dilluns, 30 de setembre de 2013

El judío de Nueva York - Ben Katchor


"Bendito sea aquel que ha desarraigado la idolatría de nuestra tierra."





Katchor, Ben. El judío de Nueva York. 
Bilbao: Astiberri, 2008


The Jew of New York.  Traducció d'Óscar Palmer. i


è Què en diu la contraportada... En 1825, Mordecai Noah, político y dramaturgo de Nueva York, poseído por una visión utópica, convocó a todas las tribus perdidas de Israel a una isla cerca de Buffalo con la esperanza de establecer un estado judío. Su fallido plan, una mera nota al pie en la historia judío-americana, es el punto de partida de la brillante epopeya imaginada por Ben Katchor que se desarrolla en las calles de Nueva York unos años más tarde.

Un carnicero kosher caído en desgracia, un importador de artículos religiosos y calcetería femenina, un peregrino que vende polvo de Tierra Santa, un cabalista de los últimos días y un hombre que planea carbonatar el lago Erie son algunos de lospersonajes que se mueven en el universo de Ben Katchor. Sus vidas se cruzan en una lucha común para asentarse en el Nuevo Mundo en el momento en que estalla en un frenesí financiero que lo mismo puede conducirles a la bancarrota que al futuro.

è Com comença...




























è Moments...(Pàg. 25)





(Pàg. 27)





























(Pàg. 30)






























(Pàg. 35)


(Pàg. 48)






























(Pàg. 64)





























(Pàg. 83)






























è Altres n'han dit...

Entrecomics, Ratón de comicteca, El Cultural, Canal lector, Rodeado de papel, Moked

è Enllaços:

dimecres, 25 de setembre de 2013

La rata - Andrzej Zaniewski






"Acaso no sean los ojos los que perciben el mundo. Tal vez."




Zaniewski, Andrzej. La rata. 
Madrid: Alianza Editorial, 1994

Szczur. Traducció de Irena Ochlewska-Fernández
Col·lecció Alianza Cuatro, 26  


è Què en diu la contraportada...
Obra escrita en 1979 pero nunca publicada en su lengua de origen, el polaco -sólo a través de su traducción al checo en 1990, que alcanzó un gran éxito, fue conocida su existencia en el oeste de Europa-, LA RATA narra la agitada y azarosa vida nómada de uno de estos roedores desde el momento en que adquiera conciencia de sí hasta su muerte. En este plano, la novela puede leerse como simple relato de aventuras, tan singulares, con todo, como su protagonista. Sin embargo, quedarse en la esquemática sencillez de esta descripción es pasar por alto otros niveles de lectura en una novela rica en alusiones y resonancias míticas, que bucea en todo el imaginario que el hombre ha creado en torno a este animal, y conectada con un antiquísima tradición literaria -la del relato de viaje o itinerario en que el protagonista es "viator" o peregrino y su peripecia viene a cifrar toda la existencia-. Por medio de un sabio dominio de la técnica narrativa que hace gravitar ominosamente a lo largo de todas las páginas de la obra esa incómoda identidad a que, más allá de cualquier alegoría o metáfora, apunta en su prefacio, ANDRZEJ ZANIEWSKI (Varsovia, 1940) narra una vida marcada por la precariedad y la violencia, por la persecución y el miedo constantes en medio de un mundo a veces indiferente, pero casi siempre hostil, dentro del cual imperceptiblemente nos vamos haciendo uno con ese protagonista que "busca el sentido de su propia existencia, sigue la huella de su propia nostalgia, busca una esperanza, el inasible fin de cualquier camino".

è Com comença...
Oscuridad, oscuridad como después de nacer, oscuridad por todas partes. Entonces era todavía más oscuro: una barrera negra, infranqueable, separaba de la vida, del espacio, del conocimiento. Fuera de la oscuridad yo no conocía nada, al contrario que ahora, cuando dentro de mi cerebro se encienden las huellas de lo visto, restos de luz, fragmentos, vestigios, sombras.

è Moments...
(Pàg. 25)
Necesitas tener este miedo, él te defenderá y te salvará. Aprende ahora a tener miedo. Aprende a huir. El pavor multiplica las fuerzas. Luego aprenderás a odiar y a matar.

