dissabte, 29 d’octubre de 2016

Los diarios de Adán y Eva - Mark Twain








"Soy la primera esposa, y la última será una repetición mía."




Twain, Mark. Los diarios de Adán y Eva. 
Barcelona: Libros del zorro rojo, 2010


Extracts from Adam’s Diary (1904), Eve’s Diary: Translated from the Original Ms. (1906). Traducció de Patricia Willson
Ilustracions de Franscisco Meléndez



 Què en diu la contraportada...
El mítico ilustrador Francisco Meléndez cumple sus bodas de acero con el silencio, y las interrumpe momentáneamente para esclarecer lo sucedido en el Edén hace cientos de años. Una muestra de su talento intacto y libérrimo, que Mark Twain celebra desde quién sabe dónde.

 Com comença...
Lunes
Esta nueva criatura de pelo largo se entromete bastante. Siempre está merodeando y me sigue a todas partes. Eso no me gusta; no estoy habituado a la compañía. Preferiría que se quedara con los otros animales.

 Moments...
(Pàg. 17)
Martes
Ahora se apareció con una serpiente. Los otros animales están contentos, pues ella siempre estaba experimentado con ellos y molestándolos; y yo estoy contento, porque la serpiente habla, y eso me permite tomar un respiro.

(Pàg. 20)
Diez días después
¡Ella me acusa a mí de ser la causa de nuestro desastre!
Dice, con evidente sinceridad, que la serpiente le aseguró que el fruto prohibido no era la manzana, sino la castaña. Dije que entonces yo era inocente, pues no había comido castañas. Dijo que la serpiente le había enseñado que “castaña” era un término figurado que significaba “chiste viejo y malo”. Empalidecí (...).

(Pàg. 27)
Me da lástima el pobre animalito ruidoso, pero ignoro el modo de hacerlo feliz. Si pudiera domesticarlo... pero está fuera de toda cuestión; cuanto más lo intento, peor salen las cosas.

(Pàg. 31)
El nuevo es tan feo ahora como el viejo lo era al principio; tiene la misma complexión de carne sulfurosa y cruda y la misma cabeza singular, sin pelos. Ella lo llama Abel.

(Pàg. 33)
Sábado
Tengo casi un día de edad. Llegué ayer. Eso creo, al menos. Y debe ser así, pues si hubo un día antes de ayer, yo no estaba en ese momento; de lo contrario, lo recordaría. Podría ser, desde luego, que hubiera ocurrido y que yo no lo notara. Muy bien; ahora prestaré atención, y si vuelve a suceder algún anteayer, tomaré nota.

(Pàg. 33)
Un instinto me dice que la vigilancia eterna es el principio de la supremacía (Creo que esta frase está muy bien para alguien tan joven como yo.)

(Pàg. 35)
Anoche, la luna se aflojó, se resbaló y cayó fuera del mapa: una gran pérdida; se me rompe el corazón con solo pensarlo. No hay ningún otro elemento  de ornamentación y decoración que sea comparable a la luna en belleza y acabado. Deberían haberla sujetado mejor.(...)

(Pàg. 45)
Domingo
Todo es placentero otra vez, y estoy feliz, aunque he tenido días muy pesados; no pienso en ellos si puedo evitarlo.
Intenté conseguir algunas de esas manzanas para él, pero no puedo aprender a acertarles. Fallé, pero pienso que la buena intención le agradó. Son manzanas prohibidas, él dice que atraeré el mal; pero si atraigo el mal agradándolo a él, ¿por qué tendía que preocuparme?

(Pàg. 45)
Lunes
(...) Él habla muy poco. Quizá sea porque no es inteligente, y lo sabe y desea ocultarlo. Es una lástima que se sienta así, pues la inteligencia no significada nada; lo valioso se encuentra en el corazón. Me gustaría poder hacerle entender que un corazón bueno y amoroso es una riqueza, y que con eso basta, y que sin ello el intelecto es pobreza.

(Pàg. 52)
Viernes
(...) el fuego me había revelado una nueva pasión –completamente nueva y distinta del amor, la pena, y esas otras que ya había descubierto-: el miedo. ¡Y es horrible!

(Pàg. 56)
Lunes al mediodía
(...)
Cuando el poderoso brontosaurio llegó a grandes pasos al campamento, ella lo miró como una adquisición, yo lo consideré una calamidad; éste es un buen  ejemplo de la discordancia en nuestra visión de las cosas. Ella quería domesticarlo, yo quería que formara parte de la hacienda. Ella creía que podía amansarlo tratándolo suavemente y que llegaría a ser una buena mascota; yo dije que una mascota de veintiún pies de alto y ochenta y cuatro pies de largo no sería apropiada para el lugar porque, aun con las mejores intenciones y sin querer hacer daño, podía sentarse sobre la casa y aplastarla (...).

(Pàg. 61)
Es mejor comprobar las cosas mediante experimentos reales; así uno sabe, mientras que si uno depende de adivinar, suponer y conjeturar, nunca alcanza el saber.

(Pàg. 65)
Cuando miro hacia atrás, el jardín me parece un sueño. Era bello, insuperablemente bello, encantadoramente bello; ahora está perdido, y no volveré a verlo.

(Pàg. 67)
Sí, creo que lo amo simplemente porque es mío y es masculino. No hay otra razón, supongo. De
modo que pienso que es como dije al principio: esta clase de amor no es producto de razonamientos ni estadísticas. Sólo  llega –nadie sabe de dónde- y no puede explicarse. Tampoco es necesario que lo haga.

(Pâg. 69)
Cuarenta años después
Es mi ruego, es mi anhelo que ambos partamos juntos de esta vida –un anhelo que nunca perecerá en la tierra, sino que tendrá un lugar en el corazón de cada amante esposa hasta el fin de los tiempos, y será llamado con mi nombre.
Pero si uno de los dos tiene que partir primero, ruego que sea yo, pues él es fuerte, yo soy débil, y no soy tan necesaria para él como él lo es para mí; la vida sin él no sería vida: ¿cómo podría soportarla? Esta plegaria también es inmortal, y no dejará de ser pronunciada mientras perdure mi raza. Soy la primera esposa, y la última será una repetición mía.

(Pàg. 70)
En la tumba de Eva

Adán:
“Dondequiera que ella estuviese,
Allí estaba el Edén”.


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 Enllaços:
Mark Twain, Francisco Meléndez, contextestructura, temàtiques, la moralitat al final del camí, masclisme?.

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