dilluns, 29 d’agost de 2016

La rebelión de los ángeles - Anatole France


"Llueven ángeles sobre París (...)."








France, Anatole. La Rebelión de los Ángeles. 
Madrid: Valdemar, 1995

La Révolte des Anges. Traducció de Juan L. González i Agustín Izquierdo.
Col·lecció El club Diógenes, 30
 


 Què en diu la contraportada...
Narrada con delicioso estilo e ironía venenosa, La Rebelión de los Ángeles nos sitúa en el centro de la más audaz y quimérica de las empresas imaginables: destronar al anciano y todopoderoso soberano: el Dios de la mitología judeocristiana, el tirano del universo, el cruel Ialdabaoth. La acción comienza en la biblioteca de los Esparvieu, donde la plácida rutina diaria de su conservador se ve interrumpida por una serie de misteriosos desórdenes y extrañas desapariciones, que nos conducen hasta los ambientes revolucionarios del París de principios de siglo. Sin necesidad de recurrir a fantasmas esotéricos, Anatole France logra una espléndida y divertida metáfora sobre la eterna lucha entre el bien y el mal, dando vida simplemente a los viejos espíritus familiares de la teología cristiana.

 Com comença...
Capítulo I – Que contiene en pocas líneas la historia de una familia francesa desde 1789 hasta nuestros días.

El palacete Esparvieu levanta sus tres plantas austeras a la sombra de Saint-Suplice, entre un patio verde de musgo y un jardín recortado año tras año por edificios cada vez más altos y más próximos, y en el que dos grandes castaños elevan ahora sus copas marchitas. Allí fue donde vivió, de 1825 a 1857, el prohombre de la familia, Alejandro Bussart Esparvieu, vicepresidente del Consejo de Estado en el Gobierno  de Julio, miembro de la Academia de Ciencias Morales y Políticas, y autor del Ensayo sobre las instituciones civiles y religiosas de los pueblo, en tres volúmenes en octavo, obra desgraciadamente inacabada.

 Moments...
(Pàg. 34)
- No hay nada comparable a los primitivos que han entrevisto el cielo. La belleza no se encuentra más que en el periodo comprendido entre el siglo XIII y el XV. La antigüedad, la impura antigüedad, que renovó su perniciosa influencia en los espíritus del siglo XVI, inspiró a los poetas y a los pintores, ideas criminales e imágenes impúdicas, horribles indecencias, cochinadas. Todos los artistas del Renacimiento fueron unos cerdos, sin exceptuar a Miguel Ángel.

(Pàg. 46) 
Una mañana, a las cinco, mientras se buscaba las llaves en los bolsillos ante la puerta del pabellón, percibió claramente una voz que susurraba:
- Conocimiento, ¿adónde me conduces? ¿Adónde me arrastras pensamiento?
Pero cuando registró las dos habitaciones y no vio a nadie, pensó que le habían zumbado los oídos.

(Pàg. 60)
- (...) ¡Hombre, presta atención! ¡Mujer, escucha mi voz! Os voy a revelar un secreto del que depende la suerte del universo. Me he levantado contra Aquél que consideráis el Creador de todas las cosas visibles e invisibles; estoy planeando la rebelión de los ángeles.
- No bromee –dijo Mauricio, que era creyente y no soportaba que se jugara con las cosas sagradas.

