dissabte, 29 d’octubre de 2016

Los diarios de Adán y Eva - Mark Twain








"Soy la primera esposa, y la última será una repetición mía."




Twain, Mark. Los diarios de Adán y Eva. 
Barcelona: Libros del zorro rojo, 2010


Extracts from Adam’s Diary (1904), Eve’s Diary: Translated from the Original Ms. (1906). Traducció de Patricia Willson
Ilustracions de Franscisco Meléndez



 Què en diu la contraportada...
El mítico ilustrador Francisco Meléndez cumple sus bodas de acero con el silencio, y las interrumpe momentáneamente para esclarecer lo sucedido en el Edén hace cientos de años. Una muestra de su talento intacto y libérrimo, que Mark Twain celebra desde quién sabe dónde.

 Com comença...
Lunes
Esta nueva criatura de pelo largo se entromete bastante. Siempre está merodeando y me sigue a todas partes. Eso no me gusta; no estoy habituado a la compañía. Preferiría que se quedara con los otros animales.

 Moments...
(Pàg. 17)
Martes
Ahora se apareció con una serpiente. Los otros animales están contentos, pues ella siempre estaba experimentado con ellos y molestándolos; y yo estoy contento, porque la serpiente habla, y eso me permite tomar un respiro.

(Pàg. 20)
Diez días después
¡Ella me acusa a mí de ser la causa de nuestro desastre!
Dice, con evidente sinceridad, que la serpiente le aseguró que el fruto prohibido no era la manzana, sino la castaña. Dije que entonces yo era inocente, pues no había comido castañas. Dijo que la serpiente le había enseñado que “castaña” era un término figurado que significaba “chiste viejo y malo”. Empalidecí (...).

(Pàg. 27)
Me da lástima el pobre animalito ruidoso, pero ignoro el modo de hacerlo feliz. Si pudiera domesticarlo... pero está fuera de toda cuestión; cuanto más lo intento, peor salen las cosas.

(Pàg. 31)
El nuevo es tan feo ahora como el viejo lo era al principio; tiene la misma complexión de carne sulfurosa y cruda y la misma cabeza singular, sin pelos. Ella lo llama Abel.

(Pàg. 33)
Sábado
Tengo casi un día de edad. Llegué ayer. Eso creo, al menos. Y debe ser así, pues si hubo un día antes de ayer, yo no estaba en ese momento; de lo contrario, lo recordaría. Podría ser, desde luego, que hubiera ocurrido y que yo no lo notara. Muy bien; ahora prestaré atención, y si vuelve a suceder algún anteayer, tomaré nota.

(Pàg. 33)
Un instinto me dice que la vigilancia eterna es el principio de la supremacía (Creo que esta frase está muy bien para alguien tan joven como yo.)

(Pàg. 35)
Anoche, la luna se aflojó, se resbaló y cayó fuera del mapa: una gran pérdida; se me rompe el corazón con solo pensarlo. No hay ningún otro elemento  de ornamentación y decoración que sea comparable a la luna en belleza y acabado. Deberían haberla sujetado mejor.(...)

(Pàg. 45)
Domingo
Todo es placentero otra vez, y estoy feliz, aunque he tenido días muy pesados; no pienso en ellos si puedo evitarlo.
Intenté conseguir algunas de esas manzanas para él, pero no puedo aprender a acertarles. Fallé, pero pienso que la buena intención le agradó. Son manzanas prohibidas, él dice que atraeré el mal; pero si atraigo el mal agradándolo a él, ¿por qué tendía que preocuparme?

(Pàg. 45)
Lunes
(...) Él habla muy poco. Quizá sea porque no es inteligente, y lo sabe y desea ocultarlo. Es una lástima que se sienta así, pues la inteligencia no significada nada; lo valioso se encuentra en el corazón. Me gustaría poder hacerle entender que un corazón bueno y amoroso es una riqueza, y que con eso basta, y que sin ello el intelecto es pobreza.

(Pàg. 52)
Viernes
(...) el fuego me había revelado una nueva pasión –completamente nueva y distinta del amor, la pena, y esas otras que ya había descubierto-: el miedo. ¡Y es horrible!

(Pàg. 56)
Lunes al mediodía
(...)
Cuando el poderoso brontosaurio llegó a grandes pasos al campamento, ella lo miró como una adquisición, yo lo consideré una calamidad; éste es un buen  ejemplo de la discordancia en nuestra visión de las cosas. Ella quería domesticarlo, yo quería que formara parte de la hacienda. Ella creía que podía amansarlo tratándolo suavemente y que llegaría a ser una buena mascota; yo dije que una mascota de veintiún pies de alto y ochenta y cuatro pies de largo no sería apropiada para el lugar porque, aun con las mejores intenciones y sin querer hacer daño, podía sentarse sobre la casa y aplastarla (...).

(Pàg. 61)
Es mejor comprobar las cosas mediante experimentos reales; así uno sabe, mientras que si uno depende de adivinar, suponer y conjeturar, nunca alcanza el saber.

(Pàg. 65)
Cuando miro hacia atrás, el jardín me parece un sueño. Era bello, insuperablemente bello, encantadoramente bello; ahora está perdido, y no volveré a verlo.

(Pàg. 67)
Sí, creo que lo amo simplemente porque es mío y es masculino. No hay otra razón, supongo. De
modo que pienso que es como dije al principio: esta clase de amor no es producto de razonamientos ni estadísticas. Sólo  llega –nadie sabe de dónde- y no puede explicarse. Tampoco es necesario que lo haga.

