dijous, 30 d’agost de 2012

Pobre gente - Fiódor M. Dostoievski



"La desgracia es una enfermedad contagiosa. Los desgraciados, los pobres, tenemos que estar apartados unos de los otros, para no agravar la infección."

Dostoievski, Fiódor M. Pobre gente.
Barcelona:  Alba, 2010

Bednyie liudi
Traducció de Fernando Otera Macías i José Ignacio López Fernández
Col.lecció Alba Clásica





>> Què en diu la contraportada...
Makar Dévushkin lleva treinta años copiando documentos en un departamento administrativo de San Petersburgo y vive en la habitación más barata de una pensión, junto a la cocina. A través de la ventana ve, sin embargo, a la joven Varvara, pariente lejana suya, que es toda su alegría. Varvara, huérfana, sin dinero ni posición, ha huido de una pariente agriada y maquiavélica e intenta ganarse la vida bordando. Varvara y Makar se cartean, se prestan dinero y libros, comparten decepciones y pequeñas alegrías. Son pobres e insignificantes, pero tienen amor propio y llegan a ver en las cartas que se escriben –en la literatura– una forma de dignidad.
Con su extraordinaria sensibilidad para el patetismo, Dostoievski extiende el relato al de las otras personas –un joven profesor tísico, un padre en lucha contra el alcohol, la triste familia de un funcionario cesante, un escritor de pluma florida- que habitan un mundo donde “la desgracia es una enfermedad contagiosa”. Cuando Pobre gente apareció en 1845, la crítica saludó a Dostoievski con el nuevo Gógol: fue su primera novela, pero en ella se anuncia espléndidamente todo lo que vendría después.

>> Com comença...
8 de abril

Mi inestimable Varvara Alekséievna:
¡Ayer estaba feliz, enormemente feliz, feliz a más no poder! Aunque sea por una vez en la vida, usted, que siempre se muestra tan testaruda, me ha hecho caso. Por la noche, a eso de las ocho, desperté (ya sabe usted, querida mía, que me gusta echarme un sueñecillo de una o dos horitas al regresar de la oficina), cogí una vela, preparé los papeles, afilé la pluma, cuando de repente, sin querer, levanté los ojos y... ¡le juro que me dio un brinco el corazón! ¡Y es que había comprendido lo que yo quería, lo que mi pobre corazón quería!

>> Moments...
(Pàg. 25)
(...) me duele la cabeza y también un poco la espalda, y mis pensamientos son tan raros que parece como si también me dolieran; ¡hoy estoy triste, Várenka!

(Pàg. 33)
Sea indulgente, alma mía, con lo que le he escrito: carezco de estilo, Várenka, carezco por completo de estilo. ¡Ojalá lo tuviera! Escribo lo primero que se me ocurre, con el único fin de alegrarla un poco. Si tuviera estudios, la cosa cambiaría; pero ¿qué he estudiado yo? Nada de nada.

(Pàg. 68)
A menudo Pokrovski me dejaba libros; al principio, yo los leía para no dormirme; después los leí con más atención, y luego con avidez. Ante mí se abrió de pronto un mundo nuevo, totalmente ignoto y desconocido. Nuevos pensamientos y nuevas impresiones se precipitaban, formando un caudaloso torrente, sobre mi corazón. Y cuanta más emoción, más turbación, más esfuerzo me costaba asimilar aquellas nuevas sensaciones, más dulce era la sacudida que me producían. Se agolpaban en mi alma, sin dejarme siquiera respirar. Un caos indefinible empezaba a trastornar todo mi ser. Pero este arrebato espiritual no tuvo fuerza suficiente para desbaratarme por completo. Yo era demasiado fantasiosa, y eso fue lo que me salvó.

(Pàg. 94)
Nosotros fumamos tabaco y él nos lee, se pasa leyendo hasta las cinco, y nosotros no dejamos de escucharle. ¡No es ya literatura, es una auténtica delicia! ¡Algo fascinante! ¡Flores, verdaderas flores; de cada página hace un ramo! Es un hombre tan afable, tan bueno, tan cariñoso... Y yo, ¿qué soy yo a su lado? Nada. Él tiene una reputación; y yo, ¿qué tengo yo? Simplemente no existo (...).

