dimecres, 6 de juliol de 2016

Anábasis - Xenofont



"(...)  las palabras de las personas que no merecen confianza van y vienen sin rumbo vanas, sin poder y sin valor. 





Xenofont. Anábasis. 
Madrid: Gredos, 1982

Κύρου Ανάβασις. Traducció de Ramón Bach.
Col·lecció Biblioteca Clásica Gredos, 52



 Com comença...
Dario y Parisátide tuvieron dos hijos: el mayor, Artajejes; el menor, Ciro. Y como Darío estaba enfermo y sospechaba el fin de su vida, quiso que sus dos hijos estuvieran a su lado. El mayor se encontraba, por entonces, casualmente allí. A Ciro le mandó llamar de la provincia de la que le había hecho sátrapa; le había designado, además, estratego de todos cuantos se reúnen en la llanura de Castolo.

 Moments...
(Pàg. 50)
(...) puesto que vosotros no queréis acompañarme en la marcha, tengo necesidad o de traicionaros a vosotros y mantener la amistad de Ciro, o bien engañar a aquél y estar a vuestro lado. Si procedo con justicia no lo sé, pero os elegiré a vosotros y con vosotros sufriré lo que sea preciso.

(Pàg. 64) 
Ciro convocó a los estrategos y capitanes, deliberó con ellos de qué modo daría la batalla y él mismo los exhortaba animándolos así: “Griegos, no os llevo como aliados por no tener hombres bárbaros, sino porque creo que sois mejores y más valerosos que muchos bárbaros. Por eso os incorporé a mis fuerzas. Sed, por lo tanto, dignos de la libertad que tenéis y por la que yo os felicito. Porque bien sabéis que preferiría la libertad a todas las cosas que tengo y a otras muchas más. Para que también sepáis a qué lucha os dirigís, os lo indicaré, puesto que yo lo sé. La multitud de enemigos es inmensa y van a atacar con inmenso griterío. Pero si no os dejáis intimidar, conoceréis qué clase de hombres tenemos en este país. Vergüenza me dará a mí mismo. Pero si vosotros os comportáis como hombres y mis asuntos consiguen éxito, yo haré que aquel de vosotros que desee regresar a su patria, regrese envidiado por sus compatriotas; aunque creo que muchos escogerán hacer su fortuna junto a mí antes que buscarla en su patria”.

(Pàg.70)
(...) oyó un alboroto que recorría las formaciones y preguntó qué era aquel alboroto. Jenofonte le contestó: “La consigna que llega por segunda vez.” Se sorprendió de que alguien la hubiera dado y quiso saber cuál era ésta. Contestó Jenofonte: “Zeus salvador y Victoria.” Ciro, después de oírla, dijo: “La acepto, y así sea”.

(Pàg. 92) 
“(...) me ordenó que viniera a preguntaros por qué motivo emprendisteis la rexpedición contra él. Os aconsejo que respondáis con moderación, para que me resulte más fácil, si puedo, conseguir de él un beneficio para vosotros.”
Después de estas palabras los griegos se retiraron a deliberar y respondieron tomando la palabra. Clearco: “Nosotros no nos unimos para hacer la guerra al Rey  ni tampoco hacíamos la expedición contra el Rey, sino que Ciro encontraba muchos pretextos, como tú bien sabes, para cogeros a vosotros desprevenidos y conducirnos a nosotros aquí. Pero cuando vimos que él se hallaba ya en situación difícil, sentimos vergüenza ante los dioses y ante los hombres de traicionarlo, dado que antes nosotros aceptábamos sus favores. Pero, puesto que Ciro ha muerto, no nos oponemos al poder del Rey ni hay razón para que nosotros queramos saquear su país ni tampoco queremos matarlo. Sólo pretendemos volver a nuestra patria sin que nadie nos moleste. No obstante, si se nos causa daño intentaremos defendernos con la ayuda de los dioses. Por el contrario, si alguien está dispuesto a favorecernos, no nos quedaremos atrás en darle el mismo trato en la medida de nuestras posibilidades”.

(Pàg. 198) 
(...) como veis, acampamos al aire libre en formación, preparados a devolver bien por bien y mal por mal

(Pàg. 204)
“(...) Así pienso: mientras estéis juntos y seáis tantos como ahora, me parece que seréis respetados y podréis tener provisiones porque la supremacía implica también coger los bienes de los derrotados, pero, dispersos y con las fuerzas divididas, no podréis tener sustento ni escapar con bien. Por consiguiente, comparto con vosotros la opinión de que regresemos a Grecia, pero si alguien es sorprendido desertando antes de que todo el ejército esté en lugar seguro, que sea juzgado como incurso en un delito. Quien esté de acuerdo con esto dijo, que levante la mano.” Todos la levantaron.

