diumenge, 19 de febrer de 2017

El mudo y otros textos - Carson McCullers






"(...) bendigo a Terencio, el poeta latino, que dijo: “Nada humano me es ajeno”.






McCullers, Carson. “El mudo” y otros textos. 
Barcelona: Seix Barral, 2007


Traducció de José Luis López
Col·lecció Únicos, 12





 Què en diu la contraportada…
Con tan sólo 23 años, Carson McCullers publicó El corazón es un cazador solitario, una de las obras capitales de la narrativa contemporánea. Estas páginas presentan, por primera vez en nuestra lengua, el esbozo inicial de la novela –titulada en un principio «El mudo»– y revelan el proceso de creación del personaje más emblemático de la autora, el sordomudo John Singer. Los textos que siguen, también inéditos en castellano, conceden al lector el privilegio de compartir los pensamientos sobre literatura de Carson McCullers: el despertar de su vocación de escritora, su pasión por la lectura, su admiración por Isak Dinesen o los paralelismos entre la escritura sureña y los realistas rusos.

 Com comença...
El tema principal de este libro, expuesto en las doce primeras páginas, es la reberdía del ser humano contra su aislamiento interior y la necesidad que siente de una expresión personal lo más plena posible.
Esquema de la autora para El Mudo

 Moments...
(Pàg. 51)
La obra refleja el pasado pero también indica el futuro. Algunos de sus personajes están muy cerca de ser héroes y no son los únicos de su clase. Porque en la esencia de esas personas existe el sentimiento de que, por muchas veces que sus esfuerzos se pierdan y sus ideales personales resulten falsos, llegará un día en que se unan y consigan lo que les pertenece por derecho.
Esquema de la autora para El Mudo.

(Pàg. 57)
(...) había emprendido otro viaje. Fue el año de Dostoievski, Chejov y Tolstoi, y los primeros barruntos de la existencia de una región insospechada, equidistante de Nueva York, de la Rusia de los zares y de nuestras salas de Georgia: la maravillosa región solitaria de las historias sencillas y del mundo interior.
Cómo empecé a escribir.

(Pàg.60) 
(...) en esta manera de acercarse a la vida y al sufrimiento de los escritores sureños están especialmente en deuda con los rusos. La técnica, en pocas palabras es la siguiente: una yuxtaposición audaz y en apariencia insensible de lo trágico con lo humorístico, de lo gracioso con lo trivial, lo sagrado con lo licencioso; se trata de detallar el alma entera de un ser humano de manera materialista.
El realismo ruso y la literatura del Sur.

(Pàg. 62)
Farsa y tragedia se han utilizado siempre de maneras complementarias. Pero no es frecuente, excepto en las obras de los rusos y de los escritores del Sur, que se superpongan de manera que sus efectos se experimenten simultáneamente. Esta amalgama emocional ha provocado la acusación de “crueldad”.
El realismo ruso y la literatura del Sur.

(Pàg. 63)
Para entender esta actitud hay que conocer el Sur, que tiene mucho en común, desde el punto de vista de la sociología, con la Rusia zarista. El Sur ha sido siempre una región aparte del resto de Estados Unidos, con una personalidad y unos intereses claramente autónomos.
El realismo ruso y la literatura del Sur.

(Pàg. 64)
La vida abunda; los niños nacen y mueren, o si no mueren viven y luchan. Y en la pelea por conservar la existencia, la vida entera y el sufrimiento de un ser humano pueden ser atados a cinco hectáreas de tierra exhausta, a una mula, a una bala de algodón.
El realismo ruso y la literatura del Sur.

(Pàg. 65)
[sobre el realisme rus] La actitud moral es ésta: los seres humanos no son ni buenos ni malos, son sólo desgraciados y se adaptan mejor o peor a su infelicidad.  Las personas nacen en un mundo de confusión, en una sociedad en la que el sistema de valores es tan incierto que nadie puede decir si un hombre vale más que una carga de heno, o si el valor mismo de la vida justifica  la lucha por obtener los objetos materiales necesarios para mantenerla.
El realismo ruso y la literatura del Sur.

(Pàg. 75)
(...) el miedo es la primera fuente del mal. Y cuando la pregunta “¿Quién soy?” se repite y queda sin contestación, entonces el miedo y la frustración proyectan una actitud negativa. El alma desconcertada sólo puede responder: “Puesto que no entiendo “Quién soy”, sólo sé lo que no soy”. El corolario de esta incertidumbre emocional es el esnobismo, la intolerancia y el odio racial. El individuo xenófobo sólo es capaz de rechazar y destruir, como, inevitablemente, la nación xenófoba guerrea.
Soledad..., una enfermedad americana.

