Las tribulaciones del estudiante Törless - Robert Musil




"De todas las cosas que durante el día hacemos en el colegio, ¿cuál es la que propiamente tiene un objeto?"






Musil, Robert. Las tribulaciones del estudiante Törless.
Barcelona: Seix Barral, 2002

Die Verwirrunger des Zöglings Törless. Traducció de Roberto Bixio.
Col·lecció Biblioteca Formentor


::: Què en diu la contraportada...
Las tribulaciones del estudiante Törless es la obra más popular de Robert Musil, la primera con la que obtuvo un notable éxito de crítica y público. Muchas cualidades la convierten en su novela más asequible, aunque no sea menos profunda que Tres mujeres o Uniones. La ambigüedad de los personajes, jóvenes cadetes sometidos a la disciplina alienante de una sociedad aristocrática en un momento en que el Ejército era la máxima expresión del patriotismo y por lo tanto no cuestionaba sus métodos, desempeña un papel crucial en la narración. Poseedores y poseídos, verdugos y víctimas, el mundo de relaciones de la adolescencia, en manos de Musil, se convierte en un infierno del que ni siquiera Törless, personaje emblemático de exacerbada sensibilidad y fulgurante inteligencia, puede salir.

La vida cotidiana en un internado militar, las inquietudes y curiosidades de la adolescencia y lo fácil que resulta modelar a los jóvenes sometidos a duras trampas disciplinarias son mostradas con gran habilidad por la magnífica prosa de Musil —que vivió en carne propia una experiencia de este tipo—. Hoy en día el autor de El hombre sin atributos ocupa un lugar de excepción en la literatura universal.

::: Com comença...
Una pequeña estación de ferrocarril del tramo que conduce a Rusia.
Entre los guijarros amarillos corrían, rectas e interminables, cuatro cintas de hierro paralelas en ambas direcciones. Junto a cada una de ellas, como una sucia sombra, la oscura raya del suelo quemado por las locomotoras.

::: Moments...
(Pàg. 30)
- (...) De todas las cosas que durante el día hacemos en el colegio, ¿cuál es la que propiamente tiene un objeto? ¿Es que algo tiene objeto? Quiero decir, en sí mismo, ¿entiendes? Por la noche sabemos que hemos vivido otro día, que hemos aprendió esto y aquello, que hemos cumplido satisfactoriamente el plan de estudios; pero hay algo vacío en todo eso. Quiero decir, interiormente. Nos queda, por así decirlo, una sed íntima, enteramente interior.

(Pàg. 32)
Ahora volvía a sobrecogerle aquel sentimiento de soledad y abandono que seguía siempre a los momentos de extremada tensión. Sentía que había en ello algo aún demasiado difícil de alcanzar, pero que estaba allí presente, aunque, en cierto modo, sólo en el fondo y como al acecho: la soledad.

(Pàg. 40)
(...) la primera pasión de los adolescentes no es amor de uno por el otro, sino odio contra todo.

(Pàg. 45)
Para Törless la vida comenzaba de nuevo cada mañana; la noche era para el una nada, una tumba, un extinguirse. Todavía no había aprendido a tenderse muerto todos los días, sin preocuparse gran cosa por ello.

(Pàg. 56)
En cierto modo, se sentía desgarrado entre dos mundos: uno burgués, sólido, en el que todo estaba regulado y se desarrollaba razonablemente, como en el mundo de su hogar; y otro mundo fantástico, lleno de aventuras, tinieblas, misterios, sangre e impensadas sorpresas. Uno parecía excluir al otro.

(Pàg. 64)
- (...) ¿Crees por ventura que siempre llevaremos un sello que declare “Graduado en el instituto de W.”? ¿Crees que ello entraña privilegios y deberes especiales? Más adelante cada cual seguirá su propio camino y cada uno de nosotros ocupará el lugar que le corresponda. Porque no hay sólo una clase social.

