dimecres, 26 d’abril de 2017

Chernobil. Confesiones de un reportero - Igor Kostin





"Cuando los héroes no tienen nombres, se les trata como si no existieran. Y desaparecen." 






Kostin, Igor. Charnobil. Confesiones de un reportero. 
El Papiol: Editorial Efadós, 2006




 Què en diu la contraportada...
Llamado  “el Hombre Legendario” por el Washington Post, Igor Kostin es un testimonio capital de la catástrofe de Chernobil. El 26 de abril en 1986, sólo unas horas después de la explosión, él sobrevuela la central. La radiactividad es tan fuerte que todas sus películas se vuelven negras. Sólo una foto podrá ser salvada: una foto que dará la vuelta al mundo.
Sorprendido por la magnitud de la catástrofe y el silencio de las autoridades, Igor Kostin decide quedarse allí y vivir entre los 800.000 liquidadores que sucesivamente trabajarán en el lugar del accidente. Él mismo afectado por la radiación, no cesará, durante veinte años, de fotografiar la central y la zona prohibida que la rodea. Su historia se confunde con la de Chernobil. Él vio la evacuación de los pueblos, la desesperación y el valor de los habitantes, la construcción del sarcófago, hombres trasladando bloques de piedra radiactivos con las manos desnudas, cementerios de máquinas, jardines y campos contaminados convertidos en tierras salvajes donde ya no hay lugar para el hombre...
Por primera vez, cuenta su historia, con palabras e imágenes.

 Com comença...
El 26 de abril de 1986, el timbre del teléfono me despierta. Descuelgo, mecánicamente, sin encender la luz. Aún tengo los ojos cerrados. Reconozco la voz de un amigo mío, piloto de helicóptero: -Igor, hay un incendio en la central nuclear de Chernobil. Vamos en helicóptero. ¿Nos acompañas?

 Moments...
(Pàg. 6)




(Pàg. 15)



(Pàg. 20-21)
























(Pàg. 24)
La URSS acaba de rehusar la ayuda internacional, y uno se las arregla con lo que tiene: hombres. Son ellos lo que tienen que “liquidar” el accidente de la central de Chernobil. Desde ese momento, sólo tendrán este nombre, muy administrativo y terrible a la vez, de liquidadores. En total, entre seiscientas mil y ochocientas mil personas serán enviadas a la central (...).

(Pàg. 25)
El ritual es inmutable: aseo rápido, toma de sangre y comprimido de yodo. Comprimido que nos da ganas de vomitar, sobre todo en ayudas, pero es una de las únicas prevenciones eficaces contra el cáncer de tiroides. Sólo después, desayunamos y nos ponemos los trajes de protección. Los soldados vuelven a la asignación de sus tareas. Pocos han soñado con desertar. Les han prometido doblarles el salario, triplicarlo, incluso multiplicarlo por seis si trabajan muy cerca de la central. Las conversaciones por la mañana están llenas de los coches y casas que se podrán comprar.

(Pàg. 26)
Ignoro si todas esas personas eran realmente voluntarios. Sin tener siquiera conciencia de ello, llevaron a cabo lo inimaginable. Sobre todo la faz de la Tierra, los pequeños y los grandes pueblos les deben su supervivencia. Sin su sacrificio, las consecuencias del accidente de la central habrían sido mucho peores. Peores en Ucrania y en Bielorrusia, pero peores también en toda Europa de la que la mitad de su población habría tenido que ser desplazada y la mitad de su superficie habría dejado de ser cultivable. Los liquidadores tal vez no pudieron elegir librar esta guerra, pero pusieron a disposición del poder una de las pocas cosas que aún se podían poseer en la URSS: su vida.

(Pàg. 38)
Nada distingue a este día de otro: las mismas conversaciones, la misma indolencia, las mismas ocupaciones cotidianas. El único detalle inquietante: de vez en cuando se ve un miliciano con una máscara antigás en la cara. Al día siguiente, algunos encienden la radio y escuchan que hay que cerrar las ventanas para impedir que las cenizas radiactivas entren en las casas. Pero esto es casi todo. El segundo día, el paisaje cambia radicalmente. El país está en estado de guerra. Se ve por las caravanas de coches en las carreteras y por estos hombres y mujeres que se van, con una bolsa al hombro y a veces llevando un niño de la mano, en busca de un hipotético refugio.

(Pàg. 48)
Estábamos en guerra contras las radiaciones. La guerra clásica implica que sabes de dónde puede venir la bala que te matará, y puedes esconderte detrás de una roca o dentro de una trinchera. Pero en Chernobil, no hay ninguna trinchera, ningún tanque para protegerte, el enemigo está por todas partes, nada le detiene. Eres del blanco de miles de balas y no sabes quién te dispara. No sabes si estás herido, ni en que sitio, ni hasta que punto. Entonces continúas avanzando.

(Pàg. 49)
En Chernobil, se pensó en salvar al hombre, en primer lugar. Para la naturaleza y los animales, se contentaron con soluciones más simples y más radicales. El fusil para los perros y los gatos, la pala y el bulldozer para la naturaleza. Nuestras únicas armas para combatir la radiactividad.

(Pàg. 50)



(Pàg. 68)



(Pàg. 72) 
He visto hombres trasladando bloques de grafito radiactivos con las manos desnudas. Es la primera vez en la historia. Creo que algo semejante sólo es posible en este país. Un país donde la vida de un hombre no vale gran cosa. Prueba de ello: el régimen les abandonó. Nadie llamó nunca a Vania, Petia o Volodia, para saber cómo estaban, si necesitaban algo. Peor aún, se les suprimieron los subsidios y los beneficios sociales. Quizá se creyó que los robots, como los gatos, tenían siete vidas... Después de bajar de la cubierta, se evaporaron discretamente, con sus miradas afables y sus risas. Cuando los héroes no tienen nombres, se les trata como si no existieran. Y desaparecen.

(Pàg. 101)
Durante el transcurso del proceso, los acusados están sentados uno al lado de otro, nerviosos, ausentes y desacertados. Explican que ellos no son responsables, que pueden justificarse, pero sin aludir nunca al régimen, la corrupción o la burocracia. No se atreven. El poder necesita chivos expiatorios y ellos permiten que les pongan en la picota sin resistirse demasiado. Les condena a penas que van de tres a diez años. Briukhanov y Fomin son condenados a diez años de reclusión. Los envían a Siberia. Es la verdadera finalidad del proceso: evitar que se hable demasiado de él. Dejar el reactor bajo su sarcófago, colocar señales y alambradas, no reconocer ningún estatuto particular a los liquidadores... Los hombres son robots, una vez más, pero en Chernobil, se vio que el comunismo empezaba a morir de sus paradojas.

