dimarts, 29 de setembre de 2009

Hijo de Satanás - Charles Bukowski


Bukowski, Charles. Hijo de Satanás
Barcelona: Anagrama, 1996



Septuagenarian Stew
Traducción Cecilia Ceriani i Txaro Santoro

Col·lecció Compactos, 136


>> Què en diu la contraportada...
Charles Bukowski, la más impactante prosa de alcantarilla: la indecente energía de la furia, el malhablado lenguaje de los bares y una exuberante impertinencia constituyen su voz experta en interrumpir la algarabía de “un mundo lleno de canciones de amor espantosas”. Entre borrachos y suicidas, Bukowski ha conseguido que los miserables tengan su poeta y que la ironía sea capaz de derrotar a la peor de las tragedias. ¿No podría, entonces, llevarnos hasta el infierno y traernos sanos y salvos? Sanos, sí; a salvo, no. Y es que en este viaje, pleno en humor cruel y furia etílica, Bukowski despliega sus mejores artes de narrador despiadado para ofrecer una veintena de historias sarcásticas, explosivas y absolutamente inolvidables.
Nadie sale ileso; ni el boxeador al que entre round y round le recomiendan retirarse, ni el escritor que va al hipódromo buscando una “acción” que lo arruina, ni el joven aburrid que lleva una prostituta a su casa, ni el actor que trata de escapar de la tiranía de la fama... Ni mucho menos, desde luego, el lector. Hijo de Satanás, “un triste, cómico y potente libro como jamás escribió este importante autor”, según la revista View, implica un paseo electrizante por el paisaje de la decadencia. A través de ese camino, Charles Bukowski ofrece la llave para abrir las secretas puertas del infierno. El callejón está abierto, y las emociones, aseguradas.

>> Com comença...
Yo tenía once años y mis dos compinches, Hass y Morgan, tenían doce y era verano, no había colegio y nos sentábamos en la hierbal sol detrás del garaje de mi padre y fumábamos cigarrillos.
- Mierda –dije.
Estaba sentado bajo un árbol. Morgan y Hass estaban sentados con la espalda contra el garaje.
- ¿Qué te pasa? –pregunto Morgan.
- Tenemos que coger a ese hijo de puta –dije-. ¡Es una vergüenza para este barrio!
- ¿Quién? –preguntó Hass
- Simpson –dije.
- Sí –dijo Hass-, tiene demasiadas pecas. Me pone nervioso.
(...)
(Hijo de Satanás)

>> Moments...
(Pàg. 20)
Harry levantó la mirada , a través de las partículas, hacia el cielo. El cielo estaba azul y endemoniadamente alto. Harry siguió mirando hacia arriba, al cielo, intentando sacar algo en claro. Pero Harry no sacó nada en claro. Ninguna sensación de eternidad, ni de Dios, ni siguiera el diablo. Pero uno tiene que encontrar primero a Dios para encontrar al diablo. Van en ese orden.
(La vida de un vagabundo)

(Pàg. 21)
- ¡NOSOTROS TE ENSEÑAREMOS A PELEAR, MAMARRACHO!
Los rostros eran blancos y marrones y negros, flores del odio.
(La vida de un vagabundo)

(Pàg. 35)
El tráfico de las primeras horas de la noche comenzaba a llenar de coches la avenida. El sol se estaba poniendo a sus espaldas. Harry observó a los conductores de los coches. Parecían desgraciados. El mundo era desgraciado. La gente estaba en la oscuridad. La gente estaba aterrada y desilusionada. La gente había caído en las trampas. La gente estaba desesperada y a la defensiva. Se sentían como si estuvieran malgastando sus vidas. Y tenían razón.
(La vida de un vagabundo)

(Pàg. 42)
Lo primero que vio fue a Helena, su mujer. Llevaba una bata ancha y sucia, estaba tumbada en el sofá con la cabeza sobre una almohada. Roncaba con la boca abierta. Tenía una boca bastante redonda y sus ronquidos era una mezcla de ruidos de escupir y tragar, como si no pudiese decidirse entre escupir su vida o tragársela.
(Un día)