(Pàg. 81)
(...) la escritura de prosa o de poemas –y no creo que se deba hacer ninguna distinción inmutable entre las dos formas- es una creación divagante. Con eso quiero decir que un pasaje o párrafo concreto descarrían a la imaginación con alusiones sensuales, matices de sentimientos, vibraciones de la memoria o del deseo. Una crítica estética tiene una finalidad opuesta. No se debe alentar al lector para que sus atención camine sin rumbo fijo ni sueñe despierta, sino que se la debe fijar con una lúcida extroversión que sea a la vez cerebral y finita.
La visión compartida. 

(Pàg. 84)
Cualquier cosa que crezca tiene que atravesar por etapas incómodas. El creador al que se comprende mal porque viola las convenciones puede replicar: “Te parezco extraño, pero por lo menos estoy vivo.”
La visión compartida.

(Pàg. 88)
Tradicionalmente, el cuento tiene un doble propósito: deleitar y señalas unas consecuencias morales.
Isak Dinesen, Cuentos de invierno.

(Pàg. 104)
Para entender una obra es importante que el artista esté emocionalmente en su centro mismo; que vea, que conozca, que experimente las cosas sobre las que está escribiendo.
El sueño que florece (Nota sobre la escritura).

(Pàg. 105) 
El enfoque llega en momentos inesperados: nadie sabe por qué y el autor menos que nadie. Para mí, de ordinario, es la consecuencia de un gran esfuerzo. En mi caso las iluminaciones son la recompensa al trabajo.
El sueño que florece (Nota sobre la escritura).

(Pàg. 107)
El principal activo de un escritor es la intuición; un exceso de hechos dificulta la intuición. Un escritor necesita saber muchas cosas, pero hay muchísimas otras que no necesita saber (...).
El sueño que florece (Nota sobre la escritura).

(Pàg. 109) 
Me convierto en los personajes sobre los que escribo y bendigo a Terencio, el poeta latino, que dijo: “Nada humano me es ajeno”.
El sueño que florece (Nota sobre la escritura).

(Pàg. 110)
Debe de ser que se escribe por alguna necesidad subconsciente de comunicación, de expresión personal. Escribir es una ocupación vagabunda, soñadora. El intelecto se hunde por debajo del inconsciente: la imaginación es quien mejor controla a la mente pensante.  Sin embargo escribir no es totalmente amorfo y antiintelectual.  Algunas de las mejores novelas y escritos en prosa son tan precisos como un número de teléfono, pero pocos prosistas lo logran, debido al refinamiento que es necesario alcanzar en la pasión y en la poesía. No me gusta la palabra prosa; es demasiado prosaica. La buena prosa debe estar fundía con la luz de la poesía; la prosa debe ser como la poesía; la poesía debe ser tan inteligible como la prosa.
El sueño que florece (Nota sobre la escritura).

(Pàg. 118)
Me pregunto a veces si lo que llaman la escuela “gótica” de la escritura sureña, en la que lo grotesco camina en paralelo con lo sublime, no se debe en gran parte al escaso valor de la vida humana en el Sur. Los rusos son como los escritores sureños en ese aspecto. En mi infancia el Sur era casi una sociedad feudal. Pero el problema racial hace que la sociedad del Sur sea mucho más complicada que la rusa. Para muchos sureños pobres, el único orgullo que poseen es ser de raza blanca, y cuando el orgullo propio está tan lamentablemente degradado,  ¿cómo se puede aprender a amar? Por encima de todo, el amor es el principal generador de toda buena escritura. Amor, pasión, compasión están todos fundidos en uno.
El sueño que florece (Nota sobre la escritura).

 Altres n'han dit...
Un libro al día.

 Enllaços:
Carson McCullers, perfilclausextraient poesia de la vida, contradiccions i malalts, amor: la clau de volta, context literari.

dissabte, 18 de febrer de 2017

La decadencia del arte de mentir - Mark Twain



"(...) no piensan en absoluto; sólo piensan que piensan; ni dos de cada diez seres humanos tienen con qué pensar."





Twain, Mark. La decadencia del arte de mentir. 
Madrid: Editorial Eneida, 2011


Traducció de Carlota Martín
Col·lecció Confabulaciones, 36



 Què en diu la contraportada…
La mentira es universal... Todos mentimos; todos tenemos que hacerlo. Por tanto, lo inteligente es educarnos con esmero para que mintamos de manera juiciosa y
considerada. (...)