(Pàg. 110)
Las mutaciones de ADN son también más frecuentes entre los niños de Ucrania y Bielorrusia que en cualquier otra parte. La catástrofe está grabada en nuestros cuerpos, en nuestros genes. Se transmite. Es nuestra herencia.

(Pàg. 122)
Durante los primeros meses del año 1987, las calles de Kiev salen de su indiferencia. Se organizan manifestaciones, primero moderadas y silenciosas, después ruidosas y reivindicativas. Los ucranianos saben que les han mentido. Todos conocen a alguien afectado por las radiaciones, muerto o enfermo.

(Pàg. 144)
El límite de la frontera entre tierras contaminadas y sanas (o más sanas) es muy irregular, casi aleatorio. A la contaminación le traen sin cuidado las barreras de alambrado instaladas por el ejército.

(Pàg. 146-147)


(Pàg. 198)
La evacuación de los hombres ha transformado la zona en una extraña reserva natural donde los animales salvajes parecen más protegidos que en otra parte, aunque sim embargo  a veces soportan radiaciones diez o cien veces más fuertes de los normal. La marcha del hombre ha compensado los efectos negativos de los rayos ionizantes. En conclusión, el peor accidente nuclear es menos nocivo que la caza o la pesca.

(Pàg. 222)
En general, la percepción del tiempo no es lineal: unas veces se mide en segundos –de este modo al reactor sólo le hicieron falta unos segundos para volverse incontrolable, también bastaron unos segundos para que un liquidador “encajara” una dosis límite, incluso mortal, de radiactividad; otras el tiempo pasa a la escala geológica y entonces se mide en milenios; otras, con un niño que tiene el corazón o los riñones de anciano, roídos por el cesio, la catástrofe supera rotundamente la ciencia ficción.

 Altres n'han dit...

 Enllaços:

diumenge, 16 d’abril de 2017

Malentendido en Moscú - Simone De Beauvoir





"Ya no es amor: tan solo soy una costumbre."







De Beauvoir, Simone. Malentendido en Moscú.

Barcelona: Navona, 2016

Malentendu à Moscou. Traducció de Joachim De Nys.
Col·lecció Impactos, 3



 Què en diu la contraportada...
Nicole y André forman una pareja de profesores franceses jubilados que viajan a Moscú para visitar a Masha, hija de él, nacida de un primer matrimonio. En un sutil juego de pensamientos y reflexiones de los dos personajes principales, al margen de sus actividades viajeras, se va configurando la conciencia que tienen de sus vidas en el momento presente, como si el distanciamiento de su vida parisina habitual hiciera de revulsivo para adquirir un conocimiento final de sí mismos y de su relación. La autora utiliza sus personajes para bordar temas personales como la crisis de pareja, el temor a envejecer o el sentimiento de fracaso por no haber alcanzado la meta de sus ambiciones juveniles, y, a la vez, inspirada en sus estancias con Sartre en la Unión Soviética durante la década de 1960, contrapone el entusiasmo por aquel país en sus primeros contactos a la decepción posterior ante la desaparición de un puro y soñado ideal socialista.

 Com comença...
Alzó la vista del libro. ¡Qué aburrimiento, todas esas cantilenas sobre la no-comunicación! Si uno se empeña en comunicar, lo consigue mal que bien. No con todo el mundo, de acuerdo, pero con dos o tres personas. Sentado en el asiento de al lado, André leía un ejemplar de la Série Noire. Ella le ocultaba algunos estados de ánimo, pesares o desvelos sin importancia; sin duda, él también debía de tener sus pequeños secretos, pero a grandes rasgos no ignoraban nada el uno del otro.

 Moments...
(Pàg. 23)
Vieja. Cuando estaba con André se le olvidaba a menudo, pero mil pequeños arañazos venían a recordárselo.

(Pàg. 37)
Pensaba que no se casaría, que seguiría siendo el niño que me había dicho, como todos los niños: “Cuando sea mayor me casaré contigo”.  Y una tarde dijo: “¡Voy a anunciarte una gran noticia!”, con el aire un poco sobrexcitado de un chiquillo que, en un día de fiesta, ha jugado, ha reído y ha gritado demasiado. Y luego ese golpe de timbal en el pecho de Nicole, la sangre en sus mejillas, todas sus fuerzas en tensión para impedir el temblor de sus labios. Una noche de febrero, las cortinas cerradas, la luz de las lámparas sobre el arco iris de los cojines, y ese pozo de ausencia, cavado de repente: “Vivirá con otra, en otra parte”.

(Pàg. 46)
Nicole no parecía tener conciencia de su edad; él no hablaba de la suya; pero pensaba a menudo en ella, escandalizado. Durante mucho tiempo –con mala fe, de forma atolondrada, inventándose historias- se había negado a considerarse un adulto. Ese profesor, ese padre de familia, ese cincuentón no eran él en verdad. Y he aquí que la vida se cerraba sobre él; ni el pasado ni el futuro ya no le ofrecían coartada.

(Pàg. 54)
¡Había olvidado tanto! A menudo esa curiosidad que había mantenido casi intacta no le parecía más que un residuo maníaco: ¿de qué sirven si los recuerdos acaban esfumándose?

(Pàg. 73)
- (...) Estoy agotada –dijo Nicole
- Ya llegamos.
- Es un fastidio envejecer.
Masha la había asido del brazo. “¡Qué cosas dice! Sois tan jóvenes los dos.”
Se lo decían a menudo: tiene usted un aspecto joven, es usted joven. Cumplido ambiguo que anuncia arduos días venideros. Mantener la vitalidad, la alegría, la agilidad mental, eso es permanecer joven. Luego el sino de la vejez es la rutina, la tristeza, la decrepitud. Dicen que la vejez no existe, que no es nada; o incluso que es muy hermosa, muy emocionante. Pero cuando se encuentran con ella la disfrazan púdicamente con palabras engañosas.

(Pàg. 93)
A veces sucede que al envejecer la indiferencia se adueña de nosotros (...).