(Pâg. 69)
Cuarenta años después
Es mi ruego, es mi anhelo que ambos partamos juntos de esta vida –un anhelo que nunca perecerá en la tierra, sino que tendrá un lugar en el corazón de cada amante esposa hasta el fin de los tiempos, y será llamado con mi nombre.
Pero si uno de los dos tiene que partir primero, ruego que sea yo, pues él es fuerte, yo soy débil, y no soy tan necesaria para él como él lo es para mí; la vida sin él no sería vida: ¿cómo podría soportarla? Esta plegaria también es inmortal, y no dejará de ser pronunciada mientras perdure mi raza. Soy la primera esposa, y la última será una repetición mía.

(Pàg. 70)
En la tumba de Eva

Adán:
“Dondequiera que ella estuviese,
Allí estaba el Edén”.


 Altres n'han dit...
Adivina quien leeLa jungla de las letras, Las lecturas de Guillermo, La librería de Javier, Ratas de bibliotecaRevista Babar.

 Enllaços:
Mark Twain, Francisco Meléndez, contextestructura, temàtiques, la moralitat al final del camí, masclisme?.

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dissabte, 15 d’octubre de 2016

Reloj sin manecillas - Carson McCullers






"La muerte es siempre la misma, pero cada hombre muere a su manera." 





McCullers, Carson. Reloj sin manecillas. 
Barcelona: Seix Barral, 2011

Clock without hands. Traducció de Vida Ozores
Col·lecció Biblioteca Formentor, 1



 Què en diu la contraportada...
La última novela que escribió Carson McCullers, considerada por muchos “su obra más impresionante” (Atlantic Monthly), relata los destinos cruzados de cuatro memorables personajes, cuyas vidas son fiel reflejo de las injusticias sociales, la soledad espiritual y la naturaleza confusa del amor en el turbador Sur estadounidense de los años cincuenta.

Ésta es la historia del viejo juez Fox Clane, encarnación del patriarcal carácter sureño; su nieto adolescente Jester, hijo de un malogrado enemigo de la discriminación racial, y Sherman Pew, un chico negro de ojos azules que ejerce una fascinadora atracción sobre ambos. Junto a ellos se desarrolla el drama personal del farmacéutico J. T. Malone, quien, desahuciado por los médicos, descubre que el verdadero peligro del hombre no es morir sino perderse a sí mismo en vida. Malone, quien, desahuciado por los médicos, descubre que el verdadero peligro del hombre no es morir sino perderse a sí mismo en vida.

Carson McCullers es una de las grandes maestras de la literatura norteamericana, un clásico indiscutible que supo iluminar como nadie la fragilidad y el silencioso esplendor de la existencia. En Reloj sin manecillas, “con más profundidad que nunca, Carson McCullers examina el corazón humano, con una comprensión que va más allá del sentimiento”, Tennesse Williams.

 Com comença...
La muerte es siempre la misma, pero cada hombre muere a su manera. Para J.T. Malone empezó de un modo tan sencillo y vulgar que hubo un momento en que incluso tomó el fin de la vida por el comienzo de una nueva estación.

 Moments...
(Pàg. 28)
- (...) No, no creo en la eternidad en el sentido religiosos. Creo en las cosas que conozco y en los descendientes que dejo atrás. Creo también en mis antepasados. ¿Llamas a eso eternidad?

(Pàg. 56)
(...) La música seguía vibrando en su cuerpo y Jester se estremeció ante aquellos ojos. Eran fríos y relucientes en la oscura y hosca faz. Le recordaban algo y le hicieron temblar con una repentina sensación de vergüenza. Se preguntaba sin palabras qué era aquella sensación abrumadora. ¿Era temor? ¿Era amor? ¿O sería... al fin... pasión?
La tristeza del jazz se hizo añicos.
Todavía sin saber, Jester entró en la habitación y cerró la puerta.

(Pàg.82) 
(...) en la adolescencia, dos horas pueden ser tan cruciales que desvían o iluminan una vida entera.

(Pàg. 100)
- ¿Por qué empleas de continuo la palabra “apasionadamente”?
Jester, que estaba borracho aquella noche, y apasionado por primera vez, no pudo responder. Porque la pasión en la primera juventud, aunque no tiene raíces profundas, es fuerte. Surge y toma forma al oír una canción en la noche, al oír una voz, al contemplar a un desconocido. La pasión le hace a uno soñar despierto, le hace imposible concentrarse en las matemáticas, y en los momentos en que más desea parecer ingenioso, le deja a uno en ridículo.

 (Pàg. 116) 
- Pude haber escrito ese libro yo mismo.
- ¿Tú?
- Pues claro, la verdad es, Jester, que pude haber sido un gran, gran escritor, si me hubiera puesto a ello.
- ¿Tú?
- No te quedes ahí sentado repitiendo “¿Tú? ¿Tú?” como un imbécil. Hijo, lo único que has de poseer para llegar a ser un gran escritor es aplicación, imaginación y el don del lenguaje.

(Pàg. 123)
- Vete, negro. Eres más pesado que las moscas.
Jester sabía que la cosa continuaría así. El chico grandullón y bobalicón de color mendigando del mendigo. Sombreros de panamá echados hacia atrás, fuentes separadas para los de color y los blancos en la plaza del ayuntamiento, el abrevadero, el poste para atar las mulas, muselina e hilo blanco y monos raídos. Milan. Milan. Milan.

(Pàg. 137) 
Sin duda la vida se compone de innumerables milagros cotidianos, la mayor parte de los cuales pasan inadvertidos.

