dissabte, 15 d’octubre de 2016

Reloj sin manecillas - Carson McCullers






"La muerte es siempre la misma, pero cada hombre muere a su manera." 





McCullers, Carson. Reloj sin manecillas. 
Barcelona: Seix Barral, 2011

Clock without hands. Traducció de Vida Ozores
Col·lecció Biblioteca Formentor, 1



 Què en diu la contraportada...
La última novela que escribió Carson McCullers, considerada por muchos “su obra más impresionante” (Atlantic Monthly), relata los destinos cruzados de cuatro memorables personajes, cuyas vidas son fiel reflejo de las injusticias sociales, la soledad espiritual y la naturaleza confusa del amor en el turbador Sur estadounidense de los años cincuenta.

Ésta es la historia del viejo juez Fox Clane, encarnación del patriarcal carácter sureño; su nieto adolescente Jester, hijo de un malogrado enemigo de la discriminación racial, y Sherman Pew, un chico negro de ojos azules que ejerce una fascinadora atracción sobre ambos. Junto a ellos se desarrolla el drama personal del farmacéutico J. T. Malone, quien, desahuciado por los médicos, descubre que el verdadero peligro del hombre no es morir sino perderse a sí mismo en vida. Malone, quien, desahuciado por los médicos, descubre que el verdadero peligro del hombre no es morir sino perderse a sí mismo en vida.

Carson McCullers es una de las grandes maestras de la literatura norteamericana, un clásico indiscutible que supo iluminar como nadie la fragilidad y el silencioso esplendor de la existencia. En Reloj sin manecillas, “con más profundidad que nunca, Carson McCullers examina el corazón humano, con una comprensión que va más allá del sentimiento”, Tennesse Williams.

 Com comença...
La muerte es siempre la misma, pero cada hombre muere a su manera. Para J.T. Malone empezó de un modo tan sencillo y vulgar que hubo un momento en que incluso tomó el fin de la vida por el comienzo de una nueva estación.

 Moments...
(Pàg. 28)
- (...) No, no creo en la eternidad en el sentido religiosos. Creo en las cosas que conozco y en los descendientes que dejo atrás. Creo también en mis antepasados. ¿Llamas a eso eternidad?

(Pàg. 56)
(...) La música seguía vibrando en su cuerpo y Jester se estremeció ante aquellos ojos. Eran fríos y relucientes en la oscura y hosca faz. Le recordaban algo y le hicieron temblar con una repentina sensación de vergüenza. Se preguntaba sin palabras qué era aquella sensación abrumadora. ¿Era temor? ¿Era amor? ¿O sería... al fin... pasión?
La tristeza del jazz se hizo añicos.
Todavía sin saber, Jester entró en la habitación y cerró la puerta.

(Pàg.82) 
(...) en la adolescencia, dos horas pueden ser tan cruciales que desvían o iluminan una vida entera.

(Pàg. 100)
- ¿Por qué empleas de continuo la palabra “apasionadamente”?
Jester, que estaba borracho aquella noche, y apasionado por primera vez, no pudo responder. Porque la pasión en la primera juventud, aunque no tiene raíces profundas, es fuerte. Surge y toma forma al oír una canción en la noche, al oír una voz, al contemplar a un desconocido. La pasión le hace a uno soñar despierto, le hace imposible concentrarse en las matemáticas, y en los momentos en que más desea parecer ingenioso, le deja a uno en ridículo.

 (Pàg. 116) 
- Pude haber escrito ese libro yo mismo.
- ¿Tú?
- Pues claro, la verdad es, Jester, que pude haber sido un gran, gran escritor, si me hubiera puesto a ello.
- ¿Tú?
- No te quedes ahí sentado repitiendo “¿Tú? ¿Tú?” como un imbécil. Hijo, lo único que has de poseer para llegar a ser un gran escritor es aplicación, imaginación y el don del lenguaje.