(Pàg. 112) 
En el océano del tiempo, ella era un roca azotada por olas siempre nuevas y que no se mueve, y que no se gasta. Y ahora el flujo la arrastraba, la arrastraría hasta acabar encallando en la muerte. Trágicamente su vida se le escapaba de las manos. Y sin embargo se escurría de hora en hora, de minuto en minuto. Siempre había que esperar a que el azúcar se fundiera, a que el recuerdo se apaciguara, la herida se cicatrizara, el aburrimiento se disipara. Extraño corte entre esos dos ritmos. Al galope escapan mis días, y en cada uno de ellos languidezco.

(Pàg. 114)
Nunca había soportado el aburrimiento. Y aquella tarde, si lo sufría hasta la angustia es porque se desbordaba sobre su porvenir. Años de aburrimiento, hasta sobrevenir la muerte.

(Pàg. 128)(...) él se sentía a gusto aquí. Daba por sentado que ella también se sentía a gusto. Ya no es amor: tan solo soy una costumbre.

(Pàg. 136)
Ya no deseaba otra cosa que dejarse vivir. Antes solo le gustaba vivir. Pero vivir era para él una invención perpetua, una aventura en la cual la embarcaba a ella, alegre, imprevista. Ahora daba la impresión de vegetar: eso es la vejez, no quiero.

(Pàg. 151)
Releer la aburría. Uno se acuerda conforme va avanzando, o al menos se lo imagina. Pero falta lo que constituye la alegría de leer: esa libre colaboración con el autor, que es casi una creación. Seguía sintiendo curiosidad por su época, se mantenía al corriente de las novedades. Pero esas obras antiguas que la habían convertido en lo que era y ya no dejaría de ser, ¿qué podían aportarle?

 Altres n'han dit...
Culturamas, Libros y literatura, Los Mil y un Libros, Adivina quién lee, Ceremonias, Letras in.verso e re.verso, Minha vida literáría, Traffico di parole.

 Enllaços:
Simone De Beauvoir, context, anàliside l'amor com a utopia, exercici de teràpia, el temps, la decadència, el socialisme..., pinzellada literària, viatge al desencant, punts de vista, un text menor?.

dimarts, 11 d’abril de 2017

La buhardilla - Danilo Kiš



"Yo reconocía los colores más por el olor que por el tacto."







Kiš, Danilo. La Buhardilla. 
Madrid: Opera Prima, 2002 


Mansarda. Traducció de Gani Jakupi
Col·lecció Imperdibles,


 Què en diu la solapa…
La Buhardilla es una lección magistral sobre el esplendor de la palabra escrita, una historia de amor y una novela imprescindible para autores y lectores.

 Com comença...
Escuchaba llorar, en la noche, trenes invisibles y hojas entiesadas agarrándose a uñas contra el suelo duro y congelado.
Por todas partes aparecían ante nosotros hordas de perros peludos, hambrientos. Salían de portales lóbregos y se colaban a través de vallas estrechas de madera. Nos solían acompañar en tropel, silenciosos. De vez en cuando levantaban hacia nosotros sus ojos cansinos, tristes. Mostraban un extraño respeto para con nuestros pasos inaudibles, para con nuestros abrazos.

 Moments...
(Pàg. 29)
Aquí no existe el correo y nadie conoce nuestra falsa ilusión de europeos civilizados llamada carta, correspondencia. Pero escribo porque considero que el monólogo es una cosa profundamente egoísta y deshonesta.

(Pàg. 39)
(...) descargué las conchas en medio de la habitación y un claro de luna bello como cristal se derramó por el suelo.
“¿Para qué diablos quieres eso?” dijo él.
“¿Cómo que para qué lo quiero?”
“¡Si no son más que conchas!”, dijo.
Entonces yo cogí la concha más sonora y más linda, del tamaño de un orinal, y se la coloqué al oído.
“Escucha –dije- ¿Oyes algo?”
Sus ojos se llenaron de lágrimas y vergüenza. Quizás también de arrepentimiento.

(Pàg.40)
Colgué mis pantalones del clavo, al lado de los de Igor, quité la arena de mi gastado abrigo tropical y después lo sacudí para vaciarle el polvo de las estrellas. A continuación me lavé los pies y me acosté para soñar. Ya estaba harto de la prosa.

(Pàg. 64) 
Empecé a desvestirla, sin dar la luz. Le dejé solo una combinación de color de plata negra, color de piel de serpiente. (Yo reconocía los colores más por el olor que por el tacto).

(Pàg. 64)
“(...) me clavas la lengua en el oído y me hablas de usted. Eso no pega. Hay que estar totalmente desnudo. Sin preservativos en la lengua...”
“Usted es un simple poeta y nada más –dijo ella-. Y siempre será poeta. Y nada más.”

(Pàg. 69)
La madrugada nos pilló debajo de la mesa y por encima del dolor. Entre nosotros dormía un cuerpo desnudo y decaído, con el sueño inocente de un bebé, con los brazos encima de la cabeza. Sus ojos están medio abiertos, de lila oscuro. Su pecho se había desinflado y caía al suelo sucio lleno de escupitajos, apuñalando el polvo con los pezones. Paulatinamente lo fui recordando todo.

(Pàg. 75)
Ya que habíamos acabado desengañados de todo, incapaces para el amor y para la vida, tal y como estábamos, decidimos aislarnos del mundo.

(Pàg. 93)
Esta mañana, Osip me dijo que la cosa más bella de este mundo era hacer regalos desinteresadamente.

 Altres n'han dit...
La Joie de Lire.

 Enllaços: 
Danilo Kis, perfil tècnic, l'autor, sobre l'escriptura i la seva obraintrospecció i mitologia, fragmentació i postmodernisme.


dilluns, 3 d’abril de 2017

Es va fent més i més tard - Antonio Tabucchi




"(...) les coses es poden tornar a viure fins en un instant fugisser petit com una gota de pluja que repica contra el vidre i dilata l’univers de la visió."