(Pàg. 37) 
Al viejo macho no le basta con esa tranquilidad que la mayoría de las ratas considera la base de su existencia: nido apacible, sótano conocido, despensa llena. Porque a las ratas les gusta la vida sedentaria, dentro de un laberinto aprendido, sin sobresaltos, sin cambios, sin peligros. En él siempre se sabe dónde buscar la comida, y qué clase de comida y dónde y en qué momento puede uno encontrar.

(Pàg. 69) 
Buscabas una ciudad. Buscabas y tenías miedo a la vez, porque siempre tienes miedo de lo desconocido, de lo incierto, de lo nuevo.

(Pàg. 78) 
Te espera un viaje, un viaje lleno de peligros, de contratiempos, de luchas y de búsquedas. Cada vez irás más y más lejos sólo para desear con más fuerza el regreso.

(Pàg. 95) 
En ningún sitio conseguía parar mucho tiempo, huía de todas partes.
Toda su vida era una huida. Huías de las ratas, que te odiaban por tu olor, por lo que había en ti de desconocido, por irrumpir en sus territorios.

(Pàg. 95) 
Huía de las ratas, huía de mi mismo, huía de los hombres, huía en busca de la cautivadora música de la flauta. Hacia adelante, presa del pánico, del miedo, con los nervios a flor de piel, hacia adelante, más lejos, hacia adelante, más lejos. (...) Eras una rata extraña, el enemigo más odiado.

(Pàg. 96)  
Cualquier resplandor, cualquier rayo, cualquier luminosidad son como un perseguidor más, como un participante más en una gigantesca cacería en la que se pretende dar conmigo, atraparme, devorarme.
La luz es el peligro, el miedo, la muerte.

(Pàg 98)
Procuro vivir en la frontera de ambos mundos -el de las ratas y el de los hombres-, más en la superficie que debajo de ella. Vivo con miedo, vigilante, nervioso. Pero aquí el mundo de los hombres y el mundo de las ratas se entremezclan, se confunden, se cruzan, se unen, se identifican.

(Pàg. 103)
Desconozco el océano, es ajeno a mi naturaleza, contrario a mi destino, maligno, perverso, innecesario.

(Pàg. 106)
Oscuridad, una planicie de oscuridad. Oscuridad al principio, oscuridad al final.
La exploración empieza y acaba en la oscuridad.

(Pàg. 121)
Conozco este puerto: los muelles, los edificios bajos, el polvo que arrastra el viento, todo me parece conocido, como si surgiera de un sueño. Pero, aunque  ya varias veces al despertarme he tenido la sensación de que la realidad puede ser simplemente otro sueño en el que vivo, en el que siento, en el que existo, no es un sueño; es simplemente tu recuerdo.

(Pàg. 121)
Conozco bien ese odio, el odio hacia el intruso, hacia el extraño, hacia el forastero que quizá anuncie la llegada de otros que pueden pasar con facilidad de perseguidos y asesinados a perseguidores y asesinos.

(Pàg. 129)
La vejez no es más que un enorme debilitamiento, flaccidez, cansacio. es una enfermedad del tiempo.

(Pàg. 135)
Oscuridad, oscuridad como después de nacer. Parecida y, sin embargo, distinta. Entonces era la oscuridad de la ignorancia, de la inexperiencia. No conocía nada aparte de ella. Ahora es la oscuridad de un cambio en la vida, la sombra de la muerte que se acerca.

(Pàg. 137)
Entonces ¿veo o no veo?, ¿estoy ciego o no? Acaso no sean los ojos los que perciben el mundo. Tal vez.

(Pàg. 141)
¿es esto la muerte? No tengas miedo. Simplemente te estás durmiendo y volviendo a vivir tu vida, pero esta vez dentro de ti mismo. Encuentras acontecimientos perdidos, episodios de nimia importancia, relacionas entre sí fragmentos lejanos de lugares, caminos y momentos diferentes. Dentro de ti el tiempo y el espacio convergen, se contraen, nada importa qué pasó antes y qué paso después.

è Altres n'han dit...

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dimarts, 24 de setembre de 2013

La linterna sorda - Jules Renard




"(...)Ya sé mirar las nubes que pasan.Sé quedarme en mi lugar.Y casi ya sé callarme."



