dimarts, 27 de setembre de 2016

La casa de Bernarda Alba - Federico García Lorca







"ANGUSTIAS: Debía estar contenta y no lo estoy. 
BERNARDA: Eso es lo mismo (...)"





Garcia Lorca, Federico. La casa de Bernarda Alba. 
Madrid: Cátedra, 1986

Col·lecció Letras Hispánicas, 43



 Què en diu la contraportada...
La casa de Bernarda Alba es el final y la cima de la trayectoria dramática de Federico García Lorca. En ella se desarrolla el conflicto entre dos fuerzas mayores: el principio de autoridad ciega, con su secuela de orden y poder, y el principio de la libertad instintiva en su lucha imposible y permanente por imponerse.
Una trágica visión del alma humana universal, de la sociedad y, como prefiguración genial, de la realidad española de 1936.


 Com comença...
Acto primero
Habitación blanquísima del interior de la casa de Bernarda. Muros gruesos. Puertas con cortinas de yute rematadas con madroños y volantes. Sillas de anea. Cuadros con paisajes inverosímiles de ninfas o reyes de leyenda. Es verano. Un gran silencio umbroso se extiende por la escena. Al levantarse el telón está la escena sola. Se oyen doblar las campanas. Sale la CRIADA.

CRIADA: Ya tengo el doble de esas campanas metido entre las sienes
LA PONCIA: (Sale comiendo chorizo y pan.) Llevan ya más de dos horas de gori-gori. Han venido curas de todos los pueblos. La iglesia está hermosa. En el primer responso se desmayó la Magdalena.
CRIADA: Es la queda más sola.
LA PONCIA: Era la única que quería al padre (...).


 Moments...
(Pàg. 119)
CRIADA: ¡Qué mujer!
LA PONCIA: Tirana de todos los que la rodean. Es capaz de sentarse encima de tu corazón y ver cómo te mueres durante un año sin que se le cierre esa sonrisa fría que lleva en su maldita cara (...).

(Pàg. 128)
LA PONCIA: No tendrás queja alguna. Ha venido todo el pueblo.
BERNARDA: Sí; para llenar mi casa con el sudor de sus refajos y el veneno de sus lenguas.
AMELIA: ¡Madre, no hable usted así!
BERNARDA: Es así como se tiene que hablar en este maldito pueblo sin río, pueblo de pozos, donde siempre se bebe el agua con el miedo de que esté envenenada.

(Pàg.129) 
MAGDALENA: (...) Sé que yo no me voy a casar. Prefiero llevar sacos al molino. Todo menos estar sentada días y días dentro de esta sala oscura.
BERNARDA: Esto tiene ser mujer.
MAGDALENA: Malditas sean las mujeres
BERNARDA: Aquí se hace lo que yo mando. Ya no puedes ir con el cuento a tu padre.

(Pàg. 136)
MARTIRIO: Es preferible no ver a un hombre nunca. Desde niña les tuve miedo. Los veía en el corral uncir los bueyes y levantar los costales de trigo entre voces y zapatazos y siempre tuve miedo de crecer por temor de encontrarme de pronto abrazado por ellos. Dios me ha hecho débil y fea y los ha apartado definitivamente de mí.

(Pàg. 137) 
MARTIRIO: ¡Qué les importa a ellos la fealdad! A ellos les importa la tierra, las yuntas, y una perra sumisa que les dé de comer.

(Pàg. 149) 
LA PONCIA: Oye, Angustias, ¿qué fue lo que te dijo la primera vez que se acercó a tu ventana?
ANGUSTIAS: Nada. ¡Qué me iba a decir! Cosas de conversación.
MARTIRIO: Verdaderamente es raro que dos personas que no se conocen se vean de pronto en un reja y ya novios.
ANGUSTIAS: Pues a mí no me chocó.
AMELIA: A mí me daría no sé qué.
ANGUSTIAS: No, porque cuando un hombre se acerca a una reja ya sabe por los que van y vienen, llevan y traen, que se la va decir que sí.

