Casas de locos - Colin Barrett
Barcelona: Sajalín Editores, 2025
::: Què en diu l’editorial...
Mientras la ciudad de Ballina se prepara para el fin de semana más importante del año —el del Festival del Salmón—, la disputa entre el traficante de poca monta Cillian English y los matones de su antiguo jefe, Gabe y Sketch Ferdia, toma un nuevo e inquietante rumbo cuando estos secuestran a Doll, el hermano adolescente de Cillian. El secuestro pondrá patas arriba las anodinas vidas de la joven novia de Doll y del primo de los hermanos Ferdia, en cuya casa retienen al pequeño de los English. Ambos tratarán de mantener la cordura en un mundo de locos.
Galardonada con el Nero Book Award al mejor debut y nominada al prestigioso Premio Booker en 2024, Casas de locos es la esperada primera novela del autor de las colecciones de relatos Glanbeigh y Morriña.
::: Com comença...
Dev Hendrick estaba echado a oscuras en el sofá, dormido o casi, con el portátil apoyado en el vientre y los auriculares derramándole ruido blanco en los oídos, cuando el móvil sonó dos veces en la mesita y luego paró.
Sintió las vibraciones más que oírlas. Se enderezó, cerró el portátil y lo dejó en la mesa. El ruido de los auriculares se extinguió. Cogió el móvil sabiendo de antemano el número que aparecía en la pantalla. Dos zumbidos significaban: estamos aquí.
::: Moments...
(Pàg. 46)
- (…) Me alojo aquí con las pobres criaturas que hablan con Dios.
- Ah –dijo Doll. Nicky vio que una sonrisa de aliviada insolencia se dibujaba en su cara.
- Las criaturas que oyen a Dios, más bien –añadió el hombre-. Hablarle a Dios no tiene nada de malo; no es más que suplicar al aire y no hace ningún daño, mucha gente lo practica, mi madre solía hacerlo. El problema es cuando Dios empieza a responder.
(Pàg. 102)
- (…) Necesito que me des tu palabra de que eso nunca traerá problemas.
- No traerá problemas.
Mulrooney sonrió.
- Ni siquiera cuando las cosas salen bien son perfectas del todo, ¿verdad, Dev?.
- Supongo que no.
Ya en la puerta, cuando Dev, de puro alivio por su inminente partida, pronunció un cordial “Nos vemos pronto”, Mulrooney lo miró fijamente mientras se ponía el gorro.
- Si las cosas van como es debido –dijo-, seguramente no. Buenas noches, señor Hendrick.
(Pàg. 210)
- (…) lo que quiero decir es que eres muy buena porque me aguantas por Doll.
- No es una cuestión de aguantar.
- Lo creas o no, sé cómo soy –dijo Cillian. Ahora Nicky lo miró. Seguía inclinado hacia delante observando la carretera, sonriendo frágilmente-. De vez en cuando me acuerdo con horror.
(Pàg. 221)
- ¿ (…) De verdad que no queda nada de priva en esta casa?
- Ya os lo he dicho.
- Tienes alma de abstemio, Dev.
- Bebo a veces.
- Sí, pero no pones el corazón en ello (…).
(Pàg. 230)
Su vida giraba sobre sí misma en círculos cada vez más estrechos. Era como si cada vez que intentaba alejarse, aunque fuera tímidamente, en una nueva dirección, acabara de nuevo arrastrado al centro de su ser. Y ese centro se volvía cada vez más pequeño, más decrépito y ferozmente reducido.
::: Què en penso...
Casas de locos, de Colin Barrett, és menys una novel·la negra que un retrat social de la Irlanda rural, un paisatge emocional on la frustració i la precarietat marquen el ritme dels dies. El segrest maldestre que obre la història podria haver derivat en tragèdia, però Barrett tria un altre camí: el de la contenció, el de la mirada íntima sobre uns personatges que lluiten per sostenir-se en un indret sense gaires oportunitats.
L’acció és mínima i dosificada en flashbacks que, poc a poc, van fent
bullir l’olla argumental i fent créixer la tensió dramàtica. Barrett confia en
la paciència del lector per anar revelant gradualment la trama. De fet, la
novel·la pivota bàsicament entre dos personatges —Dev i Nicky—i, sobretot, en les
ferides socials i emocionals que arrosseguen. Amb ells, el lector accedeix a
dues perspectives diferents del segrest, però –molt més important- també a un mosaic
de vides marcades pel passat, la classe social, la salut, la família i les
oportunitats perdudes, que és –ras i curt- l’essència de la novel·la.
La veu narrativa és prou continguda, a vegades amb un punt d’ironia fina–gens
escandalosa-.
La prosa, estilísticament senzilla, és realista, mesurada, i un pèl freda. No
hi ha estirabots ni violència gratuïta: Barrett escriu amb una calma tensa que
evita el melodrama i aposta per la precisió. Ho fa a través de diàlegs força
treballats i de descripcions breus, a vegades amb algun deix poètic i tot.
A mi, m’ha decebut un pèl. Buscava més gènere i no tanta introspecció.
::: Altres n'han dit...
Leer es vivir dos veces, Un libro al día (F. Bon), Escrito en el viento, El Periódico (M. Marne), The Guardian (K. Goddard), Book Page (A. McKanick), Chicago Review of Books (M. Gray).
::: Enllaços:
Colin Barrett, què en diu l'autor, sobre las masculinitat estereotipada.

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