El estado de la unión - Nick Hornby
"(...) Las metáforas en los huevos pueden doler tanto como una patada (...)."
Hornby, Nick. El estado de la unión. Un matrimonio en diez partes.
Barcelona: Editorial Anagrama, 2023
State of the Union. A Marriage in Ten Parts. Traducció de Jaime Zulaika.
Col·lecció Panorama de Narrativas,1007.
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::: Què en diu la contraportada...
Cada semana, Tom y Louise tienen una cita en un pub londinense antes de su sesión de terapia de pareja. Su relación parecía ir bien hasta que un desliz generó grietas y afloraron las tensiones. Ahora están intentando reconducir la situación, en un intento de salvar un matrimonio de quince años que les ha dado dos hijos.
La novela, organizada en diez capítulos, reproduce los diez minutos previos a diez sesiones de terapia. Durante ese tiempo Tom y Louise conversan y observan lo que sucede a su alrededor: la gente que entra en el pub, las parejas que salen de su sesión con la terapeuta antes de que pasen ellos…
El motor de la narración son esas mismas conversaciones, cargadas de agudeza, ironía y sinceridad. Una suerte de terapia previa a la terapia, en la que la pareja protagonista repasa su vida en común y habla de todo: el pasado, sus diferencias y complicidades, el sexo y el amor, las expectativas y los desengaños, incluso el Brexit.
Este libro ingenioso, incisivo y profundo bajo su apariencia de liviandad es la formulación literaria de la serie de televisión del mismo título, dirigida por Stephen Frears y protagonizada por Rosamund Pike y Chris O’Dowd, de la que Nick Hornby es guionista.
::: Com comença...
Cuando llega Louise, Tom ya se ha bebido media pinta y está haciendo el crucigrama críptico del Guardian.
- Hola – dice Louise.
- Ah – dice Tom -. Hola. Te he pedido una copa.
- Gracias.
Louise la coge y da un sorbo.
- Gracias por venir – añade ella.
::: Moments...
(Pàg. 41)
- ¿ (...) Tu felicidad no depende de ti mismo?
- No. Depende totalmente de que haya otros más infelices (...).
(Pàg. 45)
- ¿(...) Qué sentido tiene estar casados si no hay ni sexo ni afecto ni pasión ni nada? Podrías haber llevado una camiseta con un HE VOTADO FUERA escrito mucho antes de que alguien pensara en un referéndum siquiera. Europa: fuera,. Sexo: fuera. Trabajo: fuera. Matrimoniio, vida, amigos: fuera, fuera, fuera.
(Pàg. 66) XXX
- (...) Lamento algunas de las cosas que dije.
- Algunas fueron golpes bajos.
- Inevitables, diría yo –dice Louise-. Al menos no quiero darte un puñetazo en la cara.
- Yo hubiese jurado que querrías estimular ciertas partes del cuerpo, de cintura para abajo, no dejarlas inservibles.
- Sí, lo siento. Pero recordemos que estamos hablando metafóricamente. En realidad a tus partes no les hice nada.
- Las metáforas en los huevos pueden doler tanto como una patada (...).
(Pàg. 86)
- ¿(…) Cómo se empieza de nuevo –dice Louise- cuando llevas mucho tiempo con tu pareja y tenéis hijos y lleváis muchos años irritándoos mutuamente? Peri si dejáis de ser irritantes ya no sois vosotros mismos.
(Pàg. 97)
- (…) El problema es que el matrimonio es como un ordenaor. Puedes despedazarlo para ver lo que hay dentro, pero luego te quedas con un millón de piezas.
Louise suspira, asiente desesperada y luego se repone.
-¿Qué tal esto? –dice-. Volvemos a guardar las piezas grandes, tiramos las pequeñas, lo cerramos y seguimos adelante.
- Pero no funcionará.
- No funcionará, pero parecerá un ordenador.
-¿Eso es lo que quieres? ¿Un matrimonio que parezca un matrimonio? ¿Aunque no funcione?
- Bueno, sería un comienzo. Ahora mismo tengo un marido que no se acuesta conmigo y que vive en otro sitio (…).
(Pàg. 110)
- ¿(…) No es así como se juntan la mayoría de las parejas? ¿Se cansan de estar solas y luego todo se les va de las manos?
