dimecres, 29 de maig de 2013

Fuga sin fin - Joseph Roth






"Imagínate tantos años sobre un altar y sin ser sacrificado."


Roth, Joseph. Fuga sin fin.
Barcelona: Acantilado, 2003


Die Flucht ohne Ende. Traducció de Juan Luis Vernal
Col·lecció Narrativa del Acantilado, 41 i


è  Què en diu la contraportada... 
“Fuga sin fin” (1924) es la historia de Franz Tunda, un oficial austríaco que, después de haber sido hecho prisionero, vive bajo falsa identidad todo el proceso de la revolución rusa. Sin embargo, algo le impulsa a buscar en su antigua patria su personalidad perdida. Será ahí donde tendrá que aceptar que se ha convertido, en su propia sociedad, en lo que en términos burocráticos se llama un «desaparecido»: el trato que recibe, simpático y respetuoso, se asemeja al que se da a los bibelots extraídos de su antiguo contexto, entre otras cosas porque en Europa rige un nuevo orden político y moral y, como el protagonista, su antigua patria es a su vez una «desaparecida». También lo es la que fue su prometida, la búsqueda de la cual ha ocupado parte de los afanes del ex teniente, quien, en una última tentativa por encontrarla, viaja de Berlín a París. Una reveladora y postrer fuga que le llevará, inexcusablemente, al encuentro consigo mismo y, sobre todo, al reconocimiento del nuevo espíritu europeo.

è  Com comença...
PRÓLOGO
En las páginas que siguen cuento la historia de mi amigo, el camarada y correligionario Franz Tunda.
Sigo en parte sus notas, y en parte sus relatos.
No he inventado nada, no he compuesto nada. No se trata ya de "poetizar". Lo más importante es lo observado.
Joseph Roth.
París, marzo de 1927.

è  Moments...
(Pàg. 19)
Existen diferentes causas del amor femenino: una de ellas es la espera. se ama a la propia nostalgia y al tiempo lleno de significado durante el que uno se ha entregado a ella. Toda mujer despreciaría si no amase al hombre al que ha esperado.

(Pàg. 26) 
- (...)¡Amor!...¡Amor! -exclamó Natascha-. Eso se lo puedes contar a tu novia. Yo desprecio tu amor. ¿Qué es eso? Ni siquiera lo sabes explicar. Es una palabra que te suena, la has leído en vuestros mentirosos libros  y poemas y en vuestras revistas de sociedad. ¡Amor! ¡Qué bien os lo habéis organizado! Aquí, el hogar; allí, la fábrica o la tienda de comestibles finos; enfrente, el cuartel; al lado, el prostíbulo; y en el centro, el verdor del jardín. Hacéis como si fuera lo más importante de vuestro mundo, todo lo relacionáis con él, todo lo que hay en vosotros de noble, elevado y tierno, y a su alrededor queda sitio para vuestra bajeza (...).

(Pàg. 30) 
Hay momentos en la vida de los pueblos, de las clases, de los hombres, en los que la vulgaridad de un himno pierde importancia frente a la solemnidad con la que se canta.

(Pàg. 60) 
Había sucedido como todo en su vida, como casi todo, incluso lo más importante; así sucede también en la vida de aquellos a los que una actividad llamativa y consciente les hace caer en la tentación de creer en la libertad de sus decisiones y acciones. Con esto no hacen más que olvidar los pasos que da el destino, ajeno a sus ajetreados movimientos.

(Pàg. 63) 
"Me han dicho que mi novia se ha casado hace sólo cuatro años, es decir, que me ha esperado durante bastante tiempo. Hace cuatro años quizás hubiese sido yo todavía un hombre apropiado para ella.
"Pero hoy... hoy creo que me he convertido en un ser extraño en este mundo.
"Te preguntarás si me sentía a gusto en Rusia.
"Hace meses, vivía en un estado de ánimo para el que no existe ningún nombre, ni en ruso ni en alemán, probablemente tampoco en ningún otro idioma del mundo; un estado entre la resignación y la espera. Me imagino que los muertos, cuando ya han abandonado la vida terrena y aún no han comenzado la otra, pasan en algún momento por esta situación.