(Pàg. 62)
Entonces –así, de repente- llegó la hora de la primera carrera. Henry fue hacia las colas donde estaban todos: los solitarios y los dementes, las feas sin remedio con sus tacones gastados y aquellos rostros a los que todo les había sido robado hacía ya mucho tiempo, todo menos la determinación de continuar sin esperanza, sin melodía o sin una máxima expectativa de victoria siquiera.
(Acción)

(Pàg. 64)
Sin embargo, hay una cosa curiosa respecto a los hombres blancos: son un material maravilloso para los escritores. Se puede escribir todo lo que uno quiera sobre el hombre blanco norteamericano y nunca protesta nadie. Ni siquiera el hombre blanco norteamericano. Pero si se escribe algo desagradable sobre cualquier otra raza o clase o sexo, los críticos y el público se ponen furiosos y las cartas llenas de odio comienzan a amontonarse aun cuando parezca que el libro se sigue vendiendo bien. Para odiarte, primero tienen que leerte. Se mueren de ganas de saber qué es lo que vas a decir ahora sobre su mundo. Mientras que al hombre blanco norteamericano le importa un carajo lo que se diga sobre él porque domina el mundo: de momento al menos.
(Acción)

(Pàg. 67)

No era justo. Pero ¿qué era justo? ¿Ha habido alguna vez un instante de justicia para los pobres? Toda esa mierda sobre la democracia y las oportunidades con la que los alimentaban era sólo para evitar que quemaran los palacios. Claro, de vez en cuando había un tipo que salía del vertedero y lo conseguía.
(Acción)

(Pàg. 96)
(...) Aunque ella siempre estaba protestando por algo. No me malinterpreten, ella era un alma más o menos buena, pero el mundo está lleno de almas más o menos buenas y mira dónde estamos: siempre sentados en el último segundo de cada minuto.
(Hacia arriba sin alas)

(Pàg. 104)
Había estado casado dos veces. En las dos ocasiones el comienzo había sido prometedor. Había habido risas y comprensión, y el sexo no había estado mal con ninguna de las dos mujeres. Pero gradualmente los matrimonios se convertían en empleos. Carecían de variedad. En seguida esos dos matrimonios se habían vuelto un concurso, un concurso de quién podía agotar al otro. Se habían vuelto un juego de odio.
(Mala noche)

(Pàg. 128)
Miró el sol. Hacía sólo 13 años que se había librado del trabajo de 8 horas. Ahora todo el TIEMPO era suyo. Cada segundo, cada minuto, cada hora, cada día. Cada noche. Era escritor. Escritor. Escritor. Escritor profesional. Había 12 millones de personas en los Estados Unidos que querían ser escritores. Él era escritor.
(...)
Escribir te empuja a espacios aéreos, te convierte en un extraño, en un inadaptado. No es raro que Hemingway se volara los sesos por encima del zumo de naranja. No es raro que Hart Crane se tirase a la hélice, no es raro que Chatterton se tomara un matarratas. Los únicos que continuaban era los que escribían best-sellers, y ésos no estaban escribiendo, ésos ya estaban muertos.
(Bloqueado)

(Pàg. 137)
- (...) Parece como si tuvieras que estar muerto pero te hubieras olvidado de hacerlo.
(No hay canciones de amor)

(Pàg. 190)
(...) El escritor es casi siempre el último de la lista. De todos modos, ¿qué es un escritor? Un escritor es como una puta. Utilizas a una puta y luego has terminado con ella.
Creen que si los escritores sufren serán mucho mejores. Eso es pura mierda. El sufrimiento es exactamente igual que cualquier otra cosa: si te dan demasiado, al cabo de un tiempo puedes hundirte. Es el intento de escapar del sufrimiento lo que crea grandes escritores: te sientes tan bien que haces que los lectores se sientan bien.
Bueno, no importa.
(Lo suficientemente loco)