(Pàg. 123)
- Vete, negro. Eres más pesado que las moscas.
Jester sabía que la cosa continuaría así. El chico grandullón y bobalicón de color mendigando del mendigo. Sombreros de panamá echados hacia atrás, fuentes separadas para los de color y los blancos en la plaza del ayuntamiento, el abrevadero, el poste para atar las mulas, muselina e hilo blanco y monos raídos. Milan. Milan. Milan.

(Pàg. 137) 
Sin duda la vida se compone de innumerables milagros cotidianos, la mayor parte de los cuales pasan inadvertidos.

(Pàg.139) 
La farmacia era el primer establecimiento que se abría en Milan y el último en cerrar. Al pie del cañón, oyendo quejas, prescribiendo medicinas, sirviendo Coca-Colas y copas de helado, preparando recetas... ¡Nunca más, nunca más! ¿Por qué lo había hecho durante tanto tiempo? Como una mula dando vueltas y vueltas a una noria. Y yéndose a casa todas las noches. Y durmiendo en la misma cama que su esposa, a la que hacía mucho tiempo había dejado de querer. ¿Por qué? ¿Por qué no podía estar en otro sitio más que en la farmacia? ¿Por qué no podía dormir más que con su esposa? Trabajar en la farmacia, dormir con su mujer. ¡Se había acabado! Su monótona vida se extendía ante él mientras manoseaba el Tuinal, que brillaba como una joya.
Malone se puso una cápsula en la boca y bebió medio vaso de agua. ¿Cuánta agua tendía que beber para tragarse las cuarenta cápsulas?

(Pàg. 164)
(...) la comprensión, cuando lucha con la violencia incontenible de la pasión, conduce tanto a la piedad como al amor.

(Pàg. 176)
Incapaz de pensar en la realidad de su propia muerte, se vio arrojado una vez más al monótono laberinto de su vida. Se había perdido... De eso se daba plena cuenta. ¿Pero cómo? ¿Cuándo?

(Pág. 180)
Pensó en toda la vida que había malgastado. Se preguntaba cómo podía morir si aún no había vivido.

(Pàg. 186)
- (...) Dígame, doctor Watson –preguntó-, ¿qué es la vida eterna?
- A mi parecer –dijo el doctor Watson-, es la prolongación de la vida terrena, pero más intensa. ¿Responde esto a su pregunta?.
Malone pensó en su vida gris y se preguntó cómo podía intensificarse.

(Pàg. 255)
Llegó un momento en que, con el Juez, como con otros blancos, no existía motivo para su odio, solamente permanecía el resentimiento.

(Pàg. 260)
- Tu y yo somos los ciudadanos más destacados de Milan...
Malone se sintió ligeramente orgulloso de ser comparado al Juez.
- Además –continuó el Juez-, tú y yo poseemos nuestras propiedades y nuestra posición, y se nos respeta. Pero, ¿qué posee Sammy Lank, aparte de montones de hijos? Sammy Lank y otros blancos pobres como él, no tienen más que el color de su piel. La clave de todo el asunto es que no tienen medios, propiedades, ni a nadie por debajo de ellos. Es triste admitirlo, pero la naturaleza humana, todos los hombres, tienen que tener a alguien por debajo de ellos, alguien a quien poder desdeñar. Y Sammy y los que son como él, solamente pueden sentirse superiores a los negros. ¿Comprendes, J.T.? Es una cuestión de orgullo. Tú y yo poseemos nuestro orgullo, el orgullo de nuestra sangre, el orgullo de nuestro linaje blanco. Pero, ¿qué posee Sammy Lank, excepto montones de trillizos de rostros blancos, gemelos, y una mujer, gastada por tantos embarazos, que se sienta en el porche a oler rapé?

(Pàg. 285)
(...) la vida se le escapaba, y a punto de morir, la vida adquirió un orden y simplicidad que Malone nunca había conocido. No le quedaba pulso, ni vigor, ni los deseaba. El destino seguía su curso sin él.

 Altres n'han dit...


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