(Pàg. 63)
- (...) He penetrado en las antigüedades orientales, en Grecia y Roma; he devorado a los teólogos, filósofos, físicos, geólogos y naturalistas. Me he instruido, he reflexionado y he perdido la fe.
- ¿Cómo? ¿No crees en Dios?
- Creo en Él, ya que mi existencia se subordina a la suya; y si Él no existiera, yo mismo caería en la nada. Creo en Él como los silenos y las ménades creían en Dionisos, y por las mismas razones. Creo en el Dios de los judíos y los cristianos. Pero niego que haya creado el mundo; como mucho, ha organizado una pequeña parte, y todo lo que ha tocado, lleva la marca de su espíritu improvisador y brutal. No creo que sea eterno ni infinito, pues es absurdo concebir un ser que no tiene fin ni en el espacio ni en el tiempo. Le considero limitado, e incluso muy limitado. Tampoco creo que sea el Dios único; durante mucho tiempo ni él mismo lo creyó; en un principio fue politeísta. Más tarde, su orgullo, acompañado por el halago de sus aduladores, lo convirtieron  en monoteísta. Es poco persistente en sus ideas; y menos poderoso de lo que se piensa. Y para decirlo todo: tiene menos de dios que de demiurgo ignorante y vano. Aquellos que, como yo, conocen su verdadera naturaleza, le llaman Ialdabaoth.
- ¿Cómo dices?
- Ialdabaoth.
- ¿Qué es eso de Ialdabaoth?
- Te lo voy a decir: es el demiurgo que, en vuestra ceguera, adoráis como el dios único.
- Tú estás loco. Te  aconsejo que no se te ocurra ir con semejantes patrañas al abate Patouille.
- No pretendo, querido Mauricio, penetrar las tinieblas que embrutecen tu inteligencia. Debes saber únicamente que me propongo combatir a Ialdabaoth con la esperanza de vencerle.
-  No lo conseguirás, creeme.
- Lucifer hizo vacilar su trono, y por un momento la victoria estuvo incierta.
- ¿Cómo te llamas?
- Abdiel para los ángeles y los santos; Arcadio para los hombres (...).

(Pàg. 67)
- (...) Éste es el milagro del genio griego: haber sabido crear monstruos armoniosos. Los griegos no se equivocaban nunca; los modernos yerran constantemente .

(Pàg. 86) 
Istar acogió cordialmente a su hermano Arcadio, le felicitó por haber roto con el partido del crimen y le informó del descenso de unos cincuenta hijos del cielo, que ahora formaban, cerca de Val-de-Gràce, una colonia impregnada del mejor espíritu.
- Llueven ángeles sobre París –dijo, riendo-. Todos los días, algún dignatario del sagrado palacio nos cae en la cabeza, y dentro de poco, el Sultán de las Nubes no tendrá más visires y guardias que esos culitos desnudos de sus pajareras.
Acunado por noticias tan felices, Arcadio se durmió rebosante de alegría y esperanza.

(Pàg. 89)
- (...) te imaginas que los hombres y los ángeles son capaces de comprender, cuando no están hechos más que para sentir. Debes saber que no se obtiene nada de ellos dirigiéndose a su inteligencia; hay que apelar a sus interés y sus pasiones.

(Pàg. 97)
- (...) Tú eres cristiano. Un cristiano no se deja seducir por vanas apariencias. La fe la guarda contra las seducciones de lo maravilloso: un cristiano deja la credulidad para los librepensadores. ¡Esos sí que son gente crédula, los librepensadores! No hay patraña que no se traguen. Pero el cristiano lleva un arma que disipa las ilusiones diabólicas: el signo de la cruz. Tranquilízate, Mauricio, no has perdido tu ángel custodio  (...).

(Pàg. 98)
- (...) Llegué, y por un arte ignorado por casi todos los ángeles, supe hacerme un cuerpo que, cambiando según mi deseo de edad y sexo, me permitió conocer las fortunas más diversas y sorprendentes. Cien veces tuve una posición ilustre entre los señores del tiempo, los reyes del oro y los príncipes de los pueblos. No te revelaré, Arcadio, los nombres famosos que tenía; basta con que sepas que dominaba, gracias a las ciencias, a las artes, al poder, a la riqueza y a la belleza, en todas las naciones del mundo. .

(Pàg. 112)
El barón Everdingen les gritó que eran unos descerebrados, que no tenían un duro, que era demente y criminal combatir la cosa más admirable del mundo, la que hace la tierra más bella que el cielo: las finanzas.

(Pàg. 119)
- (...)  Compañeros –nos dijo-, tenemos que felicitarnos y alegrarnos, pues estamos aquí, libres de la servidumbre celeste. Somos libres, y más vale la libertad en el infierno que la esclavitud en el cielo. No hemos sido derrotados todavía, puesto que nos queda la voluntad de vencer. Gracias a nosotros el Trono del Dios celoso se ha tambaleado, gracias a nosotros se derrumbará.

