dissabte, 30 d’abril de 2011

Nada - Janne Teller


Teller, Janne. Nada.
Barcelona: Seix Barral, 2011








Intet

Traducció de Carmen Freixanet Tamborero
Col·lecció Biblioteca furtiva


>> Què en diu la contraportada...
Pierre Antón deja el colegio el día que descubre que la vida no tiene sentido. Se sube a un ciruelo y declama a gritos las razones por las que nada importa en la vida. Tanto desmoraliza a sus compañeros que deciden apilar objetos esenciales para ellos con el fin de demostrarle que hay cosas que dan sentido a quiénes somos. En su búsqueda arriesgarán parte de sí mismos y descubrirán que sólo al perder algo se aprecia su valor. Pero entonces puede ser demasiado tarde.

>> Com comença...
Nada importa.
Hace mucho que lo sé.
Así que no merece la pena hacer nada.
Eso acabo de descubrirlo.

>> Moments...
(Pàg. 10)
- Todo da igual –dijo un día-. Porque todo empieza sólo para acabar. En el mismo instante en que nacéis empezáis ya a morir. Y así ocurre con todo.
”¡La Tierra tiene cuatro mil seiscientos millones de años, pero vosotros llegaréis como máximo a los cién! –chillo otro día-. Existir no merece la pena en absoluto"
Y continuó:
- Todo es un gran teatro que consiste sólo en fingir y en ser el mejor en ello.

(Pàg. 81)
(...) No sé de qué puede servir juntar todo el saber de otros. Es suficiente para arrebatar la valentía de todo aquel que no es adulto y todavía no ha experimentado por sí mismo. Pero los adultos aman acumular conocimientos, claro, cuantos más mejor, y da igual que sean el saber de otras personas y algo que sólo puede hallarse en libros.

(Pàg. 97)
Había algo sospechoso en ello.
No en que la guapa Rosa hubiera podido cortarle el cuello a Cenicienta sin tambalearse y después se hubiera caído redonda al ver la sangre en ataúd, aunque eso ya fuera bastante raro en sí mismo.
No, lo sospechoso afloró cuando la guapa Rosa pidió el dedo índice de la mano derecha de Jan-Johan.

(Pàg. 102)
- ¡Un olor nauseabundo es tan aceptable como un buen olor! –Ya no le quedaban ciruelas para tirar, así que para acompañar sus palabras golpeaba con la palma de la mano donde estaba sentado-. Es a podrido a lo que huele. Y cuando algo se descompone se está convirtiendo en algo nuevo. Y lo nuevo que se crea huele bien. Por eso no hay diferencia entre algo que huele bien y algo que huele mal, los dos forman parte del eterno carrusel.

(Pàg. 113)
Cuando el profesor Eskildsen, tras reprendernos sin interrupción durante treinta y ocho minutos, golpeó su mesa diciendo que qué provecho habíamos sacada de todo eso, fue ella la que respondió.
- Significado. –Asintió como para sí misma-. Vosotros no nos habéis enseñadi nada. Así que lo hemos aprendido solos.

(Pàg. 129)
(...) había dado con algo importante: el significado es relativo y por tanto vacío de significado.
Pero no dije nada.
Tenía miedo de Sofie, pero no sólo eso. Era agradable estar rodeado de fama y de fe en el significado y no quería alejarme de aquello porque afuera no existía más que exterior y la nada. Por eso continuaba pavoneándome y dándome aires de importancia, como si realmente hubiera hallado el significado y no dudara de lo que era.

(Pàg. 134)
La duda se apoderó, uno a uno, de nosotros.
Era traición. No lo comentamos entre nosotros. Sólo se notó en la forma en que desapareció la sonrisa de nuestras caras y fue reemplazada por una máscara parecida a la de los adultos. Eso nos revelaba, tal vez con demasiada claridad, que quizá no hubiera mucho que importara.

(Pàg. 152)
- Si es tan fácil morir, es porque la muerte no tiene ningún sentido –chillaba-. Y si la muerte no tiene ningún sentido, es porque la vida tampoco lo tiene. ¡Pero que os divertáis!

>> Altres n'han dit...

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