Renard, Jules. La linterna sorda. 
Tenerife: Ediciones Baile del Sol, 2011

La Lanterne sourdeTraducció de Genaro Estrada.
i


è  Què en diu la contraportada...
La linterna sorda, cuentos cortos que a veces son verdaderos ensayos. Remy de Gourmont encuentra en ellas maravillas de la literatura. Pero la literatura no se encuentra en este libro, o bien su técnica, ajustada a la más pura visión de las cosas, la oculta rigurosamente, o bien este pequeño universo de animales y de plantas es sólo una historia natural hecha de literatura y de ingenio. René Boisleve encuentra en las Historias... palabras asombrosas y epítetos geniales. Sus personajes no han sido escogidos entre los deslumbrantes y legendarios de la mitología. Si halláis al toro es en su aspecto campesino y utilitario; los caballos no surgen de los áticos, sino de las cuadras en donde trasciende la avena; las abejas no fueron desprendidas de la heráldica ni transportadas de Grecia, sino que rumorean en el panal que pende del árbol junto al río; Pan no hace danzar los chivos, pero los chivos transitan por el caserío y se alzan sobre las patas traseras para leer los carteles del alcalde; no croan las ranas en las fábulas magistrales, pero rebullen en los charcos campesinos y saltan entre la yerba como pesadas gotas de aceite frito; la gallina es simplemente una gallina. En este libro como en los demás, pero principalmente en este libro, Renard escribió fuera de las ideas; pero muy adentro de la vida y siempre usando de la expresión directa, de la palabra insustituible y de la visión nítida.

è  Com comença...
La vieja es vieja y avara; el viejo es aún más viejo y más avaro. Pero ambos temen igualmente a los ladrones. A cada momento se preguntan:
- ¿Tienes la llave del dormitorio? - Dice uno.
- Sí, contesta el otro.
Esto los tranquiliza un poco. Conservan la llave por turnos y aun llegan a desconfiarse mutuamente.
La llave

è  Moments...
(Pàg. 31)
- Deberíais volver a leernos algunos pasajes -observó la señora Willem.
- No -repuso Eloi-; se desvanecería el encanto.
Ya no está más en la tierra; ahora asciende aéreo, hasta llegar al sol, un poco melancólico a la vez, porque piensa en el próximo descenso, en la hora negra después de la hora inolvidable, aquella en que una obra maestra nos llama, exige otra obra maestra, y no acaba nunca.
La lectura

(Pàg. 43)
"Cumplir con su deber, con su simple deber de hombre honrado; procurar que la bestiecilla que tenemos cerca de la sien esté satisfecha y nos deje dormir tranquilos, y burlarse de lo demás. Es todo lo que se necesita".
Eloi contra Eloi

(Pàg. 45)
Al recibir la noticia de un fallecimiento has dicho: "No lo siento por el que se fue, sino por los que se quedaron".
Y sin embargo, prefieres quedarte.

Has dicho: "Si muero antes que vosotros, arrojad mi cadáver a los buitres". Y poco después has añadido: "Respetemos a los muertos". Y luego:" Por lo demás, os enterraré a todos".
Eloi contra Eloi

(Pàg. 56)
TODOS:
¡Hombre de letras, hombre de letras, hombre de letras!

ELOI:
¡Sí, hombre de letras! Y no otra cosa. Lo seré hasta mi muerte... ¡Ojalá que muriera de literatura! Y si por ventura soy eterno, haré literatura por toda la eternidad. Nunca me canso de hacerla y la hago siempre y me... de lo demás, como el viñador que patalea en su cuba, ebrio de sol y de vino y sordo a las cuchufletas de la buena gente a quien él provoca náuseas... y mientras más apasionadamente ame yo la literatura, más me levantará sobre el nivel del mar.
Hombre de letras

(Pàg. 67)
Paséase Paquita sin pensar en nada, cuando de repente su pie derecho se resiste a adelantarse al izquierdo.
Y ahí la tenéis clavada en tierra, indesarraigable, delante de una vitrina.
No se ha detenido para mirarse en los vidrios ni para alisarse el pelo. Fija la vista en una joya. La fija obstinadamente, y si la joya tuviera alas, iría sola, como mosca fascinada, a posarse, cual una sortija, en el dedo de Paquita; o cual un broche, en su corsé; o cual zarcillo, en el lóbulo de la oreja.
Para verla mejor, cierra los ojos a medias y para poseerla, por lo menos bajo sus párpados, los cierra completamente. Parece que duerme.
Pero detrás de la vidriera, viniendo del fondo de la tienda, aparece una mano. Sale, blanca y fina, de la manga. Diríase que entra diestramente en una pajarera. Está acostumbrada. Se introduce sin quemarse con las luces de los diamantes, sin despertar a las adormecidas piedras, y con las puntas de los ágiles dedos, como haciéndole cuernos a Paquita, que la observa con inquietud, le roba la joya.
La joya.