Tabucchi, Antonio. Es va fent més i més tard. 
Barcelona: Edicions 62, 2002


Col·lecció El balancí, 444



 Què en diu la contraportada...
A partir de les cartes de disset homes a disset dones, Antonio Tabucchi descriu les principals passions humanes, encapçalades per l’amor. Es tracta de disset veus masculines que s’adrecen a un destinatari desconegut, una dona, per explicar estranyes històries d’amor. Del conjunt de monòlegs (ara sensuals, ara nostàlgics, rancorosos, delirants o onírics), en surt un teixit narratiu aparentment amorós, però que també parla de la mort, l’ànim i la passió. Les dones a qui s’adrecen aquests homes es troben lluny no sols en l’espai, sinó també en el temps; en algun cas són mortes. Les parelles estan marcades per una ruptura, i cada carta és una mena de recuperar el passat, de restaurar un estat de plenitud impossible. Els remitents creuen que finalment han obtingut una resposta que insinua una inesperada sortida al laberint en què es troben tots sense coincidir mai.

 Com comença...
Estimada meva,
Em sembla que el diàmetre d’aquesta illa no deu passar dels cinquanta quilòmetres, tirant llarg. Hi ha una carretera que la voreja tota per la costa, estreta, sovint penjada sobre els penya-segats, o que si no planeja en un paisatge cremat que davalla cap a solitàries caletes de còdols ornades amb tamarius que el salobre socarra, i en alguna, de vegades m’hi aturo.
Un bitllet enmig del mar.

 Moments...
(Pàg. 17)
Ja sé que el que t’interessa és el passat: és la teva feina. Però això és una altra història, creu-me. El passat és més fàcil de llegir: et gires d’esquena i, quan pots, hi fas una ullada. I a més, d’una manera o altra, sempre queda enganxat en alguna banda, ni que sigui esquinçat.
El riu

(Pàg. 22)
És per això, tal com diria el meu amic, que han escollit el silenci les persones que en la vida d’una o altra manera han escollit el silenci: perquè han intuït que parlar, i sobretot escriure, sempre és una manera d’establir un acord amb la falta de sentit de la vida.
El riu

(Pàg. 23) 
El futur, el futur! És la nostra cultura, que es basa en el que podríem ser, Evangeli inclòs (sigui dit amb tot el respecte) perquè nostre serà el Regne dels Cels, temps futur, en fi, l’avenir, ja que el passat és un desastre i amb el present no en tenim mai prou.
El riu

(Pàg. 52)
(...) perquè vaig pensar en la circulació de la sang, en com batega dintre nostre regularment, pacient, durant anys i anys, i en com resulta necessari interrompre d’una vegada aquesta respiració que ens agermana a tots en una alenada còsmica, endavant, endarrere, endavant, endarrere, amb una monotonia eterna que mesura la insensatesa.
La circulació de la sang

(Pàg. 73)
(...) els nens que no són capaços de créixer acostumen a convertir-se en adults perfectes. Si de cas el problema són els nens feliços com ho vaig ser jo, que envellint es fan malbé, i fan el trajecte a l’inrevés (...).
T’he vingut a veure però no hi eres

(Pàg. 79)
La sang és tan personal que resulta intransferible. Perquè no està feta de glòbuls blanc i vermells i prou, sinó sobretot de records.
De la dificultat de desfer-se del filferro espinós

(Pàg. 83) 
(...) el vaig reviure perquè les coses es poden tornar a viure fins en un instant fugisser petit com una gota de pluja que repica contra el vidre i dilata l’univers de la visió.
De la dificultat de desfer-se del filferro espinós

(Pàg. 103)
(...) allà on Salònica es desfà en casetes de pescadors, en magatzems de cordam, en magatzems d’oli al barri de Ladadika, i on ja et sents en equilibri entre la Mediterrània, els Balcans i l’Orient, en una barreja de persones feta de pescadors i de passavolants, de rodamons i de treballadors ocasionals, on sembla que es confonguin els Moros i Fídies. Les barreges són boniques per això, perquè t’hi pots confondre sense que et busqui ningú ni et demanin qui ets i per què hi ets.
¿De què serveix una arpa amb una corda i prou?

(Pàg. 123)
Partir sempre és morir una mica, dèiem mentre observàvem les persones que es quedarien a l’andana a dir adéu parlant amb els passatgers que s’abocaven a les finestres il•luminades. ¿On devia anar aquell vell senyor calb, amb corbata de nit, que fumava en pipa abocat a la finestra amb la mateixa desimboltura de qui es troba al saló de casa seva? I la senyora que seia al mateix compartiment, amb un barretet carmesí i unes pells al coll, ¿era la seva dona o una desconeguda qualsevol? (...).
Llibres mai escrits, viatges mai fets.

(Pàg. 153)
Aquell llibre havia agafat els meus records, com si els conegués millor que jo, els records de la meva joventut, els records de quan recollia roselles al marge d’un camí en una plana de blat, els records dels llibres llegits, de les persones conegudes, fins i tot d’un viatge que vaig fer en un arxipèlag que potser ja ni existeix, ensonyat i víctima de la desmemòria, quan la lluna és més amada i a l’horitzó tota muntanya és serena, i encara no et remembra no a tots els qui avui plagueres sinó als qui encara has de trobar, perquè é el meu ahir, i per aquí ja hi he passat, el llibre ho sabia, ja tenia escrit el temps que havia de travessar.
Estranya forma de vida

(Pàg. 159)
“(...) No m’interessa Coleridge ni De Quincey”, deia, “al capdavall tothom sap que eren opiòmans, ni Gautier, ni Baudelaire, ni Rimbaud, ni Artaud, ni Michaux. Voldria sobretot les pàgines sobre Savonarola, que va escriure In te Domine speravi sota els efectes del làudan, perquè tu explicaves bé com se’l prenia, barrejat amb ruda i mirra i mel, i quins efectes místics li provocava. Després també m’interessa Barbey d’Aurevilly, perquè vas escriure que a l’èter hi afegia aigua de colònia. I també les pàgines sobre Nietzsche, que sense la morfina no hauria escrit mai el Zaratrusta, i Stevenson, que sense morfina no hauria conegut mai Mr. Hyde; i també Yeats, aquell tros de místic folklorista d’en Yeats que juntament amb l’altre milhomes d’Ernst Down va ser un dels primers del món a provar la mescalina, que si no, adéu Rosa mística. I vull també Ball, aquell boig del Cabaret Voltaire, sense el qual el Dadà hauria fet més aviat dodó, ell i la seva heroïna inventada justament en aquells anys; i la cocaïna de Trakl, la morfina d’Adamov, l’àcid lisèrgic de Junger, i sobretot Drieu, el pobre feixistot de Drieu La Rochelle, ell i les seves xeringues, la seva maleta buida i el seu suïcidi.”
Vigília de l’Ascensió

(Pàg. 164)
I va ser amb aquella mirada que va començar tot, i jo vaig pensar: aquesta noia és meva. Perquè el responsable d’aquella entesa no vaig ser tant jo com la manera com tu em vas mirar. Un home d’aquella edat sap veure com se’l mira una noia, i jo ho vaig saber. Vaig veure que en aquell esguard hi havia desig, i una ombra de malícia, i una invitació tàcita, i un oferiment.
Mos ulls clars, mos cabells de mel.