(Pàg. 151)
LA PONCIA: (...) La primera vez que mi marido Evaristo el Colín vino a mi ventana... Ja, ja, ja.
AMELIA: ¿Qué pasó?
LA PONCIA: Era muy oscuro. Lo vi acercarse y al llegar me dijo: “Buenas noches” “Buenas noches”, le dije yo, y nos quedamos callados más de media hora. Me corría el sudor por todo el cuerpo. Entonces Evaristo se acercó, se acercó que se quería meter por los hierros, y dijo con voz muy baja: “¡Ven que te tiente!”(Ríen todas.)
(Amelia se levanta corriendo y espía por la puerta)
AMELIA: ¡Ay!, creía que llegaba nuestra madre.
MAGDALENA: ¡Buenas nos hubiera puesto! (Siguen riendo)
AMELIA: Chsssss.... ¡Que nos van a oír!
LA PONCIA: Luego se portó bien. En vez de darle por otra cosa le dio por criar colorines hasta que se murió. A vosotras que sois solteras, os conviene saber de todos modos que el hombre, a los quince días de boda, deja la cama por la mesa y luego la mesa por la tabernilla, y a la que no se conforma se pudre llorando en un rincón.

(Pàg. 156) 
LA PONCIA: ¡Tanto te gusta ese hombre!
ADELA: ¡Tanto! Mirando sus ojos me parece que bebo su sangre lentamente.

(Pàg. 159) 
LA PONCIA: (...) quince de ellos la contrataron para llevársela al olivar. Yo los vi de lejos. El que la contrataba era un muchacho de ojos verdes, apretado como una gavilla de trigo.
AMELIA: ¿Es eso cierto?
ADELA: ¡Pero es posible!
LA PONCIA: Hace años vino otra de estas y yo misma di dinero a mi hijo mayor para que fuera. Los hombres necesitan esas cosas.
ADELA: Se les perdona todo.
AMELIA: Nacer mujer es el mayor castigo.

(Pàg. 173)
BERNARDA: (...) Si las gentes del pueblo quieren levantar falsos testimonios, se encontrarán con mi pedernal. No se hable de este asunto. Hay  a veces una ola de fango que levantan los demás para perdernos.
MARTIRIO: A mí no me gusta mentir.
LA PONCIA: Y algo habrá.
BERNARDA: No habrá nada. Nací para tener los ojos abiertos. Ahora vigilaré sin cerrarlos ya hasta que me muera.
ANGUSTIAS: Yo tengo derecho de enterarme.
BERNARDA: Tu no tienes derecho más que a obedecer. Nadie me traiga ni me lleve. (A la Poncia) Y tú te metes en los asuntos de tu casa. ¡Aquí no se vuelve a dar un paso sin que yo lo sienta!

(Pàg. 180)
PRUDENCIA: Es precioso. Tres perlas. En mi tiempo las perlas significaban lágrimas.
ANGUSTIAS: Pero ya las cosas han cambiado.
ADELA: Yo creo que no. Las cosas significan siempre lo mismo. Los anillos de pedida deben ser de diamantes.
PRUDENCIA: Es mas propio.
BERNARDA: Con perlas o sin ellas, las cosas son como uno de las propone.
MARTIRIO: O como Dios dispone.

(Pág. 183) 
BERNARDA: No le debes preguntar. Y cuando te cases, menos. Habla si él habla y míralo cuando te mire. Así no tendrás disgustos.
ANGUSTIAS: Yo creo, madre, que él me oculta muchas cosas.
BERNARDA: No procures descubrirlas, no le preguntes y, desde luego, que no te vea llorar jamás.
ANGUSTÏAS: Debía estar contenta y no lo estoy.
BERNARDA: Eso es lo mismo

(Pàg. 188)
LA PONCIA: (...)¡Tu ves este silencio? Pues hay una tormenta en cada cuarto. El día que estallen nos barrerán a todos (...)

(Pàg. 194)
ADELA (Acercándose:) Me quiere a mí. Me quiere a mí.
MARTIRIO: Clávame un cuchillo si es tu gusto, pero no me lo digas más.
ADELA: Por eso procuras que no vaya con él. No te importa que abrace a la que no quiere; a mí, tampoco. Ya puede estar cien años con Angustias, pero que me abrace a mí se te hace terrible, porque tú lo quieres también, lo quieres.
MARTIRIO (Dramático): ¡Sí! Déjame decirlo con la cabeza fuera de los embozos. ¡Sí! Déjame que el pecho se me rompa como una granada de amargura. ¡Le quiero!

(Pàg. 199)
BERNARDA: Y no quiero llantos. La muerte hay que mirarla cara a cara. ¡Silencio! (A otra hija) ¡ A callar he dicho! (A otro hija) ¡Las lágrimas cuando estés sola! Nos hundiremos todas en un mar de luto (...)

 Altres n'han dit...


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► 
Mira-la: 
Cinema (Dir. Mario Camus, 1987)

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dissabte, 24 de setembre de 2016

Sin la sombra de las torres - Art Spiegelman






"Se nos cae el cielo encima."





