Obras completas 2 - H.P. Lovecraft

 

"(...) Lo único que salva el presente es que su estupidez le
impide_cuestionar con sumo rigor el pasado."










Lovecraft, H. P. Obras completas 2.
Barcelona: Editorial del Nuevo Extremo, 2018


::: Què en diu l’editorial...
H. P. Lovecraft no estaba a gusto en el mundo real, y decidió refugiarse en un mundo fantástico, pleno de espanto y horror. En los laberintos de su universo siempre se sintió amenazado y perseguido, sobre todo por la civilización, que no paraba de arrinconarlo. Desde esa pesadilla construyó una obra única, inquietante y perturbadora. Fundó un modo de narrar irrepetible en esa atmósfera sofocante. Los cuatro tomos que contienen estas obras completas reúnen todos los relatos del escritor de Providence. Los tres primeros volúmenes comprenden desde los relatos primerizos del autor, hasta los clásicos, incluyendo su ensayo sobre el horror sobrenatural en la literatura. El cuarto volumen reúne la obra poética tan inquietante como sus cuentos.

::: Com comença...
A mi entender, no existe nada más misericordioso en el mundo, que la incapacidad del cerebro humano de relacionar todos sus contenidos. Vivimos en una tranquila isla de ignorancia en medio de mares negros e infinitos, pero no fue establecido que pudiéramos llegar muy lejos. Hasta el momento, las ciencias, cada una orientada en su propia dirección, han causado poco daño, pero algún día, la reconstrucción de conocimientos dispersos dará a conocer tan terribles panorámicas de la realidad, y de lo terrorífico del lugar que ocupamos en ella, que sólo podremos enloquecer como consecuencia de la revelación, o huir de la mortífera luz hacia la paz y la seguridad de una era de tinieblas.
La llamada de Cthulhu.

::: Moments...
(Pàg. 21)
(...) Estas inscripciones, así como la estatuilla y su material, formaban parte de algo horriblemente remoto y ajeno a la humanidad tal y como la conocemos, algo que terriblemente sugiere la existencia de antiguos e idólatras ciclos de vida en los que nuestro mundo y sus concepciones no tienen cabida alguna.
La llamada de Cthulhu.

(Pàg. 24)
(...) Aquel ser era una pesadilla en sí mismo, y su sola visión suponía la muerte. Pero también hacía soñar a los hombres, y por esa razón estos sabían lo necesario para mantenerse lejos de él.
La llamada de Cthulhu.

(Pàg. 29)
(...) Esos tiempos serán fácilmente reconocibles, porque entonces la humanidad se habrá vuelto como los Primigenios, libre y salvaje, más allá del bien y del mal, dejando a un lado la ley y la moral; y todos los hombres gritarán y matarán, y gozarán alegremente. Entonces, los Primigenios liberados enseñarán nuevas formas de gritar y de matar, de solazarse y disfrutar, y la Tierra entera arderá en un holocausto de éxtasis y libertad.
La llamada de Cthulhu.

(Pàg. 40)
(...) nunca volveré a dormir tranquilo cuando piense en los horrores que acechan incesantemente a la vida en el tiempo y en el espacio, y en aquellas blasfemias impías procedentes de antiguas estrellas que sueñan bajo las olas, y que son objeto de adoración de un culto de pesadilla dispuesto y decidido a liberarlas sobre la Tierra (...).
La llamada de Cthulhu.

(Pàg. 44)
(...) Aquella criatura no podía ser descrita, no hay palabras para expresar semejante abismos de inmemorial y delirante locura, tan abominables contradicciones de toda la materia, la fuerza y el orden cósmico. ¡Una montaña caminaba y se tambaleaba! (...).
La llamada de Cthulhu.

(Pàg. 46)
He contemplado todo el horror que puede contener el universo, y después de eso, incluso el cielo primaveral y las flores estivales, serán puro veneno para mí.
La llamada de Cthulhu.

(Pàg. 49)
Me piden que explique por qué siento temor frente a una corriente de aire frío; por qué tiemblo más que otros cuando entro en un cuarto frío, y por qué parezco asqueado e intranquilo cuando el aire fresco del atardecer avanza a través de un suave día otoñal (...).
Aire frío

(Pàg. 60)
(...) sólo un verdadero artista conoce la anatomía de lo terrible y la fisiología del miedo, el tipo exacto de líneas y proporciones que se asocian a instantes latentes o a recuerdos hereditarios de temor, y los contrastes de color y efectos luminosos precisos que despiertan el sentido latente de lo siniestro.
El modelo de Pickman

