dissabte, 10 de setembre de 2016

Un fragmento de vida - Arthur Machen




"(...) la falta de imaginación se toma siempre por cordura."




Machen, Arthur. Un fragmento de vida. 
Madrid: Siruela, 1987

A fragment of life. Traducció de Rafael Llopis
Col·lecció Libros del Tiempo, 220
 


 Què en diu la contraportada...
La obra narrativa del escritor galés Arthur Machen (1863-1947) gira en torno a la sensación de que bajo las apariencias de las cosas late un poderoso e inmenso mundo invisible. Si en sus cuentos de horror sobrenatural nos adentra magistralmente en un mundo cotidiano amenazado por fuerzas insospechadas y maléficas, la cualidad fantástica de Un fragmento de vida, publicado por primera vez en 1906 y olvidado después, gravita en torno al paulatino y prodigioso cambio de conciencia del protagonista y su nueva percepción del mundo circundante. La irrupción de elementos misteriosos en la vida cotidiana de Darnell, aplastada por la rutina y la precariedad, desemboca en la vivencia de su protagonista con una realidad traspasada por símbolos. Un fragmento de vida trata sobre todo del descubrimiento de nuestros ancestros y sus secretos, de la necesidad de trascender la identidad individual y restablecer el contacto con los dioses. En todas estas cuestiones podemos sospechar las íntimas aspiraciones de aquel escritor solitario y anónimo que era por entonces Arthur Machen.

 Com comença...
En el momento de despertar, Edward Darnell estaba soñando con un bosque arcaico y un límpido manantial que se alzaba en nieblas y vapores bajo un calor que volvía trémulo el paisaje; y, al abrir los ojos, vio que la habitación estaba inundada de sol y que la luz centelleaba en los muebles nuevos recién barnizados.

 Moments...
(Pàg. 38)
Solía acompañar a su esposa al servicio matinal, pero aquel día sentía amargura en el corazón y prefería quedarse a la sombra de la gran morera que crecía en el centro de su jardincillo, reliquia de los grandes prados que antaño se habían extendido, verdes y suaves, por donde ahora bullían calles lúgubres de un laberinto sin esperanza.

(Pàg. 55)
Así, día tras día, seguía viviendo en ese mundo gris y fantasmal, análogo a la muerte, que de algún modo ha conseguido que le llamemos vida la mayoría de nosotros.

(Pàg.76) 
- ¿(...) Entonces viste verdaderamente en Londres cosas extrañas y fantásticas?
- Bueno, sí y no. Todo lo que vi, o casi todo, sigue allí y lo han contemplado cientos de miles de personas. Luego descubrí que mis compañeros de oficina conocían muchos de los sitios. Y también leí después un libro que se llamaba Londres y alrededores. Pero no sé por qué, el caso es que ni mis compañeros ni los autores del libro parecían haber visto lo que yo vi. Por eso no seguí leyendo el libro; parecía como si quitase vida y alma a todos los sitios, dejándolos secos y estúpidos como pájaros disecados en un museo.

(Pàg. 82)
“(...) me hundía en el silencio de las callejas donde yo era el único transeúnte y tan pocos faroles había, y tan débiles, que en vez de luz parecían dar sombra.

(Pàg. 106) 
Iba vestida de negro, cierto, pero hasta Darnell se dio cuenta de que el vestido estaba gastado y raído, de que la franja de piel de la esclavina y la de la boa que llevaba al cuello parecían deslustradas e inconsolables, con una melancolía como de tienda de segunda mano en un callejón trasero.

(Pàg. 118)
Pensaba que en torno a su vida en común, que tan apacible había sido hasta entonces, parecían acumularse formas grotescas y fantásticas por doquier, presagios de confusión y desorden, amenazas de locura: extraño cortejo de otro mundo.

(Pàg. 124) 
(...) se imponía en él la firme creencia de que toda la urdimbre de la vida en que él se movía hallábase sumida, hasta lo inimaginable, en el más craso de los absurdos; de que él y todos sus amigos, conocidos y compañeros de trabajo se interesaban en asuntos en que el hombre jamás tendría por qué haberse interesado, perseguían fines que jamás deberían haber perseguido, verdaderamente eran como hermosas piedras de un altar utilizadas para construir una pocilga.

(Pàg.125) 
Una y otra vez, la estúpida mentalidad que había sido implantada en él, como en todos los demás, le afirmaba con toda seguridad que el mundo real y verdadero era el que podía verse y palparse, un mundo en el que copiar cartas con fidelidad y buena letra era intercambiable por cierta cantidad de pan, carne y vivienda, y en el que el hombre que copiaba bien, no golpeaba a su mujer y no malgastaba el dinero, era un hombre que estaba cumpliendo el objetivo para el que había sido hecho.

(Pàg. 129)
(...) estos recuerdos se le habían ido borrando y desluciendo a medida que él se hacía adulto y las cadenas de la vida común eran sólidamente remachadas en torno a su alma; toda la atmósfera que le rodeaba era casi letal para tales vivencias, y sólo de vez en ciando, en momentos semiconscientes o en sueños, había retornado a aquel valle del lejano oeste, donde el hálito del viento era un ensalmo y cada hoja y cada arroyo y cada monte hablaban de grande se inefables misterios.

(Pàg. 132) 
En la familia Reynolds, como en la gran mayoría de nosotros, la falta de imaginación se toma siempre por cordura (...).

(Pàg. 149)
“(...) No hemos sido llamados a sentarnos en un teatro y contemplar la función, sino a entrar en escena y representar apasionadamente nuestro papel en un grande y maravilloso misterio.”

(Pàg. 159)
“Así desperté de un sueño en que soñaba con un barrio de Londres, con trabajo diario, con pequeñas cosas tediosas e inútiles; y, al abrir los ojos, vi que me hallaba en un bosque arcaico, donde un límpido manantial se alzaba en nieblas y vapores bajo un calor que volvía trémulo el paisaje. Y desde los lugares ocultos del bosque vino a mí una forma, y mi amor y yo nos unimos junto al manantial.”

 Altres n'han dit...
Los ojos de Caín, Antigua Kadath, Blog (Rafael Llopis), El blisterInvisible Kingdoms.

 Enllaços:
Arthur Machen, context, l'allargada ombra de Machen, les fonts celtes de l'horror, elements per construir l'extraordinari.

 Enllaços:
Anglès (html)



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