(Pàg.139) 
La farmacia era el primer establecimiento que se abría en Milan y el último en cerrar. Al pie del cañón, oyendo quejas, prescribiendo medicinas, sirviendo Coca-Colas y copas de helado, preparando recetas... ¡Nunca más, nunca más! ¿Por qué lo había hecho durante tanto tiempo? Como una mula dando vueltas y vueltas a una noria. Y yéndose a casa todas las noches. Y durmiendo en la misma cama que su esposa, a la que hacía mucho tiempo había dejado de querer. ¿Por qué? ¿Por qué no podía estar en otro sitio más que en la farmacia? ¿Por qué no podía dormir más que con su esposa? Trabajar en la farmacia, dormir con su mujer. ¡Se había acabado! Su monótona vida se extendía ante él mientras manoseaba el Tuinal, que brillaba como una joya.
Malone se puso una cápsula en la boca y bebió medio vaso de agua. ¿Cuánta agua tendía que beber para tragarse las cuarenta cápsulas?

(Pàg. 164)
(...) la comprensión, cuando lucha con la violencia incontenible de la pasión, conduce tanto a la piedad como al amor.

(Pàg. 176)
Incapaz de pensar en la realidad de su propia muerte, se vio arrojado una vez más al monótono laberinto de su vida. Se había perdido... De eso se daba plena cuenta. ¿Pero cómo? ¿Cuándo?

(Pág. 180)
Pensó en toda la vida que había malgastado. Se preguntaba cómo podía morir si aún no había vivido.

(Pàg. 186)
- (...) Dígame, doctor Watson –preguntó-, ¿qué es la vida eterna?
- A mi parecer –dijo el doctor Watson-, es la prolongación de la vida terrena, pero más intensa. ¿Responde esto a su pregunta?.
Malone pensó en su vida gris y se preguntó cómo podía intensificarse.

(Pàg. 255)
Llegó un momento en que, con el Juez, como con otros blancos, no existía motivo para su odio, solamente permanecía el resentimiento.

(Pàg. 260)
- Tu y yo somos los ciudadanos más destacados de Milan...
Malone se sintió ligeramente orgulloso de ser comparado al Juez.
- Además –continuó el Juez-, tú y yo poseemos nuestras propiedades y nuestra posición, y se nos respeta. Pero, ¿qué posee Sammy Lank, aparte de montones de hijos? Sammy Lank y otros blancos pobres como él, no tienen más que el color de su piel. La clave de todo el asunto es que no tienen medios, propiedades, ni a nadie por debajo de ellos. Es triste admitirlo, pero la naturaleza humana, todos los hombres, tienen que tener a alguien por debajo de ellos, alguien a quien poder desdeñar. Y Sammy y los que son como él, solamente pueden sentirse superiores a los negros. ¿Comprendes, J.T.? Es una cuestión de orgullo. Tú y yo poseemos nuestro orgullo, el orgullo de nuestra sangre, el orgullo de nuestro linaje blanco. Pero, ¿qué posee Sammy Lank, excepto montones de trillizos de rostros blancos, gemelos, y una mujer, gastada por tantos embarazos, que se sienta en el porche a oler rapé?

(Pàg. 285)
(...) la vida se le escapaba, y a punto de morir, la vida adquirió un orden y simplicidad que Malone nunca había conocido. No le quedaba pulso, ni vigor, ni los deseaba. El destino seguía su curso sin él.

 Altres n'han dit...


dimecres, 12 d’octubre de 2016

L'home que va vendre la lluna - Robert A. Heinlein



"Si la criatura vol la lluna, el seu pare li la durà. Però no et distreguis dels descomptes i les comissions. Dels diners."







Heinlein, Robert A. L’home que va vendre la lluna.
Barcelona: Laia, 1986

The man who sold the moon. Traducció d’Helena Valentí
Col·lecció El nus, 62



 Què en diu la contraportada...
Aquell home , el que un dia va vendre la lluna, era un veritable exemplar-mostra de l’establishment. Un dels poderosíssims magnats que es va atrevir a: 1) eliminar un descobriment científic capaç de fer avançar molts anys llum el futur del món; 2) construir les il·limitades autopistes que rodaven mòbils al voltant de la terra destruint inexorablement la vida amb el seu rodolar laberíntic; 3) proposar a les grans patums de la terra la colonització de la lluna. I així va començar tot. Ells esdevingueren els senyors feudals de la lluna, els primers imperialistes i terratinents galàctics sense cap altre dogma que la seva fe inexhaurible en el poder dels diners. Tots ells, però, foren traïts per L’home que va vendre la lluna.

 Com comença...
- ¡Hi heu de tenir fe!
En George Strong va replicar amb to mofeta:
- Delos, ¿per què no ho deixes córrer? ¡Que en fa d’anys que et sento aquesta cançó! Potser sí que un dia els homes arribaran a la lluna, però jo ho dubto. En tot cas, ni tu ni jo ho veurem. La pèrdua del satèl·lit d’energia significa el retard de tota una generació.
En D.D. Harriman va dir amb veu rogallosa:
- Veure, mai no veurem res si no movem el cul de la cadira. Però, si volem ho podem aconseguir.
- La primera pregunta és: “¿com?”. La segona: “¿per què?”
- ¿Per què? (...)

 Moments...
(Pàg. 49)
- (...) Els béns intangibles són els articles de venda més honrada. Tenen sempre el valor que hom vulgui pagar i no es gasten. Te’ls pots endur a la tomba sense ni una taca.

(Pàg. 68)
- (...) Miri, jo li vaig donar la feina fiant-me del parer d’en Ferguson, que creia que vostè era la persona que podria construir una nau que anés fins a la lluna. No tinc motius per canviar de parer. Però portar una administració no té res a veure amb enginyeria i, si no li fa res, permeti’m que l’ensinistri amb unes quantes argúcies. No el critico –va afegir després d’una curta pausa-. Manar és com  l’acte sexual, fins que no es fa no se sap què és (...).