(Pàg. 64) 
(...) en aquellos tiempos, la gente sabía cómo vivir y cómo ensanchar los confines de la vida. Éste no era, sin duda, el único mundo que le era dado conocer a un hombre inteligente y lleno de arrojo. Y pensar que hoy en cambio, los cerebros son tan inocuos que, hasta un club de supuestos artistas se estremece y sufre convulsiones, si un cuadro hiere los sentimientos de los contertulios de un salón de té de Beacon Street.
Lo único que salva el presente es que su estupidez le impide cuestionar con sumo rigor el pasado.
El modelo de Pickman

(Pàg. 74)
(...) a aquel papel se debió a que no volviera a ver más a Pickman. Richard Upton Pickman, el artista más dotado que he conocido, y el más execrable ser que haya traspasado jamás los límites de la vida abismarse en las simas del mito y la locura. El viejo Reid tenía razón, Eliot. No puede afirmarse que Pickman fuera humano estrictamente hablando. O bien nació bajo una influencia maligna, o dio con la forma de abrir la puerta prohibida. Ya da lo mismo, porque desapareció, volvió a abismarse en esa increíble oscuridad que a él tanto le gustaba frecuentar. Será mejor que encendamos el candelabro.
El modelo de Pickman

(Pàg. 77)
Cuando Rundolph Carter cumplió los treinta años, extravió la llave de la puerta de los sueños.
La llave de plata

(Pàg. 77)
El encanto había desaparecido, y había olvidado que toda la vida sólo es un conjunto de imágenes existentes en nuestro cerebro, sin que haya diferencia alguna entre las que nacen de las cosas reales y las engendradas por sueños que sólo tienen lugar en la intimidad, y donde tampoco existe motivo alguno para considerar a unas por encima de las otras.
La llave de plata

(Pàg. 79)
(...) se fue convirtiendo en una especie de amargo humorista, sin darse cuenta de que incluso el humor carece de sentido en un universo estúpido y privado de cualquier tipo de autenticidad.
La llave de plata

(Pàg. 79)
No sabían esos filósofos que la belleza estriba en la armonía, y que el encanto de la vida no obedece a regla alguna en este cosmos sin objeto, sino únicamente a su consonancia con los sueños y los sentimientos que han modelado ciegamente nuestras pequeñas esferas a partir del caos.
La llave de plata

(Pàg. 85)
(...) Era llamado en sueños desde un pasado remoto, y se sentía arrastrado por las voluntades unidas de todos sus antepasados hacia alguna fuente oculta y ancestral. Entonces comprendió que debía entrar en el pasado y confundirse con las viejas cosas (...).
La llave de plata

(Pàg. 89)
El suelo del bosque estaba tapizado de musgo y de misterio.
La llave de plata

(Pàg. 99)
(...) se alegró que su anfitrión no contestara a esas llamadas. Porque hay extraños seres en el gran abismo, y el buscador de sueños debe tener cuidado de no despertar ni encontrarse con los que no son convenientes.
La extraña casa alta en la niebla.

(Pàg. 107)
(...) desde el principio de los tiempos, sólo tres seres completamente humanos han cruzado los abismos impíos y tenebrosos del sueño; y de los tres, dos regresaron totalmente locos.
En busca de la ciudad del sol poniente

(Pàg. 120)
(...) los soñadores expertos saben muy bien que estos pilares son las puertas de una monstruosa catarata por la que todos los océanos de la tierra de los sueños se precipitan en el abismo de la nada y atraviesan los espacios hacia otros mundos y otras estrellas, y hacia los espantosos vacíos exteriores al universo donde Azathoth, sultán de los demonios, roe hambriento en el caos, entre fúnebres redobles y melodías de flautas, mientras presencia la danza infernal de los Dioses Otros, ciegos, sin voz, tenebrosos y torpes, junto con Nyarlathotep, espíritu y mensajero de éstos.
En busca de la ciudad del sol poniente

(Pàg. 170)
(...) Y tan raras y excitantes eran aquellas tonadas y narraciones, que en los rostros de los que escuchaban podía adivinarse todo su misterio, aun cuando las palabras no fueran más que extrañas cadencias y vagas melodías para los oídos profanos.
En busca de la ciudad del sol poniente

(Pàg. 224)
(...) ¡Escucha!, no es a través de mares desconocidos por donde debes dirigir tus pasos, sino a través de años conocidos y pasados, hacia las visiones luminosas de tu infancia, hacia esas vivencias empapadas de sol y de magia que los viejos paisajes despiertan en una mirada joven.
En busca de la ciudad del sol poniente

(Pàg. 249)
(...) Experimenté una sensación extraña al ver la cima solitaria que se elevaba ante nosotros, donde el camino, herido de surcos, se encontraba con el cielo. Era como si el autobús fuera a continuar su ascensión abandonando la tierra para fundirse con el misterio ignorado de un más allá invisible.
La sombra sobre Innsmouth