(Pàg. 65)  
Imagínate tantos años sobre un altar y sin ser sacrificado.

(Pàg. 73)
Sólo un hombre carente de imaginación podía haberse casado con ella, pues era una de esas mujeres de quienes se dice que son "buenas compañeras", más capaces de apoyar a un hombre que de amarlo. Se puede sacar buen provecho de ellas si, por casualidad, es uno alpinista, ciclista o acróbata de circo, o si se está paralítico en una silla de ruedas; pero, para mí, siempre ha sido un secreto el saber lo que puede hacer un hombre normal con una mujer de este tipo.

(Pàg. 75)
La sensibilidad social es un lujo que se pueden permitir los ricos, y que, además, tiene la ventaja práctica de que ayuda a conservar la propiedad.

(Pàg. 80)
Tunda estaba en el pasillo fumando, no había visto el cartel que lo prohibía expresamente, porque el hombre no ve lo que es absurdo. Así lo quiere la naturaleza

(Pàg. 114)
No tengo ningún remordimiento por mi inactividad, sino porque mi inactividad ni rinde dinero, mientras que la de los otros está muy bien pagada. El dinero es la única justificación de la existencia.

(Pàg. 115)
Las persona tardan mucho tiempo en encontrar su semblante. Es como si no nacieran con su propio rostro, con su frente, su nariz, sus ojos. Adquieren todos sus rasgos en el curso del tiempo, y hay que tener paciencia: se tarda mucho en encontrar los elementos apropiados. Justo entonces, Tunda había terminado de elaborar su rostro. La ceja derecha estaba más alta que la izquierda. Esto le daba una expresión de continua sorpresa, la expresión de un hombre que observa con asombro altanero las extrañas circunstancias de este mundo; su rostro era el de una persona muy elegante que tiene que compartir su mesa con gente mal educada y observa sus gestos con una curiosidad condescendiente y paciente, pero nada indulgente. Su mirada era astuta y al tiempo tolerante. Miraba como alguien que acepta el sufrimiento con tal de sacarle experiencias. Tenía un aspecto tan inteligente que casi se le podía tomar por una persona afable. Sin embargo, medio la impresión de que, en realidad, ya había alcanzado el grado de inteligencia que hace a un hombre indiferente.

(Pàg. 116)
En realidad, no sé qué hacer. Pero, ¿es necesario tener un objetivo?

(Pàg. 140) 
En lo alto, muy arriba, detrás de las nubes, vive Dios, cuya bondad es ya proverbial. Un poco más abajo viven los hombres mimados por la suerte, a los que les va bien y son tan inmunes al contagio de la pobreza que han desarrollado virtudes maravillosas: comprensión por la miseria, caridad, bondad y hasta falta de prejuicios. Pero entre los magnánimos y los otros, los que más necesitan de la magnanimidad, está enclavada, como un aislante, la clase media, los que venden el pan y dan a los hombres habitación y comida. La "cuestión social" estaría resulta si los ricos, que pueden regalar pan, fueran al mismo tiempo los panaderos del mundo. Habría mucha menos injusticia si los juristas del tribunal supremo estuvieran en los pequeños juzgados y los jefes de policía fueran en persona a arrestar a los pequeños ladrones.
Pero no es así.

(Pàg. 143)
(...) hay una pobreza a la que es preciso agradecerle la vida y miles de conocimientos, y una riqueza que mata, que mata embelleciendo, mata prestando gracia y encanto, mata dándonos felicidad y plenitud.

(Pàg. 167)
Era el 27 de agosto de 1926, a las cuatro de la tarde. Las tiendas estaban llenas, las mujeres se agolpaban en los almacenes, en los salones de moda giraban los maniquíes, en las confiterías charlaban los desocupados, en las fábricas zumbaban las ruedas, en las orillas del Sena se espulgaban los mendigos, en le bosque de Bolonia se besaban las parejas, en los parques los niños montaban en los tiovivos. En ese momento vi a mi amigo Franz Tunda, treinta y dos años, sano y despierto, un hombre joven y fuerte, con todo tipo de talentos; estaba en la plaza frente a la Madeleine, en el centro de la capital del mundo, y no sabía que hacer. No tenía profesión, ni amor, ni alegría, ni esperanza, ni ambición ni egoísmo siquiera.
Nadie en el mundo era tan superfluo como él.