(Pàg. 90) 
Era una falla de las palabras lo que le atormentaba. Una conciencia a medias de que las palabras no eran sino subterfugios, pretextos fortuitos de lo que uno sentía.

(Pàg. 123)
(...) Y entonces volvía a acometerle todo el dolor de hallarse todavía frente a una puerta cerrada, y una queja sin palabras atravesaba el alma de Törless como el ladrido de un perro resonando por encima de los anchos campos nocturnos.

(Pàg. 129)
De pronto, un pensamiento se le metió por todo el cuerpo. ¿Son también así los mayores, los maduros? ¿Es así el mundo? ¿Hay una ley general según la cual en nosotros existe algo más fuerte, más grande, más hermoso, más apasionado, más oscuro, que nosotros mismos? ¿Tan poco poder tenemos que sembramos, sin objeto, millares de semillas hasta que, de pronto, una de ellas surge como oscura llama y nos transciende, y va mucho más allá que nosotros?.... En cada nervio del cuerpo se le agitaba un impaciente “sí” como respuesta.

(Pàg. 150)
Y entre la vida que se vive y la vida que se siente, que se presiente, que se ve desde lejos hay como una estrecha puerta que marca esa invisible frontera y en la cual se agolpan las imágenes de los hechos para penetrar en los hombres.

(Pàg. 154)
La voluptuosidad que, poco a poco, se le había ido metiendo furtivamente desde aquellos primeros momentos de desesperación, había alcanzado ahora sus plenas dimensiones. Allí estaba esa voluptuosidad, desnuda junto a Törless, extendida, cubriéndose la piel con su blanda y negra capa. Y le susurraba dulces palabras de resignación al oído, y con sus cálidos dedos hacía a un lado todos los problemas y deberes que parecían vanos. Y le susurraba: “En la soledad, todo está permitido...”

(Pàg. 156)
(...) en Törless había nacido algo semejante a la pasión, pero el amor seguramente no era más que un nombre casual, accesorio, de ello, y Basini sólo su meta interina, transitoria. Porque, en efecto, cuando Törless se encontraba con Basini su deseo nunca se satisfacía en éste, sino que crecía hasta convertirse en una nueva sed sin objeto, que trascendía a Basini.

(Pàg. 200)  Un elevado conocimiento está sólo a medias en el círculo luminoso del intelecto; la otra mitad tiene sus raíces en el oscuro suelo de los más recóndito; de suerte que un gran conocimiento es ante todo un estado de ánimo y sólo en su punta más exterior está el pensamiento, como una flor.

(Pag. 205)
Ahora sabía distinguir entre el día y la noche. Y el caso es que siempre había sabido hacerlo, sólo que una pesadilla se le había filtrado, borrosa, a través de esa frontera, y se avergonzaba de tal confusión; mas el recuerdo de que podía ser otra cosa, de que hay alrededor de los hombres tenues fronteras que fácilmente pueden deshacerse, de que febriles sueños rondan el alma, corroen los firmes muros y abren de pronto inquietantes, trágicas calles... También este recuerdo se le había grabado profundamente y proyectaba pálidas sombras.

::: Altres n'han dit...
La paraula és nostraVille à DômatQuid pro quo, Las dimensiones del laberintoEn el rincón aquelSolo de libros, Un libro al día, La audacia de Aquiles, Reflejos de conciencia, Va de letrasLibros en mi nube, Leer clásicosSanatorio y sanitario, Lecturas en Nueva York, El viento que agita la cebadaDas Bücherregal, Manicomio (tercera época), Sansdire, Pep Grill

::: Enllaços:
Robert Musil, context i influències, efectes i percepcions, no és or tot el que rellueix, el missatge, de la inspiració i la còpia, i malgrat ser impossible,...existeix!, les arrels de la violència, la descoberta (angoixant) de l'infinit.

::: Llegeix-lo:
Alemany (multiformat)

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