(Pàg. 132)
Es tal la mediocridad de la mayor parte de los hombres, que apenas sacan consecuencias de los principios que se les inculcan.

(Pàg. 145)
(...) confieso que la independencia de pensamiento es la forma de aristocracia más elevada.

(Pàg. 147)
(...) los hijos del Siglo, hundidos en el desorden más lamentable, concibieron un cristianismo pintoresco y literario, que revela una debilidad de espíritu realmente increíble y al final cayeron en el romanticismo. ¡La guerra y el romanticismo, azotes espantosos!

(Pàg. 172)
- (...) Compañeros –dijo-, queréis la victoria; es un deseo natural. Pero tenéis que estar podridos por la literatura y la poesía para pedírsela a la guerra. La idea de hacer la guerra sólo puede meterse en el cerebro de burgueses embrutecidos o de románticos retrasados. ¿Qué es la guerra? Una mascarada burlesca ante la que se exalta estúpidamente el lirismo de los guitarristas patriotas.

(Pàg. 178)
- (...) la religión es necesaria.
- La moral pretendidamente revelada –replicó el ángel- se inspira en realidad en el empirismo más grosero. El uso regula las costumbres. La que prescribe el cielo no es más que la consagración de los viejos hábitos. La ley divina, promulgada con auxilio de la pirotecnia en algún Sinaí, no es más que la codificación de los prejuicios humanos (...).

(Pàg. 196)
- ¿Usted ha estudiado el pragmatismo?
- ¡En absoluto! En otro tiempo fui un frívolo y me interesaba por la metafísica. Leía a Hegel y a Kant. Con la edad me he ido haciendo serio y no me intereso más que por las reformas sensibles, por aquello que puede captar el ojo o el oído humano. El arte es todo el hombre. El resto no es más que ensueño.

(Pàg. 206)
- (...)¡Ah Arcadio! Qué razón tenía al desconfiar de ti. No eres más que un intelectual; sólo te interesas por las curiosidades. Eres incapaz de actuar.

(Pàg. 232)
Y Satán se hizo coronar Dios. Apóstoles, pontífices, vírgenes, mártires, confesores y todo el pueblo elegido se apretaban sobre las murallas resplandecientes de la Jerusalén celeste, que durante el combate había disfrutado de una paz deliciosa y se regocijaban con júbilo infinito ante el espectáculo de la coronación. Los elegidos vieron sobrecogidos al Más Alto precipitado en los infiernos y a Satán sentado en el trono del Señor. Obedientes a la voluntad de Dios, que les había prohibido el dolor, cantaron al modo tradicional las alabanzas del nuevo Maestro.

 Altres n'han dit...
Os voy a dar yo caféCiencia Ficcion (F. José Suñer), Inmediatika, Mangialibri.

 Enllaços: 
Anatole France, candidat a la llista de Llibres Prohibits per l'Esglèsia, destructor d'ídolscontext, forma i estil, obres clau, revisió angelical, Ialdabaoth, d'àngels custodis i d'altres menes.

► Llegeix-lo:

dilluns, 22 d’agost de 2016

La gavina - Sándor Márai




"(...) al fons de la vida humana sempre hi ha un petó."





Sándor Márai. La gavina. 
Barcelona: Empúries/Salamandra, 2011

Sirály. Traducció de Jordi Giné i Imola Szabo
Col.lecció  Narrativa, 389
 


 Què en diu la contraportada...
La gavina narra la història d’Oscar, un funcionari de l’Estat la dona del qual es va suïcidar un parell d’anys enrere. Mentre escriu un comunicat de guerra, intenta imaginar el pes que tindrà el seu escrit en les vides de milers i milers de persones. Ell només és el missatger, però les seves paraules faran que les mares s’abracin desesperadament als seus fills i que els treballadors de les fàbriques deixin els seus llocs de feina i fugin esperitats. Quan, anys més tard, els preguntin què és el que més recorden de la guerra, molts citaran el seu comunicat. La gavina és una de les novel·les més excepcionals de Sándor Márai, publicada en uns anys de solitud i resignació en què l’escriptura se li feia difícil. D’una manera fragmentària, ens parla de la combinació entre temps històric i individual, de la intemporalitat i de la lluita de l’individu per sobreviure en un món dominat per les estadístiques i l’anonimat.