è  Altres n'han dit...
La Pecera, La palabra, I libri,

è  Enllos:
Joseph Roth (1)..., ...(i 2)perfil de l'autor, "En los nombres vive una fuerza...", Anatomia d'un llibre

è Llegeix-lo:
Alemany (html)

dissabte, 18 de maig de 2013

Noche fantástica - Stefan Zweig




"No conozco nada, no sé nada, no hago nada, me hundo en la inutilidad."




Zweig, Stefan. Noche fantástica.
Barcelona: Acantilado, 2005


Traducció de Roberto Bravo
Col·lecció Narrativa del Acantilado, 84 i


è  Què en diu la contraportada... 
Noche fantástica contiene siete relatos de Stefan Zweig. Una prostituta que por unos instantes revive su vida en la Viena de principios de siglo, un estudiante de medicina que descubre los enigmas de la existencia de manera dramática, la metamorfosis insospechada de un joven rico y aburrido o el destino de una pequeña ciudad judía en medio de una Alemania en pleno invierno, son algunos de sus argumentos. Todos ellos nos confirman de nuevo la sorprendente habilidad narrativa de su autor por profundizar en los más hondos entresijos del alma humana. Una conmovedora soledad emotiva y la inevitable pérdida de inocencia que de ella deriva, completan la evocación de un mundo, tan irrecuperable como sorprendentemente actual, que Zweig describe con mano maestra.

è  Com comença...
Irrumpió por la puerta como un torbellino.
-¿Ha llegado ya mi vestido?
- No, señorita-respondió la doncella-, y ya dudo que llegue hoy.
-¡Naturalmente que no, ya conozco yo a esa holgazana! -exclamó con voz trémula, conteniendo un sollozo-. Ahora son las doce, a la una y media tendría que bajas al Prater para el derby. ¡Y por esa estúpida no voy a poder! ¡Y además con el buen tiempo que hace!
Y furiosa, echando chispas de rabia, dejó caer su esbelta figurita en el pequeño sofá persa que, adornado profusamente con volantes y flecos, estaba en una esquina de aquel boudoir decorado con una fantástica falta de gusto.

è  Moments...
(Pàg. 15)
Había vivido poco  tenía poca experiencia, era vedad que había amado mucho de la amanera en que aman los muchachos, pero "las aventuras" que ansía tener la mayoría de la gente joven había sido muy, muy escasas en su caso, por no decir que jamás habían tenido lugar, porque le faltaba el atrevimiento, que es la condición principal para tales experiencias. Su amor se había quedado las más de las veces en simples suspiros lánguidos, de quien admira desde la distancia, cautelosamente, y se pierde en poemas y ensueños.
Primavera en el Prater

(Pàg. 53) 
¿Podría llegar a ser alguna vez como ese Schramek: tan firme, tan fuerte, tan libre? Lo invadió el furioso anhelo de poder hablar tan viva y enérgicamente, tener músculos, poder agarrar la vida con firmeza y no pactar con ella de ninguna manera. ¿Podría llegar a ser así alguna vez? Desconfiado, miró en el espejo su rostro infantil, tímido, delgado y sin barba (...).
Escarlatina

(Pàg. 59)
Pero ¿dónde encajaba? ¿Para qué le necesitaba a él la vida? No lo sabia.
Escarlatina

(Pàg. 65)
(...) en su interior cada vez crecía más el ardiente deseo de librarse por una sola vez del monótono trajín de los días con algo delirante, de un sentimiento más vivo, en el que resonara algo del gran compás de la vida, del desenfrenado ritmo de la juventud. Pero todo aquello le estaba vedado, y el final de todos los días era aquella monótona vuelta a casa por la tarde a su reducida y odiada habitación, donde las sombras se alargaban, extendiéndose como manos malignas y el espejo brillaba como helado, donde por la noche temía el despertar de la mañana y, por la mañana, el largo, soporífero, aburrido y monótono día hasta la llegada de la noche.
Escarlatina