(Pàg.103) 
- ¿(...) Quan fa que el coneixes?
- Doncs deixa’m comptar, va entrar a treballar per a mi...
- ¿Ha treballat per a tu?
- Uns mesos. Després vam associar-nos per muntar la primera empresa.- L’Strong va quedar un instant pensarós-. Suposo que pateix d’un complex de poder.
- No –va dir deliberadament en Dixon-. Pateix d’un complex de Messies.
L’Entenza va mirar enlaire.
- És un poca-vergonya, senzillament –va dir (...).

(Pàg. 109)
No era un soroll... era un bramul blanc, una fragor feta de totes les freqüències, sòniques, supersòniques, tan increïblement carregada d’energia que li va colpejar el pit. La va sentir amb les dent i amb els ossos, i encara amb l’oïda. Es va agenollar, tractant d’aturar el cop.
Encalçant la fragor, va arribar l’espetec, en espiral, com un huracà. Se li va enganxar a la roba, la va estripar. Li va arrencar l’alè dels llavis. Va recular, cec, amb intenció de ficar-se dins l’edifici dels controls, però va caure.
Es va aixecar estossegant, mig escanyat, i aleshores va voler mirar el cel. A dalt de tot, en línia recta, brillava un estel. Tot seguit es va esvair.
Va ficar-se dins l’edifici.
A l’interior hi havia un enrenou de tensions, de confusió volguda. En Harriman va sentir, tot i que les orelles encara li xiulaven, un altaveu bramant:
- ¡Control! ¡Control! Fase cinc despresa com estava previst. Llums separats de la nau i de la fase... –i tot seguit la veu enutjada d’en Coster-:  ¡Comuniqui amb la Pista U! ¿Han localitzat ja la fase cinc?  ¿La segueixen?
Del fons arribava la veu del locutor que cridava:
- ¡Quin dia, amics! ¡Quin dia més gran per a tothom! ¡El magnífic Pioneer s’ha enlairat com un àngel cap al regne del Senyor, amb la flamejant espasa a la mà, a trobar-se amb el nostre planeta germà! La majoria de vosaltres heu vist a les vostres pantalles com pujava; si l’haguéssiu vist com jo, arquejant-se cap enlaire pel cel del vespre, carregat de... (...)

(Pàg. 122) 
- ¿(...) Quina pinta té la terra vista des d’allí dalt?
- Doncs... Sembla... –En LeCroix va callar-. Miri, no puc explicar-li-ho. És meravellós, això sí. El cel és negre i, miri, esperi a veure les fotografies que he fet. O més ben dit; ja ho veurà quan hi vagi.
En Harriman va assentir:
- Però és dur esperar.

(Pàg. 124)
- (...) Hem fet negocis durs, però mai no s’havia pogut dir que l’empresa Harriman & Strong havia fet cap estafa.
- Mira, George, hagués esta capaç d’estafar, robar, mentir, demanar, subornar, de qualsevl cosa per aconseguir el que hem aconseguit. –En Harriman es va aixecar i començà a passejar per l’estança-. Necessitàvem els diners; sense aquests diners la nau no s’hauria envolat mai. No ens queda ni un ral. Tu ho saps, ¿oi?
L’Strong va assentir:
- Però els sobre haurien d’haver anat a la lluna. Aquest va ser el contracte, tal com el vam signar.
- Escolta, me’n vaig oblidar del tot. I després fou massa tard; els càlculs del pes ja estaven fets. Però no hi ha res. Vaig pensar que si el viatge no reeixia, o escaltava la nau en l’aire, ningí no es preocuparia d’on havien anat a parar els sobres. Els recuperaré, pagant jo. T’ho prometo. –L’Strong continuava sense moure’s. En Harriman es va aturar davant seu-. Permet-me una pregunta, George: ¿Val la pena engegar en orris una aventura de l’envergadura de la nostra per un principi merament teòric? (...).

(Pàg. 130)
- (...) Dan, si de debò entenguessis el que faig, et deixaria el control. Però no ho entens. Per tu no és més que una manera d’aconseguir diners i poder. Estic disposat que els voltors, és a dir, vosaltres, u feu rics, però el control el tinc jo. Vull veure com tot això creix, es desenvolupa, no com ho munyiu vosaltres. La raça humana està a punt d’arribar a les estrelles, i és una aventura que implicarà nous problemes, problemes molt més grossos que els de l’energia atòmica. La humanitat hi està tan poc preparada com una verge a cardar. Si no es maneja amb molt de compte, serà un desastre. Tu ho convertiràs en un desastre, Dan , si tens el vot decisius, perquè no ho has entès.

(Pàg. 137) 
- (...) Delos, tu no hi vas...
En Harriman, tot d’una, no va saber què dir. Després va arreplegar prou forces per replicar:
- No em vinguis amb romanços, Dan. Tu no ets ningú per impedir-m’ho. Ni tu, ni ningú.
En Dixon va sacsejar el cap:
- No t’ho puc permetre, Delos. Hi he posat massa diners. Si hi vas i et passa alguna cosa, ho perdré tot.
- Quina bestiesa; continueu tu i en George, com si res.
- Pregunta-ho a en George. –L’Strong no va dir res. Semblava que no volia ensopegar amb els ulls d’en Harriman. En Dixon va continuar dient-: No et vull enganyar  Delos. Tota l’aventura depèn de ti i de ningú més. Si tu mors, l’empresa ha de plegar. No dic que s’acabin els viatges espacials; amb l’empenta que hi has donat tu, qualsevol xitxarel•lo pot continuar. Pe`ro pel que fa a la nostra empresa, serà el fina. En George i ho haurem de liquidar la venda dels drets de les patents a mig centau de dòlar. La resta no valdrà res.
- Nosaltres venem intangibles, ja ho saps.
- Aquí l’intangible ets tu, Delos. Tu ets la gallina que pon els ous d’or. Si és que estàs disposat a romandre-hi fins a pondre’ls com cal. No pots arriscar la teva vida fent viatges a l’espai fins que tot això no hagi començat a ser rendible, de manera que un administrador competent, com en Geroge o com jo mateix, pugui continuar fent-lo rutllar. Ho dic molt seriosament, Delos. Hi jugo massa calers per permetre que facis bogeries.
En Harriman es va aixecar i va pressionar els dits de les dues mans contra el cantell de la taula. Respirava amb dificultat:
- No m’ho pots impedir. –Ho va dir lentament i amb força-. Tu sabies des del començament que ho hi anava. I ara no m’ho pots impedir. Ni totes les forces del cel ni les de l’infern aplegades, no m’ho poden impedir.
En Dixon va replicar amb calma.
- Em sap molt de greu, Delos. Però t’ho puc impedir i t’ho impediré (...).