Spiegelman, Art. Sin la sobra de las torres.
Barcelona: Norma Editorial, 2004

Traducció de Maria Ferrer




► Què en diu la contraportada...
Los atentados sobre Nueva York del 11 de septiembre de 2001 supusieron un cambio radical en la concepción del mundo de la sociedad occidental con-temporánea. El sueño americano se hacia pedazos, la paranoia se apoderaba de los habitantes de la ciudad y ya nadie podía sentirse seguro. Art Spiegelman, testigo directo de los atentados, recrea en SIN LA SOMBRA DE LAS TORRES su odisea personal en busca de la seguridad y de su propia personalidad en un mundo que ha sido destruido a su alrededor. Sin la sombra de las torres es un libro que usa el cómic como herramienta para hacer una crítica feroz de la administración Bush, para reflexionar sobre la actitud de los americanos ante la catástrofe y, en definitiva, para superar, a través del arte, los traumas creados por la guerra.

 Com comença...

Moments...
(Pàg. 2)








(Pàg. 3)



(Pàg. 4)





















(Pàg. 5)























(Pàg. 6)

























(Pàg. 7)























(Pàg. 8)













dijous, 22 de setembre de 2016

Les Encantades. Jimmy Rose. El violinista - Herman Melville



"(...)  els seus esperits silents van salpar cap al més remot dels futurs."




Melville, Herman. Les Encantades. Jimmy Rose. El violinista. 
Terrassa: El cau ple de lletres, 1998

Traducció de Pep Julià
Col·lecció Les Encantades, 1



 Què en diu la contraportada...
Abans de recloure’s en un silenci obstinat, en la grisor d’un funcionariat de duanes i en un amarg retir enmig de l’oblit, Herman Melville (1819-1891) va escriure un dels textos més bells de tota la literatura nord-americana: The Encantadas.
Viatge a una regió extraordinària del Pacífic, a l’infern o a l’interior de l’individu, aquest conjunt unitari de narracions basteix un univers inquietant i simbòlic, a voltes nihilista i cruel, impotent davant el dolor, fascinat per la bellesa del món visible i per les històries personals que guarda.
Però sobretot, l’obra s’obstina a construir-ne un correlat lingüístic, riquíssim, que permeti a l’home de “sobreviure’s a si mateix”.
Potser per aquesta riquesa de matisos Les Encantades ha estat injustament oblidada pels traductors i editor del nostre país.

 Com comença...
No ens hi hem pas d’acostar –digué el barquer-,
Car si sense voler ens hi acostàvem, la mort hi trobaríem;
Ja que aquestes illes que ara i adés semblen illes,
No són terra ferma ni amaguen cap recompensa segura,
Ans són una escampadissa de paranys que belluguen
En tota l’amplària de la mar; per això les anomenem
Illes Errants; i per això n’heu de fugir (...).

 Moments...
(Pàg. 34)
Però la maledicció singular, diguem-ne així, de les Encantades, allò que n’exalta la desolació per sobre d’Idumea i del Pol, és que no els arriba mai cap mutació, ni la mutació de les estacions ni la de les penes. Els passa pels mig l’equador i no coneixen la tardor ni coneixen la primavera; i com que ja són només cendres, cap ruïna no les malmetrà mai gens ni mica.
Les Encantades

(Pàg. 35)
(...) platges amples i rases plenes d’una infinitat de conquilles mortes, i de tant en tant trossos podrits de canya de sucre, troncs de bambú i cocos que s’han escampat fins a aquest altre món més negre provinents de les encantadores illes plenes de palmeres que queden a occident i al sud, des del Paradís de dret fins al Tàrtar.
Les Encantades

(Pàg.101) 
Ja no van sotjar més, plens de temor febrosos, ni encara menys de febroses esperances, dellà de l’horitzó del present, ja que els seus esperits silents van salpar cap al més remot dels futurs.
Les Encantades

(Pàg. 106)
Si hi ha llibres considerats d’allò més nocius i se’n prohibeix la venda, què cal dir, aleshores, de fets més capitals que no són pas somnis d’homes caducs? Aquells a qui els llibres deixen malparats, no seran capaços de sobreposar-se als fets reals. S’haurien de prohibir els fets, i no els llibres. Però l’home sembra totes les coses al vent, que bufa just fins que són escoltades, i l’home no pot saber si fa el bé o el mal. Sovint el bé fa el mal, i el mal fa el bé.
Les Encantades