(Pàg. 71)
¿Acaso todo lo desconocido y maravilloso que ansiaba no estaba unido a las mujeres, no eran ellas las guardianas de todos los secretos, seductoras y promisorias, deseosas y deseadas a un tiempo?
Escarlatina

(Pàg. 94)
No conozco nada, no sé nada, no hago nada, me hundo en la inutilidad. Hace días que vivo sin experiencias, no encuentro ninguna cara conocida, y no sabes lo que significa estar solo entre mil personas.
Escarlatina

(Pàg. 146)
Vivía una de esas vidas que parecen superfluas, porque no se encadenan a nada de lo común, porque toda la riqueza que han acumulado en ellos las mil experiencias preciosas y únicas se pierde con su último aliento sin que nadie la herede.
Novelita de verano

(Pàg. 204)
(...) ¡Ah!, siempre había vivido, sólo que nunca me había atrevido a vivir (...).
Noche fantástica

(Pàg. 39)
(...)¡Cómo se os helaría en la boca, pensé, esa dulce sonrisa vuestra de camaradería con la que me saludáis como a vuestro igual, si sospecharais cómo soy en realidad! Os sacudiríais mi saludo como una salpicadura de barro con mano airada y despectiva. Pero antes de que vosotros me expulsarais, os he expulsado yo a vosotros: hoy por la tarde me he arrojado fuera de vuestro frío y descarnado mundo, donde no era más que una rueda, una que funcionaba sin hacer ruido en la gran máquina que gira fríamente con sus émbolos y gira en vano alrededor de sí misma; me he precipitado en un abismo que no conozco, pero sólo en esta hora he estado más vivo que en todos los vidriosos años que he pasado en vuestro círculo. Ya no soy uno de vosotros, ya no os pertenezco, ahora estoy fuera, en alguna parte, en las alturas o en las profundidades, pero nunca más, nunca más en la lisa playa de vuestro bienestar burgués. Por primera vez he sentido todo lo que el hombre puede gozar con lo bueno y lo malo, pero nunca sabréis dónde estuve, nunca me conoceréis. ¡Hombres, qué sabéis vosotros de mi secreto!
Noche fantástica

(Pàg. 223)
(...)  Y entonces, una tarde, encontré a una persona cuyo inglés de callejón apenas entendía, pero de repente me encontré en una habitación bebiendo la risa de una boca extraña; allí había un cuerpo cálido, terrenalmente cercano y blanco. De pronto, ella derretía el frío de aquella negra ciudad, el tenebroso espacio lleno de ruido de la soledad, un ser desconocido, que simplemente estaba allí, esperando a cualquiera que viniera, lo liberaba a uno, hacía que todo el hielo se derritiera; se volvía a respirar libremente, se sentía la vida con una claridad más ligera en medio de la mazmorra de acero. ¡Qué maravilloso era para el solitario, para el encerrado en sí mismo, saber aquello, intuir que siempre hay un asidero en su angustia, para aferrarse a él, por muy sucio y manoseado que pueda estar, mugriento por el paso de los años, comido por la herrumbre venenosa! Y aquello, precisamente aquello, era lo que había olvidado en las horas más bajas de mi soledad, de la que me alzaba vacilante en medio de esta noche: que en alguna parte, en el rincón más recóndito, siempre nos esperan esas últimas, dispuestas a acoger cualquier don, a calmar con su aliento todo abandono, a enfriar cualquier ardor por un poquito de dinero, que siempre es demasiado escaso para el inmenso servicio que hacen con su eterna disponibilidad, con el gran regalo de su presencia humana.
Noche fantástica

è  Altres n'han dit...
Cajas de sorpresas, Sopa de librosEls orfes del senyor boix (relat Nit fantàstica), Llunàtic (relat Nit fantàstica), A Common Reader (relat Nit fantàstica), José R. Martín Largo (relat Escarlatina)

è  Enllaços:
Stefan Zweig

dilluns, 13 de maig de 2013

El día antes de la felicidad - Erri De Luca






"Sentados en dos sillas en el patio, mirábamos hacia lo alto, donde acababa la ciudad y empezaba quién sabe qué, el universo tal vez."