(Pàg.152) 
- (...) Sóc molt més gran que vostès dos, almenys cinquanta anys més. Quan jo era nen, gairebé ningí no creia que fos possible anar a la lluna. Vostès, en canvi, han vist coets tota la vida, i el primer hi va arribar quan encara eren nanos. Quan ho era nano, la idea encara feia riure.
Però jo hi creia, hi creia de debò. Llegia Verne, Wells i Smith, i estava convençut que es podia fer, que ho faríem. Em vaig proposar ser un dels personatges que ho farien, que es passejarien per la lluna, que li veurien l’altra cara, i que veurien la terra des de dalt, penjada al mig del cel.
Moltes vegades no dinava i destinava els diners a pagar la quota de la Societat Americana de Coets, convençut que així ajudava a avançar el dia que arribaríem a la lluna. Quan va arribar aquest dia, ja era una persona d’edat. He viscut més anys dels que em tocaven, però és que no vull morir sense... ¡No, no senyor! Sense haver estat a la lluna.

(Pàg. 154) 
- “(...) Llegeixes massa revistes dolentrs. L’altra dia vaig enxampar el meu nen llegint-ne una, i el vaig ben renyar. Espero que hagi escarmentat. Els teus pares haurien d’haver fet el mateix amb tu”. En Harriman redreçà aquell pit d’home madur, i va dir: “-Aniran a la lluna, ja ho veuràs”. El seu soci es posà a riure. “-Pensa el que vulguis. Si la criatura vol la lluna, el seu pare li la durà. Però no et distreguis dels descomptes i les comissions. Dels diners.”

(Pàg. 161)
- (...) No és que  ens delíssim per ser herois milionaris; senzillament volíem construir naus espacials. I alguns ho aconseguiren.
- Caram, avi, en parla com si de debò hagués estat emocionant.
- D’emocionant ho fou molt, Charlie. Ha estat un segle meravellós, molt romàntic, tot i els seus punts negres. I a mesura que passen els anys, l’aventura és més engrescadora. No; jo dels diners me’n fumia. Jo només en delia per viure molts anys i veure com els homes arribaven a la lluna, a les estrelles i, si Déu em feia aquest favor, anar-hi jo personalment. No em puc queixar de la meva vida –va dir posant la cendra amb molta cura dins el cendrer.

 Altres n'han dit...

 Enllaços:
Robert A. Heinlein, llums i ombresself made man, ciència ficció realistael moment oportúquan la realitat supera la (ciència) ficció, el preuat objecte del desig, la Lluna com a suport publicitari.

dissabte, 8 d’octubre de 2016

N·P - Banana Yoshimoto



"...a medida que pasan los años, todas las cosas que encontramos ante nuestros ojos acaban pareciendo iguales."




Yoshimoto, Banana. N·P
Barcelona: Tusquets Editores, 1994

Traducció de Junichi Matsuura i Lourdes Porta
Col·lecció Andanzas, 217



 Què en diu la contraportada...
Kazami, una joven estudiosa de literatura, investiga el misterio que rodea al libro de cuentos, titulado N.P., de un escritor japonés, Sarao Takase, que escribía en inglés, vivió gran parte de su vida en Estados Unidos y se suicidó a los cuarenta y ocho años, dejando dos hijos, Saki y Otohiko. Poco a poco el lector va sintiendo la fascinación letal que ejerce la obra de Takase sobre quienes se acercan a estudiar N.P., en especial sobre sus traductores al japonés, uno de los cuales, Shoji, novio de Kazami, se quitó la vida después de traducir el relato número noventa y ocho. En cuanto Kazami conoce en una fiesta a los hijos del escritor, detecta inmediatamente una estela de locura en los ojos de esos hermanos tiernamente incestuosos. Otohiko advierte a Kazami de que otra joven, una auténtica “maniaca”, obsesionada por el mismo libro, se cruzará, antes o después, en su camino. Así es como Kazami se v envuelta en un inextricable laberinto del que nacerá un amor salvaje, desenfrenado.

 Com comença...
Lo que yo sabía era que aquel sombrío escritor llamado Sarao Takase había vivido en Estados Unidos y que, a lo largo de una vida oscura, había ido escribiendo algunos relatos.
Que se había suicidado a los cuarenta y ocho años.

 Moments...
(Pàg. 38)
El alboroto llenaba tota la escuela hasta ocupar completamente el espacio. Parecía que los alumnos disfrutaran con todas sus fuerzas, concentrando en estos treinta minutos la libertad de toda la jornada. Los estallidos de las risas resonaban y la energía explotaba. Cuando alcé la mirada, vi en la lontananza el cielo azul del verano. Era una tarde deslumbrante, en la que la luz y las sombras cruzaban las calles.
- Adiós.
- Adiós dije, y colgué.
Fue la última vez.
La distancia, en aquel momento, entre los dos extremos del hilo telefónico, entre el lugar donde estaba Shoji y donde me encontraba yo, era más grande y tortuosa que la que existe entre el cielo y el infierno. Por más que nos quisiéramos, no pudimos jamás establecer contacto.