 Com comença...
Cargola el tap d’ebonita a la ploma estilogràfica a poc a poc i amb compte, si fa no fa com un cirurgià  que pren un instrument incisiu o com un químic que agafa la fiola que conté la vida i la mort, alguna substància curativa o un verí capaç de matar pobles sencers.

 Moments...
(Pàg. 12)
En el moment en què una cosa arriba a la fi, sempre es produeix un silenci estrany: al món sencer i al cor de les persones.

(Pàg. 35) 
Aquest local és un mercat obert i barbullent, el mercat desimbolt de la fira de l’amor. Són dones burgeses que abans de dinar i quan van a comprar passen per aquí i corresponen les llambregades interrogatives dels homes amb fredor i objectivitat. Són dones que ja no busquen cap passió ni cap aventura de gran ciutat, sinó senzillament un company fugaç, ocasional, en aquella fugida desesperada i neuròtica que és l’únic sentit i contingut de les seves vides: erren entre les perruqueries, els salons de bridge i les cafeteries, i malden per escapolir-se de l’avorriment de la civilització que els escorça l’epidermis de la vida, com una mena de lepra. El tedi. Per a aquestes dones la llar ja no és cap llar, sinó la cambra d’aflicció de l’ensopiment, la cita amorosa els fa un efecte semblant al d’una injecció de morfina per al malalt de càncer: per un instant hom deixa de sentir el suplici de l’avorriment, però després, havent-se escolat l’embriaguesa curta i cada volta més rutinària, cada volta més indiferent, el dolor truncat del tedi esdevé encara més penós. Aquest dolor les rosega en la part més baixa de les seves vides i ni aquestes injeccions, ni cap beguda, ni el safareig, ni les cartes, ni les aventures, i és clar, ni els narcòtics químics no poden neutralitzar la consciència d’aquest dolor ardent, llonze i pervers. ¿Qui són aquestes dones i aquest homes que comaregen i s’intercanvien ullades, mentre ells guaiten a qui triar?...

(Pàg. 36)
(...) pertanyen a la massa fins i tot quan estan sols. Les seves ànimes només són els àtoms de l’ànima de la massa: aquesta despersonalització creixent i proliferant que té “opinió” de tot i amb prou feines té veritables coneixements de res, i esverada voleteja, rutila i cerca alguna direcció per eixamenar-se, sense cap objectiu ni cap orientació...”¿Per què te’n sorprens?”. Aquesta massa és un repussall de la civilització (...)

(Pàg. 37) 
Pertot arreu hi ha aquesta aliança de sang disposada a tot, una aliança que intercanvia signes sexuals, mercantils o ideològics, amb llambregades i picades d’ull. Aquesta llordesa humana replanxada i perfumada té un cos, un sistema nerviós, la capacitat de parla, però li manca una ànima. ¿Què és l’ànima? És un òrgan sense matèria que pot respondre a l’Eros, el gran i el veritable Eros; és el transmissor d’electricitat entre el m ón i l’Eros, és una gràcia i una meravella.

(Pàg. 61) 
“La gent s’imagina que ha estat creada en un exemplar únic i un dia s’assabenta que és tan sols una còpia banal i vulgar: existeix en algun indret un patró que la natura reprodueix, que repeteix gairebé d’esma a través del temps, d’una manera indiferent i amb rigor científic.

(Pàg. 62) 
La similitud és un mot terrible, esborronador. Tot el destí pot encabir-se en aquest mot, en aquesta paraula infernal que il·lumina les profunditats, l’obrador esgarrifós on jeuen les formes ancestrals de l’existència humana, milions i milions de larves. Potser en aquest taller s’intercanvien una dotzena o deu dotzenes de models. No, el cos de l’ésser humà és impotent. Només les ànimes disputen amb Déu.

(Pàg.74) 
Sigui com sigui en aquest moment seuen aquí, al pati de butaques de l’òpera... És un bon quadre. Aquí hi ha totes les coses que s’han de menester en una cerimònia cultural: la música, l’arquitectura, les dones si els homes mudats amb roba de festa, un cert fervor i un cert encís, l’atmosfera del temple de la Cultura.

