diumenge, 14 de juliol de 2013

La nave abandonada y otros relatos de horror en el mar - William H. Hodgson





"¡Cosas extrañas! Ya lo creo que suceden cosas extrañas en el mar... Siempre han sucedido cosas en el mar. "


Hodgson, William H. La nave abandonada y otros relatos de horror en el mar.

Madrid: Valdemar, 1997


The Delerict and Other Tales of Horror in the Sea.Traducció de Esperanza Castro
Col·lecció El Club Diógenes, 67  i


è  Què en diu la contraportada... 

William H. Hodgson es sin duda uno de los representantes más originales de lo que se ha dado en llamar el "cuento materialista de terror". La asombrosa facilidad de Hodgson para recrear atmósferas angustiosas y oprimentes fascinó a H.P. Lovecraft y los escritores de su círculo. La nave abandonada, reúne los mejores relatos de terror que Hodgson dedicó a los misterios de las profundidades del mar.
La soledad de los vastos desiertos de las aguas, el horror apenas insinuado, el acecho de entidades que están más allá de la esfera humana, la pesadilla creciente, las embarcaciones abandonadas en la noche profunda de los mares inmóviles, son algunos de los temas recurrentes de la presente selección, descritos con la intensidad y el suspense de un maestro del género.

è  Com comença...
- Tiene que haber una materia...-aseguró el viejo médico de a bordo-. La materia  y unas condiciones, y, quizá... - añadió con lentitud- un tercer factor... sí, un tercer factor, aunque tal vez... no sé, no sé...
El doctor se detuvo un tanto pensativo y empezó a llenar la pipa.
- Continúe, doctor -le animamos con un interés que era algo más que simple curiosidad. Nos encontrábamos en el salón de fumar del San-a-lea, navegando por el Atlántico Norte; el doctor era un auténtico personaje. Acabó de llenar la pipa y la encendió; luego se arrellanó en su asiento y empezó a explicar sus teorías con más detalle (...).

è  Moments...
(Pàg. 73)
Era una noche oscura, sin estrellas. Nos encontrábamos en plena calma chicha en el Pacífico Norte. Desconozco cuál era exactamente nuestra posición, porque llevábamos una interminable semana sufriendo aquella calma y sin poder ver el sol, siempre oculto tras una tenue bruma que no nos abandonaba, y que parecía flotar a la altura de nuestros palos y descendía de vez en cuando para ocultarnos el mar que nos rodea.
Una voz en la noche

(Pàg. 96)
"Hoy es Nochebuena. Se han cumplido ya dos años desde que nos perdimos para el mundo. ¡Dos años! Tengo la sensación de haber vivido veinte largos años desde la última Navidad que pasé en Inglaterra. Pero supongo que ya nos habrán olvidado... y que esta embarcación no es más que una de tantas que desaparecieron para siempre. ¡Santo Dios! Pensar en esta soledad me produce una sensación de ahogo, una tensión insoportable en el pecho!
"Escribo estas palabras en la cámara del velero Homebird, y lo escribo con muy pocas esperanzas de que algún ojo humano se detenga ante este relato, pues estamos abandonados en medio del terrible Mar de los Sargazos, el Mar sin Mareas del Atlántico Norte. Desde el muñón del palo de mesana se puede ver una extensión interminable de mala hierba diseminada hasta el horizonte. ¡Una inmensidad de limo y espanto, traicionera y silenciosa...!
Desde el mar sin mareas

(Pàg. 126) 
Cuando el viento amaina, un silencio inaudito nos rodea, de un horizonte a otro, y sin embargo, es un silencio en el que uno puede sentir el latido de cosas ocultas que observan y esperan, que esperan y observan... que esperan la oportunidad de extender un garfio mortal y repentino....¡Es inútil! No creo que nadie lo entienda en su justa medida, y creo que no conseguiría tampoco comunicar el espantoso sonido del viento cuando barre estas planicies extensas y temblorosas... el agudo susurro de las algas mecidas por el viento. Cuando lo oímos más allá de nuestra protección de lona, sentimos que es algo semejante a oír el lamento de los muertos incontables que cobijan los poderosos Sargazos, muertos que lloran sus propios réquiems.
Desde el mar sin mareas

(Pàg. 132)  
Creo que ningún hombre puede atreverse a determinar cuáles son los terrores que oculta este mundo hasta que no se haya perdido en medio de la desolación absurda e inexplicable de las planicies de fangosa vegetación que pueblan el Mar de los Sargazos.
Desde el mar sin mareas

(Pàg. 149) 
"Han pasado varias semanas desde que los escuchamos por última vez, así que tengo razones para creer que se han trasladado a otro lugar, tal vez para atacar a otros seres humanos solitarios que viven el corto lapso de vida que el destino les ha deparado a bordo de alguna nave abandonada, perdida para la memoria de los hombres en las profundidades de este vasto mar de algas y monstruos despiadados.
Desde el mar sin mareas

(Pàg. 153) 
¡Cosas extrañas! Ya lo creo que suceden cosas extrañas en el mar... Siempre han sucedido cosas en el mar. Recuerdo que cuando estaba embarcado en el Alfred Jessop, un pequeño barco cuyo propietario era el patrón de a bordo, nos encontramos con algo verdaderamente extraño.
Habíamos salido de Londres hacía veinte días y nos habíamos adentrado ya en los trópicos. Yo estaba en el castillo de proa y quedaba poco tiempo para que llegara mi turno de descanso. El día había transcurrido sin apenas un suspiro de viento y la noche nos sorprendió con todas las velas inferiores recogidas en los brioles.
Pues bien, quiero que toméis buena nota de lo que voy a contaros.
La nave de piedra

(Pàg. 183)  
El mar es la morada de todos los misterios porque es el único lugar que el hombre no puede explorar totalmente. Aclarado este punto, prestad atención a lo que ocurrió después.
La nave de piedra

(Pàg. 189)
¡Los prodigios naturales del mar superan cualquier historia fantástica inspirada en él!
La nave de piedra

(Pàg. 196)
- De todos modos, nadie mostró un gran entusiasmo por registrar la nave. No resultaba muy agradable permanecer allí más tiempo del necesario. Además, estaba demasiada limpia y ordenada para mi gusto.
- ¿Qué quiere decir con que estaba demasiada limpia y ordenada? -le pregunté, pues me chocó aquella observación.
- Pues, eso -respondió-, que parecía que toda la tripulación acababa de abandonarla y que podrían regresar en cualquier maldito momento.
Los habitantes de la isleta Middle

(Pàg. 211)
Después subimos y estuvimos paseando por la cubierta de popa; fumamos, hablamos con franqueza y... escuchamos; había un silencio absoluto, sólo matizado por el sordo rumor del mar, que se agitaba más allá del cinturón de algas.
Los habitantes de la isleta Middle

(Pàg. 211)
Pero la vaga inquietud que yo experimentaba no tenía que ver realmente con la presencia de una bestia marina, que creía haber descubierto aquella mañana, sino más bien con una sensación que flotaba en la atmósfera, como si el propio aire fuera un fluido a través del cual se propagara el terror.
Los habitantes de la isleta Middle

(Pàg. 214)
En el momento en que perdía el conocimiento, escuché la voz de Williams, que rugía, dominado por un terror insoportable:
- ¡Remen! ¡Remen! ¡Remen!
Los habitantes de la isleta Middle
è  Altres n'han dit...
Googreads (Oscar), Las penas del agente Smith, Hénoba

è  Enllaços:
William H. Hodgson, claus definitories, contes materialistes de terror, l'escenari principalDavi Jones.

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