dimarts, 29 de setembre de 2009

Hijo de Satanás - Charles Bukowski


Bukowski, Charles. Hijo de Satanás
Barcelona: Anagrama, 1996



Septuagenarian Stew
Traducción Cecilia Ceriani i Txaro Santoro

Col·lecció Compactos, 136


>> Què en diu la contraportada...
Charles Bukowski, la más impactante prosa de alcantarilla: la indecente energía de la furia, el malhablado lenguaje de los bares y una exuberante impertinencia constituyen su voz experta en interrumpir la algarabía de “un mundo lleno de canciones de amor espantosas”. Entre borrachos y suicidas, Bukowski ha conseguido que los miserables tengan su poeta y que la ironía sea capaz de derrotar a la peor de las tragedias. ¿No podría, entonces, llevarnos hasta el infierno y traernos sanos y salvos? Sanos, sí; a salvo, no. Y es que en este viaje, pleno en humor cruel y furia etílica, Bukowski despliega sus mejores artes de narrador despiadado para ofrecer una veintena de historias sarcásticas, explosivas y absolutamente inolvidables.
Nadie sale ileso; ni el boxeador al que entre round y round le recomiendan retirarse, ni el escritor que va al hipódromo buscando una “acción” que lo arruina, ni el joven aburrid que lleva una prostituta a su casa, ni el actor que trata de escapar de la tiranía de la fama... Ni mucho menos, desde luego, el lector. Hijo de Satanás, “un triste, cómico y potente libro como jamás escribió este importante autor”, según la revista View, implica un paseo electrizante por el paisaje de la decadencia. A través de ese camino, Charles Bukowski ofrece la llave para abrir las secretas puertas del infierno. El callejón está abierto, y las emociones, aseguradas.

>> Com comença...
Yo tenía once años y mis dos compinches, Hass y Morgan, tenían doce y era verano, no había colegio y nos sentábamos en la hierbal sol detrás del garaje de mi padre y fumábamos cigarrillos.
- Mierda –dije.
Estaba sentado bajo un árbol. Morgan y Hass estaban sentados con la espalda contra el garaje.
- ¿Qué te pasa? –pregunto Morgan.
- Tenemos que coger a ese hijo de puta –dije-. ¡Es una vergüenza para este barrio!
- ¿Quién? –preguntó Hass
- Simpson –dije.
- Sí –dijo Hass-, tiene demasiadas pecas. Me pone nervioso.
(...)
(Hijo de Satanás)

>> Moments...
(Pàg. 20)
Harry levantó la mirada , a través de las partículas, hacia el cielo. El cielo estaba azul y endemoniadamente alto. Harry siguió mirando hacia arriba, al cielo, intentando sacar algo en claro. Pero Harry no sacó nada en claro. Ninguna sensación de eternidad, ni de Dios, ni siguiera el diablo. Pero uno tiene que encontrar primero a Dios para encontrar al diablo. Van en ese orden.
(La vida de un vagabundo)

(Pàg. 21)
- ¡NOSOTROS TE ENSEÑAREMOS A PELEAR, MAMARRACHO!
Los rostros eran blancos y marrones y negros, flores del odio.
(La vida de un vagabundo)

(Pàg. 35)
El tráfico de las primeras horas de la noche comenzaba a llenar de coches la avenida. El sol se estaba poniendo a sus espaldas. Harry observó a los conductores de los coches. Parecían desgraciados. El mundo era desgraciado. La gente estaba en la oscuridad. La gente estaba aterrada y desilusionada. La gente había caído en las trampas. La gente estaba desesperada y a la defensiva. Se sentían como si estuvieran malgastando sus vidas. Y tenían razón.
(La vida de un vagabundo)

(Pàg. 42)
Lo primero que vio fue a Helena, su mujer. Llevaba una bata ancha y sucia, estaba tumbada en el sofá con la cabeza sobre una almohada. Roncaba con la boca abierta. Tenía una boca bastante redonda y sus ronquidos era una mezcla de ruidos de escupir y tragar, como si no pudiese decidirse entre escupir su vida o tragársela.
(Un día)

(Pàg. 62)
Entonces –así, de repente- llegó la hora de la primera carrera. Henry fue hacia las colas donde estaban todos: los solitarios y los dementes, las feas sin remedio con sus tacones gastados y aquellos rostros a los que todo les había sido robado hacía ya mucho tiempo, todo menos la determinación de continuar sin esperanza, sin melodía o sin una máxima expectativa de victoria siquiera.
(Acción)

(Pàg. 64)
Sin embargo, hay una cosa curiosa respecto a los hombres blancos: son un material maravilloso para los escritores. Se puede escribir todo lo que uno quiera sobre el hombre blanco norteamericano y nunca protesta nadie. Ni siquiera el hombre blanco norteamericano. Pero si se escribe algo desagradable sobre cualquier otra raza o clase o sexo, los críticos y el público se ponen furiosos y las cartas llenas de odio comienzan a amontonarse aun cuando parezca que el libro se sigue vendiendo bien. Para odiarte, primero tienen que leerte. Se mueren de ganas de saber qué es lo que vas a decir ahora sobre su mundo. Mientras que al hombre blanco norteamericano le importa un carajo lo que se diga sobre él porque domina el mundo: de momento al menos.
(Acción)

(Pàg. 67)