(Pàg. 193)
- Di algo –ordenó
- Muy bien –dije-, ¿quién va a pagar todo esto?
- Blackman
- Bien, a ver que te parece esto: estamos todos atrapados por las circunstancia sy al intentar escapar sólo conseguimos mutilarnos.
- ¿Ah, sí?
- Sí. Todo es una conspiración e importa muy poco. Y las cosas importantes no suele importar...
- ¿Ah, sí? ¿Y qué es lo que importa?
- Lo que importa son las pequeñas cosas como asegurarte de que tienes suficiente agua en el radiador del coche, o cortarte las uñas de los pies, o tener suficiente papel higiénico, o una bombilla extra, cosas como ésas.
- Eso no parece gran cosa.
- Pues es mucho. Maneja bien tus asuntos triviales y las cosas importantes encajarán solas
- ¿Incluso la muerte?
- Incluso la muerte adoptará un lógica perfecta
- Eso me gusta –dijo Benjuí
- A mí también –dije-, incluso aunque no sea cierto (...)
(Lo suficientemente loco)

dissabte, 26 de setembre de 2009

Planilandia - Edwin A. Abbott

Abbot, Edwin A. Planilandia. Una novela de muchas dimensiones.
Palma: Olañeta, Editor, 1999










Flatland. A romance of many dimensions.
Traducció de José Manuel Álvarez FlórezCol·lecció Torres de Viento, 2
Il·lustrat per l’autor.


>> Què en diu la contraportada...
Planilandia es un clásico de la ciencia-ficción y un libro precursor en muchos sentidos.
Relato desbordante de ingenio matemático al tiempo que aguda sátira social, Planilandia es una novela muy divertida, pero también inquietante, por lo que plantea sobre las limitaciones de nuestra percepción cotidiana.
Situado en la tradición de fantasía y sátira social que incluye Los Viajes de Gulliver, Alicia en el País de las Maravillas y Animal Farm, Abbott se ríe de la rígida estructura de clases y de la preocupación por las apariencias de su sociedad victoriana al tiempo que plantea una cuestión subyacente que hoy resulta tan provocativa como hace cien años: ¿Podríamos ser nosotros y todo lo que vemos a nuestro alrededor tan sólo una sección de otros mundos de dimensiones superiores?

>> Com comença...
Esta obra se la dedica
A
Los habitantes del ESPACIO EN GENERALY a H.C. EN PARTICULAR
Un humilde nativo de Planilandia,
Con la esperanza de que
Aunque fue iniciado en los misterios
De las TRES dimensiones
Habiendo estado familiarizado previamente
Con SÓLO DOS
Los ciudadanos de esa región celeste puedan
Aspirar a elevarse más y más
Hasta los secretos de CUATRO, CINCO O HASTA SEIS dimensiones
Contribuyendo así
A ampliar LA IMAGINACIÓN
Y al posible desarrollo
Del rarísimo y excelentísimo don de la MODESTIA
Entre las razas superiores
De la HUMANIDAD SÓLIDA


>> Moments...
(Pàg. 24)
(...) Se trata de una cuestión interesante, ésta del origen de la luz, investigada a menudo en los tiempos antiguos y que, aunque se ha intentado aclarar repetidamente, el único resultado ha sido llenar nuestros manicomios con los presuntos aclaradores.

(Pàg. 26)
La MÁXIMA LONGITUD o anchura de un habitante plenamente desarrollado de Planilandia puede considerarse que es de unos veintisiete centímetros y medio .Los treinta centímetros pueden considerarse un máximo.
Nuestras mujeres son líneas rectas.
Nuestros soldados y clases más bajas de trabajadores son triángulos, con dos lados iguales de unos veintisiete centímetros de longitud, y una base o tercer lado corto (no supera a menudo el centímetro y cuarto) que sus vértices forman un ángulo muy agudo y formidable.

(Pàg. 28)
Sucede así que, entre los miembros más brutales y temibles de la clase militar (criaturas que se sitúan casi al mismo nivel que las mujeres en cuanto a la escasez de inteligencia), cuando aumenta la capacidad mental necesaria para emplear positivamente su tremenda capacidad de penetración, decrece esa misma capacidad de penetración.
¡Qué admirable es esta Ley de Compensación! ¡Y que prueba tan perfecta de la armonía natural y, casi podría decir, del origen divino de la constitución aristocrática de los estados de Planilandia!