El conjunto de narraciones contenidas en este volumen reúne lo mejor de la obra breve de Mark Twain. El lector reflexionará y se emocionará con la ironía y el ingenio que rezuma la obra de este genial escritor.
 Com comença...
Observen bien, no pretendo insinuar que la costumbre de mentir haya sufrido decadencia o interrupción algunas..., no. Y es que la mentira, en tanto que virtud y principio, es eterna (...)
La decadencia del arte de mentir.
 Moments...
(Pàg. 10)
Una mentira torpe y poco científica suele ser tan poco efectiva como la verdad.
La decadencia del arte de mentir.

(Pàg. 13)
La perfección más elevada de la cortesía no es más que un hermoso edificio, construido, desde la base hasta el techo, con las características venturosas y amables del embuste altruista y caritativo.
La decadencia del arte de mentir.

(Pàg.17) 
La mentira es universal... Todos mentimos; todos tenemos que hacerlo. Por tanto, lo inteligente es educarnos con esmero para que mintamos de manera juiciosa y considerada (...)
La decadencia del arte de mentir.

(Pàg. 44)
- (...) Después de todo, Mary, tal vez sea mejor así. ¡Vete a saber! Quizá todo estaba predestinado...
- ¡Predestinado! Oh.... Todo está predestinado cuando una persona se da cuenta de que ha sido estúpida (...).
El hombre que corrompió Hadleyburg

(Pàg. 112)
¿No comprenden ustedes, seres simplones, que la más débil de todas las cosas débiles es la virtud que no ha sido probada por el fuego? Esbocé un plan y reuní una lista de nombres. Mi proyecto consistía en corromper a Hadleyburg la incorruptible. Mi intención era convertir en mentirosos y ladrones a cerca del medio centenar de hombres y mujeres intachables, que jamás habían proferido una mentira ni habían robado un penique en toda su vida.
El hombre que corrompió Hadleyburg

(Pàg. 136)
(...) Satanás comentó después de haber examinado a uno de ellos con un poderoso microscopio:
- Esta enorme bestia está matando a los animales más débiles, Divino.
- El tigre, sí. La ley de su naturaleza es la ferocidad. La ley de su naturaleza es la Ley de Dios. No puede desobedecerla.
- ¿De modo que al obedecerla no comete falta alguna, Divino?
- No, no tiene culpa.
- Esa otra criatura, ésa que está aquí, es tímida, Divino, y sufre la muerte sin resistirse.
- El conejo, sí. No tiene valor. Es la ley de su naturaleza, la Ley de Dios. Debe obedecerla.
- ¿Entonces no se le puede exigir que contradiga su naturaleza y se resista, Divino?
- No. A ningún animal se le puede obligar a contradecir la ley de su naturaleza, la Ley de Dios.
Cartas desde la Tierra.

(Pàg. 138)
El hombre es un experimento; los animales son otro experimento. El tiempo demostrará si el esfuerzo valía la pena.
Cartas desde la Tierra

(Pàg. 139)
El hombre es una rareza maravillosa. En las condiciones más favorables es una especie de ángel del grado más bajo, chapado en níquel; en las peores, es indescriptible, inimaginable, pero en todos los casos constituye un sarcasmo. Y sin embargo, con toda sinceridad y sin ningún esfuerzo, se llama a sí mismo “la obra más noble de Dios”.
Cartas desde la Tierra. La carta de Satanás. Carta I.

(Pàg. 145)  
(...) no piensan en absoluto; sólo piensan que piensan; ni dos de cada diez seres humanos tienen con qué pensar. Y en cuanto a imaginación, ¡pensad en su Cielo! Lo aceptan, lo aprueban, lo admiran. Eso os puede dar una idea de su capacidad intelectual. 
Cartas desde la Tierra. La carta de Satanás. Carta II.

(Pàg. 147)
Tomad nota de lo que os digo: en el Cielo del hombre no hay ejercicio para el intelecto, nada que pueda alimentarlo. Allí se pudriría en un año, se pudriría y apestaría. Se pudriría y apestaría y en ese estado alcanzaría la santidad. Una bendición; porque sólo los santos pueden tolerar los goces de ese manicomio.
Cartas desde la Tierra. La carta de Satanás. Carta II.

