, gangsterisme, pedres precioses, i com robar-les, Top 10, lladres i serenos