De Luca, Erri. El día antes de la felicidad.
Madrid: Siruela, 2009


Il giorno prima della felicità. Traducció de Carlos Gumpert
Col·lecció Nuevos Tiempos, 142 i


è Què en diu la contraportada... 
Don Gaetano es un hombre para todo que vive en un edificio de viviendas de la Nápoles populosa y salvaje de los años cincuenta. Electricista, albañil, portero de los cotidianos infiernos de la vida, sabe leer también el pensamiento de las personas, y de él recibe su enseñanza el protagonista de esta novela, un inquieto huérfano de silenciosas pasiones. Ágil y despierto, el muchacho aprende a desafiar a los compañeros, a escalar los muros para recuperar balones perdidos, a detener su mirada en las ventanas. A una ventana en particular ha seguido mirando, aquella en la cual un día apareció una niña que, más tarde, volverá para solicitarle un amor imposible... El joven crecerá a través de los relatos de Don Gaetano, pero también en la memoria de una ciudad –ofendida por la guerra– que supo rebelarse contra la ocupación alemana. Y aprenderá que la vida es ritual, pasión, desafío, sangre, un camino necesario para alcanzar la madurez. ¿Acaso en esto consiste la felicidad?

è Com comença...
Descubrí el escondrijo porque el balón había ido a parar allí. Detrás de la hornacina de la estatua, en el patio del edificio, había una trampilla tapada por dos tablones de madera. Me di cuenta de que se movían cuando puse el pie encima. Me entró miedo, recuperé la pelota y me escabullí hacia fuera entre las piernas de la estatua.

è Moments...
(Pàg. 20)
(...) los pensamientos son como los estornudos, te salen fuera de repente y yo los oigo.

(Pàg. 21) 
- Una persona emplea toda su vida en llenar las estanterías y un hijo no ve la hora de vaciarlas y de tirarlo todo.  ¿Qué será lo que meten en las estanterías vacías, queso curado? Basta con que me los quite de aquí, me dicen. Y allí está la vida de una persona, sus caprichos, los gastos, las renuncias, la satisfacción de ver crecer su propia cultura en centímetros, como una planta.

(Pàg. 22) 
- Don Gaetano, ¿ocultó usted a un santo?
- No era un santo, yo le oía discutir con el padre eterno, decirle que su fe era una condena. Estamos marcados por la circuncisión, llevamos escrita en el cuerpo la denuncia. El nuestro nos ha quitado el aliento y nos ha dejado el fango. »Así llamaba al padre eterno, el nuestro. No era un santo, sino uno que se peleaba con ese nuestro suyo.
- Entonces el santo es usted, que arriesgó la vida para ocultar a un desconocido.
- Veo que quieres encontrar un santo a toda costa. No existen, ni tampoco los diablos. Lo que hay son persona que hacen algunos gestos buenos y bastantes otros malos. Para hacer uno bueno cualquier momento es adecuado, pero para hacer uno malo hacen falta ocasiones, comodidades. La guerra es la mejor ocasión para hacer porquería. Concede el permiso. Para un buen gesto, en cambio, no hacen falta permisos.

(Pàg. 26) 
-(...)  El napolitano está hecho aposta, dices una cosa y te creen. En italiano queda la duda: ¿lo habré entendido bien? El italiano está bien para escribir, donde la voz no hace falta pero para contar un hecho hace falta nuestra lengua, que pega bien la historia y permite que se vea. El napolitano es novelesco, hace que se abran los oídos y los ojos también (...)