(Pàg. 121) 
Al sud-est de l’illa de Crossman hi ha l’illa de Hood, o illa Ennuvolada de McCain, i a la seva part sud s’hi troba una cala vítria amb una platja ampla de lava negra matxucada que anomenen Platja Negra o desembarcador d’Oberlus. Hauria pogut rebre perfectament el nom de Platja de Caront.
Les Encantades

(Pàg. 134)
Oberlus fou vist durant molt de temps, figura central d’una banda mestissa i assassina, una criatura que és religiós de detestar, ja que és filantropia odiar un misantrop.
Les Encantades

(Pàg. 159) 
Tot i que en la teva pobresa no tenies ni un penic per oferir als pobres, tu, Jimmy, encara podies fer almoina als rics. Perquè no es deleix pas més pel pa el pidolaire que xerra a la cantonada que el cor vanitós pels afalacs. Els uns, rics d’opulència extrema, i els altres, pobres de precarietat extrema, sempre ens acompanyaran.
Jimmy Rose

(Pàg.171) 
- (...) Tu creus que mai no ha estat cap geni, que és massa feliç i gras... oi? No trobes que sigui cap model per als homes en general. Trobes que és incapaç d’ensenyar res que pagui la pena al mèrit desatès, ni al geni ignorat, ni a l’arrogància impotent i menyspreada? Perquè tot plegat són tres coses que no deixen de ser la mateixa.
El violinista

 Altres n'han dit...

 Enllaços:
Herman Melville, un encàrrec, context, les Galápagos: objecte literari.

 Llegeix-lo:
Anglès (The Encantadas: html / html)
Anglès (Jimmy Rose: html / facsímil ed. Princeton University Press, 1922)

diumenge, 18 de setembre de 2016

Bressol de gat - Kurt Vonnegut




"De vegades crec que aquest és el gran problema del món: hi ha massa gent manant que està absolutament morta." 




Vonnegut, Kurt. Bressol de gat. 
Barcelona: Males Herbes, 2012

Cat’s cradle. Traducció de Martí Sales
Col·lecció Distorsions, 1
 


 Què en diu la contraportada...
Un jove periodista planeja escriure un llibre on s’expliqui el que feien una sèrie de personatges el dia que la bomba atòmica va arrasar Hiroshima. Mentre busca els descendents del Dr. Hoenikker, un dels reconeguts pares de la bomba, l’atzar el condueix fins a l’illa de San Lorenzo, una república caribenya que sobreviu entre una dictadura paternalista i una religió estrambòtica anomenada bokononisme.

Teixida a base de coincidències aparentment absurdes, Bressol de gat retrata l’home modern en tota la seva estupidesa. Una sàtira social capaç de mostrar-nos algunes de les atrocitats més grans comeses per la humanitat sense que puguem esborrar el somriure afable de la cara, i tot gràcies a les mentides pietoses predicades per Bokonon. En aquest llibre hilarant, venerat per tota una generació d’escriptors, l’extraordinari és a l’ordre del dia: des de nans  pintors i missioners nihilistes fins a armes de destrucció massiva i terrabastalls apocalíptics.

 Com comença...
Digueu-me Jonàs. Els meus pares ho feien, o gairebé: em deien John.
També seria Jonàs –John- si m’hagués dit Sam: no perquè donés mala sort a la gent sinó perquè algú o alguna cosa em cridava, inevitablement, a ser en llocs determinats en moments determinats.

 Moments...
(Pàg. 9)
Escolteu:
Quan era més jove –fa dues dones, 250.000 cigarrets i 3.000 ampolles...
Quan era molt més jove, vaig començar a recollir material per a un llibre que s’havia de dir El dia de la fi del món. 
El llibre havia d’estar basat en fets reals.
El llibre havia de ser una recopilació del que havien fet tot d’americans importants el dia que va caure la primera bomba atòmica a Hiroshima, al Japó.

(Pàg. 54)
- (...) Però –va dir-, però com pot ser innocent un home que va ajudar a fer una cosa com la bomba atòmica? I com es pot dir que algú té una gran ment si ni es va preocupar de fer res quan la dona més meravellosa del món, la que tenia el cor més gran, la seva pròpia dona, es moria per falta d’amor i comprensió...
Es va estremir.
- De vegades penso que va néixer mort. No he conegut mai ningú tan poc interessat a viure. De vegades crec que aquest és el gran problema del món: hi ha massa gent manant que està absolutament morta.

