diumenge, 11 d’agost de 2013

Firmin - Sam Savage




"(...) nada dura para siempre. De hecho, nada existe más allá de un instante, salvo las cosas que retenemos en la memoria."

Savage, Sam. Firmin 
Madrid: Seix Barral, 2008


Firmin. Adventures of a Metropolitan Lowlife. Traducció de Ramón Buenaventura
Col·lecció Biblioteca Formentor, 99  i


è  Què en diu la contraportada...
Nacido en el sótano de una librería en el Boston de los años 60, Firmin aprende a leer devorando las páginas de un libro. Pero una rata culta es una rata solitaria. Marginada por su familia, busca la amistad de su héroe, el librero, y de un escritor fracasado. A medida que Firmin perfecciona un hambre insaciable por los libros, su emoción y sus miedos se vuelven humanos.

Original, brillante y llena de alegorías, Firmin derrocha humor y tristeza, encanto y añoranza por un mundo que entiende el poder redentor de la literatura, un mundo que se desvanece dejando atrás una rata con un alma creativa, una amistad excepcional y una librería desordenada.

è  Com comença...
Siempre imaginé que la crónica de mi vida, si acaso alguna vez llegaba a escribirla, tendría una primera frase excelente: algo lírico, como "Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas", de Nabokov; y, si n me salía nada lírico, algo arrollador, como "Todas las familias felices se asemejan, pero cada familia desdichada es desdichada a su manera", de Tolstói. La gente recuerda estas palabras incluso cuando ya ha olvidado todo lo demás que hay en el libro. En lo tocante a frases de apertura, la mejor, a mi modo de ver, es el comienzo de El buen soldado, de Ford Madox Ford: "Éste es el relato más triste que nunca he oído." Docenas de veces lo habré leídos, y sigue dejándome patidifuso. Ford Madox Ford era uno de los Grandes.

è  Moments...
(Pàg. 13)
Hay escritores que nunca logran igualar su primera novela. Yo nunca pude igualar mi primera frase.

(Pàg. 33) 
(...) el concepto de adicción no es lo suficientemente rico, lo suficientemente profundo, para describir esta hambre. Yo preferiría llamarlo amor. Incipiente quizá, pervertido incluso, sin duda no correspondido, pero, así y todo, amor.

(Pàg. 53)
Estoy tratando de contarle a usted la verdadera historia de mi vida y, créame, no es nada fácil.

(Pàg. 57) 
Si hay algo para lo que resulte útil una formación literaria, es para dotarlo a uno de un sentido de la catástrofe.

(Pàg. 68) 
(...) los detalles -cero barbilla, nariz puntiaguda, dientes amarillentos, etcétera- carecían en sí de importancia, comparados con la impresión general de fealdad. Incluso en aquel momento, cuando mi idea de la belleza no iba más allá de las ilustraciones de Tenniel para Alicia, supe que eso era ser feo.

(Pàg. 80)  
Como cualquier idiota, tenía aspiraciones. Y, además, estaba aterrorizado.

(Pàg. 116)
La vida es breve, pero, aun así, siempre podemos aprender un par de cosas antes de la traca final. Una de las cosas que tengo observada es que los extremos se tocan. Los grandes amores se transforman en grandes odios, la callada paz deriva en estrepitosa guerra, el tedio infinito genera enorme excitación.

(Pàg. 120)
Seguía tosiendo y, cuando no, los pulmones me sonaban como  los gritos que da una persona sumida en un pozo profundo. Al succionarme las encías se me llenaba la boca de un sabor a sangre. Me imaginé muriendo. Fred Astaire, el gran bailarín, muriéndose. John Keats, el gran poeta, muriéndose. Apollinaire, delirante, muriéndose. Proust, con sus bellos ojos en un rostro contraído, muriéndose. Joyce muriéndose en Zúrich. Stevenson muriéndose en Samoa. Marlowe muriendo apuñalado. Lamentaba que no hubiera nadie delante para verme. Las bellas mariposas plegarían las alas y yo iba a morir como una rata cualquiera.

(Pàg. 125)
(...) cuando termino una línea, no oigo nada, sólo el silencio de los pensamientos cayendo interminablemente por el agujero de la memoria.

(Pàg. 150)
Cuando alguien está desesperado y te cuenta lo frío y despiadado que es el mundo y el sacrificio que implica seguir adelante con la vida, sabiendo que no tiene sentido, y te dice lo solo que se encuentra, y resulta que tú estás de acuerdo con él en todo, el caso es que la posición en que quedas no es muy airosa.

(Pàg. 164)
Cuando se está solo, no viene mal un poco de chifladura, sin pasarse. En todo caso, a esa norma me atengo yo.

(Pàg. 184)
Siempre creo que todo va a durar para siempre, pero nada dura para siempre. De hecho, nada existe más allá de un instante, salvo las cosas que retenemos en la memoria. Yo siempre intento retenerlo todo -prefiero la muerte al olvido-(...).

(Pàg. 204)
Infestar es una palabra interesante. La gente normal no infesta, por más que se empeñe. Nadie infesta nada, sólo las pulgas, las ratas y los judíos.

(Pàg. 215)
Dejé que mi vista recorriera el texto, hasta el último párrafo. "Y, considerando todo lo anterior, Firmin Rata, ocupante ilegal, vagabundo, sin medios de vida, pedante, voyeur, roedor de libros, soñador ridículo, mentiroso, charlatán y pervertido, a tenor del presente documento queda expulsado de este planeta."

è Altres n'han dit...
Món de llibres, Leer por leer, Leo, luego existoSota el signe de sagitari, El lamento de Portnoy, Leer sin prisa

è Enllaços:
Sam Savage, l'autor sobre el seu llibrequí és Firmin, què és Firminmalgrat tot, una trampa; una manipulació, la magia de Firmin, la lectura com a desencadenant tràgic, connexió Vonnegut, bibliobulimia, Scollay - Boston, el cosí pobre de Firmin.

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