- Supongo que sí. A no ser que haya dinero de por medio. Aquella mujer de pechos enormes que se casó con el multimillonario… No sé si estaría cansada de estar sola.
- Y Jane dice que supo que iba a casarse con Charlie la primera vez que lo vió.
- Y las personas que han sido amigas durante muchísimo tiempo antes de enamorarse –dice Tom.
- Y matrimonios de conveniencia.
- Pero, aun así. Como bien dices, mucha gente empieza por el sexo y a partir de ahí sigue adelante (…).
(Pàg. 114)
- (…) quizá es lo que esperamos que sea el matrimonio. Una máquina de movimiento perpetuo que nunca se queda sin energía. Pero tenemos hijos, una hipoteca, a tu madre, a mi padre, trabajo, paro… ¿Cómo no va a agobiarnos todo esto?.
(Pàg. 117)
- ¿(…) Esto es el futuro? ¿Salir adelante?
- Me conformaría con eso –dice Louise-. Es el objetivo de todos los matrimonios, ¿no? No sé muy bien si hay algo más.
::: Què en penso...
Nick Hornby signa El estado de la unión, una proposta que malgrat ser publicada com una novel·la va ser concebuda com a guió televisiu. El resultat és força descafeïnat l'autor, en altra temps cronista privilegiat de la quotidianitat britànica no aconsegueix aquí recuperar aquella combinació de tendresa, ironia i lucidesa crítica que el caracteritzava.
El estado de la unión està construït exclusivament a partir de diàlegs, en una única localització i una situació repetida: una parella que conversa en un pub abans d’entrar a teràpia. Aquesta aposta formal, que podria ser un exercici interessant de minimalisme, acaba funcionant com una limitació. Sense descripció, sense interioritat i sense cap esforç per expandir els personatges més enllà del que diuen, la lectura esdevé plana. El que en pantalla podria tenir ritme i complicitat, en prosa es percep com un esborrany, una obra que no ha fet el salt necessari per convertir-se en literatura.
Hornby contraposa de forma desigual els seus dos protagonistes: un home infantilitzat (pet, rot, cacauet, perdona'm amor) i una dona centrada en el seu propi malestar i en la seva pròpia veu. Aquest contrast, que podria generar tensió o humor, queda reduït a un joc d’arquetips massa evidents. I el més greu, el personatge masculí domina els diàlegs i, per extensió, el to del llibre, cosa que genera una sensació de descompensació i, fins i tot, de presa de pèl. No hi ha prou matís ni prou profunditat per sostenir la història.
Diuen que sempre queda l'humor, però a El estado de la unión no és el cas. Tot i que Hornby sempre ha destacat per la seva capacitat de fer brillar una frase enmig de la mediocritat quotidiana, aquí l’espurna és escassa. Algunes línies funcionen, però no prou per salvar un conjunt que ni diverteix ni emociona. El llibre es llegeix amb la lleugeresa d’un passatemps: ideal per matar estones mortes, però insuficient per deixar empremta.
Però és que a més a més El estado de la unión també es fa pesada. Per la reiteració de la situació, per l'enfocament dels diàlegs, per la sensació de no resoldre res i, sobretot, pel Brèxit, en aquesta ocasió com a metàfora de la crisi matrimonial dels protagonistes. Però lluny de ser incisiva, resulta previsible. Només accentua la sensació de fórmula repetida.
En un rampell podria escriu que El estado de la unión és una deixadesa absoluta. Però potser no seria del tot just. Matisem-ho doncs, i acordem que és una obra còmoda, sense estridències, sense riscos. Hornby escriu des d’un lloc segur, sense ambició, sense la vitalitat que caracteritzava els seus millors llibres. El resultat és una peça menor, simpàtica en algun moment, però recurrent i mancada de profunditat i ambició.Per tant, i com a conclusió, El estado de la unión és un llibre que pot entretenir, però difícilment satisfarà qui espera del Hornby d’abans: aquell que sabia combinar humor, tendresa i lucidesa amb una naturalitat desarmant. Aquí, la simplicitat no és virtut, sinó límit. Una lectura prescindible, especialment per a qui encara recorda amb afecte l’autor que va ser.
::: Altres n'han dit...
Un libro al día (F.Bon), Lucasfh 1976, Indienauta (R. Jiménez), Weedje, La Tercera (P. Retamal), Porqueleer.
::: Enllaços:
Nick Hornby, origen catòdic.

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