(Pàg. 27)
Es hermosa de noche la ciudad. Hay peligros, pero también libertad. Deambulan por ella los que no tienen sueño, los artistas, los asesinos, los jugadores, están abiertas las tabernas, las freidurías, los cafés. Nos saludamos, nos conocemos, los que van tirando de noche. Las personas se perdonan los vicios. La luz del día acusa, la oscuridad de la noche otorga la absolución. Salen los transformados, hombre vestidos de mujeres, porque así se lo dice la naturaleza y nadie los molesta. Nadie pide cuentas de noche. Salen los tullidos, los ciegos, los cojos, que de día son rechazados. Es un bolsillo del revés la noche en la ciudad. Salen hasta los perros, los que carecen de casa. Aguardan la noche para buscar los restos, cuántos perros consiguen salir adelante sin nadie. De noche, la ciudad es un país civilizado.

(Pàg. 31)
Sentados en dos sillas en el patio, mirábamos hacia lo alto, donde acababa la ciudad y empezaba quién sabe qué, el universo tal vez.

(Pàg. 34)
 (...) »¿Has entendido qué clase de guerra era, chaval? Moría más gente desarmada que soldados. Por la calle empezaba a oír los pensamientos: pero ¿por qué siguen dentro de la ciudad y no van a luchar? ¿Por qué tantos abusos sobre la pobre gente en vez de irse al frente? Empezaban los pensamientos de una sola cabeza. Las persona, cuando se vuelven pueblo, causan impresión. Así llega una mañana, un domingo de finales de septiembre, por fin llueve y oigo a todos la misma palabra, escupida por el mismo pensamiento: mo`basta, ahora basta.

(Pàg. 35)
(...) Seis personas dotadas de nombre, apellidos, edad, oficio, detenían la reconquista alemana de la ciudad. Seis personas sacadas a su suerte por la necesidad resuelven la situación mientras a su alrededor los demás realizan otros muchos gestos generosos pero imprecisos. Cuando aparecen seis personas, todas a la vez, entonces se gana.

- ¿Y donde está ese pueblo ahora, don Gaetano?
- En su sitio, no se ha desplazado ni se ha olvidado. El pueblo hace lo que debe hacer, después se disuelve de inmediato, vuelve a ser multitud de personas. Corren a sus cosas, aunque más graciosos, porque las revueltas sientan bien al humor de quien las hace.

(Pàg. 39)
- (...) El vacío de cara a una pared, dejado por una librería vendida, es el más profundo que conozco.

(Pàg. 43)
(...) pero el destino puede extraviarse por el camino, no es algo seguro que tenga que ocurrir a la fuerza. El destino es una rareza.

(Pàg. 89)
Sin reloj, calculaba el tiempo por bloques. Solo en el colegio sabía el horario. Allí no hacía falta un reloj, pero todos lo llevaban. No lo deseaba. No tenía deseos.
Por encima de todo, lo divertido era el adjetivo: mío. Nada era mío en el mundo, mucho menos un padre. Estaba usando el posesivo por primera vez. Valía de poco, servía para nombrar un padre que no había sido.

(Pàg. 92)
Nápoles se había consumido en lágrimas de guerra, se desahogaba con los americanos, montaba carnavales todos los días. Entendí entonces la ciudad: monárquica y anárquica. Quería un rey aunque ningún gobierno. Era una ciudad española. En España siempre ha habido una monarquía pero también uno de los más fuertes movimientos anarquistas. Nápoles es española, está en Italia por equivocación.

(Pàg. 94)
Querido padre, no he sacado nada de ti. Lo saco de don Gaetano, total, erais amigos. Saco cosas de don Gaetano todos los días. Me enseña los oficios, me cuenta la historia, sin ningún motivo, en tu lugar. Querido padre, llaman al cristal, voy a ver quién es. Cuando vuelva, que no te encuentre en mis pensamientos.

(Pàg. 108)
(...) eso es lo único que el dinero puede hacer por ti, hacer que parezcas.