(Pàg. 34)
Hay paz, en la medida en que puede aplicarse ese nombre a la ausencia de carnicería, pero hay inevitablemente poca armonía de gustos o actividades (...)

(Pàg. 35)
(...) pero ninguna mujer puede albergar la menor esperanza para su sexo. “La mujer siempre será mujer”, es un decreto de Naturaleza; y hasta las propias leyes de la evolución parecen suspenderse en perjuicio suyo.

(Pàg. 74)
Parecía ser que aquel pobre e ignorante monarca (como él se llamaba) estaba convencido de que la línea recta que él llamaba su reino, y en la que transcurría su existencia, constituía la totalidad del mundo, y en realidad la totalidad del espacio.

(Pàg. 83)
- ¡Oh ser ignorante y obstinado! Os creéis la perfección de la existencia y sois en realidad el más imperfecto y estúpido de todos los seres. ¡Os ufanáis de ver, cuando no podéis ver más que un punto! Os vanagloriáis de deducir la existencia de una línea recta; pero yo puedo ver líneas rectas y deducir la existencia de ángulos, triángulos, cuadrados, pentágonos, hexágonos e incluso círculos. ¿Por qué desperdiciar más palabras? Basta con decir que soy la plenitud de vuestro yo incompleto. Vos sois una línea, pero yo soy una línea de líneas, lo que en mi país se llama un cuadrado: e incluso yo, pese a ser infinitamente superior a vos, soy poca cosa entre los grandes nobles de Planilandia, de donde he venido a visitaros, con la esperanza de iluminar vuestra ignorancia.



(Pàg. 90)
Desconocido. ¡Bah! ¿Qué sabéis vos del espacio? Definid el espacio.
Yo. El espacio, mi señor, es altura y anchura indefinidamente prolongadas
Desconocido: Exactamente: ¿veis como no sabéis siquiera lo que es el espacio? Creéis que sólo tiene dos dimensiones; pero yo he venido a informaros de una tercera: hay altura, anchura y longitud.

(Pàg. 100)
- Esto es la locura o es el infierno.
- No es ninguna de las dos cosas –contestó parsimoniosamente la voz de la esfera-, es el conocimiento; son las tres dimensiones: abrid los ojos de nuevo y procurad mirar firmemente.

(Pàg. 102)
Atónito con la visión de los misterios de la tierra, desvelados así ante mi ojo indigno, dije a mi compañero:
- Me he hecho como Dios. Pues los sabios de nuestro país dicen que ver todas las cosas, o como dicen ellos, la omnividencia, es una atributo exclusivo de Dios.
Había un leve tono de burla en la voz de mi maestro cuando me contestó:
-¿De veras? Entonces hasta los carteristas y asesinos de mi país mercen que les rindan culto como a dioses vuestros sabios, pues no hay ni uno solo de ellos que no vea tanto como veis vos ahora. Pero confiad en mí, vuestros sabios están equivocados.

(Pàg. 114)
-Mirad –dijo mi guía-, habéis vivido en Planilandia; habéis recibido una visión de Linealandia; os habéis remontado conmigo hasta las altura de Espaciolandia; ahora, con la finalidad de que completéis el ámbito de vuestra experiencia, os conduzco hacia abajo, hasta las profundidades más hondas de la existencia, hasta el reino de Puntolandia, el abismo de donde no hay dimensiones.

>> Altres han dit...
Revista de Letras, Novadors.org,

>> Enllaços:
Edwin A. Abbott, The Times (1926), Carl Sagan explicant la història, Benvinguts a Planilandia, analogia dimensional, Dimensions, Geometria, Gestalt, Comencem per la quarta dimensió (segons la física), La quarta dimensió (segons la matemàtica), imaginem-nos-la, La pel·lícula, Epifania, Clasisme..., i rol social, Hacia arriba pero no hacia el norte