(Pàg. 83)
I mentre seia a la taula amb el gos, vaig notar als peus l’escalfor d’aquell cos gran i vell, i sabia que alguna cosa molt bona s’estava acabant... era la infantesa o la llar familiar, la calidesa que fins llavors havia penetrat la meva vida.

(Pàg. 90) 
(...) El petó ha ocorregut i podria ser qualsevol d’aquells petons que en un lapse màgic molts homes i dones han repetit miliars i miliars de vegades. Un petó, perquè al fons de la vida humana sempre hi ha un petó; un petó, perquè els cossos només saben expressar així el que cerquen durant tota la vida; un petó, perquè entre un home i una dona tota la resta són paraules sobreres.

(Pàg. 99) 
- (...) de sobte el món es torna petit, ¿saps?... Pots emprendre el viatge com els ocells, com les... Sí, com les gavines que hem vist aquesta tarda. Només que a nosaltres, als éssers humans, no ens és possible viatjar amb un equipatge tan minso –afirma seriosa-. Ens cal un raspall de dents, un vestit de nit... i també ens enduem els records. Per això no podem volar amb tanta facilitat. Els records a voltes ens estiren avall, i és una llàstima!

(Pàg. 116)
- (...)  jo també crec que l’amor no és més que una mena d’estat patològic agut que no vol “rebre” ni “donar”, tal com els amants es pensen... un estat nerviós que també pot arribar a ser tràgic, un atac de nervis que s’ha de superar.

(Pàg. 154)
- (...)El món és sospitós, hi competeixen forces que són temibles i que no només combaten als teatres d’operacions... I és com si la gent ja no es pertanyés a si mateixa, com si tothom realitzés algun  servei, i dia i nit vestís una mena d’uniforme invisible..., com si tothom formés part d’algun partit o d’alguna societat secreta, com si tothom portés insígnies estranyes i anés i vingués amb una missió misteriosa per entre pobles i països, per entre amics i classes socials, famílies i amants...

(Pàg. 157)
- (...) ¿Veus? Al final has trobat el camí cap a mi. ¿On vas?... ¿Què cerques? ¿I a qui?... Un dia em respondràs. Perquè els prodigis són possibles i ara ja ho saps, i les persones un dia es retroben.

 Altres n'han dit...
Nosaltres llegimOjos de papel, La biblioteca de Asterión, Pompas de papel, Rafael Narbona.

 Enllaços:
Sándor Marai, miratges, intensa i pausada. exercici del monòleg, clausjocs enmig del caos de l'existència,

dimarts, 16 d’agost de 2016

Estoy desnudo - Yasutaka Tsutsui





" (...) Yo también era un buen ciudadano hasta hace muy poco. ."







Tsutsui, Yasutaka. Estoy desnudo.
Girona: Atalanta, 2009

Ore wa hadaka da. Traducció de  Jesús Carlos Álvarez.
Col·lecció Ars Brevis, 36
 


 Què en diu la contraportada...
Atalanta ha pedido a Yasutaka Tsutsui que seleccione para este volumen los que, a su juicio, son sus mejores cuentos. El resultado, como era de esperar, es insólito.

 Com comença...
- ¡Fuego! ¡Fuegooo!
Cuando se oyó este grito, yo estaba haciendo el amor con  Yasuko Öno por tercera vez. Para entonces, un humo negro ya se estaba filtrando por debajo de la puerta de la habitación, como si fuera una lengua achatada. Aparté el brazo de Yasuko, que al parecer no había oído nada por el clímax de unos momentos antes, y, a pesar de que ella no quería soltarme, me levanté.
- ¡Huyamos!¡Es un incendio!
Estoy desnudo

 Moments...
(Pàg. 32)
Por fin, todo hacía indicar que me iba a morir allí. No sabía qué recompensa me esperaba, pero estaba claro que me debía esperar algo. Mañana todos se quedarán sorprendidos.
Estoy desnudo

