divendres, 21 de juliol de 2017

Las personas del verbo - Jaime Gil de Biedma






"(...) Porque quererse es un castigo y es un abismo vivir juntos."




Gil de Biedma, Jaime. Las personas del verbo. 
Barcelona: Seix Barral, 1997. 

Col·lecció Biblioteca Breve,
 



 Com comença...
Ser escritor lento sin duda que tiene sus inconvenientes. Y no sólo porque contraría esa legítima impaciencia humana por dar remate a cualquier empresa antes que del todo olvidemos el afán y las ilusiones que ene ella pusimos, sino también porque imposibilita, o al menos dificulta, la composición de cierto género de obras, de aquellas concebidas en torno a una primera intuición a la que el escritor tozudamente supedita el mundo de sus solicitudes diarias: semejante sacrificio resulta soportable por una temporada más o menos larga, pero habitualmente más corta que la que nosotros, los escritores lentos, nos tima el escribir un número de versos suficiente.
Prefacio.

 Moments...
(Pàg. 18)
Al fin y al cabo, un libro de poemas no viene a ser otra cosa que la historia del hombre que es su autor, pero elevada a un nivel de significación en que la vida de uno es ya la vida de todos los hombres, o por lo menos –atendidas las inevitables limitaciones objetivas de cada experiencia individual- de unos cuantos de ellos.
Prefacio

(Pàg. 32)
¿Fue posible que yo no te supiera
cerca de mí, perdido en las miradas?

Los ojos me dolían de esperar.
Pasaste.

Si apareciendo entonces
me hubieras revelado
el país verdadero en que habitabas!

Pero pasaste
como un Dios destruido.

Sola, después, de lo negro surgía
tu mirada.
La mirada IX

(Pàg. 39) 
(...)
Y sobre todo el vértigo del tiempo,
el gran boquete abriéndose hacia dentro del alma
mientras arriba sobrenadan promesas
que desmayan, lo mismo que si espumas.
(...)
Arte poética

(Pàg. 41)
Aunque sea un instante, deseamos
descansar. Soñamos con dejarnos.
No sé, pero en cualquier lugar
con tal de que la vida deponga sus espinas.

Un instante, tal vez. Y nos volvemos
atrás, hacia el pasado engañoso cerrándose
sobre el mismo temor actual, que día a día
entonces también conocimos.
(...)
Aunque sea un instante

(Pàg. 42)
Hermosa vida que pasó y parece
ya no pasar...
Desde este instante, ahondo
sueños en la memoria: se estremece
la eternidad del tiempo allá en el fondo.
Y de repente un remolino crece
que me arrastra sorbido hacia un transfondo
de sima, donde va, precipitado,
para siempre sumiéndose el pasado.
Recuerda

(Pàg. 48) 
(...)
difícil recordar que nos queremos,
si no es con cierta imprecisión (...)
Vals del aniversario

(Pàg. 54)
Pero después de todo, no sabemos
si las cosas no son mejor así,
escasas a propósito... Quizá,
quizá tienen razón los días laborables.

Tu y yo en este lugar, en esta zona
de luz apenas, entre la oficina
y la noche que viene, no sabemos.
O quizá, simplemente, estamos fatigados.
Lunes

(Pàg. 67)
He ahora el dolor
de los otros, de muchos,
dolor de muchos otros, dolor de tantos hombres,
océanos de hombres que los siglos arrastran
por los siglos, sumiéndose en la historia.
Dolor de tantos seres injuriados,
rechazados, retrocedidos al último escalón,
pobres bestias
que avanzan derrengándose por un camino hostil,
sin saber dónde van o quién les manda,
sintiendo a cada paso detrás suyo ese ahogado resuello
y en la nuca ese vaho caliente que es el vértigo
del instinto, el miedo a la estampida,
animal adelante, hacia delante, levantándose
para caer aún, para rendirse
al fin, de bruces, y entregar
el alma porque ya
no pueden más con ella.
Así es el mundo
y así los hombres (...).
Lágrima

(Pàg. 101)
Aunque la noche, conmigo,
   no la duermas ya,
sólo el azar nos dirá
   si es definitivo.

Que aunque el gusto nunca más
    vuelve a ser el mismo,
en la vida los olvidos
    no suelen durar.
Happy ending

(Pàg. 102)
(...)
Tras el muerto en el estanque,
tras el fantasma en el huerto,
tras la señora que baila
y el hombre que bebe obseso,
tras la expresión de fatiga,
la jaqueta y el lamento,
existe siempre otra historia
que no es jamás la que vemos.

Tras la clara voz que ocultan
las tapias del monasterio,
tras los carteles del cine,
tras el olor de los setos,
tras las partidas de naipe,
la tos, las manos, el beso,
hay siempre una clave privada,
hay siempre un secreto perverso.
Auden’s at last the secret is out...(en romance)

(Pàg. 163)
(...)
Amor que tiene calidad de vida,
amor sin exigencia de futuro,
presente del pasado,
amor más poderoso que la vida:
perdido y encontrado,
Encontrado, perdido...
Amor más poderoso que la vida.

(Pàg. 168)  
La vida a veces es tan breve
y tan completa que un minuto
-cuando me dejo y tú me dejas-
va más aprisa y dura mucho.

La vida a veces es más rica.
Y nos convida a los dos juntos
a su palacio, entre semana,
o los domingos a dar tumbos.

La vida entonces, ya se cuenta
por unidades de amor tuyo,
tan diminutas que se olvidan
en lo feliz, en lo confuso.

La vida a veces es tan poco
y tan intensa –si es tu gusto...
Hasta el dolor que tú me haces
da otro sentido a ser del mundo.

La vida, luego, ya es nosotros
hasta el extremo más inmundo.
Porque quererse es un castigo
y es un abismo vivir juntos.
T’introduire dans mon histoire...

(Pàg. 173)
En un viejo país ineficiente,
algo así como España entre dos guerras
civiles, en un pueblo junto al mar,
poseer una casa y poca hacienda
y memoria ninguna. No leer,
no sufrir, no escribir, no pagar cuentas,
y vivir como un noble arruinado
entre las ruinas de mi inteligencia.
De vita beata.

 Altres n'han dit...
Encuentros de lecturas, Golem-memorias de lectura, La pasión inútil.

 Enllaços:
Jaime Gil de Biedma, context, temes i constants, dissecció, arquitectura poèticamaridatge amb la música.

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