(Pàg. 249)
(...) Ciertamente, la impresión sobrecogedora que produce una casa desierta aumenta cuando el número de casas se multiplica hasta formar una ciudad de completa desolación.
La sombra sobre Innsmouth

(Pàg. 299)
(...) ¿Es posible que incluso mi último temor no sea más que una engañosa ilusión?
La sombra sobre Innsmouth

(Pàg. 312)
Posiblemente Gilman no debiera haber estudiado tanto. El cálculo no euclidiano y la física cuántica bastan para violentar cualquier cerebro, y cuando se los mezcla con tradiciones folklóricas y se intenta rastrear un extraño fondo de realidad multidimensional detrás de las sugerencias espantosamente crueles de las leyendas góticas y de los fantásticos susurros junto a una esquina de la chimenea, apenas uno puede esperar encontrarse completamente libre una cierta tensión mental.
Los sueños en la casa de la bruja

(Pàg. 346)
(...) huir de in desván soñado, ¿no lo conduciría sencillamente a una casa imaginada, a una proyección anómala de lugar que realmente buscaba? Se encontraba completamente ofuscado en cuanto a la relación sueño-realidad de lo que había experimentado.
Los sueños en la casa de la bruja

(Pàg. 356)
Fue hijo único, con fragilidades físicas que fueron preocupación de sus amantísimos padres, quienes no dejaban que en ningún momento estuviera fuera del alcance de la vista y de sus excedidos cuidados. Nunca nadie lo vio fuera de su casa sin estar acompañado por su niñera y podría decirse que jamás llegó a jugar en libertad con los demás niños. Todos estos factores operaron sin duda alguna forjando en el joven Derby una vida interior peculiar, reservada, reprimida, con una sola vía de escape: la imaginación.
El ser en el umbral

(Pàg. 398)
Aquellos volúmenes eran terribles recopilaciones de secretos y fórmulas inmemoriales que el tiempo ha ido sedimentando desde los albores de la humanidad, y aun desde los oscuros días que precedieron a la aparición del hombre. El propio Blake había leído algunos de ellos: una versión latina del execrable Necronomicon, el siniestro Liber Ivonis, el abominable Cultes des Goules del conde d’Erlette, el Unaussprechlichen Kulten de Von Junzt, el infernal tratado De Vermis Mysteriis de Ludwing Prinn. Había muchos otros, a algunos los conocía de oídas y otros le eran totalmente desconocidos, como los Manuscritos Pnakóticos, el Libro de Dzyan, y un tomo escrito en caracteres completamente incomprensibles, que contenía, sin embargo, ciertos símbolos y diagrams de claro sentido para todo aquel que estuviera versado en las ciencias ocultas.
El morador de las tinieblas

(Pàg. 417)
Si “aquello” ocurrió, entonces el hombre debe estar preparado para aceptar conceptos del cosmos y de su propio lugar en el vértice vibrante del tiempo cuya sola mención es devastadora.
La sombra más allá del tiempo

(Pàg. 435)
(...) Fue entonces cuando los sueños comenzaron a tener indefectiblemente el aspecto de recuerdos y cuando mi mente empezó a relacionarlos con mis crecientes perturbaciones abstractas, la sensación de barrera en la memoria, las curiosas impresiones referentes al tiempo, la noción de odioso intercambio con mi personalidad (...)
La sombra más allá del tiempo

(Pàg. 438)
En realidad, la noción “tiempo”, tal y como la concibe la mente humana, no existe.
La sombra más allá del tiempo

(Pàg. 479)
Allí, según los sueños y las leyendas, había reposado la historia completa, pasada y futura, del continuo cósmico del espacio-tiempo, escrita por mentes cautivas de cada orbe y de cara era del sistema solar.
La sombra más allá del tiempo

(Pàg. 490)
Allí estaba lo que temía y esperaba. O bien estaba soñando, o el espacio y el tiempo se habían convertido en una cruel burla.
La sombra más allá del tiempo

(Pàg. 510)
Era sólo un poema de verso libre, ese lastimoso compromiso del poeta que supera la prosa, pero que no llega a la divina melodía de los números, sin embargo, contenida toda la música natural del bardo que vive y que siente, y que trata de encontrar, a tientas, la belleza desvelada.
La poesía y los dioses

(Pàg. 512)
(...) los poetas son los sueños de los dioses, y en todas las épocas ha habido alguien que cantara sin saberlo el mensaje y la promesa de los jardines de lotos que hay más allá del crepúsculo.
La poesía y los dioses

(Pàg. 516)
No llores por el vacío de tu vida, porque pronto desaparecerá la sombra de las falsa creencias, y otra vez los dioses andarán entre los hombres.
La poesía y los dioses

::: Altres n'han dit...
Sueños entre letras,

::: Enllaços...
Sobre aquesta edició.

::: Volums:
Volum 1 (amb ressenya).

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