dilluns, 21 de setembre de 2009

El tesoro de Sierra Madre - B.Traven



Traven, B. El tesoro de Sierra Madre
Barcelona: Acantilado, 2009








Traducció de Esperanza López Mateos
Col·lecció Narrativa, 154



>> Què en diu la contraportada...
El enigma que siempre envolvió la personalidad de B. Traven ha ido a menudo unido a la fascinación que han creado sus obras. El barco de los muertos (1926, de próxima aparición en esta misma editorial) y El tesoro de Sierra Madre que hoy presentamos (1935), entre otras, alimentaron la leyenda de un luchador por los derechos de los más débiles y enemigo de la injusticia. En ella se nos narran las aventuras de tres norteamericanos sin dinero ni trabajo en busca de oro en una mina de Sierra Madre. Alegato contra la ambición y sus consecuencias, la novela adquiere una enorme tensión dramática. Llevada al cine por John Huston con gran éxito, el lector encontrará hoy en sus páginas la frescura que le hizo ganar miles de lectores en su día.

>> Com comença...
El banco en el que Dobbs estaba sentado no era muy cómodo. Tenía rota una de las tablillas y la otra inclinada, así que era una especie de castigo sentarse en él. Pero si se trataba de un castigo merecido o injusto, como la mayoría de ellos, le preocupaba muy poco. Tal vez se habría percatado
de su incomodidad si alguien se la hubiera hecho notar, pero nadie se ocupaba de ello.
Dobbs tenía la mente embargada por otros pensamientos como para poner reparos a su asiento. Buscaba una solución al viejo problema que hace a la gente olvidarse de todo. Trataba de dar una respuesta a esta pregunta: ¿Cómo puedo conseguir dinero inmediatamente?

>> Moments...
(Pàg. 60)
Después, apoyados de espaldas contra el edificio de Correos, miraron a través de la plaza los mástiles de los barcos que había en el muelle. Sólo la parte superior de aquellos era visible desde el sitio en que se encontraban. La vista de los mástiles les trajo a la memoria el recuerdo de viajes por lejanos países y pensaron en otros sitios del mundo y en otras posibilidades de hacer dinero. ¿Por qué ha de ser siempre el petróleo? ¿Es que no hay otra cosa en la tierra? ¿Digamos, por ejemplo, oro?

(Pàg. 68)
“Los hombres, sean judíos o cristianos, musulmanes o comunistas, son tan codiciosos o tan audaces cuando de oro se trata que, a pesar de las vidas que ello pueda costar, mientras el metal exista, mientras no desaparezca, arriesgan su vida, su salud y su mente y desafían todo peligro y riesgo concebible para retener el precioso metal.

(Pàg 120)
Cualquier nación, a pesar de sus riñas políticas partidistas, cuando se encuentra ante una guerra o a punto de perder sus mercados más importantes, reúne a todos sus elementos en un solo frente. Ésa es la razón por la que los hombres de Estado habilidosos, y especialmente los dictadores, que ven su poder amenazado desde dentro, utilizan el recurso de mostrar a la nación a su enemigo ancestral a las puertas del país.

(Pàg. 121)
No cabe duda de que la mayoría de las veces el oro se lava con sangre humana en lugar de jabón.

(Pàg. 163)
Los bandidos pueden aprovecharse del botín, pero generalmente no se enteran de por quién pelean. Suele ocurrir que algún político encumbrado, algún general en busca de la presidencia o algún jefe de una secretaría destituido por ineptitud, se vale de esos bandidos a quienes llama rebeldes para destruir la reputación del gobierno ante la opinión de su país y la de otras naciones.

(Pàg. 164)
“La Iglesia Católica Apostólica y Romana, durante sus cuatrocientos años de dominación (que durante trescientos cincuenta fue absoluta) en América Latina, se ha interesado preferente por la adquisición de bienes materiales para llenar los cofres de Roma, sin importarle la educación de sus súbditos dentro del verdadero espíritu cristiano.