(Pàg. 118)
He alcanzado la madurez y ya peino canas; que yo sepa no he cometido ningún pecado grave. Claro que, en las pequeñas cosas, ¿quién no peca?

(Pàg. 120)
(...) ¿Por qué no puede regañar a alguno de nuestros compañeros si es necesario hacerlo? Supongamos, por ejemplo, que regañara para darse tono; pues incluso en ese caso estaría justificado; hace falta enseñar; hace falta infundir temor; porque –que quede entre nosotros, Várenka- sin temor muchos de nosotros no haríamos nada; cada uno se afana únicamente por figurar, para poder decir aquí estoy yo, pero, a la hora de trabajar, sólo saben escurrir el bulto. Y, dado que existen diversos rangos entre los funcionarios, cada rango conlleva su correspondiente reprimenda y, naturalmente, el tono de la reprimenda también está en consonancia con el rango, ¡eso está en el orden de cosas! Pues en ello se fundamenta el mundo, mátochka, en que todos nos demos tono ante los demás, y en que cada uno de nosotros regañe al prójimo. Sin esta prevención, el mundo no se sostendría en pie y no había orden.

(Pàg. 125)
La desgracia es una enfermedad contagiosa. Los desgraciados, los pobres, tenemos que estar apartados unos de los otros, para no agravar la infección.

(Pàg. 132)
El pobre es exigente; observa el mundo de Dios a su manera, a todo el que pasa le mira de soslayo, dirige una mirada perpleja a cuando le rodea, presta atención a cada palabra, no sea que estén hablando de él, no sea que estén comentando que es poco agraciado, que se estén preguntando qué siente exactamente o, por ejemplo, cómo será por este lado o cómo será por ese otro. Todo el mundo sabe, Várenka, que el pobre vale menos que un trapo viejo y que no puede esperar respeto de nadie.

(Pàg. 136)
(...)¡Al cuerno con el libro, mátochka! ¿Qué es un libro? ¡Una evidente falsedad! Una novela es una cosa absurda, escrita con ánimo de decir sandeces, para que la lea una gente ociosa: confíe en mí, mátochka, confíe en mi larga experiencia. Y si empiezan a hablarle de un tal Shakespeare, y le recuerdan la existencia de Shakespeare en la literatura, ¡sepa que Shakespeare es una sandez, que todo eso es una pura sandez y que lo único que buscan es publicar pasquines!

Suyo,
MAKAR DÉVUSHKIN

(Pàg. 149)
(...) Pero lo principal, querida mía, es que yo no estoy apesadumbrado por mí, no sufro por mí; no me importa tener que andar sin capote y sin botas con un frío helador, yo puedo siportar la miseria y aguantar lo que sea, a mí eso me da igual; soy un hombre sencillo, insignificante. Pero ¿qué va a decir la gente? ¿Qué van a decir mis enemigos, todas esas malas lenguas, cuando aparezca sin capote?

(Pàg. 161)
(...) Fue entonces cuando perdí el ánimo, mátochka . Quiero decir que, al principio, no tuve más remedio que reconocer que soy un perfecto inútil y que quizá no valga mucho más que la suela de mi zapato, y me sentía indigno de aspirar a nada de modo que empecé a considerarme a mí mismo como un individuo impresentable y, en cierta medida, indecente. Y, al haberme perdido el respeto a mí mismo, al haber renegado de mis buenas cualidades y de mi dignidad, fue cuando tiré todo por la borda y me hundí en el abismo. Pero eso lo decidió el destino, y yo no tengo ninguna culpa de lo ocurrido.

(Pàg. 198)
(...) “¿Qué importa la honra, bátiushka, cuando no hay nada que comer? El dinero, bátiushka, el dinero es lo principal; ¡por eso es por lo que tiene que darle gracias a Dios!”

(Pàg. 201)
(...) Es triste pensar que, en verdad, uno no sabe ni el día ni la hora...Y te mueres así, como si nada...

Suyo,
MAKAR DÉVUSHKIN

>> Altres n'han dit...
Solo de libros, La Tormenta en un Vaso, Papel en blanco.