(Pàg.87)
Me dan mi lección cotidiana.
Puntean el aire con sus gritos menudos.
Dibujan una raya recta, colocan al fin una coma y, bruscamente, ponen un punto y aparte.
Colocan entre locos paréntesis la casa en donde vivo.
Suben de la cueva del granero, demasiado vivaces para que la fuente del jardín pueda copiar su vuelo.
Trazan, con sus alas ligeras, rúbricas inimitables.
Después, en parejas, formando corchetes, se juntan, se confunden, y sobre el azul del cielo simulan una mancha de tinta.
Pero sólo una mirada amiga puede seguirlas, y si vosotros sabéis el griego o el latín, yo sé leer el hebreo que escriben en el aire las golondrinas de la chimenea.
Las golondrinas.

(Pàg. 96)
Carta amorosa plegada en dos, que busca la dirección de una flor.
La mariposa

(Pàg. 111)
Viven en familia, los más viejos en medio y los pequeños, aquellos cuyas primeras hojas acaban de nacer, un poco diseminados pero sin apartarse nunca.
Su muerte es prolongada y conservan sus muertos en pie, hasta que caen hechos polvo.
Se acarician con sus largas ramas, para asegurarse de que todos están allí, como los ciegos. Gesticulan coléricos si el viento se insufla por arrancarlos. Pero entre ellos no hay ninguna disputa. Si murmuran, lo hacen de acuerdo.
Los tengo por mi verdadera familia. Pronto olvidaré a la otra. Me adoptarán poco a poco estos árboles y, para merecerlo, aprendo lo que es necesario saber:
Ya sé mirar las nubes que pasan.
Sé quedarme en mi lugar.
Y casi ya sé callarme.
Una familia de árboles.

è  Altres n'han dit...
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è  Enllaços:
Jules Renard

è  Llexeix-lo:
Francès (multiformat original 1906)

dissabte, 21 de setembre de 2013

Ampliación del campo de batalla - Michel Houellebecq





"(...) Me quedo en casa, ordeno un poco; me deprimo amablemente."




Houellebecq, Michel. Ampliación del campo de batalla. 
Barcelona: Anagrama, 1999

Extension du domain de la lutte. Traducció de Encarna Castejón.Col·lecció Panorama de narrativas hispánicas, 413  i


è Què en diu la contraportada...
En 1994 apareció en Francia esta primera novela de Michel Houellebecq, con un título más bien disuasorio, publicada por un minúsculo aunque muy prestigioso editor, Maurice Nadeau. A pesar del silencio crítico inicial, la novela se fue convirtiendo en un libro de culto, obtuvo premios (y lectores) y Houellebecq, una voz totalmente nueva en la narrativa contemporánea, se vio catapultado a portavoz de su generación.
El narrador de "Ampliación del campo de batalla" es un ingeniero informático de 30 años, hastiado por su trabajo, que debe vender a sus posibles clientes las delicias de las nuevas tecnologías... Es un antihéroe que ha dejado de luchar, que espía apenas a sus congéneres, que se desliza hacia la depresión; lleva dos años de castidad, se refiere a «las mujeres que me abrían sus órganos» con tanta repugnancia como cuando habla de las egoístas psicoanalizadas...
Con la precisión de una autopsia, describe el campo de batalla de la sociedad actual, la sociedad neoliberal, con sus perdedores en el ámbito económico y sexual: la ampliación del campo de batalla a todas las edades de la vida, a todas las clases sociales...

è Com comença...
Me invitaron el viernes por la noche a una reunión en casa de un compañero de trabajo. Éramos por lo menos treinta, todos ejecutivos de nivel medio entre los veinticinco y los cuarenta años. En un momento dado, una imbécil empezó a quitarse la ropa.