(Pàg.66) 
Quan va aterrar a San Lorenzo, en Julian Castle tenia seixanta anys.
Feia vint anys que era completament altruista.
En la seva època egoista havia estat tan conegut pels lectors de la premsa sensacionalista com Tommy Manville, Adolf Hitler, Benito Mussolini i Barbara Hutton. La seva fama estava basada en la lascívia, l’alcoholisme, la conducció perillosa i l’evasió d’impostos. Tenia un talent extraordinari per gastar-se milions sense proveir els magatzems de la humanitat de res més que de pena.

(Pàg. 113)
- (...) És un venedor d’aspirines?
- No.
- Llàstima. Al pare li fan falta aspirines. I medecines miraculoses? Al pare li agraden  els miracles de tant en tant.
- No venc medecines. Sóc escriptor.
- Què li fa pensar que un escriptor no és un venedor de medecines?

(Pàg. 114) 
- (...) I vostè què es considera – va rebufar en Crosby- un beatnik, o què?
- Em considero un bokononista.
- Això és il·legal en aquest país, oi?
- Resulta que tinc l’alegria de ser nord-americà. Puc dir que sóc bokononista quan em surti dels collons i  de  moment ningú m’ha molestat.
- Crec que s’han d’obeir les leis del país on ets.
- No em diu res que no sàpiga.
En Crosby estava lívid.
- Vàgi-se’n a la merda!
- Vagi-se’n vostè a la merda –va dir tranquil·lament en Castle-, i a la merda el Dia de la Mare i Nadal també.
En Crosby va anar a la recepció i va dir a l’encarregat:
- Vull denunciar aquest home d’aquí, aquest manefla, aquesta espècie d’artista. El vostre és un petit país que vol atraure turisme i inversors per a la indústria. Tal com m’ha parlat aquest home, jo no penso tornar a San Lorenzo mai més i si algun amic em pregunta sobre San Lorenzo els diré que se’n guardin prou d’anar-hi. Potser els està fent un retrat bonic a la paret però, Déu meu, el manefla que el fa és el malparit més impertinent i torracollons que m’he trobat en ma vida.
El recepcionista feia mala cara.
- Senyor...
- Aviam què diu –va dir en Crosby, molt encès.
- Senyor... és el propietari de l’hotel.

(Pàg. 136)
- (...) si vostè no és el metge del Papa –vaig dir-, qui l’és?
- Un del meu personal, el doctor Schlichter von Koenigswald.
- Alemany?
- Vagament. Va estar a les SS durant catorze anys. Va ser metge de camp a Auschwith sis d’aquells anys.
- I ara fa penitència a la Casa de l’Esperança i la Misericòrdia?
- Sí –va dir en Castle-, i també fa molts esforços, salvant vides per aquí i per allà.
- Bé per ell.
- Sí. Si segueix al ritme actual, treballant dia i nit, l’any 3010 el nombre de persones que haurà salvat igualarà el nombre de persones que va deixar morir.

(Pàg. 154) 
- (...) Què és sagrat pel als bokononistes? –li vaig preguntar al cap d’una estona.
- Ni tant sols Déu, pel que jo sé.
- Res?
- Només una cosa.
Vaig provar d’endevinar-ho.
- L’oceà? El sol?
- L’home –va dir en Frank-. Simplement. Només l’home.

(Pàg.169) 
-  (...) Estic considerant de convocar una vaga general d’escriptors fins que la humanitat recuperi el seny. La seguiries?
- Els escriptors tenen dret a vaga? Això seria com si en tinguessin els policies o els bombers.
- O els professor d’universitat.
- O els professors d’universitat –vaig dir. Vaig fer que no amb el cap-. No, no crec que la meva consciència em deixés seguir una vaga com aquesta. Quan un home es fa escriptor, crec que assumeix l’obligació sagrada de produir bellesa i enlluernament i benestar a tota màquina.
- No puc deixar d’imaginar-me quina sotragada més gran tindria la gent si, de cop i volta, no sortissin nous llibres, noves obres de teatre, noves històries, nous poemes...
- I estaries molt orgullós quan la gent comencés a caure com mosques? –li vaig preguntar.
- Més aviat moririen com gossos rabiosos, crec. Bordarien, es mossegarien i es perseguirien les pròpies cues.
Vaig dir al pare Castle:
- Senyor, com mor un home quan el priven del consol de la literatura?
- Una de dues –va dir-, o se li petrifica el cor o se li atrofia el sistema nerviós.
- Cap de les dues no és gaire agradable, oi? –vaig dir.
- No –va dir el pare Castle-. Per l’amor de Déu, vosaltres dos, seguiu escrivint!