>> Enllaços:
Fiódor M. Dostoievski, context, el criteri BelinskiUnes botes? un capot?, literatura epistolar, la vena existencialista.

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divendres, 24 d’agost de 2012

Opi - Maxence Fermine





"- (...) Senyor Stowe: heu tastat mai l’opi?
- No.
- Mai no és massa tard per descobrir el gust de certes coses (...)."



Fermine, Maxence. Opi
Barcelona: Edicions La Campana, 2003


Opium
Traducció de Ramon Folch i Camarasa
Col·lecció Toc de Ficció, 34


>> Què en diu la contraportada...
El segle XIX va ser un segle de somnis. I d’aventures. Però cap somni tan curiós i tan irresistible com el del protagonista d’aquesta història: embarcar-se des de Londres fins a la llunyana Índia per descobrir el secret del te millor del món. Havia heretat del seu pare el negoci de comerciant de te i la il·lusió per conèixer el misteri.
Emprèn el viatge, que el portarà al territori més amagat de la Xina. L’objectiu comercial s’esvaeix cada vegada més amb la immersió en un món de mites antiquíssims i personatges subjugadors. El viatger experimenta la sorpresa de viure una nova dimensió dels sentits, on es barreja l’erotisme i l’espiritualitat.
Deixant enrere les terres del te, entra en la vall prohibida de l’opi. I ja res no serà el que sembla. Ni la dona més bella i més seductora del món, que li obre les portes del secret. De la dolçor verda del te a la negror dolça de l’opi. L’opi, un amor que no es tria.

>> Com comença...
La vida de Charles Stowe, aventurer del te, fa pensar que l’atzar és una teranyina en la qual de vegades es deixa atrapar el destí.
Charles Stowe tenia la passió del comerç i l’amor al te.
La passió del comerç s’aprèn. L’amor al te s’adquireix amb el pas del temps.

>> Moments...
(Pàg. 24)
(...) Charles Stowe posseïa el rar talent de viatjar sense que l’exili li provoqués aquesta torbació tan misteriosa que paralitza l’ànima i li imposa aquest sentiment durador que anomenem enyorança.

(Pàg. 52)
Charles Stowe era feliç: es trobava en el reialme del te. En aquelles muntanyes hi havia els millors conreus del món, i, ben segur, el més rars. Pertot, les fulles de Camellia Sinensis cobrien el sòl. Era un oceà immens d’onades sedoses i belles, un mar d’un verd resplendent del qual només es collia l’escuma. Embriagat de joia, nedava en aquelles ones amb beatitud.

(Pàg. 71)
- (...) Sou dansarina?
La dona es posà a riure, aixecant els ulls al cel.
- No, Déu me’n guard. Això de dansar no ho faig pas per guanyar-me la vida, sinó pel simple plaer de veure com els homes s’enamoren de mi.

(Pàg. 72)
- Què heu vingut a fer-hi a la Xina?
- He vingut per amor al te.
La dona va somriure.
- Tots els homes diuen que vénen pel te, però en realitat vénen per l’amor i els diners.

(Pàg. 124)
- Senyor Stowe: heu tastat mai l’opi?
- No.
- Mai no és massa tard per descobrir el gust de certes coses. I ja veureu si n’és, de dur, de veure-se’n privat, després.

(Pàg. 151)
Li havia promès que tornaria. I no tornaria pas.
Sense confessar-s’ho, Charles Stowe sabia molt bé que les promeses més belles, encara que es tornin pols de records, no passen mai pel rellotge d’arena del temps.

(Pàg. 157)
D’altra banda, Charles Stowe no tenia res de què penedir-se. El seu llarg viatge per un riu prohibit l’havia conduït des de la dolçor verda del te a la negror de l’opi. I li havia fet comprendre que la vida és un opi del qual no ens cansem mai.

>> Altres n'han dit...
O mejor...¡Denme el librillo entero!, Chufowski.

