Homo Faber - Max Frisch




"(...) si ocurre alguna vez lo improbable, no hay motivo para maravillarse, ni estremecerse, ni creer en ningún misterio."





Frisch, Max. Homo Faber. 
Barcelona: Seix Barral, 2011

Homo Faber. Ein Bericht. Traducció de Margarita Fontseré.
Col.lecció Biblioteca Formentor



::: Que en diu la contraportada:
Walter Faber, un ingeniero que trabaja para la Unesco, es un personaje de mentalidad pragmática y carente de toda duda existencial. En un mundo dominado por la ley de probabilidades, Faber vive al servicio de una tecnología según la cual sólo lo tangible, aquello que puede calcularse, existe. Un accidente aéreo, una relación amorosa que arrastra una antigua culpa y otros sucesos imprevistos introducen en la mentalidad de Faber el sentido del dolor. El azar y el destino lo llevan finalmente hasta una playa de Grecia, donde, en un giro irónico con ecos de tragedia griega, Faber abandona su ceguera y reconoce una terrible y oscura realidad.

Escrita en una prosa que destaca por el característico uso del humor de Max Frisch, Homo Faber presenta un personaje emblemático, un anti-héroe de nuestro tiempo en el que cada uno de nosotros podemos reconocernos.
Esta novela es un clásico de la literatura contemporánea que ahora, en el centenario del nacimiento de su autor, es más actual que nunca.

::: Com começa:
Salimos de La Guardia, Nueva York, con tres horas de retraso a causa de las ventiscas. El aparato era, como de costumbre en aquel trayecto, un Super-Constellation. Yo me dispuse inmediatamente a dormir; ya era de noche.

::: Moments:
(Pàg. 28)
(...) cuando ocurre lo improbable no es por nada superior, milagroso ni nada por el estilo, como tanto le gusta al profano. Cuando hablamos de la probabilidad comprendemos también la improbabilidad como caso límite de lo probable y, si ocurre alguna vez lo improbable, no hay motivo para maravillarse, ni estremecerse, ni creer en ningún misterio.

(Pàg. 30)
A mi me gusta el ajedrez porque permite pasar horas enteras sin hablar. Ni siquiera se necesita escuchar cuando el otro habla. Uno se queda contemplando el damero y no resulta descortés si no muestra interés por trabar amistad, sino por tomarse el juego en serio.

(Pàg. 46)
Al amanecer continuaba todavía la selva, el primer sol sobre el horizonte regular de la selva, grandes vuelos de garzas que se levantaban, blancas, al paso de nuestro tren, selva sin fin, impenetrable. De vez en cuando, un grupo de chozas indias, escondidas entre árboles de raíces superficiales. A veces, una palmera solitaria, pero en general bosque bajo, maleza antediluviana, en la que pululaban pájaros de color azufre. El sol brillaba otra vez como detrás de un vidrio opaco, un vaho. Se podía ver el calor.

(Pàg. 64)
(...) THE AMERICAN WAY OF LIFE: un intento de cosmetizar la vida, pero la vida no se deja cosmetizar...

(Pàg. 75)
Ya hacía tiempo que encontraba caro aquel piso, Central Park West, dos habitaciones y una terraza, magníficamente situado, sin duda, pero caro si uno no está enamorado...

(Pàg. 92)
Había podido perfectamente ocurrir que pasásemos uno por el lado del otro sin decirnos nada. ¿Por qué hablar de destino? Todo habría podido ser distinto.

(Pàg. 95)
(...) la máquina no puede olvidar nada porque comprende todas las informaciones necesarias mucho mejor que un cerebro humano y en el no cabe margen de error, pero sobre todo, la máquina no tiene experiencias, no tiene miedo ni esperanzas, que sólo sirven para estorbar, no tienen deseos en cuanto al resultado, sino que trabaja según la pura lógica de la probabilidad, por eso sostengo yo que el robot comprende mejor que el hombre, sabe mejor lo que sucederá en el futuro que nosotros, porque lo calcula, no especula ni sueña, sino que es gobernado por sus propios resultados y no puede equivocarse, el robot no necesita intuiciones...

(Pàg. 115)
Vivo, como todo hombre de verdad, entregado a mi trabajo. Al contrario, no deseo otra cosa y me considero feliz de vivir solo, única situación posible para un hombre, a mi entender. Me gusta poderme despertar solo, sin tener que decir una palabra. ¿Dónde está la mujer capaz de comprenderlo?