è Moments...
(Pàg. 16)
La dificultad es que no basta exactamente con vivir según la norma. De hecho consigues (a veces por los pelos, por los mismos pelos, pero en conjunto lo consigues) vivir según la norma. Tus impuestos están al día. Las facturas, pagadas en su fecha. Nunca te mueves sin el carné de identidad (¡y el bolsillito especial para la tarjeta VISA!...).
Sin embargo, no tienes amigos.

La norma es compleja, multiforme. Aparte de las horas de trabajo hay que hacer las compras, sacar dinero de los cajeros automáticos (donde tienes que esperar a menudo). Además, están los diferentes papeles que hay que hacer llegar a los organismos que rigen los diferentes aspectos de tu vida. Y encima puedes ponerte enfermo, lo cual conlleva gastos y nuevas formalidades.
No obstante, queda tiempo libre. ¿Qué hacer? ¿Cómo emplearlo? ¿Dedicarse a servir al prójimo? Pero, en el fondo, el prójimo apenas te interesa. ¿Escuchar discos? Era una solución, pero con el paso de los años tienes que aceptar que la música te emociona cada vez menos.
El bricolaje, en su más amplio sentido, puede ser una solución. Pero en realidad no hay nada que impida el regreso, cada vez más frecuente, de esos momentos en que tu absoluta soledad, la sensación de vacuidad universal, el presentimiento de que tu vida de acerca a un desastre doloroso y definitivo, se conjugan para hundirte en un estado de verdadero sufrimiento.
Y, sin embargo, todavía no tienes ganas de morir.

(Pàg. 18) 
La escritura no alivia apenas. Describe, delimita. Introduce una sombra de coherencia, una idea de realismo. Uno sigue chapoteando en una niebla sangrienta, pero hay algunos puntos de referencia. El caos se queda a unos pocos metros. Pobre éxito, en realidad.
¡Qué contraste con el poder absoluto, milagroso, de la lectura! Una vida entera leyendo habría colmado todos mis deseos (...).

(Pàg. 20) 
Por otra parte, frecuento poco a los seres humanos.

(Pàg. 36) 
Por lo general no veo a nadie los fines de semana. Me quedo en casa, ordeno un poco; me deprimo amablemente.

(Pàg. 55) 
He vivido tan poco que tengo tendencia a pensar que no voy a morir; parece inverosímil que una vida humana se reduzca a tan poca cosa; uno se imagina, a su pesar, que algo va a ocurrir tarde o temprano. Craso error. Una vida puede muy bien ser vacía y a la vez breve. Los días pasan pobremente, sin dejar huella ni recuerdo; y después, de golpe, se detienen.

(Pàg. 94)  
No me gusta este mundo. Definitivamente, no me gusta. La sociedad en la que vivo me disgusta; la publicidad me asquea; la información me hace vomitar. Todo mi trabajo informático consiste en multiplicar las referencias, los recortes, los criterios de decisión racional. No tiene ningún sentido. Hablando claro: es más bien negativo; un estorbo inútil para las neuronas. A este mundo le falta de todo, salvo información suplementaria.

(Pàg 112)
Igual que el liberalismo económico desenfrenado, y por motivos análogos, el liberalismo sexual produce fenómenos de empobrecimiento absoluto. Algunos hacen el amor todos los días; otros cinco o seis veces en su vida, o nunca. Algunos hacen el amor con docenas de mujeres; otros con ninguna. Es lo que se llama la "ley del mercado". En un sistema económico que prohíbe el despido libre, cada cual consigue, más o menos, encontrar su hueco. En un sistema sexual que prohíbe el adulterio, cada cual se las arregla, más o menos, para encontrar su compañero de cama. En un sistema económico perfectamente liberal, algunos acumulan considerables fortunas; otros se hunden en el paro y la miseria. En un sistema sexual perfectamente liberal, algunos tienen una vida erótica variada y excitante; otros se ven reducidos a la masturbación y a la soledad. El liberalismo económico es la ampliación del campo de batalla, su extensión a todas las edades de la vida y a todas la clases de la sociedad.

(Pàg. 114)
(...) las camas duran, por término medio, mucho más que los matrimonios, la gente lo sabe perfectamente.