(Pàg. 70)
- (...) temo que, si descubriera que soy hija de un desconocido y que, por lo tanto, a la mañana siguiente, Otohiko y yo podríamos ser una pareja de novios como las demás, la sensación de libertad nos arrastraría irremisiblemente hacia el alcoholismo. Sin embargo, lo peor que podría ocurrir es que supiéramos con seguridad que llevamos la misma sangre.  Si no lo averiguo, tengo siempre una especie de coartada, ¿verdad?

(Pàg.72) 
El camino de regreso tiene siempre algo de insustancial. Una tristeza ligera.

(Pàg. 86)
A veces, en los momentos difíciles, pienso: “Si mis padres no se hubieran divorciado, si no hubiera vivido sola tanto tiempo, si no hubiera recuperado la voz en aquella ocasión, si no me hubiera enamorado de Shoji... si no hubiera existido este cúmulo de experiencias, ¿sería, entonces, la auténtica yo?, ¿sería libre?”.
Solo en los momentos difíciles.
- ¿Qué es una vida que no sea un relato? –cuestionó Sui.

(Pàg. 89) 
¿Qué debe sentirse al vivir en un país distinto del que has nacido y crecido? Era algo que pensaba a menudo desde que mi hermana se había casado. ¿Se irá uno, con el tiempo, disolviendo en el lugar como el protagonista de una narración, o, por el contrario, en algún lugar de su corazón, desearía volver a su país algún día?

(Pàg. 90)
Tras conocer el amor, las separaciones, la muerte de un ser amado, a medida que pasan los años, todas las cosas que encontramos ante nuestros ojos acaban pareciendo iguales. Es imposible discernir entre el bien y el mal, entre lo mejor y lo peor. Nuestro único temor es que aumenten los malos recuerdos.

(Pàg. 93)
La mujer con quien se había fugado se había vuelto a fugar con otro hombre. Hay personas así. Personas que empiezan siempre de nuevo, una vez tras otra, sin temer al fracaso. ¿Por qué estas personas nunca parecen satisfechas? Tienen coraje, pero muestran una perenne expresión de arrepentimiento en sus rostros, como si vivieran en un callejón sin salida.

(Pàg. 120) 
- (...) La noche es extraña. Para los que se duermen pronto, apenas dura unos instantes, mientras que para quien está en vela, es larga como una vida complementaria y es como un regalo.

(Pàg.130) 
Estar con una persona que poseía el olor del pasado, de un tiempo en que la materia de la vida era más densa, era como encontrarme en un jardín florido delicadamente desplazado de la fase de la realidad. Lo comprendí claramente. Era una instante hermoso. Realmente bello. Y limitado. No duraría eternamente.

(Pàg. 161)
Yo siempre he pensado que morir es mejor que desaparecer, porque, de esta forma, no tienes que vivir abrigando todavía una esperanza.

(Pàg. 165)
(...) creo que lo que ahora más se parece a ti es el buzón de correos. Hay buzones por todas partes, pero, cuando buscas uno, siempre te cuesta encontrarlo. De improviso ves uno en una esquina solitaria. Tanto en días despejados como bajo la lluvia, en plena noche, por todo el mundo, como la luna del cielo nocturno que se refleja en todas las aguas, siempre hay un buzón.

(Pág. 172)
A veces sucede.
Sucede que el corazón acaba velando en la distancia la belleza de las cosas ya vistas, desde las más intensamente vividas a las más pálidas; todo quedaba completamente envuelto en el corazón y ahora se sumergía en el paisaje que avanzaba hacia nosotros moviéndose velozmente, en la rotación de las esferas celestes y en el cielo inmenso.

(Pàg. 180)
- (...) Frente al mar, incluso las cosas más horribles parecen buenas.
- Y, digas lo que digas, todo se lo llevan las olas.
- A eso se le llama sensación de libertad.

(Pàg. 183)
Todo penetró al mismo tiempo en mi mente, a una velocidad lacerante, de vértigo. Todo era hermoso, todo lo que había sucedido era violentamente bello, como la locura.

 Altres n'han dit...

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dijous, 6 d’octubre de 2016

Vostè ja ho entendrà - Claudio Magris






"(...) parlar, de vegades, també és fer l’amor."




Magris, Claudio. Vostè ja ho entendrà. 
Barcelona: Edicions de 1984, 2007


Lei dunque capirà. Traducció d’Anna Casassas
Col·lecció Mirmanda, 47




 Què en diu la contraportada...
Vostè ja ho entendrà, amb aquest títol carregat de complicitat, Claudio Magris s’acosta al lector amb una història d’amor amb totes les seves cares: passió, renúncia, protecció, desesperació i esperança. Alhora alliberador i esclavitzant.

La seva lúcida mirada, plena d’afecte i solidaritat amb el gènere humà està especialment centrada en la feminitat, la saviesa i la claror que emana de la Dona en majúscula, a qui rendeix un amorós homenatge no exempt de crítica.

Una dona, que des de fa temps ha estat ingressada en una "Casa de Repòs", parla amb el president d’aquesta institució per agrair-li el permís que ha concedit al seu home per venir-la a buscar. A través d’aquest monòleg, va explicant com era la vida amb el seu home, un reconegut i prestigiós poeta.

Un llibre intens amb llenguatge senzill ple de poesia: resseguint el mite, Eurídice ens parla d’Orfeu.

 Com comença...
No, no he sortit, senyor president, com pot veure sóc aquí. Gràcies, un cop més, pel permís especial, realment excepcional, me n’adono perfectament, no cregui que no li estic agraïda; ell també estava molt emocionat, no s’hauria pensat mai que l’obtindria, quan la va demanar, aquesta llicència per entra a la Casa, per venir-me a buscar.