(Pàg. 177)
“De vegades el pool-pah”, ens diu Bokonon, “sobrepassa la capacitat humana de fer comentaris.” En un moment d’Els llibres de Bokonon, l’autor tradueix pool-pah com a “tempesta de merda” i, en un altre punt, com “la ira de Déu”.

(Pàg. 178)
I vaig recordar el Llibre catorzè de Bokonon, que havia llegit sencer la nit abans. El Llibre catorzè es titulava Què pot esperar un home assenyat de la Humanitat a la Terra, donada l’experiència del darrer milió d’anys?
No es triga gaire a llegir el Llibre catorzè. Només consta d’una paraula i un punt final.
És aquesta:
“Res.”

(Pàg. 184)
- (...) Potser, quan recordéssim les guerres, hauríem de despullar-nos i pintar-nos tots de blau i posar-nos de quatre potes tot un dia, grunyint com porcs. Això seria força més adequat que la noble oratòria i els espectacles de banderes i armes ben greixades.

 Altres n'han dit...
El racó de la paraula (Xavier Serrahima), Bloguejat, Sonograma, Especulacions d'un Neanderthal, El pantaló blau, Viajar leyendo, Losinrocks, JotDown (Patricio Pron), Bibliopolis (Julián Diez)Destripando terrones, Crítica de libros, Caminos que no llevan a ningún sitio, Das Bücherregal, Eterna cadencia.

 Enllaços:
Kurt Vonnegut, ATENCIÓ: contingut de valor, les claus per connectar amb Vonnegut, els reflexos ocults en el llibre, BokononGel-9, detalls.

divendres, 16 de setembre de 2016

A Cool Milion. Desmontando a Lemuel Pitkin - Nathanael West



"La cárcel es su primera recompensa. La pobreza, la segunda. La violencia, la tercera. La muerte, la última."






West, Nathanael. A Cool Milion. Desmontando a Lemuel Pitkin. 
Madrid: Gallo Nero, 2011


A Cool Milion. The Desmantling of Lemuel Pitkin. Traducció de Laura Salas
Col·lecció Narrativas, 9
 


 Què en diu la contraportada...
Lemuel Pitkin abandona su tranquilo pueblo de Vermont y sale en busca de fortuna. América, eso le han dicho, es el país de las oportunidades. Honesto e ingenioso, el pobre Lemuel acaba estafado por toda clase de buscavidas, y su carrera hacia el triunfo adquiere tintes más bien dramáticos. Sus desventuras se suceden sin posibilidad de un final feliz, y un sinfín de desgracias recae sobre su cabeza, pero él sigue haciendo gala de un inquebrantable optimismo. A Cool Milion, que Harold Bloom describirá como “una imperecedera sátira americana”, es un antídoto contra la ingenuidad y contra las engañosas luces del sueño americano.

Uno de los libros más divertidos y despiadados de la literatura norteamericana, cómica y frenético, es una crítica feroz a la naciente sociedad de consumo, a sus fraudes y a su frialdad.

 Com comença...
El hogar de la señora Sarah Pitkin, una viuda entrada en años, estaba situado en un promontorio que daba al río Rat, cerca del pueblo de Ottsville, en el estado de Vermont. Era una humilde morada, deslucida por el uso pero muy querida para ella y su único hijo, Lemuel.

 Moments...
(Pàg. 80)
- (...) Ciudadanos americanos –continuó el señor Whipple cuando el ruido se acalló-, nosotros, la clase media, estamos centre dos ruedas de molino que nos aplastan. El capital es la de arriba, y el sindicato la de abajo, y entre ellas sufrimos y morimos, molidos hasta la muerte.

(Pàg. 121)
- (...) ¡Soy inocente! –repitió Lem con desesperación.
- Cristo también lo era –explicó el señor Barnes con un suspiro-, y lo crucificaron. No obstante, me caes bien; se ve que eres de Nueva Inglaterra, y yo mismo soy de New Hampshire. Quiero ayudarte. Se te acusa de tres cargos; supongamos que te declaras culpable de uno de los tres y olvidamos los otros dos.
- Pero si soy inocente –volvió a repetir Lem.
- Quizás, pero no tienes dinero bastante para probarlo, y además tienes unos enemigos muy poderosos (...)

(Pàg.125) 
- (...) Dejé Ottsville para hacer fortuna y hasta ahora he estado dos veces en la cárcel y he perdido todos los dientes y un ojo.
- El que algo quiere, algo le cuesta –dijo Betty-. Cuando hayas perdido los dos ojos, podrás hablar. El otro día leí sobre un hombre que perdió los dos ojos, pero acumuló una fortuna. No recuerdo cómo , pero lo hizo. Y además, piensa en Henry Ford. Estaba arruinado a los cuarenta y tomó mil dólares prestados de James Couzens; cuando se los devolvió, tenía treinta y ocho millones de dólares. Tú solo tienes diecisiete años, y ya dices que eres un fracasado. Lem Pitkin, me sorprendes.