>> Enllaços:
Maxence Fermine,  les claus de la seva redacció, Shennong,  Camellia Sinensis Multicultural, tipologies,  el te a la Xina, la cara fosca del comerç colonialRobert Fortune.

dimarts, 14 d’agost de 2012

Fedra - Séneca



"(...) Però la capitana dels mals és la dona. Ella ordeix crims i s’apodera dels cors. Per culpa dels seus amors il·lícits moltes ciutats cremen, moltes nacions fan la guerra i molts pobles queden sepultats sota el pes del seu propi regne, capgirat des dels seus fonaments (...)."



Séneca. Fedra.
Barcelona:  La Magrana, 2002

Traducció de Paco Carbajo Molina
Col.lecció L’Esparver Clàssic, 44


>> Què en diu la contraportada...
Durant l’absència del seu marit Teseu, Fedra allibera la seva pació reprimida pel seu fillastre, Hipòlit. Aquesta revelació tindrà conseqüències tràgiques i insospitades.
La grandesa i complexitat del personatge de Fedra, la intensitat i l’eficàcia dramàtica d’algunes escenes i la violència i morbositat de certs passatges converteixen aquesta Fedra en una de les obres més reixides de tot el teatre de Séneca.

>> Com comença...
ACTE I
Escena I
Hipòlit

HIPÒLIT:
Au, envolteu els boscos ombrívols i els cims més elevats de la muntanya, atenesos! Amb peus veloços recorreu errants les regions situades al peu del Parnet rocallós i les que el corrent d’un riu bat amb les seves onades impetuoses a les valls de Tria; pugeu els pujols que emblanquina la neu perpètua dels Monts Ripeus.

>> Moments...
(Pàg. 76)
FEDRA:
(...) Ni una sola de les descendents de Minos ha consumat un amor innocent: sempre ha comès un sacrilegi.

(Pàg. 77)
DIDA:
(...) Sàpigues que aquest sacrilegi que busques és pitjor que aquell monstre, ja que els monstres cal imputar-los al destí i els crims, en canvi, al teu tarannà.

(Pàg. 78)
DIDA:
(...) Expulsa de les teves intencions aquest crim horrible, sigues casta, recorda’t de la teva mare i tingues por de les unions inaudites. ¿És que et disposes a confondre el tàlem del pare amb el del fill i a concebre en un úter criminal una descendència mixta? Segueix per aquest camí, i la teva passió haurà capgirat l’ordre de la natura! Amb les teves intencions, ja triguen a néixer els monstres i fins i tot m’estranya que el laberint del teu pare estigui buit. És que cada cop que una dona de Creta decideixi estimar, el món haurà  de sentir parlar de prodigis mai vistos i la natura haurà d’apartar-se de les seves lleis?

(Pàg. 80)
DIDA:
(...) Tot aquell a qui la prosperitat ha concedit una felicitat excessiva i que neda en l’abundància, sempre està cercant novetats. És aleshores que fan entrada les aliades de la riquesa: les passions. Ja no li agraden ni els banquets de sempre ni les cases de bons costums ni cap aliment, sigui quin sigui. ¿Com és que aquesta pesta no s’infiltra mai en les llars modestes i tria sempre les cases més bones? ¿Com és que la Venus que presideix les cases pobres és irreprotxable, que el comú del poble concep uns sentiments assenyats, que els pobres saben contenir-se i que, en canvi, els rics, confiats en el seu regnat, desitgen més del que és lícit?

(Pàg. 93)
DIDA:
(...) Gaudeix de l’edat que tens, perquè fugirà amb peus lleugers. Ara tens un cor propens a l’amor, ara que ets joves Venus t’és propicia. Vinga, una mica d’entusiasme! ¿Per què dorms sol? Allibera la teva joventut de la seva tristesa, cavalca més de pressa, afluixa les regnes, no permetis que els millors dies de la teva vida se t’escapin de les mans! Els déus han establert els deures propis de cada edat, i han traçat un camí a seguir en cada etapa: l’alegria escau als joves, el front arrufat, als vells. ¿Per què et reprimeixes i ofegues un natural honest com el teu?