 Moments...
(Pàg. 12)
(...) el cor no escolta raons, deia, el cor es trenca, i si li dius que no es trenqui es trenca igualment, com el meu (...).

(Pàg. 14)
En el fons, quan estàvem junts era l’únic moment que se sentia tranquil i segur, fins i tot del que escrivia, després d’haver-m’ho llegit i d’haver vist als meus ulls –més ben dit, a la meva boca, deia, primer una mica emmurriada, però quan després se’t separen lleugerament els llavis, quasi com en un somriure, no, encara no, però...-. Jo, és clar, clavava estisorades a les seves paraules, perquè ell, exagerat i desmesurat i generós, com sempre ha estat, prodigava paraules a mans plenes i jo les pelava, en llençava la pell, el pinyol i també força carn, si calia.

(Pàg.19) 
És bonic que t’estimi un neuròtic, dóna seguretat. Saps que no li passarà, és una idea fixa que aguanta tots els cops de la vida.

(Pàg. 24)
Quina pena que em fa la gent que té por, que s’atabala per un granet de massa sota el pit o a la panxa, per un escarabat sota la taula o per un corrent d’aire; estan plens de tics, vol dir que no fan l’amor com cal, si no, no tindrien tantes manies, jo no vaig pas fer tanta comèdia (...).

(Pàg. 30) 
(...) ahir, avui, fa mil anys, aquí ens està prohibit tenir rellotges i calendaris, ens els confisquen a l’entrada, tot és ara i mai.

(Pàg. 33)
Tu sabies que la poesia no és mai només teva, igual que l’amor, sinó que és de tothom; no és el poeta qui crea la paraula, deies i declamaves, és la paraula que li cau al damunt i el fa poeta (...).

(Pàg. 40) 
(...) no fem por a ningú, tan malparats i macilents, un grapat de roba penjant d’un ganxo. Però som –ja em semblava que podia dir són- tants, incomptables, que una mica de por sí que podem fer, un eixam d’insectes que enfosqueix el cel.

(Pàg.48) 
Tornar a adormir-nos alhora, ell encara dins meu, encara sentia com s’estremia, cada cop menys, mentre lliscàvem cap al son, l’amor és aquest son en el qual continua i s’apaga dolçament sense acabar d’apagar-se mai del tot –si no, només és un desfici, un fregadís, un sacseig i després de seguida tens ganes d’aixecar-te, de vestir-te i d’anar-te’n per les teves.

(Pàg. 50) 
Però parlar, de vegades, també és fer l’amor i estava impacient per sentir-lo, per saber què havia fet i dit i escrit (...).

(Pàg. 52)
Cantar el secret de la vida i de la mort, deia, qui som d’on venim on anem, però la frontera és dura, la ploma es trenca contra les portes de bronze que amaguen el destí, de manera que et quedes a fora barrinant inútilment sobre el transcòrrer i el perdurar, sobre l’ahir sobre l’avui i sobre el demà, i la ploma només serveix per posar-te-la entre les dents, perquè únicament la Veritat gran i terrible és digna del cant  -si més no del seu, no ho deia però ho pensava- i aquesta Veritat només es coneix darrere les portes.

(Pàg. 54)
Suposem, tal com suposàvem, que hi ha algú que dirigeix tot el muntatge, però qui és i com és i quina pinta té... per què ho hauríem de saber? Les malalties i les xacres que ens van dur fins aquests corredors i aquestes valls fosques, els petits contratemps al cor o al cervell, el verí d’una serp o d’una aixeta del gas no ajuden a entendre millor aquest immens laberint de l’abans i del després, del mai i del sempre i del jo i del tu i del...
Som a l’altra banda del mirall (...).

 Altres n'han dit...

 Enllaços:

 Mira'l:
Italià (representació Casa Zerilli-Marimò, New York University - 2011)

dilluns, 3 d’octubre de 2016

En la juventud está el placer - Denton Welch




"(...) a media que gritaba, Orvil supo que no podría parar, que ese grito lo llevaba acumulando toda la vida." 






Welch, Denton. En la juventud está el placer. 
Barcelona: Ediciones Alpha Decay, 2011

Traducció d’Albert Fuentes
Col·lecció Héroes Modernos, 12



 Què en diu la contraportada...
En la juventud está el placer es una hermosa novela de formación que acompaña delicadamente a su protagonista, Orvil Pym, un quinceañero sensible y morboso, durante unos luminosos meses de verano. Como ocurre en toda la literatura de Denton Welch, importa el detalle de una mirada que toca las cosas y las personas, los sentimientos y los paisajes, con una prosa que abre las heridas e ilumina los abismos de la indefinición adolescente En la juventud está el placer es quizá la mejor expresión de la obra de un autor casi secreto que inspiró la devoción de escritores de la talla de W.H. Auden, Edith Sitwell o William S. Burroughs. Convertida hoy, al cabo de más de medio siglo, en testamento de una sociedad que dejó de ser con el final de la segunda guerra mundial, En la juventud está el placer sale al encuentro de nuevos lectores y empieza a encontrar el lugar que le corresponde en el canon de los descarriados.

Com comença...
Un verano, varios años antes de que diera comienzo la guerra, un muchacho de quince años se alojaba con su padre y sus dos hermanos mayores en un hotel cerca del Támesis, en el condado de Surrey.

Moments...
(Pàg. 20)
La madre de Orvil había muerto hacía tres años y Orvil sabía bien que bastaba mentarla para que el rostro de su padre se paralizara y endureciera, y su voz se volviese tajante, cruel y despectiva. No se podía volver a pensar en ella, ni tenerla en cuenta, precisamente por lo mucho que la habían querido. Era de mal gusto mostrar que sabías que una mujer como ella había llegado a existir.