No era justo. Pero ¿qué era justo? ¿Ha habido alguna vez un instante de justicia para los pobres? Toda esa mierda sobre la democracia y las oportunidades con la que los alimentaban era sólo para evitar que quemaran los palacios. Claro, de vez en cuando había un tipo que salía del vertedero y lo conseguía.
(Acción)

(Pàg. 96)
(...) Aunque ella siempre estaba protestando por algo. No me malinterpreten, ella era un alma más o menos buena, pero el mundo está lleno de almas más o menos buenas y mira dónde estamos: siempre sentados en el último segundo de cada minuto.
(Hacia arriba sin alas)

(Pàg. 104)
Había estado casado dos veces. En las dos ocasiones el comienzo había sido prometedor. Había habido risas y comprensión, y el sexo no había estado mal con ninguna de las dos mujeres. Pero gradualmente los matrimonios se convertían en empleos. Carecían de variedad. En seguida esos dos matrimonios se habían vuelto un concurso, un concurso de quién podía agotar al otro. Se habían vuelto un juego de odio.
(Mala noche)

(Pàg. 128)
Miró el sol. Hacía sólo 13 años que se había librado del trabajo de 8 horas. Ahora todo el TIEMPO era suyo. Cada segundo, cada minuto, cada hora, cada día. Cada noche. Era escritor. Escritor. Escritor. Escritor profesional. Había 12 millones de personas en los Estados Unidos que querían ser escritores. Él era escritor.
(...)
Escribir te empuja a espacios aéreos, te convierte en un extraño, en un inadaptado. No es raro que Hemingway se volara los sesos por encima del zumo de naranja. No es raro que Hart Crane se tirase a la hélice, no es raro que Chatterton se tomara un matarratas. Los únicos que continuaban era los que escribían best-sellers, y ésos no estaban escribiendo, ésos ya estaban muertos.
(Bloqueado)

(Pàg. 137)
- (...) Parece como si tuvieras que estar muerto pero te hubieras olvidado de hacerlo.
(No hay canciones de amor)

(Pàg. 190)
(...) El escritor es casi siempre el último de la lista. De todos modos, ¿qué es un escritor? Un escritor es como una puta. Utilizas a una puta y luego has terminado con ella.
Creen que si los escritores sufren serán mucho mejores. Eso es pura mierda. El sufrimiento es exactamente igual que cualquier otra cosa: si te dan demasiado, al cabo de un tiempo puedes hundirte. Es el intento de escapar del sufrimiento lo que crea grandes escritores: te sientes tan bien que haces que los lectores se sientan bien.
Bueno, no importa.
(Lo suficientemente loco)

(Pàg. 193)
- Di algo –ordenó
- Muy bien –dije-, ¿quién va a pagar todo esto?
- Blackman
- Bien, a ver que te parece esto: estamos todos atrapados por las circunstancia sy al intentar escapar sólo conseguimos mutilarnos.
- ¿Ah, sí?
- Sí. Todo es una conspiración e importa muy poco. Y las cosas importantes no suele importar...
- ¿Ah, sí? ¿Y qué es lo que importa?
- Lo que importa son las pequeñas cosas como asegurarte de que tienes suficiente agua en el radiador del coche, o cortarte las uñas de los pies, o tener suficiente papel higiénico, o una bombilla extra, cosas como ésas.
- Eso no parece gran cosa.
- Pues es mucho. Maneja bien tus asuntos triviales y las cosas importantes encajarán solas
- ¿Incluso la muerte?
- Incluso la muerte adoptará un lógica perfecta
- Eso me gusta –dijo Benjuí
- A mí también –dije-, incluso aunque no sea cierto (...)
(Lo suficientemente loco)

4 comentaris:

  1. M'encanta Bukowski. És l'escriptor més autèntic, el més sincer i el millor poeta.

    Salutacions!

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  2. És el primer llibre que he llegit d'ell. Però no serà pas el darrer.

    A destacar-ne la veracitat del món que ens descriu, a la vegada que la proximitat de tots aquests temes i personatges. Tots en coneixem detalls més o menys indirectament, a la vegada que potser hem viscut o hem sentit viure o dir a algú proper, coses i fets similars...

    Recomenable al 100 %, sens dubte.

    Pels que encara no el conegueu,....foteu el Larsson a la paperera i agafeu el primer Bukowski que us passi per davant...

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  3. no entenc com us agrada el bokowsky dels collons , aixo quant tens 15 anys vale pero...es que no se...sembla q perque digui 4 tacos i grolleries ja sigui algú subversiu...
    que facilment escandalitzables !


    si us agrada aquest rotllo hi ha gent ( per lo poc que conec ) infinitament mes "autèntica "

    el degenerat del houllebeqc

    el CELINE

    no se ...molts mes...

    Salutacions i perdo x les faltes

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  4. Hola Gat Telèpata,
    si una cosa m'atrau del Bukowski, no és ni el llenguatge que fa servir ni les "grolleries",... com tu dius, hi han altres autors més proclius a aquesta manera d'escriure (segur que a Lleixes en podràs trobar uns quants).

    El que m'ha cridat l'atenció del Bukowski és la temàtica de la que parla. Aquells temes i circumstàncies que cada dia trobem als carrers de les nostres ciutats i que ningú en fot cas.
    Escriu sobre aquestes situacions sense cap mena de reivindicació ni deute, a més. Cosa que crec que és el que fa únic...

    Jo tinc ganes de llegir-ne més.

    Gràcies per participar i donar el teu parer.
    T'espero més sovint.

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