(Pàg. 95)
HIPÒLIT:
No hi ha vida més lliure, més irreprotxable ni més adequada als costums primitius que la del qui abandona els murs de les ciutats i prefereix els boscos. A l’innocent que s’ha consagrat als cims de les muntanyes, no li afecta la follia dels esperits avars ni la popularitat ni la gent deslleial als bons, ni l’enveja pudent ni el prestigi, tan fràgil. I ell no servei cap regne ni persegueix honors vans o riqueses efímeres per cobejança d’un regne. Lliure de por i d’esperances, no sent la mossegada mesquina de l’enveja negra i voraç ni coneix els crims que tenen lloc en nacions i ciutats i no s’espanta per un soroll qualsevol perquè se senti culpable ni ha de pronunciar paraules fingides (...)

(Pàg. 98)
HIPÒLIT:
(...) I de les madrastres no en vull parlar: no són pas més dòcils que les feres. Però la capitana dels mals és la dona. Ella ordeix crims i s’apodera dels cors. Per culpa dels seus amors il·lícits moltes ciutats cremen, moltes nacions fan la guerra i molts pobles queden sepultats sota el pes del seu propi regne, capgirat des dels seus fonaments (...).

(Pàg. 101)
HIPÒLIT:
(...) ¿Em dius que la teva voluntat desitja dir-me alguna cosa i no pot?

FEDRA:
Els neguits lleus són loquaços, però els que són molt grans fan emmudir.

HIPÒLIT:
Confia els teus neguits a les meves orelles, mare.

FEDRA:
El nom de mare és excessiu i massa fort. Al nostre afecte li escau un nom més modest: digue’m germana, Hipòlit, o bé esclava; millor esclava. Sí, acceptaré qualsevol servitud (...).

(Pàg. 109)
COR:
(...) La bellesa dels mortals, quina arma de doble fil! Regal breu d’escassa durada, que ràpid t’esmunys, que veloç és la teva cursa! (...) I és que no hi ha cap dia que no s’endugui una despulla d’un cos formós. La bellesa és un do fugaç: ¿qui confiaria, si té seny, en un bé tan fràgil? Mentre puguis, gaudeix-ne.

(Pàg. 115)
TESEU:
Però explica’m quin delicte vols expiar amb la teva mort!

FEDRA:
El fet d’estar viva.

TESEU:
¿És que les meves llàgrimes no et commouen?

FEDRA:
La millor mort és la del qui mor essent digne del plor dels seus.

(Pàg. 119)
TESEU:
(...) Hipòlit, pagaràs els càstigs dels teus crims. Aniré sense descans trepitjant-te els talons per tots els amagatalls on et digui la teva fugida. Penso recórrer les regions remotes, les inaccessibles, les recòndites, les apartades, les impracticables; no hi ha cap lloc que representi un obstacle per a mi: ja saps d’on vinc. I allà on no puguin arribar els meus trets, hi enviaré les meves imprecacions (...).

(Pàg. 121)
COR:
(...) ¿per què tu, que governes fenòmens a tan gran escala i regeixes les trajectòries i l’equilibri dels cossos pesants a través del firmament immens, abandones els homes amb total desinterès, sense preocupar-te de beneficiar els bons i castigar els dolents? Fortuna disposa els afers humans sense cap mena d’ordre, la seva mà distribueix els dons a cegues i fomenta les pitjors accions. Les passions funestes venen els homes irreprotxables i el frau és sobirà dels elevats palaus. El poble es complau a atorgar dignitats a individus indignes i els fa la cort, tot i que els odia. La virtut severa té per recompensa tot el contrari del que seria just: mentre que als homes castos els pertoca la dura pobresa, els adúlters, sobirans del vici, ocupen trons reials. Oh vergonya il·lusòria i falsa decència!

(Pàg. 137)
TESEU:
Persevereu, mans meves, encara que la vostra lúgubre tasca us faci tremolar. Prou ja de tantes llàgrimes, ulls secs de tant plorar, mentre un pare restitueix al seu fill tots els seus membres i en recompon el cos. ¿Què és aquest tros de carn amorf i repugnant, tot esberlat per una ferida enorme? No sé quina part teva és, Hipòlit, però sé 
que és una part de tu. Aquí, posa-la aquí, que no és el seu lloc, però que hi cap. ¿És aquesta la cara que brillava com els astres i que feia baixar la vista als enemics? ¿A això ha quedat reduïda la teva bellesa? Oh, destí funest! Oh cruel favor dels déus! ¿És així com el fill torna al pare en compliment dels seus vots? Au, Hipòlit, rep del teu pare els honors suprems. T’haurem de donar sepultura per parts! (...)