(Pàg. 48)
Anduvo por el pasillo hasta asomarse al borde de la amplia escalinata. A sus pies, en el vestíbulo, vio vario corrillos de gente sentada en sillones. Tenían el aspecto triste de la gente que no tiene nada que hacer antes de acicalarse para la cena.

(Pàg.56) 
Envidiaba la vida de los chicos y al hombre de la canoa. Imaginó que aquella vida debía ser de una felicidad casi completa. Le dominó un acceso de ardiente rencor cuando se dio cuenta de que aquella vida jamás podría ser la suya y que siempre tendría que vivir en hoteles, o en las casas de sus parientes, o encarcelado en la escuela como un criminal en un penal. La degradación de su vida le horrorizó.

(Pàg. 89)
(...) estaba en una habitación no más grande que el cuarto de baño, pero ahora era rico y gozaba de libertad, pese al estrecho confinamiento. Las paredes de su pequeña ermita estaban cubiertas de piedras preciosas incrustadas, esmalte y pinturas. Habría diamantes, zafiros, rubíes, esmeraldas, topacios, carbúnculos, granates, ágatas, ónices, aguamarinas, piezas de jade y de cuarzo, perlas, amatistas, circonios, calcedonias, cornalinas, turquesas, malaquitas y ámbares. Siempre que aprendía un nombre nuevo, lo añadía a la lista. Colocados entre las piedras preciosas, habría las pinturas más bonitas de los primitivos italianos y los iconos rusos más hermosos, acompañados de placas de esmalte medievales de Limoges.
Orvil había aprendido muchas cosas interesantes en las páginas de la revista Apollo, que podía leer regularmente en el colegio cuando iba a las clases voluntarias de dibujo, de ahí que pudiera, gracias al recuerdo de aquellas clases, convocar los detalles más abigarrados e increíblemente fastuosos para aquel cuarto de baño soñado.
El pequeño pedazo de suelo estaría completamente cubierto de teselas de mármol engarzadas y perfiladas con hebras de oro, siguiendo el modelo del cloisonné. El tragaluz y la puerta estarían cubiertos de cortinajes. El primero sería de gasa china de color melocotón con bordados de símbolos sagrados e imperiales; el segundo, estaría confeccionado con el más apagado crespón de seda. Encima, un brocado tan rígido e iridiscente como las alas de un escarabajo y, por último, una cortina de terciopelo labrado confeccionada con el palio de algún papa del Renacimiento.
Orvil apagó la luz y salió. La fantasía se interrumpió en el instante en que descorrió el pestillo y no volvería a empezar hasta la mañana siguiente a la misma hora. Bajó a desayunar.

(Pàg. 92) 
Orvil esprintó por el camino de grava rosa y traspuso la puerta del hotel para salir a la carretera a toda velocidad. No tenía ninguna idea ni plan en mente, sólo se dejaba llevar por su profundo deseo de escapar, ser libre, vivir la soledad y correr aventuras.

(Pàg. 110) 
“¡No es maravilloso estar a cobijo de la tormenta y poder oír como arrecia fuera!”, dijo Orvil, dominado por una emoción creciente. Un temblor, como un débil orgasmo, recorrió su cuerpo. Estos momentos preciados que sólo se presentaban en el corazón de una tormenta furiosa eran casi mejores que cualquier otra cosa sobre la faz de la tierra.

(Pàg. 176)
Para poner freno a aquella imaginación suya que no dejaba de agrandar las cosas como en una pesadilla, Orvil echó un vistazo a la habitación en busca de algún pedazo de realidad en el que fijar su mente.

(Pàg. 192) 
Se acababan las vacaciones. Trató de afrontar el hecho con calma, pero la idea de tener que volver al colegio le resultaba demasiado horrible. Tuvo que caminar solo y razonar y pelearse con su propia sombra durante todo el día.

(Pàg.202) 
“Quiero morirme.”
El hombre pareció indignarse.
“Eso me suena muy tonto y melodramático”, dijo con frialdad.
“No entiendo cómo hay que vivir, qué hay que hacer”, dijo Orvil, levantando la voz, dolido, pues aquellas palabras le habían parecido un insulto.

(Pàg. 209)
Por un momento los tres hermanos permanecieron en silencio.  Parecían pensar todos en el lazo de sangre que los unía. Orvil lo sentía como una amarra gruesa y desgastada que no tenía en cuenta las diferencias reales que los separaban pero que los unía estrechamente, incluso contra sus deseos. Era un tendón que se extendía, resistente y elástico. Orvil se rebelaba contra la tensión ciega de la cuerda, pero sabía que sus hermanos eran como los maridos; los tendría en la salud y la enfermedad hasta que la muerte los separase.

(Pàg. 220)
Orvil se sentó en una butaca esquinada y giró la cabeza para no ver nada. Se preguntaba cómo iba a aguantar sentado ahí. Pensó como sería si en lugar de quince años tuviera veinticinco. Con la distancia de diez años, volvía la vista atrás y se vería a si mismo sentado en el vagón del tren, sintiéndose desdichado. Entonces podría reírse, sacudir la cabeza y considerar que todo aquello no había sido nada.  Trató de remontar el vuelo, elevarse aún más alto, hasta encaramerse al pináculo del campanario de una iglesia, desde donde contemplaría todo el paisaje de su vida y lo consideraría a la ligera, como si no fuese nada. No veía placer ni dolor, sólo una nada.

(Pàg. 223) 
(...) y dejó que saliera el grito. Era una muñeca mecánica en todos los sentidos.
En el vagón todos lo miraron lívidos.
Y a media que gritaba, Orvil supo que no podría parar, que ese grito lo llevaba acumulando toda la vida.

 Altres n'han dit...

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