dilluns, 21 de setembre de 2009

El tesoro de Sierra Madre - B.Traven



Traven, B. El tesoro de Sierra Madre
Barcelona: Acantilado, 2009








Traducció de Esperanza López Mateos
Col·lecció Narrativa, 154



>> Què en diu la contraportada...
El enigma que siempre envolvió la personalidad de B. Traven ha ido a menudo unido a la fascinación que han creado sus obras. El barco de los muertos (1926, de próxima aparición en esta misma editorial) y El tesoro de Sierra Madre que hoy presentamos (1935), entre otras, alimentaron la leyenda de un luchador por los derechos de los más débiles y enemigo de la injusticia. En ella se nos narran las aventuras de tres norteamericanos sin dinero ni trabajo en busca de oro en una mina de Sierra Madre. Alegato contra la ambición y sus consecuencias, la novela adquiere una enorme tensión dramática. Llevada al cine por John Huston con gran éxito, el lector encontrará hoy en sus páginas la frescura que le hizo ganar miles de lectores en su día.

>> Com comença...
El banco en el que Dobbs estaba sentado no era muy cómodo. Tenía rota una de las tablillas y la otra inclinada, así que era una especie de castigo sentarse en él. Pero si se trataba de un castigo merecido o injusto, como la mayoría de ellos, le preocupaba muy poco. Tal vez se habría percatado
de su incomodidad si alguien se la hubiera hecho notar, pero nadie se ocupaba de ello.
Dobbs tenía la mente embargada por otros pensamientos como para poner reparos a su asiento. Buscaba una solución al viejo problema que hace a la gente olvidarse de todo. Trataba de dar una respuesta a esta pregunta: ¿Cómo puedo conseguir dinero inmediatamente?

>> Moments...
(Pàg. 60)
Después, apoyados de espaldas contra el edificio de Correos, miraron a través de la plaza los mástiles de los barcos que había en el muelle. Sólo la parte superior de aquellos era visible desde el sitio en que se encontraban. La vista de los mástiles les trajo a la memoria el recuerdo de viajes por lejanos países y pensaron en otros sitios del mundo y en otras posibilidades de hacer dinero. ¿Por qué ha de ser siempre el petróleo? ¿Es que no hay otra cosa en la tierra? ¿Digamos, por ejemplo, oro?

(Pàg. 68)
“Los hombres, sean judíos o cristianos, musulmanes o comunistas, son tan codiciosos o tan audaces cuando de oro se trata que, a pesar de las vidas que ello pueda costar, mientras el metal exista, mientras no desaparezca, arriesgan su vida, su salud y su mente y desafían todo peligro y riesgo concebible para retener el precioso metal.

(Pàg 120)
Cualquier nación, a pesar de sus riñas políticas partidistas, cuando se encuentra ante una guerra o a punto de perder sus mercados más importantes, reúne a todos sus elementos en un solo frente. Ésa es la razón por la que los hombres de Estado habilidosos, y especialmente los dictadores, que ven su poder amenazado desde dentro, utilizan el recurso de mostrar a la nación a su enemigo ancestral a las puertas del país.

(Pàg. 121)
No cabe duda de que la mayoría de las veces el oro se lava con sangre humana en lugar de jabón.

(Pàg. 163)
Los bandidos pueden aprovecharse del botín, pero generalmente no se enteran de por quién pelean. Suele ocurrir que algún político encumbrado, algún general en busca de la presidencia o algún jefe de una secretaría destituido por ineptitud, se vale de esos bandidos a quienes llama rebeldes para destruir la reputación del gobierno ante la opinión de su país y la de otras naciones.

(Pàg. 164)
“La Iglesia Católica Apostólica y Romana, durante sus cuatrocientos años de dominación (que durante trescientos cincuenta fue absoluta) en América Latina, se ha interesado preferente por la adquisición de bienes materiales para llenar los cofres de Roma, sin importarle la educación de sus súbditos dentro del verdadero espíritu cristiano.

(Pàg. 185)
Esos hombres saben bien cuándo y cómo hay que actuar. Desde la niñez reciben un buen entrenamiento en la iglesia. Sus iglesias están llenas de pinturas y esculturas que representan todas las torturas que los hombres blancos, cristianos, inquisidores y obispos pudieron discurrir.
Son los cuadros y esculturas apropiadas para las capillas de un país en el que la Iglesia más poderosa de la tierra tuvo esclavizados a los hombres durante siglos, con el propósito de aumentar el esplendor y las riquezas de sus dirigentes. ¿Qué valor tiene el alma para esa importante rama de la gran Iglesia?

(Pàg. 220)
- (...) El oro y la plata no traen consigo bendiciones. ¿Las traen para ustedes? Ustedes, los blancos, matan, roban, engañan y traicionan por él. Se odian entre sí a causa del oro. Jamás podrán comprar amor con él. Sólo les acarreará discordia y envidia. Ustedes, los blancos, suelen estropear la belleza de la vida en su deseo de poseerlo.

(Pàg. 253)
- (...) ¿Qué son los negocios después de todo sino prisa y preocupación? Pueden esperar, ningún negocio del mundo debe ser urgente, señores. Su urgencia se reduce a pura imaginación. La muerte suele terminar con el negocio más urgente en un segundo. Y ¿entonces qué?

(Pàg. 266)
Él no podía considerarse escrupuloso, era capaz de tomar cualquier cosa que pudiera conseguir fácilmente. Sabía bien que los grandes magnates del petróleo, los grandes financieros, los presidentes de las compañías poderosas y en particular los políticos roban siempre que tienen la oportunidad de hacerlo. ¿Por qué, pues, un modesto ciudadano como él había de poner reparos y portarse honestamente, si los grandes desconocían los escrúpulos y la honradez tanto en sus negocios como en los asuntos de la nación?

(Pàg. 275)
- ¡Maldita sea! – dijo en voz alta-. ¿Quién iba a decir que la conciencia me daría problemas? ¿Que podría molestarme a mí?(...)

(Pàg. 294)
Formaban parte de la escoria humana de las ciudades, eran los abandonados en los pantanos de la civilización, posiblemente criminales escapados de la justicia. Eran la basura del progreso, con cuartel general en los basureros donde se acumulan los desechos de las ciudades modernas.

(Pàg. 300)
Los perros generalmente se muestran muy interesados por lo que hacen los hombres, aunque éstos no sean sus manos, y les gusta intervenir en sus asuntos. Los burros no se interesan tanto por lo que los hombres hacen, y suelen ocuparse sólo de lo suyo; a esto se debe quizá que se les achaque cierta inclinación por la filosofía.

>> Altres han dit...
Els papers de Pickwick, El cultural, La librería de Javier, Radio 5 (audio), Time Out (Abel Grau)

>> Enllaços:
B. Traven, l'autor fantasma, la febre del petroli a Mèxic...,...i a la resta del món, existeix la Sierra Madre?, per on es perden durant 10 mesos, l'or de l'home blanc, mapa del tresor, John Houston, Busquem voluntaris per aventura, ...per on començar, Pedagogia eclesiàstica,
Per veure la cara de Dobbs, l'Esglèsia Catòlica a Amèrica, Viva Cristo Rey, San Dimas, El Cerro del Mercado, jaguar, Tal vez no esté del todo muerto!


'El tesoro de Sierra Madre' de B. Traven (Biblioteca Básica)



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