>> Enllaços: 

>> Llegeix-lo:
Llatí (html)
Francès - Llatí (html)
Anglès (html
Anglès (edició de 1701- pdf)

dijous, 9 d’agost de 2012

El juego al revés - Antonio Tabucchi




"(...) para matar a alguien no siempre es necesario darle muerte, a veces basta con un gesto (...)."





Tabucchi, Antonio. El juego al revés. 
Barcelona: Anagrama, 2001

Il gioco del rovescio. Traducció de Carmen Artal
Col.lecció Compactos, 258





>> Què en diu la contraportada...
”Una colección de relatos de elegante imprevisibilidad bajo el signo de una cultura literaria suntuosamente refinada”; así calificó el crítico italiano Giovanni Raboni a El juego al revés, otra muestra de la extraordinaria sabiduría narrativa de Antonio Tabucchi, un autor capaz de cautivar tanto a los lectores “normales” como a aquellos más exigentemente “literarios” y apasionados por músicas verbales y figuras narrativas. El primer relato que da título al volumen proporciona también, en cierto sentido, la clave de la lectura. Un hilo común recorre el libro entero, el de la bipolaridad, el desdoblamiento, el contraste, en un juego infinito, como es infinito el océano de la lengua.

>> Com comença...
Cuando Maria do Carmo Meneses de Sequeira murió, yo estaba contemplando Las Meninas de Velásquez en el museo del Prado. Era un mediodía de julio y yo no sabía que ella se estaba muriendo. Me quedé mirando el cuadro hasta las doce y cuarto, luego salí lentamente procurando imprimir en la memoria la expresión de la figura del fondo, recuerdo que pense en las palabras de Maria do Carmo: la clave del cuadro está en la figura del fondo, es un juego al revés (...)

>> Moments...
(Pàg. 17)
(...) ¿ha visto alguna vez una corrida portuguesa?, no matan al toro, sabe, el torero revolotea en torno a él durante media hora y luego al final hace un gesto simbólico estirando el brazo como una espada, entre un rebaño de vacas haciendo tolón tolón, el toro se va derecho hacia el rebaño y todos a casa, olé, si esto le parece torear. A lo mejor es más elegante, dije yo, para matar a alguien no siempre es necesario darle muerte, a veces basta con un gesto (...).
EL JUEGO DEL REVES

(Pàg. 49)
En 1934 Mozambique era una colonia poblada de gente extraña y de grandes soledades, con inquietantes sombras serviciales, presencias raras y fantasmales, figuras aventureras, improbables y fugaces. Tenía algo de los relatos de Conrad, quizá la inquietud, la abyección y la secreta melancolía.
TEATRO

(Pàg. 51)
África, con su inmanencia y su lasitud, agigantaba las distancias y mitigaba las memorias.
TEATRO

(Pàg. 52)
África era sólo un espacio del espíritu, algo imprevisible, un azar. En África se tenía la sensación de estar lejos, incluso de uno mismo.
TEATRO

(Pàg. 61)
A fin de cuentas me encontraba bastante convincente, cuando mentía, tal vez más que cuando decía la verdad. Pero enfrentada a una pregunta directa, sin puntos de apoyo, sin ni siquiera la menor sospecha de quién o qué podía ser ikebana, toda mi buena disposición a la mentira se desmoronó inexorablemente y no tuve más remedio que admitir mi ignorancia.
PARAÍSO CELESTE

(Pàg. 125)
Los atardeceres eran lentos, morosos, ensangrentados por crepúsculos magníficos. Seguían noches cálidas y lánguidas, moteadas por el destello verde del faro, en la otra punta del golfo. ¿Te gustaría que mi cuento empezase así, verdad? Siempre has tenido una cierta predilección por lo oleográfico. Bajo tu refinamiento discreto y contenido –tu charme- siempre has ocultado un velo de mal gusto que tal vez te pertenecía en lo más íntimo. ¡ Y sin embargo cómo odiabas “el mal gusto”!. Te horrorizaba. Y lo banal, lo cotidiano: eran cosas monstruosas. Pues bien, puedo empezar así mi cuento. Por supuesto que me gustaba la villa. Los atardeceres eran lentos, morosos, ensangrentados por crepúsculos magníficos.
EL PEQUEÑO GATSBY