(Pàg.210) 
“(...) si os parece que tales acciones son propias de bestias y no de hombres, tratad de poner fin a ellas. Si no, ¡por Zeus! ¿cómo sacrificaremos con el beneplácito de los dioses, si cometemos actos impíos?, o ¿cómo lucharemos contra los enemigos, si nos matamos los unos a los otros? ¿Qué ciudad amiga nos acogerá, si ve tanta ilegalidad entre nosotros? ¿Cuál nos proporcionará mercado con confianza, si está claro que cometemos tales errores en asuntos de suma importancia? ¿En qué lugar de Grecia creemos nosotros que vamos a ser dignos de alabanza? ¿Quién aplaudirá nuestra actitud? Porque nosotros, evidentemente, llamaríamos malvados a los que hicieron semejantes cosas.”

(Pàg. 221)
“(...) creo que, quien estando en guerra, se rebela contra su jefe, contra su propia salvación conspira.”

(Pàg. 231)
(...) En su mayor parte los soldados no habían embarcado para este servicio mercenario para obtener esta soldada, sino porque habían oído hablar de la personalidad de Ciro. Unos se habían alistado, incluso, llevando sus propios hombres; otros, habiendo hecho gastos, otros, también, escapando de casa de sus padres y de sus madres, y otros, abandonando  a sus hijos, en la creencia de que, después de ganar dinero para ellos, regresarían de nuevo, porque oían hablar de los bienes abundantes obtenidos por los que estaban al lado de Ciro. Tales hombres deseaban regresar a Grecia sanos y salvos.

(Pàg. 238)
“(...) Soldados, recordad en cuántas batallas habéis vencido con la ayuda de los dioses atacando  frontalmente y cuáles son los sufrimientos de quienes huyen de los enemigos, y considerad también que estamos a las puertas de Grecia. Seguid a Heracles conductor y animaos mutuamente llamándos por vuestros nombres. Es, efectivamente, grato decir y hacer ahora algo arriesgado y bello que deje recuerdo de uno mismo entre quienes se quiere.”

(Pàg. 251)
“(...) estando pues todos estos unidos, ¿hay alguien tan insensato que crea que podríamos vencer? No seamos locos, ¡por los dioses!, ni perdamos la vida vergonzosamente siendo enemigos no sólo de nuestra patria, sino también de nuestros propios amigos y familiares. Porque todos  están en las ciudades que emprenderán la expedición militar contra nosotros y con razón, si nosotros, que no hemos querido conservar ninguna ciudad bárbara ni siquiera cuando podíamos hacerlo, saqueamos, en cambio, ésta, la primera ciudad griega en la que hemos entrado. Pues bien, yo quisiera –antes de veros hacer esta barbaridad- encontrarme al menos a diez mil brazas bajo tierra. Y os aconsejo, además, puesto que sois griegos, que obedezcáis a los jefes griegos y tratéis de conseguir lo justo. Y si no podéis, es preciso que, aunque víctimas de la injusticia, no seamos privados al menos de Grecia. (...)”

(Pàg. 273)
(...) Al preguntar los lacedemonios qué clase de hombre era Jenofonte, respondió que en lo demás no era malo, pero que era amigo de los soldados y, por este motivo, le iba peor.

(Pàg. 283)
“(...) importante, también, ser tenido en buen concepto por seis mil hombres; pero más importante, que tus palabras en ningún caso inspiraran desconfianza. Porque sé que las palabras de las personas que no merecen confianza van y vienen sin rumbo vanas, sin poder y sin valor. Mientras que quienes practican abiertamente la verdad, sus palabras, si pretenden algo, mejor pueden conseguirlo que la fuerza de otros (...)”

(Pàg. 285)
“(...) a Heráclites todo le parece tontería, excepto conseguir el dinero de cualquier manera; pero yo, Seutes, considero que para un hombre, sobre todo si es jefe, no hay bien más hermoso ni más espléndido que virtud, justicia y generosidad. Pues quien posee estas cualidades es rico, porque tiene muchos amigos; es rico, además, porque otros quieren llegar a ser su amigos también, y, si triunfa, tiene personas para compartir su satisfacción, y, si fracasa, no le falta quien le ayude (...)”.

 Altres n'han dit...
El niño vampiro lee, La antigua Biblos, Soy leyenda.

 Enllaços:
Xenofont, l'autor i les seves vivències, la història i els seus protagonistescontext de l'obra, el valor de l'anàbasis, lliçons, Cirus, De hoplites i peltastes.

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