(Pàg. 118)
(...) La verdad es que no sé por qué saltamos a las calles todos a la vez como grillos. Lo que te pones a hacer en esas horas es en una pequeña parte tuyo, el resto es de ese cuerpo que se llama pueblo. Son las personas a tu alrededor que hacen como tú y tú que haces como ellos. En cierto momento estás por delante de todos, después los demás te adelantan, algunos caen muertos y los demás continúan en su nombre lo que se ha empezado. Es algo parecido a la música. Cada uno toca su instrumento, y lo que sale al final no es la suma de los que tocan, sino la música, una corriente que se mueve a oleadas, despelleja el mar, un hambre que e deja ver el pan tirado en el suelo, y tú se lo dejas a otro, es una madre que le pasa la piedra a su hijo, la conmoción que hace que se te suba a los ojos la sangre y no las lágrimas. No soy capaz de explicarte lo que es una revuelta. Si te ves dentro de alguna, la harás y no se parecerá a esta que te cuento. Y, sin embargo, será igual, porque son hermanas todas las revueltas de los pueblos contra las fuerzas armadas.

è Altres n'han dit...
Tens un racó dalt del món, Blog del CALCamins de sorra, La piel y la llagaLa antigua BiblosCafé de Madinson, Páginas de Babel, Deborahlibros, Nonostante

è Enllaços:
Erri De Luca, una mica de neorealisme, la felicitat imprevista, tecles tocades, en napolità, si us plau, Nàpols a la vena, Josep Pla retrata la Nàpols de la postguerra, els quatre dies de Nàpols.

diumenge, 5 de maig de 2013

Quanta, quanta guerra... - Mercè Rodoreda




"Tu ¿què hi tens, a dintre? ¿Jardí o infern?"


Rodoreda, Mercè. Quanta, quanta guerra...
Barcelona: Club Editor, 1981



Col·lecció El club dels novel·listes, 85




è Com comença...
Vaig néixer a mitjanit, a la tardor, amb una taca al front no pas més grossa que una llentia. Quan feia enfadar la meva mare, deia, mig girada d'esquena, sembles un Caín. En Josep tenia una cicatriu a la cuixa esquerra, a la part de dintre, en forma de peix, que feia riure. En Rossend, el fill del drapaire que ens deixava l'ase i el carretó per anar a dur clavells al mercat, tenia la punta del nas vermella i feia riure. En Ramon, el fill del carnisser, tenia les orelles punxegudes i feia riure. Jo, no feia riure gens.

è Moments...
(Pàg. 54)
A l'altra banda del riu hi havia una estesa de joncs i de canyes i entre els joncs i les canyes la vaig veure; més maca que la vida, dreta, nua, amb una forca a la mà. Tenia els cabells del mateix ros clar que tenien els meus quan era petit; la cintura estreta, cada cuixa un respecte, com deia la meva mare dels clavells, cada clavell un respecte, tota ella un préssec madur.

(Pàg. 70)
Tot mossegant la carn ensucrada i dura del préssec i sense mirar-me, em va dir: les coses importants són les que no ho semblen. Més que portar corona, més que tenir el poder de fer ajupir el món als teus peus, més que poder tocar el cel amb les mans, hi ha això: una fruita madura per queixalar a la claror d'una tarda que s'acaba... mira la posta! Va llençar el pinyol del préssec tan lluny com va poder, es va eixugar els llavis amb el revés de la mà i va deixar-me sol amb la boca plena de gust de préssec.

(Pàg. 78)
(...) les guerres, fill meu, tothom sap quan comencen però ningú no sap quan s'acaben. Això, vaig dir-li, ho saben els nens petits. ¿Què vols dir? Que el que sap tothom no val la pena de tornar-ho a dir. M'he pogut adonar que la gent parla perquè sí, i sempre diu el mateix, I tu ¿què voldries? Que només diguessin les coses que val la pena de dir i prou. La vida, si no ho saps, recordar-ho, és una repetició.

(Pàg. 98)
(...) Mira. Et diré unes quantes coses que necessito dir-te: els homes savis no han de plorar ni pels vius ni pels morts... Totes les joventuts són tristes, totes a dintre de les mans d'altres vides...Em va agafar una mà. És feta per tocar la fusta, la pedra, la pell tendra del primer amor.. El sol abans de sortir ja sap que és el sol i sap que la rosada l'espera des de molt abans que surti. Abans de néixer ja esperava... em va deixar anar la mà. La paret del fons de la llar brillava, els ulls del vell assegut també. En cada home hi ha arrels profundes que el lliguen a la gran simfonia del món... Vaig sortir de la sala de puntetes.