(Pàg. 141)
- (...) Hurgar en el suelo –murmuró con repugnancia el forastero-. Eso no es trabajo para un caballero.
Estas últimas palabras fueron pronunciadas en tal tono de desprecio que todos sonrieron. Con su camisa roja sus vastos calzones de cuero y su piel color café no demasiado limpia, no podía decirse que fuera la viva imagen de un caballero, al menos en el sentido convencional del término.
- Está muy bien ser un caballero, si tiene uno dinero al que poder recurrir –señaló Lem, con sensatez pero sin malicia.

(Pàg. 154) 
“(...) Para compensar todas estas pérdidas, aceptamos la civilización del hombre blanco, la sífilis y la radio, la tuberculosis y el cine. Aceptamos su civilización porque él mismo creía en ella. Pero ahora que ha comenzado a dudar, ¿por qué deberíamos seguir aceptándola? Su regalo final para nosotros es la duda, una duda que corroe el alma. Pudrió su tierra en el nombre del progreso, y ahora se está pudriendo él mismo. El hedor de su miedo llega hasta la nariz del gran dios Manitú.

¿En qué sentido es el hombre blanco más sabio que el piel roja? (...)”

(Pàg. 166)
(...) Como muchos otros “poetas”, achacaba su fracaso literario al público americano, en lugar de a su propia falta de talento, y sus ansias de revolución eran en realidad ansias de venganza. Además, como él había perdido la fe en sí mismo, consideró tarea suya socavar la fe de la nación en sí misma.

(Pàg. 175) 
(...) la multitud se precipitó en todas direcciones al grito de “¡Linchadlo! ¡Linchadlo!”, pese a que al menos tres cuartas partes de sus miembros no sabían a quién se suponía que tenían que linchar. Sin embargo, ese hecho no los molestó. Consideraron su falta de conocimiento más como una ventaja que como un impedimento, pues les daba gran holgura a la hora de escoger a su víctima.

(Pàg.190) 
“(...) La cárcel es su primera recompensa. La pobreza, la segunda. La violencia, la tercera. La muerte, la última.

Simple y breve fue su peregrinaje; aunque pasen mil años, ninguna historia, ninguna tragedia, ningún poema épico contendrá mayor maravilla, o  podrá ser seguido por la humanidad con mayor sentimiento que el que nos habla de la vida y la muerte de Lemuel Pitkin (...).”

 Altres n'han dit...

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dissabte, 10 de setembre de 2016

Un fragmento de vida - Arthur Machen




"(...) la falta de imaginación se toma siempre por cordura."




Machen, Arthur. Un fragmento de vida. 
Madrid: Siruela, 1987

A fragment of life. Traducció de Rafael Llopis
Col·lecció Libros del Tiempo, 220
 


 Què en diu la contraportada...
La obra narrativa del escritor galés Arthur Machen (1863-1947) gira en torno a la sensación de que bajo las apariencias de las cosas late un poderoso e inmenso mundo invisible. Si en sus cuentos de horror sobrenatural nos adentra magistralmente en un mundo cotidiano amenazado por fuerzas insospechadas y maléficas, la cualidad fantástica de Un fragmento de vida, publicado por primera vez en 1906 y olvidado después, gravita en torno al paulatino y prodigioso cambio de conciencia del protagonista y su nueva percepción del mundo circundante. La irrupción de elementos misteriosos en la vida cotidiana de Darnell, aplastada por la rutina y la precariedad, desemboca en la vivencia de su protagonista con una realidad traspasada por símbolos. Un fragmento de vida trata sobre todo del descubrimiento de nuestros ancestros y sus secretos, de la necesidad de trascender la identidad individual y restablecer el contacto con los dioses. En todas estas cuestiones podemos sospechar las íntimas aspiraciones de aquel escritor solitario y anónimo que era por entonces Arthur Machen.

 Com comença...
En el momento de despertar, Edward Darnell estaba soñando con un bosque arcaico y un límpido manantial que se alzaba en nieblas y vapores bajo un calor que volvía trémulo el paisaje; y, al abrir los ojos, vio que la habitación estaba inundada de sol y que la luz centelleaba en los muebles nuevos recién barnizados.