(Pàg. 186)
(...) no sabia que el temps no s’espera, de veres que no ho sabia, no es pensa mai que el temps és fet de gotes, i n’hi ha prou amb una gota de més perquè el líquid es vessi per terra i s’escampi com una taca d’oli i es perdi.
Carta per escriure.

(Pàg. 194)
T’he buscat, amor meu, en cada un dels teus àtoms escampats per l’univers. N’he recollit tants com he pogut, per terra, per l’aire, pel mar; pels gestos i les mirades dels homes.
Es va fent mes i mes tard

(Pàg. 196)
De tu, ho he arreplegat tot: molles, fragments, pols, traces, suposicions, accents romasos en veus alienes, algun granet de sorra, una petxina, el teu passat imaginat per mi, el nostre presumpte futur, allò que hauria volgut de tu, allò que m’havies promès, els meus somnis infantils, l’enamorament que de nena vaig sentir pel meu pare, algunes rimes bledes de la meva joventut, una rosella al marge d’un camí de terra.
Es va fent mes i mes tard

 Altres n'han dit...
El racó de les impressions i la memòriaLetras libres, Actos de lectura, Librario íntimo, Le Stance di Alba, Tempo rubato.

 Enllaços:
Antonio Tabucchi, el poder de l'evocació, el desencadenant.

dilluns, 20 de març de 2017

El día que me vaya no se lo diré a nadie - Kiko Amat




"(...) Que no tenga que sonreír si no quiero. Hablar si no quiero. Comer sin hambre. Reír sin ganas."







Amat, Kiko. El día que me vaya no se lo diré a nadie.
Barcelona: Anagrama, 2003

Col·lecció Contraseñas, 191



 Què en diu la contraportada...
En esta trepidante novela, Kiko Amat mezcla humor y emociones con una prosa vertiginosa, apresurada, sencilla y abrupta; una novela de clara esencia anglófila, que bebe de Richard Brautigan y Colin McInnes para construir un mundo subterráneo con los nervios y la intensidad de una canción pop.

 Com comença...
Andando por la calle València con las manos en los bolsillos de la gabardina blanca, Julián silba pésimo mientras se sacude el polvo de sus zapatos de cuero ingleses. Parece imposible que alguien pueda silbar tan mal. La posición de la boca es la correcta, así como el ímpetu y la determinación, pero algo parece no funcionar.

 Moments...
(Pàg. 21)
Octavia odia su trabajo y es el único que sabe hacer, aparte de levantarse a las tres de la mañana, despertar a su ordenador y escribir cosas que nunca nadie va a leer.
No pagan mucho por eso.
La gente no paga por cosas que no va a leer.

(Pàg. 45)
Tener enemigos está bien, todo el mundo tiene. Alguien sin enemigos, sin una sola persona que le odie un poco, o es un santón o un idiota.

(Pàg. 60)
Cuando Tere llegue a los ochenta no habrá habido casi diferencia entre su vida anterior y el presente de su vejez. Una línea plana como el encefalograma de un muerto, sin sobresaltos ni sorpresas, unirá acné con artritis. Teresa lima los baches futuros de su vida y se desliza por ella a poca velocidad y sin tomar caminos inciertos. Julián la envidia, en cierto modo.
Esa certidumbre, tan confortable. Esa certeza suave.

(Pàg. 86)
Está lloviendo a lo inglés, monótono y cansino, como si fuera a llover durante unos meses, pero de esa forma metódica y cargante, norteña, desesperante, nada tropical.

(Pàg. 97)
(...) la cinta, piensa, volviendo al Mundo Uno. Es el camino que tiene que seguir para llegar a ella. Sus libros y sus discos son los dos únicos atajos que tiene a su corazón.

(Pàg. 112)
Julián encuentra el disco que estaba buscando en el sitio totalmente incorrecto y se acerca al plato otra vez. Se pregunta si a ella le gustará la cinta, a lo que se responde que seguro, y se pregunta si ella entenderá cómo esos discos le han enseñado a vivir, le han hecho llorar, le han hecho bailar, le han hecho sentirse fuerte y le han ayudado cuando estaba triste. Nada en la vida puede explicarse sin esos discos.

(Pàg. 122)
(...) en una de esas tardes que se te van de las manos y se te convierten en noches sin pensar.

(Pàg. 135)
Octavia piensa:
El día que me vaya no se lo diré a nadie.
Que pasen los días sin saber adónde voy, y sin saber su opinión sobre mi viaje. Que me miren en el tren y no sepan quién soy. Que no tenga que sonreír si no quiero. Hablar si no quiero. Comer sin hambre. Reír sin ganas.
Octavia piensa.:
El día que me vaya no se lo diré a nadie.

(Pàg. 152)
Su familia es algo muy lejano.
Una gente que no escoger y nunca entiende nada, y todavía cree que tienes tal edad y nunca, pero nunca, comprende ningún tipo de cambio ni decisión en tu vida.

(Pàg. 161)
Qué nos pasó, dice la Pregunta Nunca Hecha. Qué nos pasó que era grande un día y al otro se rompía a trozos. Por qué nuestros bostezos hambrientos se nos comieron las risas, y el aburrimiento echó a patadas la excitación, y teníamos que quedar un día y ambos buscábamos mil excusas para cancelarlo, con la tristeza horrible de las amistades muertas en la boca, con el horror eterno de algo frágil cayendo al suelo.

