diumenge, 11 de desembre de 2016

La balada de la cárcel de Reading - Oscar Wilde





"Y todos los hombres matan lo que aman (...)"






Wilde, Oscar. La balada de la cárcel de Reading.
Madrid: Hiperión, 1992

Ballad of Reading Gaol. Traducció de Jesús Munárriz
Col·lecció Poesía Hiperión, 202




 Com comença...
Ya no vestía su casaca escarlata,
porque rojos son la sangre y el vino
y sangre y vino había en sus manos (...)
He did not wear his scarlet coat,
For blood and wine are red,
And blood and wine were on his hands (...)





 Moments...
(Pàg. 19)
¡Santo Cristo! hasta los muros de la cárcel
de pronto parecieron vacilar
y el cielo sobre mi cabeza se convirtió
en un casco de acero ardiente (...)
Dear Christ! the very prison walls
Suddenly seemed to reel,
And the sky above my head became
Like a casque of scorching steel (...)






(Pàg. 23)
Aunque todos los hombres matan lo que aman,
que lo oiga todo el mundo;
unos lo hacen con una mirada amarga,
otros con una palabra zalamera;
el cobarde lo hace con un beso,
¡el valiente con una espada!

Unos matan su amor cuando son jóvenes,
y otros cuando son viejos;
unos lo ahogan con manos de lujuria,
otros con manos de oro;
el más piadoso usa un cuchillo,
pues así el muerto se enfría antes.
Yet each man kills the thing he loves,
By each let this be heard,
Some do it with a bitter look,
Some with a flattering word.
The coward does it with a kiss,
The brave man with a sword!

Some kill their love when they are young,
And some when they are old;
Some strangle with the hands of Lust,
Some with the hands of Gold:
The kindest use a knife, because
The dead so soon grow cold.
















(Pàg.45)
Así, con ojos curiosos y enloquecedoras conjeturas,
lo observábamos día tras día
y cada uno de nosotros se preguntaba
si no acabaría de la misma manera,
pues nadie puede decir en qué rojo infierno
puede extraviarse su alma ciega.
So with curious eyes and sick surmise
We watched him day bay day,
And wondered if each one of us
Would end the self-same way,
For none can tell to what red Hell
His sightless soul may stay









(Pàg. 55)
(...)
Cabizbajos y vacilantes en torno al patio
desfilábamos en el cortejo de locos.
No nos importaba: sabíamos que éramos
la brigada del mismísimo diablo,
y cráneos rapados y pies de plomo
componían una alegre mascarada.
 (...)
(...)
With slouch and swing around the ring
We trod the Fools’ Parade!
We did no care: we knew we were
The Devil’s Own Brigade:
And shaven head and feet of lead
Make a merry masquerade
(...)










(Pàg. 63)
(...)
¡Ay, es algo terrible
sentir la culpa ajena!
porque recta, a fondo, la espada del pecado
se hundió hasta su envenenada empuñadura,
cual plomo candente fueron las lágrimas que vertimos
por la sangre que no habíamos derramado
(...)
(...)
Alas! It is a fearful thing
To feel another’s guilt!
For, right, within, the Sword of Sin
Pierced to its poisoned hilt,
And as molten lead were the tears we shed
For the blood we had not spilt.
(...)











(Pàg. 75)
(...)
Por fin vi los barrotes hechos sombra,
como una celosía forjada en ploma,
moverse por la pared encalada
frente a mi lecho de tres tablas
y supe que en algún sitio en el mundo
el alba terrible de Dios era roja.

A las seis en punto limpiamos las celdas,
a las siete, todo quedó en silencio,
pero el susurro y el batir de un ala inmensa
parecían llenar la cárcel
pues el señor de la muerte con helado aliento
había entrado para matar (...).
(...)
At last I saw the shadowed bars,
Like a lattice wrought in lead,
Move right across the whitewashed wall
That faced my three-plank bed,
And I knew that somewhere in the world
God’s dreadful dawn was red.

At six o’clock we cleaned our cells,
At seven all was still;
But the sough and swing of a mighty wing
The prison seemed to fill,
For the Lord of Death with icy breath
Had entered in to kill (...)
















(Pàg. 82)
(...)
Y todo el dolor que le impulsó
a dar aquel grito tan amargo,
y los feroces remordimientos y los sudores de sangre,
nadie los comprendió mejor que yo:
pues quien vive más de una vida
más de una muerte ha de morir.
(...)
And all the woe that moved him so
That he gave that bitter cry,
And the wild regrets, and the bloody sweats,
None knew so well as I:
For he who lives more lives than one
More deaths than one must die.










(Pàg.91)
(...)
Dimos vueltas y vueltas en silencio
y por todos los cerebros en blanco
el recuerdo de cosas terribles
cruzó como un terrible viento,
y el horror caminaba airado ante cada hombre,
y el terror se arrastraba tras él.
(...)
Silently we went round and round,
And through each hollow mind
The Memory of dreadful things
Rushed like a dreadful wind,
And Horror stalked before each man,
And Terror crept behind.










(Pàg. 98)
(...)
Mas ni la rosa blanca como la leche ni la roja
pueden florecer en el aire de la cárcel;
cascotes, guijarros y pedernales
es lo que nos dan allí:
pues ya se sabe que las flores curan
la desesperación del hombre común.
(...)
(...)
But neither milk-white rose nor red
May bloom in prison-air;
The shard, the pebble, and the flint,
Are what they give us there:
For flowers have been known to heal
A common man’s despair.
(...)










(Pàg. 104)
Yo no sé si las leyes son justas
o si las leyes son injustas;
todo lo que sabemos los que estamos en la cárcel
es que el muro es sólido
y que cada día es como un año,
un año de días muy largos (...).
     I know not whether Laws be right,
    Or whether Laws be wrong;
   All that we know who lie in gaol
   Is that the wall is strong;
   And that each day is like a year,
   A year whose days are long (...).









(Pág. 110)
(...)
Cada estrecha celda en que habitamos
es una infecta y oscura letrina
y el fétido aliento de la muerte viviente
asfixia nuestras enrejadas mirillas
y todo, salvo la Lujuria es triturado hasta hacerlo polvo
en esta  máquina de la humanidad (...).
(...)
Each narrow cell in which we dwell
Is a foul and dark latrine,
And the fetid breath of living Death
Chokes up each grated screen,
And all, but Lust, is turned to dust
In Humanity’s machine (...).










(Pàg. 125)
(...)
Y todos los hombres matan lo que aman,
que lo oiga todo el mundo,
unos lo hacen con una mirada amarga,
otros con una palabra zalamera;
el cobarde lo hace con un beso,
¡el valiente con una espada!
(...)
And all men kill the thing they love,
By all let this be heard,
Some do it with a bitter look,
Some with a flattering word.
The coward does it with a kiss,
The brave man with a sword!









 Altres n'han dit...
Viajes literariosThe Cult.

 Enllaços:
Oscar Wilde, C-3-3, pistes contextuals, James Nelsontemes, valoració catòlica (només en cas de necessitat), traducció problemàtica, perq uè una balada?.

 Llegeix-lo:
Anglès (html - facsímil 1904)
Català (html)
Espanyol (htmlfacsímil 1916)

 Escolta'l:
Anglès (mp3)

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