dilluns, 8 d’agost de 2016

Clases de baile para mayores - Bohumil Hrabal




"(...) los listos se van muriendo, y los tontos no paran de nacer."









Hrabal, Bohumil. Clases de baile para mayores.
Madrid: Nórdica Libros, 2014

Tanecni hodiny pro starsi a pokrocile. Traducció de  Jitka Mlenkova i Alberto Ortiz
Col·lecció Otras latitudes, 48



 Què en diu la contraportada...
El anciano libertino protagonista de esta novela cuenta la historia de su vida a una bella señorita. Así nos enteramos de sus conquistas amorosas, escándalos, tanto privados como públicos, aventuras militares y de cómo era la vida en los días del Imperio austrohúngaro.

Hrabal, uno de los grandes escritores checos del siglo XX, señala en su prólogo: “Mi tío Pepin fue un héroe, tanto en la vida como en Clases de baile para mayores; él fue mi musa, provisto de una botella y un embudo”.

Esta sorprendente novela, alarde de ebriedad, desgarradora confesión del alma, es un relato metafísico de la naturaleza del amor y el tiempo, y demuestra por qué Hrabal se ha ganado la admiración de escritores como Milan Kundera, John Banville o Philip Roth.

 Com comença...
Igual que ahora vengo a verla a usted, señorita, antes me gustaba frecuentar a aquellas bellezas de allí, junto a la iglesia; no es que yo estuviera tan entregado a la sacristía, es que al lado de la casa del cura había una tienda, donde un tal Altmann vendía máquinas de coser de segunda mano, además de gramófonos americanos de doble cuerda y extintores de marca Minimax; y el tal Altmann, como segunda ocupación, proporcionaba chigas guapas a todos los bares y tabernas de la provincia (...).

 Moments...
(Pàg. 29)
...en una ocasión tuve que llevar unas cabras, atadas a una carretilla, a un carnicero, dos cabritillos brincaban a mi alrededor, y la cabra me lamía las manos; cuando me senté a descansar en medio de los campos, los cabritillos me lamían y yo lloraba... aquello era imposible... un carnicero y yo, amante del Renacimiento europeo?

(Pàg. 31) 
... y en eso consiste todo: en que el progreso sea bueno para que las personas sean personas; ahora bien, para el pan, la cerveza y la mantequilla, el progreso es una auténtica peste; la técnica, para estas cosas, hay que emplearla con mucho tino (...).

(Pàg. 36)
(...) los había como el maestro Látal, que pegaba a los alumnos y les estampaba la cabeza contra la pizarra, encolerizado porque los chicos no dominaban el sistema métrico; el cura Zboril, en cambio, acostumbraba a agarrarlos por el cuello y los sacudía como si fueran conejos, porque no llegaban a entender que la gracia está en la naturaleza divina y al mismo tiempo es un privilegio sobrenatural, por ello también nuestro cura tenía que rezar sin parar para contrarrestar su maldad; una vez dejó el cáliz y se lió a bofetones con los monaguillos, y luego continuó con la misa como si tal cosa; éste es el concepto austríaco de la disciplina, que se regodea con la apariencia y el postín (...).

(Pàg. 40)
(...) el poeta Bondy me decía que la verdadera poesía debe ser dolorosa, como si uno olvidara la cuchilla de afeitar en un pañuelo y, al sonarse, la nariz se cortara con ella, que un buen libro no es el que sirve al lector para mejor conciliar el sueño, sino que, por el contrario, debe sacarle de la cama para que corra, tal como está, en calzoncillos, a propinarle unos coscorrones al señor escritor...

(Pàg. 45)
... hoy la gente vive mejor, pero en este aspecto todo sigue igual, una vez se ahorca él, otra vez ella...

(Pàg. 66)
... no deja de ser interesante ver cómo los poetas jóvenes suelen pensar en la muerte y los viejos bardos en jovencitas...

(Pàg. 67)
... un poeta de nombre Bondy me dijo que la gente anda muy equivocada en lo de escribir poesía, que creen que es como ir a por agua al pozo, o que el poeta levanta el rostro hacia el cielo y el poder divino le mea los versos directamente a la cabeza (...).

(Pàg. 67)  
... y es que los listos se van muriendo, y los tontos no paran de nacer, unos limpian retretes y los otros son doctores, hay mujeres que se pasan la vida en la cama, leyendo novelas, y otras se dedican a hacer aquello de lo que esas novelas tratan... el pobre del poeta Bondy estaba cambiando los pañales de sus dos hijos pequeños en la taberna y luego, oliendo las puntas de sus dedos, empezó a reflexionar que, en momentos como ése, empieza la verdadera filosofía...

(Pàg. 88)
...¿lo ve, señorita?, ni Sócrates ni Cristo escribieron ni una sola línea, y fíjese... en cambio otros, cuantos más libros publican, más desconocidos resultan: ésa es la conspiración de la Historia...

(Pàg. 98)
(...) la gente solía cantar a menudo, se alegraban la vida cantando, en cambio ahora ya no se oye cantar durante el trabajo...

(Pàg. 106)
... el poeta Bondy, un día que volvía con sus dos hijos en el cochecito, me confió que el único sitio que le queda para escribir es el retrete –donde se sienta con un tablero de madera para trabajar la masa, sobre el que apoya un cuaderno-,  pero que incluso allí tampoco encuentra la paz, que los niños van y golpean la puerta, que eso acabaría con el mismísimo Goethe, que estaba acostumbrado a tantas cosas...

(Pàg. 108)
(...) y desnuda se fue a un claro, rodeado de árboles frutales y empezó a lavarse, y el anciano, que se había pasado toda la tarde contándole historias, en ese instante quedó como fulminado, su rodilla doblada,, presa de unas manos anudadas, mirando más allá de ella, hierático, arrebatado, tierno, mientras ella le hacía ese regalo que solamente una mujer puede hacer a un hombre, lavándose, a la caída del día, para unos ojos emocionados...

 Altres n'han dit...
Librero a mi pesar, Un libro en mi mochilla, Mi mano verde, El Cultural, Revista de Letras, Los libros de una vidaEl hombre de perfil, Críticas de literatura.

 Enllaços:
Bohumil Hrabal, les claus del seu estil, el Hieronymus Bosch de la literatura, segona versió o obra definitiva?, esborrany?, el valor de l'escatologia.

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