(Pàg. 162)
Entrando en un Dia, el olor a odio de clase te golpea de inmediato. Es el resentimiento puro del trabajador de Servicios, cagándose en la puta que parió al mundo y a todos los clientes. Lo hueles sólo entrar. Además todo está en cajas aún, desparramado por las estanterías, ordenado inmundo, de forma que la sensación de desorden es igualmente suprema. A Julián le encanta encontrarse salchichas de Frankfurt al lado del aftershave. Y luego están los trabajadores. Punk Rock sector alimentación. Ni una maldita sonrisa, ese uniforme zarrapastroso, siempre sucio, y esas muecas de insatisfacción, vacío y alienación que acaban desencadenando una masacre en un centro comercial el día que hay un cruce de cables.

(Pág. 167)
A veces estás viendo algo y eres perfectamente consciente de que lo recordarás siempre.
En el mismo momento en el que está pasando. Sabes su exacto valor. Conoces su importancia. En el futuro mirarás atrás y recordarás exactamente lo que hiciste y lo que sentías en aquel instante.

(Pàg. 210)
Cerrando la maleta, Octavia se pregunta qué es y dónde estaba escondido el somnífero que le hicieron tragar. Jura que lo llega a saber y lo hubiera escupido tan lejos, con restos de saliva y desprecio pegados al medicamento, negándose a admitir la anestesia, reclamando su parto de dolor y alegría y vida pura. Aunque haga daño. Aunque pinche. Aunque te mantenga despierto noche tras noche. Cualquier cosa mejor que dormir siempre.

(Pàg. 212)
Cuando atrapas un pensamiento y sabes que es para siempre. Es seguridad.
Algo tan puro.
La placidez de las cosas que pudieron haber pasado.
La pureza de lo perenne.
Vale más.
Vale más que el perder, que el separar, que el futuro incierto.
A lo mejor es verdad que puedes esconder tu amor para siempre.

 Altres n'han dit...
Tu corrector, Acabo de leerEl Cultural.

 Enllaços:
Kiko Amat, l'autor i el seu (nostre) petit univers3en1: àcid, cruel i pop.

dijous, 16 de març de 2017

Piel color miel - Jung



"Lo más molesto no era la adopción en si, sino más bien el hecho de haber sido abandonado."







Jung. Piel color miel.
Girona:  Rossell Comics, 2008

Couleur de peau: miel. Tomte 1 – Tome 2. Traducció de Diego de los Santos
Colecció Zeppelin novela gráfica.




 Què en diu la contraportada...
Jung cuenta con ternura y emoción su nacimiento en Corea y su adopción en Bélgica. Esta álbum tan conmovedor nos hace tomar conciencia de todo lo que siente el niño, todas las preguntas que se plantea sobre su adopción y sobre la adopción en general. Aunque su vida esté llena de dudas e interrogantes, Jung confía en el futuro. Su narración esta llena de verdad y sensibilidad.- Évelyne Clair.

 Com comença...





















































 Moments...
(Pàg. 16)

(Pàg. 20)















































(Pàg. 24)






















(Pàg. 28)















































(Pàg. 36)





















(Pàg. 44)
















(Pàg. 50)











(Pàg. 70)















































(Pàg. 92)















































(Pàg. 112)















































(Pàg. 121)















































(Pàg. 124)















































(Pàg. 126)



















(Pàg. 130)















































(Pàg. 136)















































(Pàg. 185)










(Pàg. 227)


















(Pàg. 244)















































(Pàg. 245)















































(Pàg. 254)















































(Pàg. 257)















































(Pàg. 285)















































 Altres n'han dit...
Ramen para dos, Cuaderno de retazos, Kozmic books, Desenredando el hilo rojo, 13 millones de naves, Trazos en el bloc.

 Enllaços:
Sik Jun Jung, juxtaposició narrativa, sociologia coreanal'adopció internacional en númerosproblemàtica i estigma, serà per premis?.

 Mira-ho:
Anglès (Youtube)
Francès (Youtube)

divendres, 10 de març de 2017

Una pena en observación - C.S. Lewis



"(...) una de dos: o Dios no es bueno, o no existe."




Lewis, C.S. Una pena en observación.
Barcelona: Anagrama, 1994


A Grief Observed. Traducció de Carmen Martín Gaite
Col·lecció Panorama de narrativas, 302




 Què en diu la contraportada…
En 1952, la poetisa norteamericana Helen Joy Davidson Gresham, católica, divorciada y comunista, apareció en la vida del cincuentón Clive Staples Lewis, anglicano, soltero y eminente hombre de letras británico, que ejercía en aquel entonces su magisterio en Oxford.
Helen –H., como se la denomina en el libro– sentía desde hacía tiempo una profunda admiración por Lewis, al que hasta ese momento sólo conocía a través de sus obras y de un escaso intercambio epistolar. Del encuentro personal surgió el amor, al que el ya maduro escritor se entregó con entusiasmo. Pero la dicha duró poco: Helen enfermó de cáncer y murió, dejando a Lewis sumido en el dolor.
El presente libro, excelentemente traducido por Carmen Martín Gaite, es el fruto de ese dolor. C. S. Lewis reflexiona sobre su desdicha, sobre la pérdida del ser amado, y se confronta con Dios, con su aparente ausencia y con la que parece ser su verdadera naturaleza.
El vacío, la soledad, la impotencia, el recuerdo, el amor, la fe, la esperanza, la búsqueda de un sentido a tanto sufrimiento, los lugares aún impregnados del ser amado irremisiblemente perdido son el punto de partida de este intenso y emotivo libro, que es un valiente enfrentamiento con lo más íntimo y recóndito de nuestros sentimientos, de nuestro yo confrontado con la tragedia, con el aparente sinsentido que gobierna la vida de los seres humanos, con la enigmática voluntad divina y con la trascendencia y fuerza redentora del amor.

En Una pena en observación C. S. Lewis aborda la etapa de su vida que reconstruye la espléndida película de Richard Attenborough Tierras de penumbra, protagonizada por un Anthony Hopkins magistral en el papel del maduro escritor, y por Debra Winger como su esposa.

 Com comença...
Nadie me había dicho nunca que la pena se viviese como miedo. Yo no es que esté asustado, pero la sensación es la misma que cuando lo estoy. El mismo mariposeo en el estómago, la misma inquietud, los bostezos. Aguanto y trago saliva.