(Pàg. 185)
Esos hombres saben bien cuándo y cómo hay que actuar. Desde la niñez reciben un buen entrenamiento en la iglesia. Sus iglesias están llenas de pinturas y esculturas que representan todas las torturas que los hombres blancos, cristianos, inquisidores y obispos pudieron discurrir.
Son los cuadros y esculturas apropiadas para las capillas de un país en el que la Iglesia más poderosa de la tierra tuvo esclavizados a los hombres durante siglos, con el propósito de aumentar el esplendor y las riquezas de sus dirigentes. ¿Qué valor tiene el alma para esa importante rama de la gran Iglesia?

(Pàg. 220)
- (...) El oro y la plata no traen consigo bendiciones. ¿Las traen para ustedes? Ustedes, los blancos, matan, roban, engañan y traicionan por él. Se odian entre sí a causa del oro. Jamás podrán comprar amor con él. Sólo les acarreará discordia y envidia. Ustedes, los blancos, suelen estropear la belleza de la vida en su deseo de poseerlo.

(Pàg. 253)
- (...) ¿Qué son los negocios después de todo sino prisa y preocupación? Pueden esperar, ningún negocio del mundo debe ser urgente, señores. Su urgencia se reduce a pura imaginación. La muerte suele terminar con el negocio más urgente en un segundo. Y ¿entonces qué?

(Pàg. 266)
Él no podía considerarse escrupuloso, era capaz de tomar cualquier cosa que pudiera conseguir fácilmente. Sabía bien que los grandes magnates del petróleo, los grandes financieros, los presidentes de las compañías poderosas y en particular los políticos roban siempre que tienen la oportunidad de hacerlo. ¿Por qué, pues, un modesto ciudadano como él había de poner reparos y portarse honestamente, si los grandes desconocían los escrúpulos y la honradez tanto en sus negocios como en los asuntos de la nación?

(Pàg. 275)
- ¡Maldita sea! – dijo en voz alta-. ¿Quién iba a decir que la conciencia me daría problemas? ¿Que podría molestarme a mí?(...)

(Pàg. 294)
Formaban parte de la escoria humana de las ciudades, eran los abandonados en los pantanos de la civilización, posiblemente criminales escapados de la justicia. Eran la basura del progreso, con cuartel general en los basureros donde se acumulan los desechos de las ciudades modernas.

(Pàg. 300)
Los perros generalmente se muestran muy interesados por lo que hacen los hombres, aunque éstos no sean sus manos, y les gusta intervenir en sus asuntos. Los burros no se interesan tanto por lo que los hombres hacen, y suelen ocuparse sólo de lo suyo; a esto se debe quizá que se les achaque cierta inclinación por la filosofía.

>> Altres han dit...
Els papers de Pickwick, El cultural, La librería de Javier, Radio 5 (audio), Time Out (Abel Grau)

>> Enllaços:
B. Traven, l'autor fantasma, la febre del petroli a Mèxic...,...i a la resta del món, existeix la Sierra Madre?, per on es perden durant 10 mesos, l'or de l'home blanc, mapa del tresor, John Houston, Busquem voluntaris per aventura, ...per on començar, Pedagogia eclesiàstica,
Per veure la cara de Dobbs, l'Esglèsia Catòlica a Amèrica, Viva Cristo Rey, San Dimas, El Cerro del Mercado, jaguar, Tal vez no esté del todo muerto!


'El tesoro de Sierra Madre' de B. Traven (Biblioteca Básica)



divendres, 11 de setembre de 2009

Si una nit d’hivern un viatger - Italo Calvino


Calvino, Italo. Si una nit d’hivern un viatger
Barcelona: Edicions 62, 1987










Se una notte d’inverno un viaggiatore
Traducció de Montserrat Puig
Col·lecció Les millors obres de la literatura universal, 12



>> Com comença...
Estàs a punt d’iniciar la lectura del nou llibre d’Italo Calvino, la novel·la Si una nit d’hivern un viatger. Relaxa’t. Recull-te. Allunya de tu tot altre pensament. Deixa que el món que t’envolta s’esvaeixi en l’indistint. La porta, val més que la tanquis; sempre hi ha algú o altre que té la televisió engegada. Ja els ho pots dir de seguida: “No, no vull veure la televisió!”. Parla més alt; si no, no et senten: “Ara llegeixo! No vull ser destorbat!” Potser no t’han sentit, amb tant d’aldarull; digues-ho més fort encara, crida: “He començat a llegir l’última novel·la d’Italo Calvino!” O, si no vols, no ho diguis; esperem que et deixin tranquil.