(Pàg. 148)
[La Biblia] Se trata de un libro de un extraordinario interés, colmado de noble y profunda poesía, que contiene unas cuantas fábulas ingeniosas, algunas historias sanguinarias, algún que otro consejo moral y una increíble cantidad de obscenidades. Incluye, además, no menos de mil mentiras.
Cartas desde la Tierra. La carta de Satanás. Carta III.

(Pàg. 151)
(...) el hombre está hecho de tal manera que siempre está deseoso de saber; a diferencia del sacerdote, erigido como representante e imitador de Dios, y cuya tarea desde el primer momento fue evitar que aprendiera nada útil.
Cartas desde la Tierra. La carta de Satanás. Carta III.

(Pàg. 157) 
[Déu] Se sentía orgulloso del hombre; el hombre era su mejor invento, su favorito, después de la mosca común, y no podía soportar la idea de perderlo del todo; así que finalmente decidió salvar unos cuantos ejemplares y ahogar el resto. 
Cartas desde la Tierra. La carta de Satanás. Carta IV.

(Pàg. 165)
Los celos. No lo olvidéis. Los celos son la clave. Con esa clave llegamos con el tiempo a comprender a Dios; sin ella nadie puede entenderlo. Como he dicho, Él mismo exhibe esa clave para que todos puedan conocerla. Cándida, sinceramente, dice con el mayor desfachatez: “Yo el Señor, tu Dios, soy un Dios celoso”.
Sólo es otra forma de decir: “Yo el Señor, tu Dios, soy un pequeño Dios; un Dios preocupado por las cosas pequeñas”.
Él advertía: No podía soportar la idea de que ningún otro Dios recibiera una parte del homenaje dominical de esta cómica e insignificante raza humana. Lo quería todo entero para Sí. Lo valoraba. Para Él representaba riqueza; exactamente como las monedas de latón para los zulúes.
Cartas desde la Tierra. La carta de Satanás. Carta VI.

(Pàg. 182)
La Ley de Dios, al ser creada la mujer, fue la siguiente: No habrá límite impuesto sobre tu capacidad de copular con el sexo opuesto en ninguna etapa de tu vida. La ley de Dios, al ser creado el hombre, fue la siguiente: Durante tu vida entera estarás sometido sexualmente a restricciones y límites.
Cartas desde la Tierra. La carta de Satanás. Carta VIII.

(Pàg. 188)
Con el tiempo, la Deidad percibió que la muerte era un error, un error insuficiente; un error, en razón de que a pesar de ser un agente admirable para infligir infelicidad al superviviente, permitía a la persona que moría escapar a toda la persecución posterior en el bendito refugio de la tumba. Dios meditó sobre este asunto, sin éxito, durante cuatro mil años, pero tan pronto como bajó a la Tierra y Se hizo cristiano se Le aclaró la mente y supo qué hacer. Inventó el infierno y lo proclamó.
Cartas desde la Tierra. La carta de Satanás. Carta X.

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dilluns, 13 de febrer de 2017

Des d'on tornar a estimar - Joan Margarit




"Com les pedres, les flors, la soledat, arreu ens acompanyen les paraules."





Margarit, Joan. Des d’on tornar a estimar.
Barcelona: Proa, 2015


Col·lecció Els llibres de l’óssa menor, 344




 Com comença...
Assegut en un tren miro el paisatge
i de sobte, fugaç, passa un vinya
que és el llampec d’alguna veritat (...).
Estimar és un lloc.

 Moments...
(Pàg. 17)
Visc en ciutats amb edificis alts,
inclinats, al biaix, i que exhibeixen,
sumptuosos, la força del perill
i de la insensatesa.
Titani i vidre reflectint els núvols.
Però la vida són també bastides,
uns humils esquelets per anar amunt.
Com un traïdor Shakespeare, l’opulència
planeja sempre un crim.
I jo sóc una carta mal escrita
pels qui van obrir pas a l’aigua fins als horts.
Vinc d’allí. El que hi hagi en mi de noble
no pot venir d’enlloc més que de la pobresa.
La que amb humilitat treu la bastida
d’uns murs rectes, verticals i clàssics.
La que amb l’aixada va apartar la terra.
L’he coneguda. Sé què és.
Mai no la confondré amb tot allò
que hi ha de miserable en l’opulència.
Vinc d’allí.