 Moments...
(Pàg. 12)
Y, en el entretanto, ¿Dios dónde se ha metido? Éste es uno de los síntomas inquietantes. Cuando eres feliz, tan feliz que no tienes la sensación de necesitar a Dios para nada, tan feliz que te ves tentado a recibir sus llamadas sobre ti como una interrupción, si acaso recapacitas y te vuelves a Él con gratitud y reconocimiento, entonces te recibirá con los brazos abiertos –o al menos así es como lo vive uno. Pero vete hacia Él cuando tu necesidad es desesperada, cuando cualquier otra ayuda te ha resultado vana, ¿y con que te encuentras? Con una puerta que te cierran en las narices, con un ruido de cerrojos, un cerrojazo de doble vuelta en el interior. Y después de esto, el silencio.

(Pàg. 14)
Si Dios fuera un simple sustituto del amor, habríamos perdido todo interés por Él. ¿A quién le importan los sustitutos cuando tiene en las manos la cosa misma?

(Pàg. 19)
Me pregunto si los afligidos no tendrían que ser confinados, como los leprosos, a reductos especiales.

(Pàg. 33) 
Un cadáver, un recuerdo y un fantasma en sus diferentes versiones. Nada más que burlas, nada más que horrores.
Tres nuevas maneras de conjurar la palabra muerto.

(Pàg. 39)
La vida de antes, las bromas, las bebidas, las discusiones, la cama, aquellos minúsculos y desgarradores lugares comunes. Desde cualquier punto de vista que se mire, decir “H. se ha muerto” es decir “Todo aquello se acabó”.

(Pàg. 42)
Si la bondad de Dios no es consecuente con el daño que nos inflige, una de dos: o Dios no es bueno, o no existe (…).

(Pàg. 50)
Ahora no hay nada más que tiempo. Tiempo en estado casi puro, una vacía continuidad.

(Pàg.54) 
¿Qué pasa con el mundo para que se haya vuelto tan chao, tan mezquino, para que parezca tan gastado?

(Pàg. 63)
Las torturas tiene lugar. Si son innecesarias, es que no existe Dios o que el que hay es malo. Si existe un Dios bienintencionado, será que esas torturas son necesarias. Porque ningún Ser medianamente bueno podría infligirlas o permitírselas, si hubiera otro remedio.
De un modo o de otro, hay que pasarlas.
¿Qué quiere decir la gente cuando afirma: “Yo a Dios no le tengo miedo porque sé que es bueno”? ¿Han ido al dentista alguna vez?

(Pàg. 72) 
(...) el duelo forma parte integral y universal de la experiencia del amor. Es una continuación del matrimonio, de la misma manera que matrimonio es una continuación del noviazgo o que el otoño es una continuación del invierno. No se trunca el proceso; es una de sus fases. No se interrumpe la danza; es la postura siguiente. Mientras el ser amado está aquí todavía, vive uno “fuera de sí”. Luego viene la trágica postura de la danza, y no tiene que aprender a seguir estando fuera de sí, aun careciendo de esa presencia corporal, aprender a amar a la Ella verdadera, en vez de retroceder a amar nuestro pasado, nuestra memoria, nuestra pesadumbre, nuestro alivio de la pesadumbre, nuestro propio amor.

(Pàg. 83)
Creí que podría describir una “comarca”, elaborar un mapa de la tristeza. Pero la tristeza no se ha revelado como una comarca sino como un proceso.

(Pàg. 97)
(...) Y más de una vez tendremos aquella impresión que no logro describir más que como una ria sofocada en la oscuridad. La sensación de que una simplicidad apabullante y desintegradora es la verdadera respuesta.

 Altres han dit...
 Enllaços:

 Llegeix-lo:
Anglès (multiformat)

dissabte, 4 de març de 2017

Em va fer Joan Brossa / El pedestal són les sabates - Joan Brossa




"I el codi microscòpic de l’atzar?"






Brossa, Joan. Em va fer Joan Brossa / El pedestal són les sabates 
Barcelona: Edicions 62, 2013

Col·lecció Poetes del XX, 21



 Com comença...
Surt un home i es fica en una gruta.
Travessa una dona i se’n va per la dreta.
Passa, volant, un ocell i se’n va.
Al lluny se sent xiular un tren.
Són dos quarts de quatre del meu rellotge.
El cel s’enfosqueix i em sembla que tindrem pluja.
Surt un home. (Em va fer Joan Brossa)

 Moments...
(Pàg. 21)
Encaixa la perruca
S’enfosqueix la cara
i hi marca al damunt les arrugues.

Ara celles espeses, patilles negres
i aquesta mateixa cara amb una altra perruca.

Bigoti sol, celles clares
i aquesta mateixa cara amb calba i patilles.

I ara perruca rapada, celles espesses
i aquesta mateixa cara coberta amb barbes.
Ara (Em va fer Joan Brossa)

(Pàg. 35)
Enllà de l’espai que percebem brilla multitud innombrable de mons semblants al nostre.
Tots giren i es mouen.
Trenta-set milions de terres. Nou milions cinc-centes mil llunes.
Penso amb espant en distàncies incalculables
i en milions de globus morts
al voltant de sols ja apagats.
Medito sobre l’orgull.
Que s’esdevé més enllà dels astres?
(...)
Nit (Em va fer Joan Brossa)

(Pàg.44) 
Passa un obrer amb el paquet del dinar.

Hi ha un pobre assegut a terra.

Dos industrial prenen cafè
i reflexionen sobre el comerç.

L’Estat és una gran paraula.
Passa un obrer (Em va fer Joan Brossa)

(Pàg. 55)
Contesta’m has vist mai foc dins el mar?
I el negre fruit en els llorers que afues?
I el jardí improvisat amb verdes cues?
I les grans herbes al racó lunar?

I l’esquena de l’ase de l’avar?
I la tardor i la plenitud més crues?
I el taronger confós de totes dues?
I el codi microscòpic de l’atzar?
(...)
Capvespre (El pedestal són les sabates)

(Pàg. 57)
I si els palaus esdevinguessin runes
I el tronc tendint als astres esbarzer
I els èters inflamats dèbils engrunes
I si la lluna fos un trist paper

I els rònecs casalots fossin fortunes
I els asters pampallugues d’un torrer
Si els sucs de tantes roques fossin llunes
I la forçada fosca un sol xiprer

I boires tenebroses fossin closes
I el sol fos un mussol enmig del cel
I el foc al fons de tot fossin les roses

I un dit damunt un boix fos una rel
I el mar el gel desert que tu m’oposes
I l’empunyada lluna falç cruel.