>> Moments...
(Pàg. 14)
No es pas que t’esperis res de particular d’aquest llibre en particular. Ets una persona que per principi no s’espera ja res de res. N’hi ha tants, més joves que tu o menys joves, que viuen a l’espera d’experiències extraordinàries; dels llibres, de la gent, els viatges, dels esdeveniments, del que el demà ens reserva. Tu no. Tu saps que el millor que hom pot esperar és evitar el pitjor.

(Pàg. 17)
Ressegueixes el llibre amb les mans, recorres les frases de la coberta posterior, de la solapa, frases genèriques, que no diuen gaire. Millor així; no hi ha un discurs que el llibre haurà de comunicar ell directament, al que hauràs d’esprémer tu del llibre, sigui poc o molt. En efecte, també aquests tombs a l’entorn del llibre –el fet de llegir-hi entorn abans de llegir-hi dins- formen part del plaer del llibre nou, el qual, però, com tots els plaers preliminars, té una certa durada pròpia si es vol que serveixi per empènyer cap al plaer més consistent de la consumació de l’acte, és a dir de la lectura del llibre.

(Pàg. 32)
Passes una nit agitada; el son és un flux intermitent i engargussat com la lectura d’una novel·la, amb somnis que et semblen la repetició d’un somni sempre igual. Lluites amb els somnis com amb la vida sense sentit ni forma, buscant un traçat, un recorregut que bé deu ser-hi, com quan es comença a llegir un llibre i no se sap encara cap a quina direcció et portarà.

(Pàg. 52)
Hi ha dies en els quals cada cosa que veig em sembla carregada de significats: missatges que em fóra difícil de comunicar a altres persones, de definir, de traduir en paraules, però que precisament per això se’m presenten com a decisius. Són anuncis i presagis que m’afecten a mi i el món al mateix temps; pel que fa a mi, no als esdeveniments exterior de l’existència, sinó al que s’esdevé a dins, al fons; pel que fa al món, no a algun fet particular, sinó a la manera de ser general de tot.

(Pàg. 63)
Escoltar algú que llegeix en veu alta és molt diferent de llegir en silenci. Quan llegeixes, pots aturar-te en cadascuna de les frases o bé sobrevolar-les: el temps, el decideixes tu. Però quan és un altre el qui llegeix és difícil de fer coincidir la teva atenció amb el temps de la seva lectura: la veu va o massa ràpida o massa lenta.

(Pàg. 66)
El professor és al seu escriptori; en el con de claror d’un llum de taula afloren les seves mans en suspensió o rasant a penes el volum tancat, com en una carícia trista.
- Llegir –diu ell- és sempre això: hi ha una cosa que és present, una cosa feta d’escriptura, un objecte sòlid, material, que no es pot canviar, i a través d’aquesta cosa se’ns enfronta a quelcom d’altre que no és present, a quelcom que forma part del món immaterial, invisible, perquè és només pensable, imaginable, o perquè ha existit i ja no existeix, passat, perdut inassolible, al país dels morts...

(Pàg. 83)
- Hi ha una línia divisòria: en una banda hi ha els qui fan els llibres, en l’altra, els qui els llegeixen. Jo vull continuar essent una d’aquells qui els llegeixen i per això vaig alerta a mantenir-me sempre ençà de la línia. Si no, el plaer desinteressat de llegir acaba, o com a mínim es transforma en una altra cosa, que no és el que jo vull (...)

(Pàg. 133)
L’aspecte en què l’abraçada i la lectura s’assemblen més és que al seu interior s’obren temps i espais diversos dels temps i de l’espai mesurables.