(Pàg. 100)
(...) No em planyis. No provis de salvar-me. Potser tinc el càstig que em mereixo per la meva lascívia, per haver-me sentit més poderós que Déu. S'ha fet amo del meu saber, s'ha fet amo de mi. Visc d'ell i per ell. Sóc ell. Sóc la seva maldat, la seva crueltat. La meva presó no són aquestes parets: és la meva carn i els meu ossos. No et deixis abatre mai... va callar un moment i va seguir amb la veu canviada. Mira i admira l'ordre perfecte de les estrelles, el pas del temps amb el seguici de les estacions: les portes de l'estiu, les portes de l'hivern. Mira les onades, escolta la grandesa dels vents que bufen quatre àngels des de les quatre puntes dels cels palpitants. El llamp que tot ho ratlla de foc, el tro que s'arrossega... Jo estimava les galtes fresques, les gropes turgents, la mels dels pits, les cuixes de color d'aurora, els peus de neu i de nacre... Els llibres que donen saviesa, les postes incendiades des dels meus finestrals, la claror perlada de l'astre de la nit. La meva vida havia estat un diamant. ¿Què són els meus ossos trencats sinó una manera de lligar-me al reialme dels records, a tot el que havia tingut i no ha fugit perquè viu en el recer més negre del meu cor? ¿On són, digues, les nimfes antigues voltades de lliris i d'aigua que corre per les obagues dels meus boscos teixint garlandes de dulcamara, adormides per les grutes d'ombra ressonants de crits d'amor perdut? Tinc la carn cansada, la pell resseca com vidre. Dormo per terra voltat d'aranyes tranquil·les, de pols que mastego i que sóc i seré jo quan en el país dels purs, lluny del crit blau de les sirenes, seré rebut per la llum que encega. Demana, demana sempre que l'home pugui contemplar aquest gran bé de Déu que ens ha estat donat perquè no el desfem ni el precipitem als abismes de l'esglai on tot es glaça...

(Pàg. 190)
¿Per què havien de tirar una bomba aquí, només una, si això és un poble de mala mort, sense joves ni res? La veu se li va escanyar: ni res... Només ganes de desgraciar la vida de la gent.

(Pàg. 192)
 (...) Aquesta guerra és la gran desgràcia, ¿em vols explicar per què la fem? El paleta va dir que era per anar contra l'enemic, però el fuster va dir que per a l'enemic nosaltres també érem l'enemic. El lampista va dir: encara que la guanyem serà com si l'haguéssim perduda, una guerra serveix perquè la perdi tothom.

(Pàg. 226)
(...) la mel a dintre del pot, suc de flors en presó de vidre (...).

(Pàg. 228) 
Tants pobles, tants camins... Em va tornar a picar l'esquena. Encara que acabessis veient tots els pobles de la terra, que? Com les vides, que tu deies, tots són si fa no fa: carrers drets o torts i cases apilotades, El que val, vaig contestar-li, és  de la manera que cadascú les mira. Es clar, com la gent, però arribarà un moment en què et trobaràs amb una vida falsa a les mans. Tu ¿què hi tens, a dintre? ¿Jardí o infern? Una mica de tot. Segons d'on bufa el vent.
I sense saber ben bé per què, vaig preguntar-li: ¿Què vol dir ser un Caín?

(Pàg. 246)
(...)Tornaria diferent. Havia vist la mort de la vora. I el mal. Una gran tristesa com una mà molt dura m'estrenyia el cor. ¿On era a casa? ¿Encara tenia casa? Hi tornaria carregat amb muntanyes de records de tota la gent que havia conegut, que havia nascut i que havia viscut perquè jo la pogués conèixer, i que em voltar tot al llarg del camí... tants ulls dolços, tants ulls tristos, tants ulls sorpresos, tants ulls desesperats... ¿S'esborraria el record el mal o el dura sempre amb mi com una malaltia de l'ànima?

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