Problemes del pou (El pedestal són les sabates)

(Pàg. 69)
Després que flamejà el planeta Terra
La vida dormitava en un abisme
Mig esbossat en filaments de plantes
             Jo ja existia

Més tard curt i petit ja era un home
Més tard gran i poblat sempre ascendia
I no em puc extingir Ara em passejo
            Per Barcelona
(...)
Set d’acció (El pedestal són les sabates)

(Pàg. 109)
(...)
La nit obre el seu globus a trenc d’alba
El tro abandona el vent i el llamp filferros
¿No veus el mar tot coronat amb vasos
            De coloraines?
(...)
Salm en lloança de l’home (El pedestal són les sabates)

(Pàg. 110)
(...)
El foc és obelisc que ens parla amb signes
La seva arrel acaramulla abismes
Arribo en un planell i clavo a terra
            El meu gaiato.
A muntanya (El pedestal són les sabates)

 Altres n'han dit...
UOC (Andrés Sánchez), El País (Enric Cassasses).

 Enllaços:
Joan Brossa, poesia experimental, el sonet com a estructura recurrent.

dijous, 23 de febrer de 2017

Rashômon i altres contes - Ryûnosuke Akutagawa




"(...) aquesta nit em trobo que he de matar un home a qui no odio per una dona a qui no estimo."




Akutagawa, Ryûnosuke. Rashômon i altres contes. 
Barcelona: Edicions del 1984, 2016

Traducció d’Albert Nolla
Col·lecció Mirmanda, 143


 Què en diu la contraportada…
El volum que ara publiquem està format per quinze dels contes més representatius que Ryûnosuke Akutagawa va escriure entre el 1915 i el 1923. Tant en els primers vuit contes, situats al Japó medieval, com en els set següents, ambientats en el món modern, el lector trobarà una bona mostra de la subtilitat psicològica i del refinament estilístic que han convertit Akutagawa en un mestre indiscutible de les lletres japoneses. Així mateix, els contes d’aquest volum inclouen una àmplia varietat temàtica, que va des de la crítica a certs vicis humans com la hipocresia, l’egoisme o la vanitat fins al paper de l’art de l’escriptura en la vida. En conjunt, aquest recull ofereix una barreja entre el to enjogassat i brillant d’alguns contes amb l’humor negre, la confusió i l’angoixa existencial que es respira en d’altres.

 Com comença...
Això va passar un capvespre fred. El criat d’un samurái esperaba que parés de ploure sota la porta de Rashômon.
Sota la portalada no hi havia ningú més, excepte un grill que estava posat en una gran columna amb la pintura vermella escrostonada aquí i allà. Com que la Rashômon connectava amb l’avinguda de Suzaku, el més normal hauria estat que hi hagués hagut dues o tres persones més amb barret de palla o amb casquet negre. Però el cert és que, a banda del criat, no hi havia ningú més.
Rashômon

 Moments...
(Pàg. 28)
Segons sembla, els cronistes del període dinàstic no tenien gaire interès per la vida i els actes de la gent corrent. En aquest sentit, eren ben diferents dels escriptors naturalistes actuals (...).
Farinetes de nyam.

(Pàg. 52)
(...) la seva bellesa s’havia marcit. I és que la Kesa d’ara no és la mateixa de fa tres anys. El seu cutis ha perdut el llustre i li han sortit unes ombres fosques al voltant dels ulls. La ufanor de les galtes i de sota la barbeta ha desaparegut com per art d’encantament. Potser l’únic que no ha canviat són els seus ulls negres, que mantenen la vivor i l’orgull. I la veritat és que aquesta transformació va propinar un cop terrible al meu desig. Encara recordo com, en veure-la així després de tres anys, vaig tenir una impressió tan forta que vaig haver de desviar la mirada.
La Kesa i en Moritô

(Pàg. 53) 
És per tot això que aquesta nit em trobo que he de matar un home a qui no odio per una dona a qui no estimo.
La Kesa i en Moritô

(Pàg. 100)
Un bon dia, el Buda Sakymuni passejava tot sol pel voltant de l’estany dels Lotus del paradís. Les flors de lotus obertes dins l’aigua eren com perles blanquíssimes, i els seus pistils daurats deixaven anar una fragància indescriptiblement agradable. Era migdia al paradís.
El fil de l’aranya.

(Pàg. 122)
“¿Com? No, matar un home no és tan difícil com us penseu. I, si vols posseir una dona, has de matar el marit per força. Només és que jo mato servint-me de l’espasa que duc a sobre, mentre que vosaltres mateu servint-vos del poder, dels diners i, de vegades, de les paraules més convenients. És veritat que vosaltres no vesseu ni una gota de sang i que l’home continua vivint com si res, però en realitat mateu igualment. No sé quin crim és més greu, si el vostre o el meu. [Fa una rialla sarcàstica]
Dins d’un bosquest de bambú.

(Pàg. 155)
La música d’una banda que anunciava rebaixes en els regals de cap d’any, el llampant rètol lluminós de les pastilles Jintan, les corones de cedre per celebrar el Nadal, una exposició de banderes de tot el món, un Pare Noel en un aparador, les postals i els calendaris exposats a les parades del carrer... Als ulls de l’O-kimi, tot allò anunciava la magnífica joia de l’amor i estenia la seva esplendor fins als confins de la Terra. Aquell vespre no era freda ni la claror dels estels que brillaven al cel. El vent polsegós que bufava de tant en tant i li agitava els baixos de l’abric li va semblar de cop una càlida brisa de primavera. Felicitat, felicitat, felicitat...
Cebes

(Pàg. 189)
Deu passes, cinc, tres..., i la noia ja era davant d’ell. En Yasukichi la va mirar a la cara, amb el cap aixecat. Ella també el va mirar amb un esguard serè. S’havien trobat i estaven a punt de passar de llarg sense que passés res.
Però just llavors en Yasukichi va detectar una mena de tremolor en els ulls d’ella. Alhora va sentir com l’impuls de fer una reverència li travessava el cos. Però va ser només un instant. Es va quedar un moment parat i la noia va passar de llarg, com un núvol per on es filtren els raigs del sol o com les flors d’un salze cendrós...
La reverència.

 Altres n'han dit...
Espiantdimonis, Time Out.

 Enllaços:
Ryûnosuke Akutaea, el traductor (Nolla) ens ajuda a contextualitzar l'obra i l'autor, temes i tècniques, perfil psico-literari de l'autor.