(Pàg. 115)
(...) más de tres o cuatro días de vivir con una mujer, francamente, creo que son el principio de la hipocresía. Los sentimientos a primera hora de la mañana no hay hombre que los resista. Prefiero fregar platos.

(Pàg. 116)
La soltería es la única situación posible para mí, porque no estoy dispuesto a hacer desgraciada a una mujer... y las mujeres tienen cierta tendencia  a ser desgraciadas. Confieso que estar solo no siempre es divertido, que uno no siempre se siente bien así. Por otra parte, sé por experiencia que cuando uno no se encuentra bien, ellas tampoco: en cuanto se aburren, empiezan los reproches de que uno es un egoísta, etc. Entonces, francamente, prefiero aburrirme solo.

(Pàg. 118) 
(...) uno no puede decirse buenas noches a sí mismo...
Pero ése no es motivo para casarse.

(Pàg. 126)
Ella murió aquel mismo verano y yo lo olvidé como se olvida el agua que uno bebió en cualquier parte, en un momento de sed. Naturalmente me consideré mala persona por olvidarla y me impuse la obligación de ir una vez al mes a visitar su tumba: sacaba un par de flores de la cartera, cuando nadie me veía, y las depositaba rápidamente sobre la tumba que no tenía todavía lápida sino sólo un número, pero al mismo tiempo me avergonzaba, porque cada vez estaba contento de que ya hubiese pasado todo.

(Pàg. 134)
(...) la profilaxis ha disminuido de un 30 a un 8 %. Nuestro Señor lo hacía con epidemias; nosotros le hemos quitado las epidemias de las manos. Consecuencia: tenemos que quitarle también de las manos la reproducción. Nada de remordimientos, al contrario: dignidad del hombre de actuar con cordura y decidir por su cuenta. Si no, tenderemos que sustituir las epidemias por guerras. Se acabaron los romanticismos. Quien se niegue rotundamente a aceptar el aborto voluntario es un romántico y un irresponsable (...).

(Pàg. 167)
((...) yo creía que la ciencia, y en general las cosas del espíritu, eran un monopolio masculino)
(Pàg. 176)
Mientras Dios sea un hombre y no una pareja, la vida de la mujer, según Hanna, seguirá siendo como ahora, es decir, mísera: la mujer será la proletaria de la creación, por mucho que se quiera disfrazar la cosa.

(Pàg. 209)
(...) no se tienen tantos amigos en el mundo como uno se figura.

(Pàg. 229)
Ya no filmo nada más. ¿Para qué? Hanna tiene razón: después uno tiene que ver en película algo que ya no existe y ya sabemos que todo pasa...

(Pàg. 249)
(...) Estar en el mundo equivale a estar en la luz. Nuestro oficio consiste en guiar un asno a algún lugar (como hacía aquel viejo del otro día en Corinto), pero sobre todo consiste en resistir a la luz y a la alegría (como hacía nuestra hija cuando cantaba), sabiendo que la luz me destruirá sobre retamas, asfalto y mar; resistir al tiempo, que es lo mismo que concentrar la eternidad en el momento. Ser eterno es haber sido. 

::: Altres n'han dit...
L'acció paral·lelaSolo de libros, Leo, luego existo, Das BücherregalDvicio, Palíndromos y cronópios, Prodavinci (A.Oliveros)Del lapicero al tecladoBrumes, Roughghosts, Pep Grill.

::: Enllaços:
Max Frisch, l'autor en context, claus per entendre la seva obral'anàlisi de l'obra i del personatge, Homo faber.




Comentaris

  1. Uno de mis libros preferidos de todo lo que he leído en toda mi vida. Encaja a la perfección en mi gusto por las historias que ponen en tela de juico a la sociedad en que vivimos y que cuestionan al ser humano en lo más profundo de su identidad. Tras leer las citas que has seleccionado no hago sino reafirmarme en la admiración que siento por esta obra. Y por supuesto gracias por el enlace -aunque has puesto el Umlaut en la a del artículo, cuando lo lleva en la u del sustantivo ;)

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    Respostes
    1. Es una novela con mucha enjundia y a poco que el lector se lo proponga, muy válida para reflexionar sobre muchas cosas (a pesar de su contexto histórico, su fondo puede ser trasladable a la actualidad).

      Disculpa el error. Lo soluciono ya...
      Saludos y gracias por tu comentario.

      Elimina

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