(Pàg. 56) 
- (...) Es cierto que eres bebedor, pero no llegas a ser alcohólico. Eres holgazán, pero no autista. Y, aunque peleón, no eres un criminal sediento de sangre. Te falta sentido común, pero no eres un perfecto idiota.
- Eso ha sido demasiado cruel por su parte –dije ofendido, como correspondía a la situación. Después desplegué mi ingenio-: A pesar de todo, no es para tanto.
El director iba a responder algo, pero se lo pensó mejor y se puso a reir.
- En efecto, no es para tanto. Tú eres la persona más sensata de toda la base. –Volvió a adquirir un semblante serio y habló en tono imperativo-: Vas a convivir con un magumagu.
El peor contacto posible

(Pàg. 96)
(...) el hecho es que ese día iba a morir. Pero, claro, había una cierta diferencia en morir tras tener la oportunidad de ver, como última experiencia en una vida de tan sólo treinta y dos años, cómo le daban una muerte cruel al jefe. Era algo más que una simple ventaja o desventaja. Puede que parezca absurdo, pero es lo mismo que, por ejemplo, les pasa a los abuelos, que quieren morirse viendo la cara de sus nietos. Por establecer una analogía con las maneras de morir que habían sufrido los demás compañeros, no cabía duda de que la muerte del jefe a manos del oni iba a ser algo digno de verse.
Maneras de morir

(Pàg. 123)
Aquel día, como de costumbre, Isamu Warai se apresuró a ir al baño nada más llegar a la oficina. A pesar de su juventud, tenía la orina floja. Normalmente, en cuanto presionaba el reloj contador para fichar, iba al baño antes de dirigirse a su despacho.
El día de la pérdida.

(Pàg. 124)
(...) no podía quitarse de la cabeza, por ejemplo, la idea de perder fácilmente la virginidad con una prostituta. Le parecía que en el futuro esa experiencia no iba a representar ninguna ventaja para él, y que no podría encontrar a la persona adecuada.
Pensaba que había que hacerlo con alguien afín. Por muy importante que llegara a ser, si tenía una primera experiencia miserable no podría deshacerse de un complejo de inferioridad.
El día de la pérdida.

(Pàg. 152)
(...) El periodista que estaba agarrado al micrófono empezó a vociferar salpicando saliva.
- Eso es mentira, hombre. Este tipo está pensando en el momento en que su voz llegue al secuestrador, cuando se retransmita por la radio y la televisión, y está apelando a la compasión ganándose su simpatía. Por eso habla con ese empalago. Está claro que es por eso. Está aprovechándose de los medios de comunicación, menospreciando a los periodistas y a los medios.
Me quedé mirando al periodista, que levantaba los ojos y seguía chillando, y entonces pensé que esos tipejos también se habían convertido en mis agresores. Ahora eran mis enemigos.
La ley del Talión.

(Pàg. 160)
- (...) Yo también era un buen ciudadano hasta hace muy poco. Pero, como sucede con un policía que se convierte en agresor, también es posible que un ciudadano normal sea un agresor. Ahora yo me he convertido en un atroz agresor –le dije hablando despacio, dándoselo todo mascado, para que el simple de Dodoyama entendiera, aunque fuera un poco, mi conducta-.
La ley del Talión.

(Pàg. 165) 
- (...) Tú, tu, tu, tú, ¿qué, qué, qué tipo de persona malvada eres? –dijo Ogoro a voz de grito-. Si haces eso, estarás cometiendo un asesinato. ¡Un delito de violación!
- Exacto –le respondí riéndome a placer-. ¿O es que piensas que un asalariado serio como yo no es capaz de eso? Te acordarás de hasta qué punto puede ser malvado un trabajador serio.
La ley del Talión.

(Pàg. 185)
-¡Te quiero!
-¡Ah..! –A Yasuko se le escapó un suspiro de alivio.
-¡Mierda! Está exultante. ¡Qué mujer más narcisista! –dijo el Ánima mostrando su disgusto.
-Las mujeres son todas iguales –dijo el Enterado-. El hecho de querer o no a alguien pasa a ser una cuestión secundaria. Para casi todas, lo más importante es que alguien las quiera...
La embestida del autobús loco.

 Altres n'han dit...

I perquè no?

I perquè no?