dissabte, 23 de gener de 2010

En picado - Nick Hornby

Hornby,Nick. En picado
Barcelona: Anagrama, 2006



A long way down
Traducció de Jesús Zulaika
Col·lecció Compactos, 507
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>> Què en diu la contraportada...
Como sabemos, la Nochevieja tiene dos variantes: alegría dionisíaca ante un nuevo comienzo o caída en picado en el negro inventario de los proyectos abandonados, de lo que ya nunca llegaremos a ser, ni a hacer. ¿Que la Nochevieja y la vida merecen ser pensadas con mayor sutileza y menor maniqueísmo? Cierto, pero eso es algo que las cuatro personas que coinciden en la terraza del altísimo edificio del norte de Londres, conocido como “la torre de los suicidas”, deberán aprender de sí mismos. Siempre y cuando resistan el impulso de lanzarse al vacío (...).

>> Com comença...
¿Puedo explicar por qué quería saltar desde lo alto de un edificio? Pues claro que puedo explicar por qué quería saltar desde lo alto de un edificio. No soy ningún maldito idiota. Puedo explicarlo porque no era inexplicable: era una decisión lógica, producto de un razonamiento correcto. Y ni siquiera era un pensamiento serio.

>> Moments...
(Pàg. 25)
Y de repente me di cuenta de que lo mejor que podía hacer era acortar mi vida lo máximp posible. Casi me echo a reír, era tan sencillo: quería hacer que mi vida fuera lo más corta posible y estaba en Topper’s House... Qué coincidencia; era demasiado. Era como un mensaje de Dios. De acuerdo, era decepcionante que lo único que Dios tuviera que decirme fuera: Salta desde esa azotea, pero no se lo echaba en cara. ¿Qué otra cosa iba a decirme?

(Pàg. 39)
El problema de mi generación es que todos pensamos que somos putos genios. Hacer algo no es suficiente para nosotros, y nadie está vendiendo algo, o enseñando algo, o simplemente haciendo algo: nosotros tenemos que ser algo. Es nuestro derecho inalienable, como ciudadanos del siglo XXI que somos. Si Christina Aguilera o Britney Spears o cualquier otro imbécil de ídolo norteamericano puede ser algo, ¿por qué no yo?

(Pàg. 63)
Ninguno de nosotros bajó aquellas escaleras habiendo llegado a la conclusión de que la vida era algo bello y precioso; si algo había cambiado, era que nos sentíamos un poco más desdichados al bajar hacia la calle que cuando habíamos subido a la azotea, porque la única solución que habíamos encontrado para nuestro aprieto no la teníamos ya a nuestro alcance al menos de momento.

(Pàg. 73)
Salvábamos almas. Si amabas el rock and roll, todo el rock and roll, desde..., no sé, Elvis hasta los White Stripes, pasando por James Brown, te habrían entrado ganas de dejar tu trabajo y venirte a vivir dentro de nuestros amplificadores hasta que se te cayeran las orejas. Aquellos conciertos eran mi razón de vivir, y ahora sé ésta no es una figura retórica.

(Pàg. 82)
Y, de todas formas, soy católica, así que no creo tanto en la suerte como en el castigo. Somos muy buenos en lo de creer en el castigo; somos los mejores del mundo.

(Pàg. 83)
Si el precio que hay que pagar por un pecado es tan alto que acabas queriendo matarte –cometiendo así un pecado aún más grave-, entonces Alguien ha hecho mal las cuentas. Alguien está cobrando más de la cuenta.

(Pàg. 130)
Estaba empezando a comprender una importante verdad sobre el suicidio: si resulta fallido duele tanto como si tienes éxito, y es muy probable que el fracaso te cause aún más ira, porque no hay pena con la que aguarlo.

(Pàg. 193)
Me he pasado la vida con gente que no lee –mis amigos, mi hermana, la mayoría del grupo, sobre todo los de la sección rítmica-, y eso, al cabo de un tiempo, te convierte en una persona que siempre está a la defensiva.

(Pàg. 199)
Sabes que las cosas no te van bien cuando no puedes ni contar a la gente los hechos más sencillos de tu vida, porque pensarían que les está escribiendo que te tengan lástima.

(Pàg. 205)
Entre el primero y el último de los álbumes de los Beatles sólo hay siete años. No es nada, siete años, cuando piensas en cómo cambiaron en la forma de peinarse y hacer música. Algunos grupos de hoy se pasan siete años sin casi molestarse en hacer nada.

(Pàg. 207)
Mi padre se pregunta por qué escogí ser como soy, pero lo cierto es que uno no tiene elección, y eso es lo que te hace querer matarte.

(Pàg. 252)
Adelante, di lo que deseas. Quizá no a voz de grito, si ello puede meterte en líos. “Desearía no haberme casado con él nunca.” “Desearía que ella estuviera todavía viva.” “Desearía no haber tenido jamás hijos con ella.” “Desearía tener montones de dinero.” “Desearía que todos los albaneses volvieran a su puta Albania.” Sea lo que fuere, dítelo a ti mismo. La verdad te hará libre. O eso o te dará un puñetazo en las narices. Sobrevivir en la vida en la que estás viviendo es mentir, y mentir corroe el alma, así que tómate un respiro de las mentiras, un respiro de un minuto.

(Pàg. 277)
Las manifestaciones exteriores de una combustión interna nunca se dirigen a nadie muy concretamente.

(Pàg. 290)
Decirte que la vida es una mierda es una especie de anestésico, y cuando dejas de tomarlo empiezas a darte cuenta de lo mucho que duele, y dónde, y que ese tipo de dolor no lehace a uno ningún bien.




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