(Pàg. 145)
En aquest aire transparent i subtil em sembla de captar en la seva figura immòbils els senyals d’aquell moviment invisible que és la lectura, l’evolució de l’esguard i de la respiració, però sobretot el recorregut dels mots a través de la persona, les seves influències i aturades, les arrencades, les vacil·lacions, les pauses, l’atenció que es concentra o es dispersa, les tornades enrere, aquell recorregut que sembla uniforme i, en canvi, és sempre mudable i accidentat.
¿Quants anys fa que no puc concedir-me una lectura desinteressada? ¿Quants anys fa que no aconsegueixo abandonar-me a un llibre escrit per altres, sense cap relació amb el que he d’escriure jo? Em tombo i veig l’escriptori que m’espera, la màquina amb el full al rodet, el capítol per començar. D’ençà que he esdevingut un forçat de l’escriure, el plaer de la lectura s’ha acabat per a mi.

(Pàg. 150)
Pensant-ho bé, la lectura és un acte necessàriament individual, molt més que l’escriptura. Donant per suposat que l’escriptura aconsegueixi de superar les limitacions de l’autor, continuarà tenint un sentit només quan serà llegida per una persona concreta i travessarà els seus circuits mentals.

(Pàg. 152)
Per un instant em sembla de comprendre quin deu haver estat el sentit i quina la fascinació d’una vocació en l’actualitat inconcebible: la del copista. El copista vivia contemporàniament en dues dimensions temporals, la de la lectura i la de l’escriptura; podria escriure sense l’angoixa del buit que s’obre davant de la ploma; podia llegir sense l’angoixa que el propi acte no es concreti en cap objecte material.

(Pàg. 170)
En un moment determinat vaig sentir un contacte en un punt precís, entre el braç i l’esquena, a l’altura de les primeres costelles; millor dit, eren dos contactes diferents, a la dreta i a l’esquerra. Per la banda de la senyoreta Makiko, el d’una punta tensa i com polsant , mentre que per la banda de la senyora Miyagi, el d’una pressió insinuant, de fregament. Vaig comprendre que, per una casualitat rara i gentil, m’havien fregat en el mateix instant el mugró esquerre de la filla i el mugró dret de la mare, i que havia de concentrar-me amb totes les meves forces per no perdre aquell venturós contacte i per apreciar les dues sensacions simultànies, tot distingint-ne i confrontant-ne les suggestions.

(Pàg. 177)
Et cordes el cinturó. L’avió està a punt d’aterrar. Volar és el contrari del viatge: travesses una discontinuïtat de l’espai, desapareixes en el buit, acceptes de no ser en cap lloc per una durada que és també un buit en el temps; després reapareixes en un lloc i un moment sense relació amb l’on i el quan en què havies desaparegut. Mentrestant, què fas? ¿Com ocupes aquesta absència teva del món i del món de tu? Llegeixes.(...)

(Pàg. 198)
Diguem-ho francament: tot règim, fins el més autoritari, sobreviu si hi ha una situació d’equilibri inestable, en virtut de la qual pugui justificar contínuament l’existència del seu aparell repressiu, amb allò que ha de reprimir. La voluntat d’escriure coses que molestin l’autoritat constituïda és un dels elements necessaris per mantenir aquest equilibri.

(Pàg. 201)
Podem impedir que hom llegeixi, però en el decret que prohibeix la lectura, hom llegirà quelcom de la veritat que mai no voldríem que ningú llegís...

(Pàg. 214)
(...) Si un llibre m’interessa veritablement, no aconsegueixo de seguir-lo més enllà d’algunes ratlles sense que la meva ment, copsat un pensament que el text li proposa, o un sentiment, o un interrogant, una imatge, no se’n vagi per la tangent i salti de pensament en pensament, d’imatge en imatge, en un itinerari de raonaments i fantasies que sento la necessitat de recórrer fins al fons, allunyant-me del llibre fins a perdre’l de vista. (...)

(Pàg. 217)
(...) – Vostè creu que cada història ha de tenir un principi i un final? Antigament un relat tenia només dues modalitats de conclusió: passades totes les proves, l’heroi i l’heroïna es casaven o bé morien. El sentit últim a què remeten tots els relats té dues cares: la continuïtat de la vida, la inevitabilitat de la mort.

>> Altres han dit...
Més content que un gínjol, Michael Wood / The New York Times

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