(Pàg. 21)
Aquest nom és encara un refugi.
La santedat civil de la cobdícia
i també l’exabrupte generós
dels morts a Montjuïc, enfront del mar.
On és aquella burgesia culta?
I aquells obrers que, a més del seu ofici,
se sabien poemes de memòria?
Callat, escolto el ferro dels tramvies
que quan jo era jove passaven per la Rambla:
una sonata de pobresa i roses.
Però, a Montjuïc tinc dues filles,
i ara m’ofèn una gentada estranya,
que s’encega en la festa innecessària
d’hotels gelats i aparadors superflus.
Sol ser als refugis
on, a vegades, fa més fred que enlloc,
desolada ciutat que fas de puta.
Barcelona

(Pàg.29)
D’infant em van voler arrencar la llengua
que l’àvia em parlava
quan tornàvem del camp al final de la tarda.
Com les pedres, les flors, la soledat,
arreu ens acompanyen les paraules.
Mutilades i tot,
han acabat dient el que havien de dir.
Encara deu haver-hi, entre esbarzers,
aquella é tancada de Lleida que vaig perdre.
Haver Salvat la llengua m’ha deixat
a mercè d’una gent que era la meva.
El saqueig.

(Pàg. 33) 
(...)
El món pot ser bellíssim
però ha de portar inclosa la humiliació.
Somiar no és res més que buscar un amo.
Lluny

(Pàg. 35)
(...)
La vida es va enfonsant en la vulgaritat
i en la mera il·lusió. En la vulgaritat
per haver-la arriscat poc a l’inici.
En la mera il·lusió per arriscar-la
desesperadament quan arriba el final.
Mare i fill.

(Pàg. 37)
(...)
La poesia és una conseqüència
d’alguna cosa que no ha existit mai.
El callat

(Pàg. 45)
Hi ha pocs llibres que encara m’enlluernin,
i em queda poca música que em pugui consolar.
Són les rates del temps. No deixen res.
Faig el que puc per mantenir lluent
tot l’or humil que encara he conservat.
Per això parlo amb els que no hi són
i ho faig somrient sempre, i no vaig mai
on la mort ho és d’ofici i, les flors, lletges.
Saber estar trist és una fortalesa.
L’última a perdre’s. Més enllà d’aquí
hi ha molt pocs llibres i molt poca música
que puguin resistir un entusiasme
que és de l’animal i la pobresa.
Defensa pròpia

(Pàg. 73)
Ara, sabent que és seca i aspra,
la vida em resulta més amable.
L’error ha estat romàntic:
pensar que tot podien suportar-ho
l’entusiasme i la convicció.
Dalt d’una roca queda un cel poètic
que miro de reüll. No m’ha protegit mai.
He estat un il·lús, però no sóc un covard.
Somiar m’ha obligat
a aprendre a escriure i a llegir a les fosques.
Això va fer que em mantingués alerta,
com el client difícil d’una puta,
al més mínim murmuri d’amor.
L’il·lús

(Pàg. 99)
Què fer de les paraules al final?
Si vull trobar què sóc no puc buscar
més que en dos llocs: la infància i ara que sóc vell.
É son la meva nit és neta i freda
com els principis lògics. La resta de la vida
és la confusió de tot el que no he entès,
els tediosos dubtes sexuals,
els inútils llampecs d’intel·ligència.
Convisc amb la tristesa i la felicitat,
veïnes implacables. Ja s’acosta
la meva veritat, duríssima i senzilla.
Com els trens que a la infància,
Jugant en les andanes, em passaven a frec.
Identitat.

 Altres n'han dit...
Quadern d'en Cinto Amat, Bocins literaris, Nosaltresllegim.cat.
 Enllaços:
Joan Margarit, reflexions al voltant del recull i de la poesia, l'autor sobre els seus poemessobre els nivells de lectura, escolta'ls recitats pel propi Margarit.

diumenge, 5 de febrer de 2017

Sahrazad - Toppi





"(...) pero el rey Shariyar quiso que Sahrazad le narrase otros hechos como éste y dispuso que hasta la noche siguiente se le perdonase la vida. Y así fue."





Toppi, Sergio.Sahrazad
Barcelona: Planeta Agostini, 2005


Col·lecció BD Clásicos

 Com comença...















































 Moments...
(Pàg. 13)

















































(Pàg. 34)

















































(Pàg. 41)















































(Pàg. 49)


(Pàg. 57)





(Pàg. 63)





(Pàg 70) 















































(Pàg. 78)












































(Pàg. 87)
















































(Pàg. 117)














































(Pàg. 127)














































(Pàg. 148)














































(Pàg. 150)













































 Altres n'han dit...

 Enllaços:

I perquè no?

I perquè no?