 Moments...
(Pàg. 38)
Solía acompañar a su esposa al servicio matinal, pero aquel día sentía amargura en el corazón y prefería quedarse a la sombra de la gran morera que crecía en el centro de su jardincillo, reliquia de los grandes prados que antaño se habían extendido, verdes y suaves, por donde ahora bullían calles lúgubres de un laberinto sin esperanza.

(Pàg. 55)
Así, día tras día, seguía viviendo en ese mundo gris y fantasmal, análogo a la muerte, que de algún modo ha conseguido que le llamemos vida la mayoría de nosotros.

(Pàg.76) 
- ¿(...) Entonces viste verdaderamente en Londres cosas extrañas y fantásticas?
- Bueno, sí y no. Todo lo que vi, o casi todo, sigue allí y lo han contemplado cientos de miles de personas. Luego descubrí que mis compañeros de oficina conocían muchos de los sitios. Y también leí después un libro que se llamaba Londres y alrededores. Pero no sé por qué, el caso es que ni mis compañeros ni los autores del libro parecían haber visto lo que yo vi. Por eso no seguí leyendo el libro; parecía como si quitase vida y alma a todos los sitios, dejándolos secos y estúpidos como pájaros disecados en un museo.

(Pàg. 82)
“(...) me hundía en el silencio de las callejas donde yo era el único transeúnte y tan pocos faroles había, y tan débiles, que en vez de luz parecían dar sombra.

(Pàg. 106) 
Iba vestida de negro, cierto, pero hasta Darnell se dio cuenta de que el vestido estaba gastado y raído, de que la franja de piel de la esclavina y la de la boa que llevaba al cuello parecían deslustradas e inconsolables, con una melancolía como de tienda de segunda mano en un callejón trasero.

(Pàg. 118)
Pensaba que en torno a su vida en común, que tan apacible había sido hasta entonces, parecían acumularse formas grotescas y fantásticas por doquier, presagios de confusión y desorden, amenazas de locura: extraño cortejo de otro mundo.

(Pàg. 124) 
(...) se imponía en él la firme creencia de que toda la urdimbre de la vida en que él se movía hallábase sumida, hasta lo inimaginable, en el más craso de los absurdos; de que él y todos sus amigos, conocidos y compañeros de trabajo se interesaban en asuntos en que el hombre jamás tendría por qué haberse interesado, perseguían fines que jamás deberían haber perseguido, verdaderamente eran como hermosas piedras de un altar utilizadas para construir una pocilga.

(Pàg.125) 
Una y otra vez, la estúpida mentalidad que había sido implantada en él, como en todos los demás, le afirmaba con toda seguridad que el mundo real y verdadero era el que podía verse y palparse, un mundo en el que copiar cartas con fidelidad y buena letra era intercambiable por cierta cantidad de pan, carne y vivienda, y en el que el hombre que copiaba bien, no golpeaba a su mujer y no malgastaba el dinero, era un hombre que estaba cumpliendo el objetivo para el que había sido hecho.

(Pàg. 129)
(...) estos recuerdos se le habían ido borrando y desluciendo a medida que él se hacía adulto y las cadenas de la vida común eran sólidamente remachadas en torno a su alma; toda la atmósfera que le rodeaba era casi letal para tales vivencias, y sólo de vez en ciando, en momentos semiconscientes o en sueños, había retornado a aquel valle del lejano oeste, donde el hálito del viento era un ensalmo y cada hoja y cada arroyo y cada monte hablaban de grande se inefables misterios.

(Pàg. 132) 
En la familia Reynolds, como en la gran mayoría de nosotros, la falta de imaginación se toma siempre por cordura (...).

(Pàg. 149)
“(...) No hemos sido llamados a sentarnos en un teatro y contemplar la función, sino a entrar en escena y representar apasionadamente nuestro papel en un grande y maravilloso misterio.”

(Pàg. 159)
“Así desperté de un sueño en que soñaba con un barrio de Londres, con trabajo diario, con pequeñas cosas tediosas e inútiles; y, al abrir los ojos, vi que me hallaba en un bosque arcaico, donde un límpido manantial se alzaba en nieblas y vapores bajo un calor que volvía trémulo el paisaje. Y desde los lugares ocultos del bosque vino a mí una forma, y mi amor y yo nos unimos junto al manantial.”

 Altres n'han dit...
Los ojos de Caín, Antigua Kadath, Blog (Rafael Llopis), El blisterInvisible Kingdoms.

 Enllaços:
Arthur Machen, context, l'allargada ombra de Machen, les fonts celtes de l'horror, elements per construir l'extraordinari.

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