(Pàg. 127)
(...) la edad que sentí no pertenecía al registro civil, era una sofocación, como un velo en torno al rostro.
EL PEQUEÑO GATSBY

(Pàg. 129)
(...) no tenías nada de flapper, ni la melena ni las medias de rayón, y ya no hablemos de tu ánimo: tú pertenecías a otra categoría, podrías estar en una novela de Drieu, a lo mejor, o de Pérez Galdós, tenías un sentido trágico de la vida, tal vez fuese tu egoísmo insuperable, como una condena.
EL PEQUEÑO GATSBY

(Pàg. 136)
(...) Decía que no iba mal, no, realmente no iba mal, estaba bastante adelantada, sí, la historia ya la tenía toda, dramática, por supuesto, pero con un toque de frivolidad, al drama le favorece la frivolidad: dos destinos que no se encuentran, una vida equivocada, dos vidas equivocadas....¿Desesperación?, desde luego, pero con mesura. Quizás una muerte. Todavía no sabía si de él o de ella; o tal vez, qué se yo, una gran traición. Pero sobre todo inadaptación a la vida, como si nada bastase, y una sensación de despilfarro, y a la vez algo así como un sin sentido: y luego un egoísmo perverso. La señora McKisco suspiraba con comprensión, como si dijese: ¿pero a quien puede bastarle la vida?.
EL PEQUEÑO GATSBY

(Pàg. 147)
Y luego me preguntó si conocía el ruido del tiempo. No, dije yo, no lo conozco. Bueno, dijo él, basta sentarse en la cama, durante la noche, cuando uno no logra dormirse, y permanecer con los ojos abiertos en la oscuridad, y al cabo de un rato se oye, es como un mugido en lontananza, como el aliento de un animal que devora a la gente.
VOCES

>> Altres n'han dit...
Barco Borracho 1871,

>> Enllaços:
Antonio Tabucchi, l'ofici d'escriurel'autor en context, girar l'angle i veure més enllàSaudade



dissabte, 4 d’agost de 2012

Dios en persona - Marc-Antoine Mathieu



"Hay una ley que rige incluso sobre los grandes de este mundo: sin imagen de marca no somos nada, tan solo un nombre.
"




Mathieu, Marc-Antoine. Dios en persona.
Madrid: Ediciones Sins Entido, 2010
Traducció de Lucía Bermúdez



>> Què en diu la contraportada...

En una cola del censo un pequeño hombre espera pacientemente su turno para ser atendido. En el momento en que le preguntansu nombre se presenta bajo el nombre de Dios, apellido Dios. No tiene domicilio ni papeles ni número de la Seguridad Social. La irrupción de este enigma metafísico "en persona" desencadena  un enorme fenómeno mediático. Un gran proceso judicial se organiza en contra de este "Culpable Universal".
Dios en persona, galardonado con el premio ACBD 2010 de la crítica en Francia, es un relato en forma de ironía sobre los procesos mediáticos y las campañas de publicidad.Marc-Antoine Mathieu muestra en esta obra magistral que las dudas acerca de la existencia de Dios nunca dejan de estar de actualidad, y que tanto los que creen como lo que no, tienen siempre algo que opinar sobre Dios.

>> Com comença...

comença

>> Moments...
(Pàg. 13)
13

(Pàg. 34-35)
34

35

(Pàg. 36)
36

(Pàg. 39)
39

(Pàg. 41)
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(Pàg. 78-79)
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79

(Pàg. 92)
92


>> Altres n'han dit...
Un libro al díaTrazos en el bloc, 13 millones de naves, La Balada Del Mar Salado, Lector bajitoThe Watcher and the Tower

>> Enllaços:
Marc-Antoine Mathieualgunes claus estilístiquesexercici antropològic, Còmic? no! art i assaig, Tractament documental, ACBD