(Pàg. 127)
Fenómeno raro, artificial y tardío, el amor sólo puede nacer en condiciones mentales especiales, que pocas veces se reúnen, y que son de todo punto opuestas a la libertad de costumbres que caracteriza la época moderna. Verónique había conocido demasiadas discotecas y demasiados amantes; semejante modo de vida empobrece al ser humano, infligiéndole daños a veces graves y siempre irreversibles. El amor como inocencia y como capacidad de ilusión, como aptitud para resumir el conjunto del otro sexo en un solo ser amado, rara vez resiste un año de vagabundeo sexual, nunca dos. En realidad, las sucesivas experiencias sexuales acumuladas en el curso de la adolescencia minan y destruyen con toda rapidez cualquier posibilidad de proyección de orden sentimental y novelesca; poco a poco, y de hecho bastante deprisa, se vuelve uno tan capaz de amar como una fregona vieja.

(Pàg. 143)
El día era tibio, pero un poco triste, como suele ser el domingo en París; sobre todo cuando uno no cree en Dios.

(Pàg. 166)
(...) Estas nociones de vejez y de muerte son insoportables para el individuo; se desarrollan soberanas e incondicionales en nuestra civilización, ocupan progresivamente el campo de la conciencia, no dejan que en ella subsista nada más. Así, poco a poco, se establece la certeza de que el mundo es limitado. El mismo deseo desaparece; sólo quedan la amargura, los celos y el miedo. Sobre todo, queda la amargura; una amargura inmensa, inconcebible. Ninguna civilización, ninguna época han sido capaces de desarrollar en los hombres tal cantidad de amargura. Desde este punto de visa, vivimos tiempos sin precedentes. Si hubiera que resumir el estado mental contemporáneo en una palabra yo elegiría, sin dudarlo, amargura

è Altres n'han dit...
El que llegeixoBibliopolisLetroactivosEl blog de Demóstenes, Un libro para esta nocheOesidoTodas mis neurasPor la estantería

è Enllaços:
Michel Houellebecq, la culpabilitat com a motor creatiu, opus tremendistic, novel·la seminaluna història mínimaanàlisi, tot és una merda! (diu el narrador); tot és una farsa! (diu el lector)

dimecres, 11 de setembre de 2013

Push - Sapphire






"Tengo ganas de decir que soy alguien."


Sapphire. Push
Barcelona: Anagrama, 1998


Push. Traducció de Jesús Zulaika.
Col·lecció Panorama de narrativas, 404  i


è Què en diu la contraportada...
Precious Jones tiene dieciséis años, es negra y casi analfabeta, y espera su segundo hijo. El primero lo tuvo a los doce años, y el padre de ambos es su propio padre. Vive en Harlem, en la ruinosa Lenox Avenue, el reino de los invisibles, de los sin voz, con su madre, una reclusa obesa y cruel que mira la televisión sin cesar, devora la comida que la jovencita le prepara y la somete a los más denigrantes abusos. Forzada a abandonar la escuela a causa de su embarazo -y aquél era el último y precario vínculo que la ligaba al mundo-, Precious acaba en un instituto para casos desesperados. Pero allí, en el último escalón de aquellos que ya han bajado todas las escaleras, está la señorita Rain, una maestra joven, combativa y radical, y Precious tendrá la posibilidad de recuperar su voz y dignidad.

è Com comença...
Me hicieron repetir a los doce porque tuve un crío de mi padre. Eso fue en 1983. No iba al cole desde hacía un año. Y éste va a ser mi segundo hijo. Mi niña tiene síndrome de Down. Es subnormal. Y también repetí en preescolar, a los siete años, porque no sabía leer (y me meaba encima). Ahora tendría que estar en segundo y prepararme para tercero para luego terminar secundaria. Pero no señor. Estoy en octavo de básica.
Me han dicho que no vaya al cole porque estoy preñada, y eso no creo que sea justo. ¡No he hecho nada!

è Moments...
(Pàg. 13)
Alguna gente te cuenta una historia que no quiere decir nada o no es verdad. Pero yo voy a intentar decir algo y contar la verdad, si no ¿para qué coño lo cuento? ¿No hay suficientes mentiras y mierdas en el mundo?

(Pàg. 21) 
La última vez que me quisieron pesarme en el cole dije que no. ¿Para qué? Sé que soy gorda.  ¿Y qué? A otra cosa, mariposa.

(Pàg. 41)
Cinco blancos sentados en el sofá, y uno se levanta y saca una foto, ¿entiendes? Y cuando sale la foto (es una instamatic de ésas), sólo se ve a uno sentado en el sofá. Los otros no están. Son vampiros. Comen, beben, llevan ropa, hablan, follan y todo lo demás, pero al final de cuentas no existen.
Soy una tía grande, y hablo y como y me río y cocino y veo la tele y hago lo que me dice mi madre. Pero cuando sale la foto veo que no existo. Nada me quiere para nada. Nadie me necesita. Sé quién soy. Sé quién dicen que soy..., un vampiro que chupa la sangre de la sociedad. Grasa fea y negra que hay que hacer desaparecer, castigar, matar, cambiar, buscarle trabajo...
Tengo ganas de decir que soy alguien.

(Pàg. 45) 
Tengo que decir que a veces odio a mi madre. No me quiere. Así que no veo cómo va a poder querer a Pequeña Mongo (es mi hija). Mongo suena a español, ¿no? Sí, por eso la llamé así, pero en realidad le puse el nombre por mongólica, que eso es lo que es. A veces yo también me siento mongólica. A veces me siento tan estúpida. Tan fea, tan que no valgo nada...

(Pàg. 95) 
No entiendo lo que quiere decir "realismo", pero sé perfectamente lo que es la REALIDAD, y si se me permite decirlo es una putada.

(Pàg. 108)  
Rita Romero me abraza como si fuera su hija, y yo lloro y la señora Rain me da frotes en la espalda y me dice que lo suelte, suéltalo, Precious, suéltalo todo. Lloro por todos los días de mi vida. Lloro por mamá, ¿qué clase de vida ha tenido que tener ella para hacerme todo lo que me ha hecho? Y lloro por mi hijo, la canción de mi vida. Con su pequeña pilila oscura, su culito, sus muslitos gorditos, sus ojos redondos, la voz de amor que me dice: Mamá, mamá.
Luego dejo de llorar. Rita coge el bolso y saca una revista que se llama Cuerpo positivo, y dice que tengo que unirme a la comunidad del sida. ¡Santo cielo! ¿Es que hay una comunidad de esa gente? De gente como yo, quiero decir.

(Pàg 125)
La señora Rain dice que soy bella así, como soy. ¿Sí? ¿En qué parte? ¿Cómo? ¿Para quién? Si no hubiera tenido niños mi vida habría sido diferente. La psicóloga me preguntó una vez si el problema era tener niños o era que los había tenido porque había sido violada. Las dos cosas, porque aunque no me hubieran violado ¿a quién le apetece tener un bebé a los doce años?

(Pàg. 126)
¿Qué es una vida normal? Una vida en la que no te tengas que avergonzar de tu madre. Y en la que tus amigos vienen a casa después del cole a ver la tele y hacer los deberes. Y tu madre tiene una pinta normal y no te pega en la cabeza con una sartén de hierro. En mi sueño me gustaría tener otra oportunidad, la segunda. Porque la primera se la han llevado mi madre y mi padre.

(Pàg. 134)
Nunca me han hecho ninguna prueba de nada. Lo que me gustaría es tener gafas, así no se me cansarían tanto los ojos por la noche cuando leo. Pero no te puedes andar con esos detalles cuando lo importante es sobrevivir.

(Pàg. final)
(...) JUEGA TUS CARTAS
dice la gobernanta.
AGÁRRATE A LOS SUEÑOS
dice Langston.
NO SIGAS DE RODILLAS
dice Farrakhan.
CAMBIA
dice
Alice Walker.
La lluvia cae
las ruedas giran
NO HACE FALTA RIMAR SIEMPRE
dice la señora Rain
sigue caminando
entra en el poema
su CORAZÓN
palpita
como
un reloj
un virus
tic
tac.

è Altres n'han dit...
Racó per llegir, Els llibres del Senyor Dolent, El mar de letrasLibroholicas, Un libro al díaPor los caminos de la tierra oral, Huracanes en papel, El mundo de los Así, Demet Divaroren's Blog,

è Enllaços:
Sapphire (Ramona Lofton), el naixement de la trama, la creació del personatgela invisibilitat i el rol de narradora, una novel·la d'aprenentatge, entre la literatura experimental i la visió crua de la societat, l'escenari d'orígen, l'escenari de la superacióversió cinematrogràfica, Farrakhan